Capitulo 17
El sol apareció bajo lindel de madera de la angosta ventanita entre el follaje de los árboles como un abigarrado prisma, indicándole a William que era mas de medio día. Sentía el cuerpo liviano y los sentidos aletargados. La piel sensible. Se llevo la mano a la altura del rostro y sonrió al contemplar su transparencia rojiza asaeteada por los rayos de sol que entraban al cobertizo cual lanzas de fuego. Giro la cabeza al lado izquierdo. Las hebras rizadas de la cabellera de Michael brillaban como el oro regadas sobre la tela de la sabana. Su piel blanca desnuda se fundía luminosa con los matices de la tarde. Dormía boca abajo y su respiración se acompasaba lenta a los lejanos sonidos que les rodeaban. William se enderezo un poco sobre sus codos y se deleito con el aura angelical que su señorito sapo expelía inconscientemente. Se lamento tener que perturbar tan divino cuadro. Con cuidado peino las hebras rubias tras la oreja e inclinándose sobre él, le susurro al oído
-Michael … Despierta. Es hora de irnos
El señorito se removió murmurando entre dientes pero no despertó. William ataco el suave pabellón de la oreja con pequeños soplidos. Con besos decididos al poco rato
-mmhmmm. Deja –resoplo Michael
-hay que prepararnos para la merienda … Venga, despierta ya –acaricio la grácil línea de su espalda y se detuvo al llegar al nacimiento de las nalgas
-William no ... Es tu culpa …
-porque mi culpa? ... Acaso dices que te agoto?
No tuvo respuesta. Después de un rato de silencio, Michael se giro boca arriba
-presume usted mucho Mister Hardy. Solo he dicho es su culpa
-no se. Después de hacerlo siempre terminas durmiéndote
El aludido volcó el rostro indignado, pero William alcanzo a ver el sutil sonrojo que pintaba sus mejillas
-probemos –dijo y midiendo sus movimientos se instalo sobre el delicado cuerpo del gemelo. Le sintió tensarse al instante y entrelazo sus dedos a ambos lados de su cabeza
-que haces. Ya no pue_
-sht. Esto me encanta –
A solo un par de semanas desde la primera vez, William había descubierto que el cuerpo de Michael le era tan novedoso como la indomable excitación que latigaba su ingle cada vez que palpaba la diferencia que les hacia anatómicamente iguales. Había sido tan nuevo e incontrolable. Nada parecido al húmedo escondrijo anidado entre las piernas de sus viejas amantes, tanto asi que ya no sabia si era capaz de disfrutar el roce gentil en la fina convexidad de un monte Venus. El gemelo era como el fuego devorador. El máximo apogeo de una caricia prohibida, dura.
Sus caderas descendieron pausadamente entre las piernas delgadas queriendo retrasar al máximo el inevitable contacto. Se pregunto si la sensación seria la misa en prácticas recurrentes con otros muchachos elegidos al azar. Cuando su miembro rígido apuntalado en la gravedad encontró el otro más pequeño, ya despierto y endurecido, en una suave caricia incipiente, la onda expansiva de la excitación y el placer se desato en su interior avanzando vertiginosa y devorándole desde sus entrañas
Michael no pudo evitar un gemido desquebrajado. La fricción se hizo ruda y lenta, profunda. Le quemaba azotándole como potentes descargas eléctricas. En los últimos días había llegado a formarse la teoría de que esas descargas eran el goce mismo. Le impedían pensar racionalmente y le reducían a un amasijo de emociones y sensibilidad. Pronto sintió la humedad conocida deslizarse viscosa arrastrada una y otra vez en el vaivén y acompañada del insoportable chasquido de succión
-… es asqueroso –bufo con la voz comenzando a convertírsele en jadeos a sabiendas de que el presemen era el delator de la escasa experiencia de su propio cuerpo. Escucho en respuesta la risita desinhibida de Hardy mientras aumentaba la presión toscamente
-pero es lo que te gusta ... Tanto como a mi. O me equivoco? –sentencio Hardy acompañando su afirmación con elocuentes gemidos y con un nuevo y circundante movimiento de caderas
Ahora la sensación era exquisita. Los jadeos se mezclaron transitando de la modulada satisfacción al quejido herido por la carne pulsátil. El empuje arrecio en su crudeza cruelmente lento y fuerte.
