SOMBRAS EN LA LAGUNA BROGLIE
Capitulo 15
Un par de golpes en la puerta terminaron de arrancarle de los brazos de Morfeo. Que hora era?. William ronroneo y se estiro desperezándose. Salio de la cama, cogió el albornoz bordado con el monograma de la realeza inglesa y al llegar a la puerta, volvió a escuchar que tocaban. **Esa no es Violette**
-quien es? –pregunto esperanzado. Por un momento le pareció escuchar unos chistidos tras la madera. Pero no fueron los “pzz, pzz” del señorito los que respondieron susurrando
-William, soy yo
-Anice?
-necesito hablarte … Es sobre Eliot
Se cuadro el albornoz velozmente y al abrir las puertas de su alcoba lo primero que vio fue el rostro compungido de Anice
-que ha pasado –le pregunto con tono inseguro
Los ojos de Anice se vidriaron –Le he llamado a su puerta para bajar a desayunar juntos y no responde. Él no es así. Estoy muy preocupada. No se que hacer
Lo cierto era que William tampoco sabia que hacer. Y el estado de Eliot había empezado a preocuparle también desde el día anterior, cuando sin importarle nada, había dejado de lado la hora del té y la merienda. Y luego la cena. Las dos veces Anice tuvo que excusarle y soportar las miradas desdeñosas e indignadas que Charlotte le dirigía de rato en rato durante el resto del día. El encierro era inusual en el puntual literato …
Pero que hacer para devolverle el animo?. ¿Cómo reparar el daño que aunque no físico, era irreversible?
-vamos –dijo William. Mirando a ambos lados se fue hasta el fondo del pasillo con Anice siguiéndole obedientemente estrujando las manos en un ruego silencioso
Nada se oía del otro lado de las puertas de la habitación de huéspedes cuando William llamo con toques suaves
-Eliot? –Tanteo tratando de sonar afable –Necesito hablarte –Nada –Anice esta conmigo. La tienes muy preocupada –La escena se le antojaba tan familiar que era desesperante mirar la marquetería que adornaba las puertas del dormitorio de huéspedes mientras rogaba que le abrieran –Vamos hombre. Que ganas con aislarte de esa manera?. Busquemos los tres una solución, vale?
Pero no hubo respuesta
-es inútil. Ni siquiera te escucha a ti –murmuro Anice vencida dejando caer los hombros en un suspiro
William también suspiro. Algo debían hacer. Pero no se le ocurría mejor solución por ahora que la claridad de la soledad. Su colega necesitaba estar solo y superar la perdida del motorizado. Después de todo; “todo bien material era sustituible”, verdad?. Y sospechaba que la pena de su amigo se alimentaba mas de la media década de deudas que había supuesto la compra del Ford T. Estaría pensando como recuperar el reembolso
-dejémosle. Por ahora es mejor dejarle solo. Que este tranquilo hasta la merienda. Cuando sea hora, yo mismo vendré a buscarle
Anice asintió pesarosa y triste y con un animo no muy convencido. Habría deseado en esos momentos estar junto a su prometido. Llenarle de besos y decirle cuanto le amaba. No obstante, William tenia razón
-puedo pedirte un favor personal?
-el que sea
-quieres acompañarme a desayunar?. Eliot siempre lo hace y hoy no quiero hacerlo sola
El ingles esbozo una suave sonrisa –Esperame abajo vale, enseguida te alcanzare
**
**Pobrecilla**, se dijo ciñendo el cintillo en su gorjal mientras atravesaba el pasillo rato después, **Le ama tanto**. Antes de llegar a los escalones, se detuvo, dio media vuelta y clavo los ojos en la primera puerta del pasillo. Michael estaría dormido aun, porque no había visto a Violette subirle la bandeja.
**Tanto como te amo yo**.
Decidió buscarle después del desayuno
Sin embargo sus planes pronto cambiaron al llegar a la estancia donde una Anice distraída, se había quedado en medio del salón como espectadora de otra peculiar escena. Desde donde estaban, alcanzaba a verse a tres personas en el atrio del zaguán. Eran Hott, el capataz, y dos esclavos negros. William distinguió a Sibao que llevaba el pantalón de tabardo y el jubón de lana blanca, sucio. La cabeza gacha como castigado
-que pasa? –Le pregunto a Anice con visible interés
-no lo se. Hott ha traído a esos dos esclavos hasta aquí y le he escuchado decir el nombre de mi abuela varias veces. Parece que quiere castigarlos
-asi? –William arrugo el entrecejo y fue hacia donde los tres hombres seguían hablando –Cual es el problema? –Su voz resonó firme entre los muros de flores y hierbas y Hott pego un brinco a la defensiva, encrispado por el arrebato
-¡joder. Menudo susto! –Vocifero apretándose el pecho a la altura del corazón. Pero luego pareció caer en la cuenta de quien tenia delante porque su expresión altanera y hosca demudo a un gesto sumiso
Hott Meranne, era un hombre crudo y con pocas muestras de respeto al prójimo. A su pesar era sirviente de los Broglie ya mas de tres décadas. Una de las familias mas poderosas de la sociedad. Solo a ellos les debía respeto. Pero había sido el señorito Michael mismo, quien le advirtiera sobre el trato a aquel huésped. “Ha de ser tratado con el mismo respeto y obediencia que si fuera yo mismo. Ha quedado claro?”. Por supuesto Hott se lo tenia muy claro
-se-señorito Hardy. Tenga usted muy buenos días
-señor Hott, es bastante temprano para hacer rabietas; y yo le he escuchado varias desde la estancia –Sin agregar mas se volvió hacia Sibao y le pregunto con tono neutro –Que sucede?
