"PROMESA DE VIDA"

Por: Haima Yagami

El pasto está húmedo, y el viento sopla suave, el sol ya dice adiós, puedo verle despedirse con suaves rayos de color miel, así como tus ojos...

 

Podría estar parado, fingiendo entereza, pero no, nunca pude fingir contigo, menos ahora, miro el cielo, y recuerdo, recuerdo tantas cosas...

 

Tu dulce sonrisa, aquella con la que te presentaste ante mi clase como un nuevo alumno, aquella con la que provocaste tantos suspiros de chicas, sonrío, aquella que me alegraba cada mañana desde mis 12 años, esa misma con la que te acercaste al mejor alumno de la clase, sí a mí, ese chico serio y pesado que nadie soportaba, pero que tú con una dulce sonrisa le hiciste tu amigo...

 

Y eras risueño, y tenías los ojos más bellos que haya visto, eras sociable, agradable, siempre el mejor compañero, el más alegre, y a los días eras mi mejor amigo, mi único amigo, el que me copiaba las tareas, incluso las pruebas, ese por el que me arriesgaba a quitarle las pruebas de matemáticas, el ramo que más odiabas y resolverlas por ti, hasta que me dijiste riendo que apenas sabías dividir... sonrío, eras ese hermosos muchacho, pero también eras tan frágil, tu cuerpo delgado, y siempre enfermizo, no hacías Educación física, no corrías demasiado, y siempre evitabas cualquier discusión para no caer en una tonta pelea, tu... dulce, gentil, pero tan frágil...

 

Y lo supe, supe la causa de tu fragilidad y contra cualquier designio, niño ingenuo, me propuse encontrarle cura, aun resuenan las tristes palabras de tu joven padre

 

- debes saberlo, mi hijo tiene VIH

 

malditas palabras

 

- díselo a tus padres...

 

Pero yo nunca les dije, sabía cual sería su reacción y yo no quería perder a mi único amigo, aquel que nació frágil por un triste y fatal error médico que para salvar a una madre agonizante producto de un accidente de tránsito, no repararon en que la sangre que debía darle vida a ella y al hijo que llevaba dentro solo alargaba más el adiós de ambos... el adiós a este mundo..

 

Cuando te conocí tu madre ya descansaba eternamente... y la extrañabas tanto... tanto que yo la celaba, tanto que yo lloraba contigo cuando tu lo hacías por ella....

 

Y gracias al cielo crecimos juntos, y junto con nosotros creció un mutuo amor, porque yo podía ver en tus ojos que me amabas, tal vez no tanto como yo, si ya sé otra vez con lo mismo discutiendo sobre quien ama más, pero insisto mi amor ,yo soy quien gana..

 

Y allí en una noche mágica, en tu habitación en un segundo piso con las ventanas abiertas sentados muy juntos como siempre, mirábamos las estrellas, y tu con mucho cuidado buscaste mi mano y la estrechaste con la tuya...

 

Y fue gracioso, y para mí aunque te burles, hermoso... una mutua confesión que empezó y terminó al mismo tiempo.... teníamos 15 años y ambos dijimos

 

- te amo...

 

Una sonrisa y luego te tenía sentado sobre mis piernas con uno de tus brazos alrededor de mi cuello diciendo cosas cursis y dulces y yo asintiendo buscando poder robarte un beso, hasta que lo logré y mis labios conocieron el dulce sabor de los tuyos...

 

Y me hice adicto a tus besos, a tus suaves caricias, al aroma de tu cabello, al brillo de tu sonrisa y te amé, como sé nunca podré amar de nuevo...

 

Y también fue una mágica y premonitora noche en que me hiciste prometerte aquello, sentado en mis piernas, sobre el techo de tu casa, la media noche siendo anunciada por el reloj del living, mirábamos las estrellas, y tu me dijiste...

 

- ¿Qué harás cuando me muera?

 

No fui capas de responderte pero tu ignoraste el miedo, el miedo más grande que me visitaba en pesadillas, o cada vez que debías asistir a tu control médico

 

- si mueres primero que yo, seguiré mi vida

 

Yo sólo miraba las estrellas

 

 

- y si encuentro una hermosa mujer que me quiera y que yo la quiera me casaré y formaré una familia con ella, mi primer hijo varón, llevará tu nombre...