Los jadeos de William acompañaron sus lágrimas y con esa borrosa visión Michael disfruto también del rostro congestionado por el placer que el ingles esgrimía en su intento de hacer mucho más larga y profunda cada fricción. En un intento por corresponderle se empujo contra aquella masa palpitante y entonces la descarga orgásmica le acometió arrastrando consigo la piel del glande de su compañero quien tirito derramándose también
-… sucio … –soltó el señorito sin aliento a lo que Hardy sonrió burlonamente
**
Rato después dejaban la seguridad del cómodo cobertizo, guiándose por el corto trayecto insertado de matas y troncos de arces hasta alcanzar el rellano que bordeaba la laguna. Durante los pasados días habían logrado perfeccionar el ritual que seguían sus encuentros. No era tan fácil escabullirse de día como de noche cuando el insomnio se hacia notorio y a veces difícil de explicar. No obstante Michael prefería aprovechar las sombras nocturnas para pasar desapercibido que fingir su recaída en las actividades extracurriculares tan aborrecidas por su abuela, como pasar el día en la ciénaga en compañía de Mister Hardy repentinamente interesado en el proyecto larvario de los gusanos bífidos. Y dado que el espontáneo manipulador ingles convencía de ello a cuantos preguntaran en la hacienda, hoy en día no era tan extraño verles llegar juntos a caballo o a pie, alguna que otra vez a la semana
Al atravesar el pasillo de piedra hacia las puertas de la estancia, alcanzaron a oír el fragor de un exaltado revuelo. Las voces eran femeninas y el agudo tono que las caracterizaba volaba en el aire como los chillidos de pajarillos en apareo
-algo pasa –murmuro el señorito
Sus acertadas sospechas de la aterradora reunión de varias féminas fueron confirmadas al llegar al gran salón, donde media docena de ellas revoloteaban alrededor de la silueta de una acalorada Anice. Estaba enclavada sobre un banquillo pequeño tiesa como un mástil y encajada magníficamente en un suntuoso sayo color pastel. El vestido era espectacular. La pechera iba revocada de una vistosa solapa dorada que se remataba en una ceñida pretina. El cuello había sido atrevidamente desmontado en el gorjal que caracterizaba los trajes masculinos. La falda era ajustada hasta la mitad del muslo en seda lisa de piel de víbora en cambio las chorraderas de pie y de las mangas eran amplias, diseñadas en seda tejida y estaban adornadas con diminutas perlas amarillentas. El polisón replegado se mostraba pomposo como la coleta de un pavo real. Anice parecía una princesa y la media docena de mujeres que la atusaban, sus súbditas. A pesar del estoico engarrotamiento con el que soportaba las apuradas manos pellizcando tela aquí y allá, los piquetes de las agujas y las cintillas métricas, su rostro era todo un poema al júbilo. Sus ojos grandes refulgían como estrellas acuosas y la sonrisa que pintaba abarcaba casi toda su sonrosada cara.
Presidiendo todo el despliegue cual directora teatral, se encontraba Charlotte. Dictaba opiniones con la autoridad de un sastre acompañada de una mujer bajita y atiborrada de festones en igual medida y con la que compartía comentarios cada dos minutos en franco análisis al vestido
Los recién llegados no tardaron en deducir lo más obvio. El vestido de compromiso había llegado al fin trayendo consigo todo el desfile con el que había amenazado hacia semanas
Por otro lado la efusividad de dos de los presentes era menos exultante que las de un publico funerario. Desde uno de los amplios sofás al fondo Eliot le dedico una significativa mirada a William cuando le vio entrar al salón. No hacia falta leer en sus quietas pupilas verdes para darse cuenta del mortificante suceso que el vestido significaba para él. Sin duda problemas monetarios.
