Querido Alex:Seguro que te estás preguntando qué demonios hace esta hoja escrita en tu cuaderno, ¿verdad? Bueno, la verdad es que no te culpo. Ni siquiera yo sé por qué te estoy escribiendo esto. Sólo sé que debo hacerlo, porque esto que tengo dentro me acabará matando si no lo comparto con alguien. Y, ya que tú eres el principal interesado, qué mejor que compartirlo contigo.
Sí, seguro que te has dado cuenta de que ésta es otra carta de amor. Otra como la que recibiste de Julia el miércoles pasado, o la de Anna de hace un par de semanas. De hecho, creo que estás harto de recibir cartas como ésta. Nadie podrá culparte si tiras esta página a la basura. Ni siquiera yo.
Si estás buscando mi nombre en alguna parte de la carta, pierdes el tiempo. No voy a decirte quién soy. Como ya te he dicho, sólo quiero que sepas que me he enamorado de ti. No espero que me correspondas. Es más, ni siquiera creo que pudieras hacerlo. ¿Y sabes por qué?
Pues porque yo soy un chico. Igual que tú.
Seguro que después de leer esa frase arrancarás la página. Sé lo que piensas de los gays. “Deberían meter a todos los maricones en la cárcel”, eso fue lo que dijiste el otro día en las duchas, ¿Recuerdas?
Oh, sí, yo estaba contigo ese día. De hecho, estás cerca de mí muy a menudo. Vamos a la misma clase, ¿sabes? Tomé este cuaderno de tu mismo pupitre. Pasamos juntos la mayoría de los recreos. Incluso jugamos juntos al fútbol muchos días después de clase. Si alguien te preguntara por mí, tú responderías que soy uno de tus amigos.
Tu amigo. Eso es todo a lo que puedo aspirar. Y sé que me estoy arriesgando a perderlo con esta carta. Pero ya te lo he dicho. Este amor es demasiado intenso para guardármelo dentro, y si no dejo salir mis sentimientos por algún lado tengo miedo de hacer una tontería la próxima vez que me encuentre contigo. Al menos, ahora el miedo me impedirá hacerlo. No puedo permitir que me descubras, ¿No crees?
No te preocupes, nadie lo sabe. Algo así no puede compartirse con cualquiera, y si alguien se entera de que me paso los días viendo embobado viendo los reflejos del sol sobre tu pelo, yo también estaré perdido. No creo que nuestros amigos acepten a un maricón en el grupo. Y no es que me importe demasiado, pero si no estoy en el grupo no podré verte. Y si dejo de verte, creo que me moriría.
Así que tranquilo. Yo no diré nada, tú no dirás nada, y aquí nada habrá pasado. Salvo que a partir de ahora empezarás a mirarnos a todos con otros ojos, y yo tendré que disimular aún mejor que hasta ahora. Pero eso no me da miedo. Llevo dos años enmascarando este amor, ¿sabes? ... Gracias a ti me he convertido en un artista del disimulo. Creo que ahora entiendo por qué hay tantos actores gays. Tanto tiempo escondiéndole a todo el mundo lo que siento da mucha práctica.
Si has seguido leyendo hasta aquí, te doy las gracias. Ahora ya me siento mejor. Necesitaba este desahogo, ¿sabes? No puedo fingir eternamente. Quizá algún día me fallen las fuerzas, lanzaré mi vida por la borda y te diré quién soy. Hasta entonces, tendré que conformarme con verte de lejos, observando en silencio cómo haces tu vida. Espero que encuentres a una buena chica que te haga feliz. Por lo menos, que sea feliz uno de los dos, porque yo no podré serlo sin ti. Aunque estoy seguro de que yo te haría feliz… pero no merece la pena pensar en utopías, ¿No es cierto?
Bueno, será mejor que me despida. No quiero seguir gastando tu papel, y si no te devuelvo el cuaderno vas a acabar echándolo en falta. De nuevo te doy las gracias por haberme permitido desahogarme. Y ya sé que después de lo que te he hecho no tengo derecho a pedirte nada, pero aún así creo que debo hacerlo. Por favor, quema esta carta e intenta hacer como si nunca hubiera existido. Aunque sé que nada será igual después de esto, lo sé. Pero al menos nos dará un poco de tiempo a los dos.
Cuídate mucho y sé feliz, mi amor.
*******