Capitulo 3
Eliot giro sobre sus talones y una vez mas rodeo la estancia con aire impaciente y preocupado. Eran las nueve de la mañana. El sol reverberaba en las vidrieras y rosetones de la casa y él aun tenia comprimida en el estomago, la tarta de mermelada que había desayunado. William, Charlote y Michael no habían bajado a la mesa. Porque molestarse en bajar a desayunar?, pensó con recelo. Ellos eran los burgueses que desayunaban en la cama …
-ya podría yo comenzar a coger esa costumbre –se dijo. Pero ahora era otro asunto el que le preocupaba. El paseo a caballo al que Charlotte tan de buena intención les había comprometido. Eliot estaba seguro que no habría tal paseo propiamente dicho. Solo esperaba llegar sano y salvo al final del día
-menudo verano mas estresante –suspiro cansado. Un silbido melodioso se escucho en las escaleras y Eliot levanto la cabeza. Soltó otro suspiro mas aliviado al ver a su amigo:
William Hardy era el sinónimo mismo de la aristocracia en carne y hueso. Fresco como la hierba en la mañana. Esbelto y gallardo. Un insufrible vanidoso. Bajó los escalones con alegres brinquillos haciendo casquear las suelas de sus botas mientras se enguantaba las manos en cuero negro y silbaba una rimbombante tonada de cafetería. Lucia un exquisito redingote rojo muy típico del estilo ingles para la caza de las zorras. Las mallas blancas ajustadas hacían resaltar la fuerte forma de sus piernas y la agudez de sus caderas. Todo coronado por un chapeo de copa alta
-William, que bien!. Temía que no hubieses empacado nada para la ocasión
-Eliot amigo. Cuando dijisteis que pasaríamos el verano en la casa de campo de los Broglie, tome todas mis precauciones. Hasta tengo una bañadera sabes?
-ya … -Eliot no quiso ni imaginárselo. Con cierta lastima paso una hojeada a su no menos estrafalario redingote azul y chapeo. Una extravagancia que Anice casi le había obligado a comprar por catalogo –vamos, démonos prisa que he visto salir a Michael hace varios minutos –apremio abriendo la puerta y adelantándose
-tranquilo hombre que se te va ha salir un ojo de la orbita. Cual es la prisa?. No estamos en un hipódromo
-como si lo estuviéramos
El trayecto a las caballerizas resulto mas largo del que William había calculado desde su ventana y la construcción mucho mas grande. Los cubículos eran bastante espaciosos y desde lejos se podían apreciar las lustrosas sillas de montar al lado de cada uno; y a los preciosos corceles que guardaban, muy bien atendidos y cuidados
Efectivamente Michael Broglie ya estaba en el lugar …
William le vio increíblemente hermoso atusado en un redingote negro con botones dorados en la pechera. Su piel resplandecía blanca y llamativa dentro del sombrío traje mientras se dedicaba a amansar al mismo caballo negro en el que le viera montado el día anterior. Espontáneamente el rubio giro la cabeza y cuando sus ojos se encontraron, William percibió su sangre correr mas rápido por sus venas. Creyó que el pequeño le sonreía …
-buenos días caballeros –la voz de Michael era cadenciosa, alegre. Acaricio al caballo y luego lo monto con tanta elegancia y suavidad que el animal ni siquiera se inmuto
Los labios de William se humedecieron sin que se percatara. Algo en sus ojos le impedía apartarlos de aquel cuerpo sobre el lomo del caballo. Sintió de pronto unas pavorosas ganas de hacer algo, pero no sabia muy bien que cosa hacer. Solo el quejido estertoreo de Eliot a su lado, le regreso a la realidad, como un sopetón en su cabeza:
-hay!. Por todos los cielos!