“El cielo me ampare Will”. Le dijo sin palabras apoyando su barbilla en los nudillos de la mano
Mas adelante frente al ventanal, rezagada del balumbo, Michelle era la silenciosa espectadora como siempre. Se limitaba a observar impávida con ojos inescrutables y una indiferencia suprema, la misma que William descubrió en su señorito al girar y mirarle
-vaya! –exclamo él llamando la atención de los demás
Por un momento William tuvo la impresión de que algún sardónico comentario se añadiría a la simple palabrita, pero en vez, Michael torció la sonrisa, asintió y callado se retiro dejando en el aire la duda que envolvía la exclamación. Si acaso habría sido una burla o el deje incompleto a un elogio. El alboroto se reanudo y todos excepto Eliot volvieron a ignorar su presencia
El atormentado literato le dio alcance en la entrada y juntos subieron los escalones hacia la segunda planta.
-se ve muy hermosa –fue la sincera opinión de William haciendo un alto condescendiente en una de las esquinas que llevaban al pasillo
-mucho. Y esta tan contenta
-si
-La mujer es el sastre en jefe de Charles Worth. Ha venido especialmente encomendada por él a ultimar las modificaciones del vestido
-ya veo. Yo también ya envié la misiva a Madame Mountage. Estoy esperando su respuesta
-no se como agradecértelo William. Te juro que te pagare_
-pero que dices. Piensas pagar mi obsequio de bodas
-eres un despilfarrador. Como tu abuelo se entere, te desheredara
-mi abuelo es partidario del derroche
Eliot le miro con un brillo de infinito agradecimiento –… gracias
-Cual es el problema?
-… ahora que el vestido de compromiso esta terminado. Charlotte espera a ver el traje de compromiso del novio. Traje que apenas ha de ir por las solapas
-que?. No lo habías iniciado con Bezti Mermeide al mismo tiempo que Anice con Worth
Él suspiro apesadumbrado antes de responder –Suspendí la costura para completar los pagos del Ford
El estomago de William se encogió y una gran parte de su alegría remitió a la resentida pena que compartía con su amigo. Muy en el fondo se sintió culpable por haber olvidado aquel catastrófico incidente. Se había prometido entablar una demanda con las autoridades de Scrinton pero también ello quedo de lado después del maravilloso suceso con su pequeño sapo en el cobertizo secreto, hacia tres semanas. Que hacer por su compañero de labores ahora?. De pronto su cerebro vislumbro una posibilidad. Lo mas fácil del mundo
-que te parece un préstamo?
-ningún banco me dará un préstamo sin tener avales estables
-quien ha dicho algo sobre algún banco?
Eliot centro la vista en él. Le escudriño minuciosamente no hallando en su sonrisa, rastro de las pifias y chorradas características
-estas de broma verdad?
-claro que no.
-William no puedes prestarme dinero así por así. Trabajamos juntos por favor!
-precisamente. Puedes hacerte la idea de que soy un banco y ya esta
-no jodas
-mira. Será un préstamo serio. Somos abogados y sabemos como hacerlo. Tu fija la cantidad que necesites, y yo veré de hacerte un plan de pago
-ya te dije que no tengo avales
-y para que he de necesitarlos yo?. Te conozco de casi toda la vida
-pero …
-venga hombre. No te hagas el de rogar. El tiempo apremia
Largo rato el literato se debatió consigo mismo mientras el ingles esperaba su decisión. Por ultimo alzo la cabeza y con una expresión totalmente renovada, asintió –Acepto
Su compañero hizo un gesto altanero en forma de burla y se inclino un poco al estilo suizo que usaban los banqueros –Iré a abrir las arcas para usted señor –Dio media vuelta y se interno en el pasillo
-¡William!. ¡No vayas a gastar más de lo necesario! –Corrió Eliot para darle alcance. El aire era menos pesado en sus pulmones. Sus músculos se hicieron mas flexibles. Escucho el trino de las aves fuera las ventanas y tuvo el grato presentimiento de que el matrimonio seria una bendición divina
A los pasos alegres de los dos abogados que se perdieron tras las puertas de la habitación del ingles, les siguió otros mucho más certeros. Precisos como el siseo de una serpiente y livianos y silenciosos como el andar de un gato al asecho. Camino con gracia cual sombra blanca arrastrándose sigilosa. De alguna manera le daría uso a la información que acaba de obtener de forma tan coincidencial