 

 

No pude responder nada, un nudo presionando mi garganta, aquella verdad que con cada día que pasaba se hacía más cierta... si tú mueres...

 

- y si encuentro un hombre que me quiera y yo le quiero, viviré con él , pero le diré que hay ciertas cosas que solo el primer amor de mi vida podría haber echo, me sonreíste dulce y me miraste a los ojos: y tu que harás?..

 

 

¿Si tú mueres yo qué haré?, pensé...

 

 

- me sentaré sobre tu lápida con veneno en mi mano y abrazándola una noche de verano, lo beberé para ir contigo y así estar juntos para siempre

 

- NO! - Fue tu respuesta- no! Prométeme que cuando yo no esté, seguirás tu vida, prométeme que si encuentras una mujer que quieras y te quiera te casarás con ella, y

 

- y mi primer hijo varón - proseguí al ver ese brillo angustioso en tus ojos- llevará tu nombre

 

- sí, respondiste abrazándote a mí

 

 

Y proseguí...

- y si encuentro un hombre, viviré con él, pero sin dejar que me haga el amor, porque eso sólo estaba reservado para ti, mi amor...

 

- y sonreíste: prométemelo

 

 

- Lo prometo....

No pude negarme al ver tus hermosos ojos brillar... y sentir que estabas en paz...

 

 

Y como un cruel sueño, al año de esa promesa me dijiste adiós. Y en tus ultimas palabras de este mundo que te hizo nacer frágil, me hiciste reafirmar esa promesa, como leyendo en mi mente mi intención de correr lejos donde poder ir hacia ti sin que nadie me lo impidiera... y ante los ojos tristes de tu padre besé tus labios, te tomé la mano y te acompañé por todas esas horas que la muerte me regaló a tu lado antes de llevarte egoísta con ella...

 

- no llores amor... siempre estaré contigo...

 

- si, siempre ... un mutuo te amo... para luego ver como el ser más hermoso que no conociera jamás cerró sus ojos y me dejó...

 

Ayudé a tu padre a vestirte, le ayudé a arreglarlo todo y a los meses lo envidié cuando era yo quien junto a su hermana lo vestíamos a él, si bien soportó estar aquí entre nosotros después de perder a su amada esposa, lo hizo por ti, pero no soportó quedarse solo y le entiendo y cada vez que rezo a los cielos le pido que este junto a ustedes, porque se lo merece...

 

Y seguí... recordando la dulce sonrisa que siguió cuando acepté la promesa que te hice, y seguí, recordando lo bello de tus ojos y esa teoría tuya de que los ángeles habitaban en las estrellas, así cada noche miro el cielo pensando que en una de ellas estas tu junto a tus padres velando de que cumpla mi promesa...

 

Y seguí...

 

 

Ya es hora de partir amor, espero que las rosas blancas que dejo junto a tu tumba sean de tu agrado, y sabe él está conmigo, es el único que me acompaña siempre, dice que le gusta visitar a su tío, porque así te llama, su tío....

 

 

Me levanto cuando siento sus pasos detrás de mí...

 

- papá

 

- si Uziel

 

Deja flores siempre vivas en tu tumba y sonríe, a veces siento que tiene tu sonrisa, esa que me ofrece cada vez que la necesito, así como lo hacías tú...

 

- vamos papá...

 

A veces siento que el entiende lo que significas para mí, es por eso que me acompaña, tal vez teme que no regrese, no es como sus hermanos o mi esposa, sí, los otros dos están bien, los otros dos, mis hijos...

 

Ambos nos despedimos, y vez, cumplo mis promesas, ahora guárdame algún lugar allá en alguna estrella, para cuando llegue mi hora... y sabes? gracias a ti no solo supe aprender a amar sino también a no temerle a la muerte, gracias a ti amor....

 

FIN

Nota de autora: snif, que puedo decir, que este fic surgió después de ver una hermosa película, de dos niños donde uno sufría desgraciadamente de sida y el más grande ingenuo hizo de todo para curarle, no sé su nombre porque no la vi del principio, pero es hermosa, bueno cualquier comentario a haimayagami@hotmail.com y sin más que decir me despido, que Dios los bendiga, creo que quedé sensible.... besos, Haima...