Parpadeo y le miro …
Eliot estaba pálido. Enhiesto. Con la boca abierta y los ojos grandes fijos en un punto mas adelante. Extrañado William siguió con los ojos la dirección de la mirada de su amigo
Justo detrás de Michael, encadenados a una viga de madera con cordeles dorados y caireles postizos, se hallaban dos enormes Setters Irlandeses de color pardo. No eran mas pequeños que un banquillo, pero tampoco mas grandes que un escritorio. A pesar de todo su orgullo animal, los pobres caninos cargaban en esos momentos las pesadas sillas de montar, torpemente ceñidas a sus lomos. De sus inexistentes rabos colgaban una pomposas borlas de lana y cuero a modo de colas de poneys. Jadeaban con la lengua afuera y gimoteaban resignados
A William le costo trabajo entender lo que veía. Con perplejidad se volvió hacia Michael como si en su rostro encontrara una explicación. La que hallo no le gusto en lo mas mínimo
-señores. Venus y Marte son muy mansos. Seguro podréis con ellos –dijo el joven Broglie con simpleza. Miro a William desde lo alto de su corcel y le dedico una ladeada sonrisa antes de enfilar hacia la explanada a toda velocidad espoleando con la botas …
Debía admitir que aquella broma tenia su gracia. Rebosaba de inventiva e ingenio y … malicia si. Una chorrada para la prosperidad. William se pregunto si Michael había lucubrado toda la noche o si el hecho de disfrazar a dos perros ceméntales para concurso equino, se le había dado esa mañana al despertarse. Recordó algo sobre Marte, Fulano o algo así la noche anterior pero también le había restado importancia
-tendría que habérmelo imaginado! –escucho despotricar a Eliot cerca suyo
Mas allá, a lo lejos entre la línea del horizonte y la pradera, la figura del jinete terminaba de perderse
-menos mal que no han sido camellos –se sonrió William mirando con lastima el sofoco de Marte y Venus bajo el sol
-esto no es gracioso William
Pero si lo era. O por lo menos así lo pensaba el ingles
-bueno. Volvamos adentro. Ya que el paseo se cancela habrá que pensar algo para decirle a Charlotte –agrego Eliot un poco mas tranquilo
El paseo estaba cancelado? … -eso crees? –William contrajo el ceño
-claro hombre. No puedes decirle a Charlotte que su nieto te ha ensillado a sus perros!. No te creería para empezar
Por que tenia él, William Tercero Hardy Warnoville de Britania, que cancelar su paseo a caballo en una mañana tan hermosa por culpa de las chorradas de un niño lindo?
-si se lo dices a la abuela así de buenas a primeras, como mínimo nos hecha de su casa
Además William no iba a desperdiciar un traje tan costoso …
-Anice enfermara … agrrr. Ese chico grrr
Sin escucharle William de pronto levanto la vista:
-esto no se queda si –los ojos le brillaban y Eliot no pudo reconocer aquel brillo entre todo el repertorio de luminiscencias de su amigo
-William?
-hey tu! –grito el ingles dirigiéndose a un peón de aspecto enclenque que se giro de inmediato turbado y asustado … -hay algún caballo que ya este ensillado?
-Wi-William … que vas ha hacer? … -Eliot no hubiese querido preguntar. Menos hubiese querido escuchar la respuesta
-no es obvio?. Voy a por el crió ... Joder!!, ¡vamos hombre, responde de una vez!
El amarillento peón dudo antes de responder – Du-Dulcinea señor … la acabo de ensillar, pero tengo que decirle que_
-y a que esperas muchacho?!
Eliot apenas alcanzo a escuchar las recomendaciones de William tras los cascos de la yegua chasqueando contra la tierra.
-será imbecil!. Como que regrese a la casa y descanse?. Mi cielo. Porque tendría que haberme fijado en una Broglie?