Michael planeaba darse un baño y prepararse para la merienda cuando entro en su habitación cerrando las puertas a su espalda. Sin duda su abuela invitaría a aquellas mujeres locas a pasar la noche en la hacienda. Como si no tuviera ya el suficiente escándalo rodeado de tanta gente. Se quito la levita dejándola en uno de los percheros que adornaban las esquinas. Se desanudo la cintilla del gorjal e iba a quitarse el chaquetin cuando fue interrumpido por los modosos golpes en la puerta tan usuales de su hermana
**Genial!**
Estuvo tentado a no responder y dejarla ir molesta, cansada de tocar. Pero sabía que con Michelle una táctica tan vulgar no seria efectiva. Ella tenía el don de la omnipresencia que le desagradaba sobremanera a la vez que le atemorizaba. Además estaba el reconocible hecho de esos días durante los cuales su hermana había dejado de mortificarle con el cuento de las bodas. Si, parecía dejar en paz por fin a Anice y olvidar la incoherente sugestión de la abuela hacia Hardy. Bien merecía un dialogo decente
-adelante –llamo sentándose al escritorio de espaldas a la puerta y fingiendo leer sin interés uno de sus muchos libracos
Ella entro ladeándose y escudriñándolo todo con la vista
-aquí esta mas tranquilo –dijo sentándose en la cama de su hermano. Apoyo las manos en la cobija de franela y se arrellano a su gusto –El salón es una verdadero corral
-no tenias que ayudar?
Michelle hizo una mueca de fastidio y hablo afablemente –Es cierto. Pero mi ayuda ahora es mas un estorbo. Y eso me duele tanto
-si claro … Te conozco demasiado bien como para saber que son celos lo que sientes
Se hizo un raro silencio en la habitación mientras Michael continuaba prestándole mas interés a su lectura y Michelle le observaba calculadoramente. Después ella retomo su tono displicente
-una vez mas tu cabecita analítica se ha equivocado. No son celos
-eso crees?
-Anita esta volando muy alto y es nuestra obligación protegerla. Las caídas son peligrosas, lo sabes. No crees que se veía ridícula ahí abajo?
Prefirió no responder. De hecho le había parecido que Anice era mas de lo que aparentaba
-en fin –Continuo la gemela –te digo que estoy muy aburrida
-que estas tramando?
-yo?. Acaso podría yo tramar algo?. Solo quiero hacerle dar cuenta del lugar que le correspon_
-de nuevo eso –Corto su hermano con voz cansada –Te has puesto a pensar que esa razón ya no nos convence como antes?
-a que te refieres
-No le encuentro sentido ya. Hemos estado convencidos de ello todos estos años pero día tras día nos encontramos a nuevos integrantes en nuestro conspicuo círculo. Y vemos desaparecer a otros mas de el. Como lo explicas?. En Texas los campesinos se están haciendo ricos descubriendo pozos de petróleo, dentro de poco les tendrás cenado contigo en la misma mesa. Los banqueros en suiza están siendo desplazados. El rey de algún país se ha quedado sin corona. Acaso ello quiere decir que solo están tomando su lugar correspondiente en la sociedad?. Mira a Henrry Ford por ejemplo; antes de ser el entrañable amigo de la familia, era un desconocido mecánico con sueños inalcanzables. Ni tu ni yo le hubiésemos prestado el saludo. Es su nuevo sueño ahora producir el coche en masa para que todo americano sea dueño de uno. Acaso pretende algo con un gesto tan pió?. Quizá acrecentar sus dividendos. Nosotros mismos Michelle, que hacemos enriqueciéndonos en un país extraño? …. El mundo se esta revolucionando y nuestra clase, la burguesía basada en la tradición, trata de detener su rápido avance. Lo mismo la devota Iglesia a los nuevos pensamientos e inclinaciones … Es ilógico estar seguros de que pertenecemos a este lugar …
Nada se dijo. El silencio volvió a instalarse en la alcoba esta vez con fría comodidad. Daba la impresión de que el aire se congelaría por siempre en ese páramo emparedado. Incontables segundos transcurrieron hasta que Michelle atenazo con sorna
-notable. Te has vuelto un humanista hermanito … Pero haciendo esta a un lado; Me ayudaras o no?
