SOMBRAS EN LA LAGUNA BROGLIE

por Haschariel

 

 

Capítulo 4

 

Eliot se puso de pie en un salto -¡voy a buscarle!

-ordenare que tres peones te acompañen! –se levanto también Anice resuelta

El aroma de la flores daba un falso sentimiento de paz en tanto la pareja cruzaba el zaguán. Iban preparados a emprender una diligencia de vida o muerte. Sin embargo esa misma diligencia de búsqueda y recate no les preparo para procesar la imagen que venia hacia ellos desde las ensarradas hierberas de tabaco …

William Hardy Warnoville caminaba con el paso fastuoso de un Marquez Carabacense de paseo por la plazoleta frente a la Casa Blanca. Con todo aquel encanto y gracia tan partes de su persona como su ponderable sencillez frente a otro ser humano. En este caso dos negritos patizambos. Moriscos y pequeñajos que venían del brazo del ingles coloquiando a voces en iguales términos. E iguales de sucios y desalineados los tres. A pesar de todo lo risible que podía alcanzar a mostrar el redingote abierto y remangado y el chapeo abandonado en la rizada cabeza de uno de los mulatos, la escena tenia algo que la llenaba de garbo. Tal vez hubiese sido el magnifico galopar de Dulcinea que meneaba la crin tras el trío. Por lo menos Eliot lo pensó así:

-William?

Cuando finalmente William se percato de ellos a unos tres metros de distancia, extendió su sonrisa hasta casi la mitad de su rostro. Luego sin decir palabra, se volvió hacia los mulatos y les hizo una adornada reverencia a la cual los chicos devolvieron otra grotescamente similar

-William deja de hacer el tonto con la servidumbre –demando Anice con las manos en la cintura, el ceño levemente fruncido y el rostro iluminado

El aludido dejo que su cortejo guiase a Dulcinea a las caballerizas y se dirigió hacia sus amigos. No se le veía en absoluto moribundo. Si quiera molesto

-Donde has estado todo el día?. Iba a salir a buscarte

-Eliot amigo mío! –exclamo como única respuesta -¡no os imagináis el día que he tenido!

-uh?. Que_

-hemos estado todo el día con el santo en la boca pensando que estabas perdido

-Anice preciosa, quien puede perderse en un lugar tan precioso como este y con guías tan precisos caminando por ahí?

-se ha golpeado la cabeza. Te lo he dicho

Eliot se encogió de hombros en respuesta al comentario de su chica

-Willi_

-os lo contare todo. Con mínimo de detalles. Pero ahora dejad que me de un baño y descanse un poco antes de la cena. Estoy echo polvo –Añadió ya de subida por lo escalones

Anice y Eliot intercambiaron miradas

A media cuesta William volvió a hablar –Por cierto. Que le habéis dicho a Charlotte para justificar mi ausencia?. Conociéndoos, dudo que le dijerais la verdad

-hemos dicho lo primero que se nos ha ocurrido

-que la cabalgata te ha sentado mal –completo Anice algo abochornada

William asintió –ya. Pues que poca imaginación tenéis

Anice frunció el entrecejo –¡pues disculpa. Cuando tienes tanta presión por todos lados, no se te da muy bien esto de la imaginación, sabes?

-descuida. Ya me encargo yo esta noche

-William … Michael

-ah!. Ese es otro asunto. Tranquilizaros y daros un respiro –finalizo y termino de subir los escalones

**Un respiro**. Pensó Eliot. Y exhalo todo el aire que sus pulmones habían estado reteniendo ese día

 

 

 

La cena, empunto de las siente de la noche, se antojaba como una especie de novela de suspenso para la pareja que luego de sortear limpiamente un primer encuentro entre los principales protagonistas hacia media hora en la antesala del comedor, ahora espetaban no menos tranquilos, la desidiosa apatía de Michael frente a su plato de pastas italianas. Su cadenciosa sucesión de pulcros movimientos al llevarse los alimentos a la boca. Su sereno mutis batiendo su record por minutos. Y sorprendentemente, la símil impasibilidad de William, que había carecido de elocuencia toda la primera mitad de la cena. Por lo menos hasta que Charlotte le dirigió la palabra. Quizá cansada del monótono sonido de los cubiertos contra la bajilla, como alcanzo a pensar Eliot