Con el peso de sus pasos Eliot se encamino de regreso a la casa, esperando que no tuviera que encontrarse con Lady Rivan o con Anice. Simplemente su cerebro no podía trabajar con demasiada rapidez para encontrar una explicación a porque no había acompañado a los dos jinetes. No podía decir que no sabia cabalgar y arriesgarse a quedar mal parado frente a la abuela. Tampoco se encontraba muy animado a contarle la verdad a su prometida y aumentarle preocupaciones después de prometerle durante el desayuno que todo saldría bien. Su única salida era esconderse en su habitación y esperar el mejor final del embrollo. Sigilosamente abrió las puertas traseras de la casa y se adentro tratando de no hacer mas ruido del que sus botas lo permitieran
-Eliot? –se escucho la voz de Anice al pie de los escalones
El castaño dio un respingo en el mismo lugar y levanto la cabeza para ver la interrogación en el rostro de su prometida –Anice, amor … ha ocurrido algo grave
-tranquila mi amor. William no seria capaz de hacerle ningún daño a Michael –la alentó Eliot todavía dos horas después, sentado junto a Anice en el sofá y dándole palmaditas en el dorso de la mano
Charlotte estaba en el invernadero sacándole gajitos a sus margaritas y tomates, lo que era un alivio pues Anice sabia muy bien que esa labor le tomaría por lo menos hasta alrededor de medio día. Su abuela tenia una pasión enterica por las plantas y verduras y solía pasarse a veces las 24 horas del día encerrada dentro de aquella húmeda caja de cristal con una espátula en la mano trasponiendo abono de una maceta a otra. Sin embargo la angustia no le permitía pensamientos positivos:
William estaría furioso. Como amigo el ingles era una de las personas mas confiables y fieles que conocía; como ser humano, su sencillez y bondad eran merecedoras del cielo. Pero como aristócrata, heredero de un titulo social, su orgullo equivalía a su vida misma … y Michael había herido ese orgullo …
-No te das cuenta Eliot, que si William enfrenta a Michael, todos lo planes que hemos hecho este verano para obtener el favor de la familia, se irán por tierra?
-no-no, nos apresuremos, vale?. Todavía no sabemos lo que ha pasado ni lo que pasara. Los dos son personas civilizadas y saben comportarse adecuadamente
-dirás que cada uno se comporta adecuadamente a su manera. ¡Hay de mi!. Si la abuela se entera …
En ese momento la puerta de la estancia se abrió y la pareja se puso en pie de un brinco. Se tomaron las manos firmemente a pesar de su vacilación …
Michael entro a la sala tranquilamente. No se sorprendió al ver a Eliot junto a su prima victimas de una congoja palpables. Por el contrario, parecía complacido
-oh Eliot, estas aquí –dijo elocuentemente mientras guardaba un frasco de cristal humeado en un bolso de cuero que llevaba cruzado al torso ... –sabéis si esta listo el refrigerio? –cruzo la habitación hacia las escaleras a vista y perplejidad de la pareja que luego de varios segundos reacciono al fin
-Michael, donde esta William? –Eliot trato de sonar firme. No con mucho éxito
-el sr. Hardy?. No estaba contigo paseando a Venus y a Marte?
-él salio a buscarte Michael –explico Anice lo mas amable que pudo
-a buscarme?. Pues es obvio que no me ha encontrado, ni me encontrara … oh espero que no se pierda … Sabéis?; la planicie puede ser peligrosa si llega a salir de los limites de la propiedad
-Mich_
-me voy a dar un baño y a arreglarme para el almuerzo. Permiso –finalizo con la misma melodiosa voz y se perdió escaleras arriba
Quietos en su sitio, Eliot y Anice intercambiaron miradas
-lo vez querida?. No ha habido ningún enfrentamiento después de todo –dijo el castaño con la vista fija en un punto al frente
… William estaba perdido en las campiñas …
-venga bonita, un poco mas … mira que he montado a muchas tías y a todas les ha gustado. No querrás ser la excepción, verdad?