-no cuentes con migo. Estas cosas me aburren
-… ya. No cabe duda que tu relación con Hardy te ha cambiado
Fue como si un golpe seco se hubiese estrellado contra la espalda de Michael haciéndole reaccionar precipitadamente. Se enderezo de la silla con violencia; al girarse la tiro al suelo en un sonido amartillado. Sus ojos se abrieron temerosos y su cuerpo se tenso arrimado al escritorio como si delante viese el abismo amenazador.
Michelle se acerco a él ladeándose con gracia viperina y con una sonrisa torcida en el rostro. Acaricio el borde del gorjal en el cuello de su hermano con los dedos de su fina mano presionando su cuerpo demasiado
-vuestra … -arrastro las palabras –amistad, quiero decir
Antes de que Michael pudiera reaccionar, ella se separo planchando su vestido. Su gesto volvía a ser el mismo
-bueno. Me doy cuenta de la gran responsabilidad que recae sobre mis hombros. Ante tu negativa me encargare yo misma. Te dejo para que sigas con … -Alzo la cabeza por encima del hombro del gemelo posándola en el libro abandonado sobre el escritorio –Lovecraft?. Mph, no tienes remedio … Pero no te tardes eh. La merienda esta a punto de ser servida
Sin decir mas salio de la habitación ladeándose graciosamente
Michael no creía poder reaccionar. Su cabeza era un pandemonium de posibilidades y conclusiones. Sus rodillas tiritaban
**No!. Ella no sabe nada. Es imposible. Imposible. No ha habido manera de que se haya enterado!**-Grito buscando convencerse … –Es un farol. **No sabe nada y los celos la obligan a tantear cualquier terreno** –Eso es … Necesito tranquilizarme y demostrar que no me ha afectado –Decidió por ultimo. Esperando que su reciente reacción no hubiese sido el bocado perfecto para su gemela. Con las piernas temblando todavía, se dirigió al servicio
***
Hasta la cena no hubo incidente alguno que alterara el suave revuelo que se había armado dentro la casa gracias a la llegada del famoso vestido de compromiso. Tampoco hubo tema de conversación diferente en la mesa. Solo cuando la matriarca Broglie pareció apaciguar su emoción una vez que hubieron instalado la prenda en su maniquí, listo y a punto, en la alcoba de Anice y luego de dar su aprobación larga y contemplativamente, la hacienda retomo su lacónico ambiente veraniego y la estadía de las huéspedes se hizo mas llevadera. Tal vez con el propósito de alimentar esa idea fue Michelle misma quien propuso un animoso encuentro con la baraja de cartas en la mesita del salón de la entrada después de la cena. Habían marcado las ocho de la noche. La abuela ya había tenido un agitadísimo día y prefirió retirarse a su dormitorio; cortadas por su ausencia las invitadas de honor se retiraron también.
-aprendí este juego en Paris. Esta muy de moda –comento la gemela abriendo el cofre de barajas que Violette le había traído de los anaqueles del otro lado del salón. Se le veía inusualmente alegre y con un nuevo aire mas relajado.
Sin embargo William había aprendido esos meses que los gemelos ostentaban un carácter tan volátil y sorpresivo que era un verdadero milagro poder predecir su comportamiento en las horas entrantes. Michael por ejemplo, desde la merienda, y por mucho contradiciendo las predicciones del ingles, se había mostrado taciturno y abstraído, casi propiciando un voluntario distanciamiento entre ellos. Le había rehuido un par de miradas y sus repuestas a los comentarios del día habían sido hoscos y monosilábicos. No creía haber cometido ningún error esa mañana mientras hacían el amor, ni haber dicho algo que molestase al gemelo. Aun así, se decidió por asaltarle en su habitación una vez resguardados todos al sueño
-My Lady no estara proponiéndonos una partida de Pockar –dijo sentándose junto a Eliot y a Anice en el sofá en tanto el señorito tomaba su lugar en un sillón individual y Michelle en otro
-el pockar, es el juego digno de los burdeles sr. Hardy. No lo sabia?