-me alegra que ya se sienta mejor sr. Hardy

-gracias my Lady Rivan. La verdad es que retomar la equitación me ha supuesto un extra de esfuerzo. Me disculpo de nuevo por mi ausencia

-pierda cuidado

-es usted muy comprensiva –sonrió William. Y si no hubiese sido por lo acorde de su voz, Anice habría jurado ver cierto destello de seducción en su sonrisa –ahora debo culpar de mi falta de disciplina a la rutilante vida laboral que me he impuesto en el despacho ^x^

-entiendo ... su amor por el trabajo y las leyes me recuerda a su abuelo. En su juventud tenia una admirable pasión por las finanzas –respondió Charlotte que lucia realmente fascinada con la idea –Uhm, pero dígame sr. Hardy, se ha divertido en el paseo después de todo?

-oh si! –respondió William exaltado repentinamente –me he divertido como nunca antes. Dulcinea es un magnifico animal

Mientras Anice y Eliot dejaban caer todo el peso de sus mandíbulas en una composición de perplejidad, Michael salvo de escupir sobre su plato, el sorbo de vino que estaba a punto de pasar por su garganta. Se recompuso de la súbita explosión de hilaridad a tiempo para enderezarse en su silla y poner a salvo la copa de cristal

-… ehem, lo siento –dijo todavía con una sonrisa reprimida

-Dulcinea? –formulo recién Charlotte definitivamente turbada –a montado usted a ese animal?

William respondió con naturalidad –si. Su nieto me ha convencido esta mañana, que Dulcinea es ideal para mi

Todos, incluido el susodicho, le miraron incrédulos

-pero … yo imaginaba, que había elegido a otro ejemplar. Ahm, Vulcano, Thiger. Tenemos tantos pura sangres en el establo–declaro Charlotte tratando de gesticular lo menos exagerado que su decepción se lo permitía

-pero Dulcinea es una pura sangre, cierto? –contradijo William amablemente

-ah, ciertamente. Sin embargo no esta, como decirlo, certificada para paseos largos. Tiende a: Inquietarse. Oh me temo que le ha hecho pasar un mal rato. Ahora me explico su indisposición –añadió con rostro elegantemente pesaroso

-no, no, no por favor. En absoluto. Me jactare de ser entonces el único hombre al que Dulcinea obedece. Se ha portado tan bien conmigo

-es cierto?

-totalmente

-me tranquiliza usted sr. Hardy

-además … –dijo William formando otra sonrisa en su rostro …

Eliot que no dejaba la vigilia creyó hipar al reconocer aquel temible brillo en la curvatura de los dientes de su amigo. Abrió la boca para intervenir lo antes posible. Pero entonces William hablo y fue demasiado tarde …

-ademas el paseo ha sido tan descansado alrededor de las ciénaga que casi no lo hemos sentido. Verdad Michael?

Como respuesta a la pregunta los álgidos ojos de Michael estaban sobre él, tan abiertos y pasmados como su expresión dibujada en líneas intangibles. William deseo ser una urna para contener la imagen de aquel rostro que le miraba tan de cerca y tan al alcance de una caricia. Hubiese sentido lastima por la repentina inquietud del pequeño. Su hermosa y sobrenatural muestra de sobresalto … Pero recordar a Marte y a Venus liados bajo las gruesas sillas de montar ayudaba a librar fuerzas. Unas fuerzas extrañas que punzaban con ansiedad provocativa mas que vengativa

La reacción de Charlotte tampoco se hizo esperar demasiado. Por supuesto y pese a que la gracia en su rostro se había alterado ligeramente, su voz salio candorosa

-las ciénagas cariño?. Que hacia de nuevo en las ciénagas?