Dulcinea soltó un sonoro resoplido y oscilo en plena cuesta. Se negaba a seguir caminando y hacia bruscos amagues de volver sobre sus patas. William comenzó a reconsiderar su empresa de buscar a Michael. Después de salir a todo galope seguro de si mismo, varias horas después se hallaba sudoroso, a punto de ser victima de una insolación y montado al lomo de una apática yegua que no gustaba del sol y posiblemente, tampoco de sus dotes de jinete. A él también le agradaba menos el paraje por donde andaban. La tierra era húmeda e irregular, salpicada de setos vivos que parecían tener vida propia. El espeso follaje de los sauces llorones era lúgubremente misterioso. Un zumbante ululeo de mosquitos cerraba el lugar dando una rara sensación de compañía no deseada
-¡fantástico Dulcinea!, ¡nos he perdido! –grito irritado –ahora deja el gamberro y se buena niña vale?. Encuentra el camino a casa
Dulcinea giro en redondo sobre sus patas, dio algunos tumbos por allí y por allá circundando un par de troncos de sauce y finalmente resoplo sonoramente
-no te ofendas lindura, pero tienes el sentido de orientación tan atrofiado como tu gusto por el sol
Anice estaba al borde de la histeria y a punto de pedir auxilio y preparar un grupo de peones para salir en busca de William. El reloj de ébano acababa de marcar las cuatro de la tarde y el sol había empezado a despuntar por el horizonte sin dar señales de algún jinete o por lo menos del caballo. Estaba tendida en el sofá con la quijada abandonada sobre el algodonado brazo del mueble y en la misma posición desde poco después del almuerzo. Durante el que por cierto le había mentido a su abuela, diciéndole que William se sentía indispuesto a causa de la cabalgata y lamentaba no bajar a almorzar. Por suerte o por desgracia, Michael no le desmintió e inhumanamente había preferido tomar el tema de la sublevación de empleados en los talleres industriales como sobremesa, dejando a Charlotte totalmente incapacitaba a emitir opinión sobre el tema
Desde entonces no se tenían noticias del ingles. Y con el calor que hacia …
Anice se imagino la figura destartalada de de un jinete montado sobre un moribundo jacal, camino hacia las fronteras desérticas de un páramo. Espejismos indecentes pintándose a su alrededor y hostiles alimañas mordiendo las patitas de Dulcinea. El sol haciendo vahos irreales en el horizonte, sin nada mas al frente que un vació seco. Sin ninguna sombra en la que guarecerse …
-pobre William –Anice soltó un largo y lastimero quejido
Eliot le dio palmaditas en el dorso de la mano sin atreverse a hablar. Intentaba pensar con los cinco sentidos. Era casi imposible que alguien se perdiera en la hacienda. Por muy extensa que fuera la explanada y muy espeso que fuera el follaje del bosquecillo. Bastaba con subir cuesta arriba el mas cercano repecho y podría alcanzarse a ver la laguna y por ende la casa Broglie. Además la hacienda no era la única propiedad de los alrededores. Mas al sur, las praderas terminaban en un pequeño poblado de casitas blancas cuyas campanas de su capilla podían incluso escucharse en las caballerizas. William solo tenia que seguir recto colina abajo y una vez ahí, pedir o hacerse de guías que gustosos le conducirían a buen destino. Todos conocían a los Broglie. Pero si … y si había ocurrido algo?. Y si la yegua le había tirado al suelo. Si estaba herido, con la pierna rota, tirado contra algún tronco viejo. Y si su mejor amigo estaba inconsciente desangrándose? … ¡Y si William estaba agonizando! …
Eliot se puso de pie en un salto -¡voy a buscarle!
-ordenare que tres peones te acompañen! –se levanto también Anice resuelta
Con celeridad salieron por las puertas traseras de la casa que conducían hacia los jardines. El aroma de la flores daba un falso sentimiento de paz en tanto la pareja cruzaba el zaguán expeliendo los aires militares que ninguno de ellos tenia por herencia. Iban preparados a emprender una diligencia de vida o muerte. Sin embargo esa misma diligencia de búsqueda y recate no les preparo para procesar la imagen que venia hacia ellos desde las ensarradas hierberas de tabaco
Continuara …