**Perfectamente** -no lo sabia Mylady –sonrió
La gemela rebusco las monas y uno de los arlequines, los excluyo a un lado de la mesa y mezclo el mazo de cartas con una habilidad que sorprendió a los presentes. Luego las repartió una por una hasta que cada jugador tuvo en su poder diez barajas
-se llama “perdido” –Explico –El arlequín ha de haber quedado en una de las decenas que acabo de repartir
En efecto así era
-las cartas se van eliminando mediante escaleras y triadas y cada uno de nosotros deberá tomar una carta del otro para formar las que necesite. Mientras el mazo se va terminando, el arlequín pasara de mano en mano y al finalizar el juego pierde el que lo tenga
Tan pronto como Michelle termino de hablar, se oyó una rimbombante exclamación
-ahh!. Es “Bragas al descubierto”! –Anice tenia las los ojos iluminados y una sonrisa bastante amplia dejaba a la vista su redondeada dentadura
-perdón?
-lo jugábamos con papá. Es idéntico excepto porque se llama Bragas al descubierto –rió mas para si misma que para los demás que la miraban como si hubiese enloquecido –Entendéis?. Bragas al descubierto, el que se queda con el arlequín es al que se le descubren las bragas
William estaba a punto de desternillarse a carcajadas no tanto por la jocosa versión del nombre del juego como por la expresión escandalizada de Eliot y la repentina desinhibición de Anice. Michael levanto una ceja displicente mirándola de reojo. Pero fue a su derecha que se dejo oír la alargada melodía de Michelle. De repente seria otra vez y con un ligero aire de molestia
-no Anita querida. Estas confundida. Se llama Perdido y recién ha comenzado a jugárselo en Paris. Debiste haber jugado otro juego porque en este no hay bragas –Inclino la cabeza clavándole la mirada
Ahora las mejillas de Anice eran de un color granate. Asintió silenciosa y se apresuro a coger el montón de caratas frente a ella en la mesita. Los demás hicieron lo mismo
-comienzo yo –sentencio Michelle al terminar de acomodar en abanico su baraja. Se giro hacia Michael y extrajo una carta del mazo. Al instante sus humor cambio -¡grandioso!. Ahora Michael. Coge una carta de Eliot
El señorito obedeció sin cambiar su expresión. Al final la vuelta se sucedió completa y en un par de minutos todos los jugadores tenían tres cartas cada uno. Anice acababa de tomar la última del mazo de William y él se disponía a hacerlo del mazo de Michelle cuando otra vez un semigrito timbro en el salón y Anice salto hacia delante
-ahh!. Gane! –Exclamo colocando cuidadosamente sobre la mesa una perfecta triada de tres en espadas, diamantes y corazones. Sacudió las manos para hacer notar que ya no tenia ninguna carta y las coloco sobre su regazo dedicándoles una jubilosa mirada
-eso no es justo!. Solo necesitaba un cuatro para completar mi escalera –bufo William soltando también sus cartas
-quien ha dicho que ganaste? –Los ojos de Michelle refulgían por lo bajo fijos en una repentinamente azorada Anice. Dio la impresión de que se levantaría echando encima de su prima toda la pila de barajas acumuladas en el centro de la mesita
-… yo, yo … complete la triada –alcanzo a balbucear la pobrecilla
-y quien te ha dicho a ti que eso te hace ganadora?. Era el turno del Sr. Hardy, si querías echar el mazo debiste hacerlo en el tuyo. Es invalida tu jugada
-No esta exagerando la sta. Broglie? –Se atrevió a intervenir el ingles en vista de que la riña intentaba tomarle como punto de partida
-lo siento Michelle no sabia que ese movimiento no estaba permitido. En casa solemos obv_
-te repito que no es el mismo juego que te enseño tu papi. Oh pero si, disculpa –Su gesto demudo a una extraña mueca de burla que hizo a sus ojos amarillos y mas penetrantes de lo que eran –Olvide que tu papi conoce mucho de juegos de naipes y dados
Los músculos de Anice se volvieron tensos y su espalda adopto tal rigidez que parecía a punto de desarticularse disparada al aire. William la observo visiblemente confundido. Por lo que sabia, según él bastante, los padres de Anice habían contraído nupcias en Boston. Él era maestro de música en una escuela especializada y ella gustaba bordar manteles y edredones divinos. Que tenia de extraño ser maestro de música y que tenia que ver con los juegos de naipes?. Estaba a punto de abrir la boca cuando fue conciente que Michelle había capturado su pasajera turbación
-no me lo creo. Acaso te avergüenza quien eres realmente
-creo que es todo –Se oyó a Eliot sorpresivamente. Su voz sonó como el acero contra las paredes. Su rostro era pétreo y la mirada que William vio en él, era fiera y refulgente. Amenazadora. Se vio en la necesidad de intervenir
-señorita Broglie, acaso tiene algo contra los músicos?