Michael tardo en contestar en tanto a propósito y nuevamente flemático terminaba de limpiarse los labios con un servilletin blanco de algodón. Cuando hablo, dejo sentir en los presentes, como un pesado aire discordioso, toda la sobresaliente arrogancia que le caracterizaba

-recogía muestras –dijo de forma seca, dejo la servilleta junto a su plato y le dedico a su abuela una mirada desafiante –recogía muestras de larvas

La línea fina en la frente de Charlote vibro sutilmente –te he dicho, muchas veces ya, cariño, que no me parecen … buenas, esas actividades. Un joven decente y bien educado como tu, no puede ir … explorando lodazales por ahí. Recogiendo muestras de … animales como esos

-larvas abuela. Y te recuerdo que tengo la autorización de mi padre para continuar con mis actividades en tanto me mantenga en el primer puesto del instituto y siga en el club de esgrima

-lo se cariño, lo se. Pero tienes tantas otras cosas que puedes hacer aquí. Podrías practicar tu golf por ejemplo. No precisamente en la ciénaga

Michael resoplo –… lo siento. Puedo retirarme abuela?. Estoy cansado –agrego y sin esperar una debida respuesta se levanto y salio de la habitación

-lo lamento de verdad. Ha sido todo culpa mía. No sabia que …–hablo entonces William sonando genuinamente acongojado ante el breve silencio que se había formado en la mesa tras la salida del rubio. Eliot sin embargo sospechaba que de esa congoja solo un 50% era verdadera. Suspiro cansado

-no se preocupe sr. Hardy –Charlotte callo un momento y luego volvió a hablar con la misma monotonía elegante –mi nieto encuentra fascinante los escritos de Claude Bernard Y las historias de Shelley Wollstonecraft. Desconozco yo misma que clase de actividades pueden hacerse con –hizo algo parecido a una mueca de asco –larvas. Mas sus padres no le encuentran nada malo y no hay nada que yo pueda rebatirles… No obstante –añadió formando una suave y aguda sonrisa –creo que mandare a cercar los estanques de cienos –luego sonrió ampliamente

 

 

 

-Siempre esta en los estanques y ciénagas de la finca recogiendo lombrices y bicharrajos. Te lo puedes creer? –William aflojo el nudo de su corbatín frente al espejo a un lado de la cama y tanteo su reflejo un poco mosqueado –joder, que mal brio … Con lo chulo que es con esto de la clase ?

-ya ves –murmuro Eliot sentado en un sillón frente a él

-aunque no se para que los quiere. No estaría mal que averiguase algo

-no, no. Ya has tenido suficiente de este cuento y no has debido decir nada para empezar

-bromeas?. Tu eras el mas indignado al ver a esos perros según recuerdo

-si. Pero bueno –Eliot se encogió de hombros -yo hasta estoy acostumbrado a estas cosas

-pero yo no!

-pero ya has tenido tu revancha! –reprocho el castaño fingiendo enojo no muy bien –y has visto que ha Michael no le importa mucho que Charlotte este al tanto de lo que hace tras sus paseos a caballo. Como que a él no le importa nada, cierto?

-eso parece

-…

-quizá le pregunte a Sibao sobre ello. No se me ha ocurrido antes para que quiere esos bizcos.

-a quien?

-Sibao. Sibao me lo ha contado todo –respondió William con rara emoción

-y quien es Sibao

-ya te he dicho. El segundo hijo de Mandoe, el cabecilla de la recua de esclavos que trabajan aquí

-ya … pero que pinta ese

-en el campamento solo quedan siete familias entre mestizos y Basaris. Han servido a la familia por cuatro generaciones aunque no estén muy contentos con ello, no conocen nada mas del mundo que la plantación. Sabias que Edward I Rivan le compro esta laguna a la colonia inglesa después de ganar una bicoca en juegos de azar con Carlos II. Y que luego se mudo aquí con la mitad de los Broglie?, trayendo precisamente por altamar los cimientos de esta casa y treinta especies de pececillos para la laguna. Sabias que hay un balandro hundido en el fondo? …

Eliot escucho atento y asombrado como escucharía un chiquillo de siete años la ultima narración de Merlín.