Ella le miro primero extrañada y luego soltó una risilla cantarina
-el padre de Anice no es mas músico que el que canta los quintos del bingo. No lo sabia Mister Hardy?. Fue mi abuelo quien le consiguió un empleo decente con Revere, como favor a un viejo amigo
-basta! –exclamo Eliot
Pero la gemela no se arredraba con nada ni mucho menos era capaz de prestar atención a un ser tan ínfimo como Eliot Clandel
-Estephano Branly era pianista si. Tocaba en los suburbios de Nueva Inglaterra, en las tabernas de paso. Cierto Anita?. Y a veces hacia números en la esquinas de las callejas hacia Riverside, donde conoció a la tía Ana. Entonces se enamoraron. Por su puesto la familia se opuso rotundamente. Intentaron llevarla por buen camino. Pero en un acto totalmente vandálico el padre de Anita secuestro a la pobre tía Ana y se fugaron. El abuelo tuvo que ceder a que se casasen y para evitar mas escándalos le proporciono a Branly las comodidades con las que los oportunistas sueñan toda su miserable vida. Un nombre y una posición. … Ah! Que coincidencia. No es lo mismo que estas haciendo ahora tu novio, Anita querida?
Como una marea álgida el silencio congelo incluso la respiración furibunda de Eliot. Aun a pesar que sus ojos destallaban tanta ira que fragmentaba la distancia entre el y Michelle sus labios eran incapaces de escupir lo que atenazaba su estomago. Michael permanecía ajeno a la escena, ya sea por coacción, vergüenza o simplemente indiferencia. William intentaba procesar la información. Entonces Anice se irguió velozmente, como si de pronto una cuerda invisible hubiese tirado de ella, sus movimientos rígidos se antojaron vacilantes y sus palabras se agolparon.
-mis padres se aman con toda el alma. Tuvieron que sufrir mucho para poder estar juntos. Y esa vida de hoy que tu llamas oportunismo, es la única manera que conocen para poder continuar estando juntos, sin que la familia intervenga –Callo largo rato en tanto la sonrisa torcida de Michelle no menguaba en lo mínimo. Después como si fuese conciente de sus actos y palabras y de frente a quienes estaba, Anice parpadeo temblorosa –… bu-buenas noches –Sin mirar a nadie salio del salón traspillando a cada paso escalones arriba
Eliot no perdió tiempo en ir tras ella.
Michelle continuaba sonriendo y solo cuando Michael se levanto dejando su mazo sobre la mesita, apático y seco como siempre, ella también se irguió
-buenas noches –dijo su señorito sin dirigirse a nadie en especial y también se marcho silenciosamente.
Su hermana le siguió con la vista mientras subía las escaleras. Giro sobre sus talones rápidamente cuando oyó a Hardy levantarse del sofá y con verdadera aprensión le vio aproximarse a ella lentamente a pasos felinos. Tuvo la sensación de que la atacaría. La esbelta figura del ingles se movía firme y relajada, oscilante como un péndulo negro. De pronto el aroma de Hardy inundo sus sentidos. Pudo ver sus ojos sobre ella muy cerca, demasiado, tanto que creyó que ese azul penumbroso se la tragaría.
-eres una mujer horrible
Le escucho decir entonces en un resuello pesado contra sus labios. No solo eran las palabras exentas de caballerosidad con que el ingles la calificaba, sino la modulación fría, desdeñosa y llena de rencor. La voz era inhumana, plagada de desprecio. Después le vio marchar en la misma dirección que los demás, dejándola sola en medio del salón
Michelle Broglie sintió que el aire abandonaba sus pulmones. Un dolor desconocido e inconmensurable aguijoneo su vientre obligándola a sentarse otra vez. Su pecho se agito y sus labios dejaron escapar el inaudible sonido de un quejido muerto …
Continuara …