No era para menos. Una aventura por ridícula y chapuza que fuera, se convertía en una verdadera historia de cuentos de hadas y monstruos, si era narrada por la voz de William Hardy. A mas hiperbólico que su vocabulario alcanzase. Y aquella tarde, el ingles había sido el protagonista principal del libro de “aventuras del mes en la hacienda Broglie”….

Un poco después de que Dulcinea perdiera el rumbo por un oscuro paraje de sauces llorones cuesta abajo. Luego por un arenoso sendero cercado de setos. Y tal vez una hora después de vagar. Cuando iban a alcanzar la frontera que cruzaba el camino hacia el pueblo. Desconocía a cuantos kilómetros de su verdadero objetivo, Dulcinea había dado el relincho final. Hasta los cojones que no tenia de caminar bajo el sol; oscilo peligrosamente queriendo tenderse en tierra con todo y jinete. William iba a brincar por la borda cuando escucho el parco grito de un hombrecillo que corría hacia ellos moviéndose con desganada rapidez según lo permitía la distancia. Se le antojaba como un punto marrón en la explanada acercándose mas y mas. Y mas. Hasta que lo tuvo en frente con su no mas de 1.90 de masa en cuero tostado: Sibao era un negro hermoso y silente como el vuelo de un murciélago a través de la noche. Sus labios eran gruesos y su nariz chata resaltaba en su rostro cuadrado de ojos grandes y negros como carbones cenizos. Su cabeza estaba salpicada de rudimentarios rizos oscuros que habían sido podados por una mano habilosa y su pavorosa musculatura le recargaba el extra de pesadez que manejaba sin gracia alguna

Sibao había reconocido a Dulcinea gracias al cielo. Imposible olvidar a una yegua que de trotes sabia poco. Y les había seguido por casi medio kilómetro a prudente distancia antes de animarse a gritar por el nombre de la yegua antes que por el del jinete. Sea a pensar que se trataba de un ladrón de caballos el que la montaba. Solo cuando intercambio las primeras impresiones con William, el mulato se entero que se trataba de uno de los huéspedes de la casa grande. **hombre idiota**, pensó; su Merced Lady Rivan iba a molestarse mucho si se enterase que su huésped casi moría de sed bajo el peso de un potro…

Como buen explorador de tierras indómitas William se dejo guiar a través de la explanada y maleza por uno de los hombres mas herméticos que conociera en su vida. Se reservo de comentar el sello intimidante que imprimía porque a pesar de ello, Sibao fluctuaba un silencio agradable.

Atravesaron otro buen trecho, posiblemente en menos tiempo del que le tomara al ingles alejarse de la hacienda, y llegaron a las desvencijadas plantaciones de tabaco donde las chocitas de los negros sirvientes se levantaban apenas con precaria decencia. A William le pareció una especie de paradoja que aun así, aquella dimensión de negros fuera extremadamente acogedora. Y que el almuerzo y el refrigerio de media tarde le resultaran tan suculentos como un cervatillo a un lion en la selva africana.

William había reído con todos ellos y hasta había bailado con una o dos de ellas. Y también había conseguido alguno que otro chivatazo de las actividades extra snobicas de Michael Broglie. Estaba eufórico con los datos. Los proceso, los almaceno y les dio una forma singularmente onírica. Aunque no llego a saber muy bien porque …

-Eliot … -hablo casi murmurando –quieres ir a cabalgar mañana por la mañana?

Eliot se puso de pie y metió las manos en los bolsillos de sus pantalones –ni hablar. Buenas noches William –sonrió y salio de la habitación de su amigo donde había estado enraizado la ultima hora de la noche escuchando la peripecia de su amigo a lomo de Dulcinea bajo el sol

*tengo que contárselo todo a Anice, mañana por la mañana**. Pensó camino a su habitación …

 

Continuara …