A pesar de su incipiente amistad cultivada, Sibao carecía del don del dialogo, así que con sus dos o tres acostumbradas palabras y con su hermética emoción, respondió
-uno de nuestros cerdos ha escapado
William espero que dijese algo mas pero al ver que Sibao no abría la boca otra vez, se giro al segundo esclavo
-mejor explícamelo tu, quieres?
El cuento era simple en esencia. Por la noche Venus y Marte se habían fugado y escabullido hasta el Resguardo de esclavos negros. Y haciendo de las suyas habían provocado que uno de los cerdos del ganado saliera disparado de su corral, chillando hasta perderse en la oscuridad de la boscareda. Uno de los esclavos le había seguido pista casi toda la noche. El cerdo había terminado estancado en unos matorrales de espinos fuera de la valla de la propiedad. A esas horas ya estaría muerto. Aun así, debían rescatarlo y comérselo antes de que otro animal lo hiciera. Pero la valla quedaba demasiado lejos a pie y para cuando llegaran pasando el medio día, el animal ya habría atraído a más de una indeseable alimaña carroñera. Solicitaban un caballo para ir a por él …
-¡un atrevimiento! –exclamo Hott rotundamente -¡Como se atreven a pedir un caballo para una encomienda propia?!
-yo no lo veo de esa manera. Tomando en cuenta que fueron Marte y Venus quienes provocaron la fuga del cerdo
Hott no cabía en si –Pe-pero señorito. Mi señora Rivan no permitiría que_
-no molestemos a tan tempranas horas a Lady Rivan. No es necesario. Yo mismo les acompañare. Sabes montar, Sibao? –Le pregunto, a lo que el esclavo asintió con un único movimiento de cabeza –Perfecto. Sr. Hott, que ensillen a Vulcano, el garañon que me obsequio Michael y a Voraz
Ahora Hott estaba rojo como la lava de un volcán en erupción. Obedeció de mala gana no sin antes dejarle una mirada de muerte al mulato
-esperame en las caballerizas Sibao –agrego William internándose de nuevo en la casa donde Anice seguía esperando
-que fue eso?
-lo siento de veras Anice, pero vas a tener que desayunar tu sola después de todo
Ella se mostró mas perpleja que decepcionada. A veces tenia la impresión de que a William se le iba la olla. O era demasiado impetuoso
Luego de calzarse las botas prácticamente en el aire, William salio de su alcoba diez minutos después, directo a otra habitación. Llamo con toques disimulados y espero. No mucho. Las puertas se abrieron y el sonrosado e iluminado rostro del señorito Broglie, asomo por el resquicio
-servicio de despertador? –sonrió empezando a hacer espacio para que su visitante entrara. Para su sorpresa, Hardy le beso tomándole de las mejillas. Fue un beso fugas y profundo
-¡pero que haces?! –se soltó escandalizado y asomo la mirada a ambos lados del pasillo
-no quería irme sin darte los buenos días
-irte?
-me he ofrecido para ayudar a Sibao con un problemilla porcino
-que has dicho?
-perdona. Marte y Venus han ahuyentado a uno de los cerdos del Resguardo
-ya. Y tienes que irte a hacer la de samaritano –No, a Michael no le hacia nada de gracia codearse a ese extremo con los esclavos negros. Suficiente tenia con aceptar el inadecuado altruismo de William como para que ahora le saliera como pesquillo de negros
-hey!. Ayer Sibao me ha acompañado de muy buena gana a lo del coche. Solo creo que debo ser reciproco
Ese tampoco era su problema –… esta bien. Ve –Dijo con voz fría
-te has enfadado
-porque he de enfadarme?. Dices que es lo mas justo, verdad?. Quien soy yo para impedirte hacer justicia?
William estrecho los parpados –… eres un berrinchudo egoísta
-si, si, un monstruo sin corazón
-^^, mi príncipe azul
-baboso
-un beso de despedida para el camino. Prometo recompensarte y contarte todo a mi regreso –se inclino listo para otro fugaz beso. Pero al instante fue rechazado
-¡estas loco?!. Alguien puede vernos! … Venga, vete ya
-te amo
Le escucho susurrarle antes de lanzarse a los escalones. Se giro, le tiro otro beso y por fin siguió su marcha
-será imbecil
***
Ya habían pasado un par de horas y el medio día transcurría sin ninguna novedad cuando Michael entro a su habitación acalorado y exhausto. Había aprovechado la mañana para retomar sus actividades extracurriculares, en las cuales se daba cuenta, había perdido un poco de interés. **Será culpable el amor?**, se pregunto antes de escuchar que llamaban a su puerta. Por lo moderado de los golpes solo podía ser una persona
-pasa –dijo parcamente dejando el bolso de piel en el perchero junto a la entrada
La puerta se abrió y Michelle entro sonriente, cerro a su espalda, ojeo con la mirada la habitación de arriba abajo y luego sus ojos recayeron en la vestimenta de su hermano –Saliste a alguna parte?
-a montar –respondió él fingiendo buscar algo en el bolso
-ah. Los chicos siempre tienen algo que hacer … Yo en cambio estoy tan aburrida de este lugar. Parece que con cada verano, la hacienda se vuelve mas y mas tediosa
Su gemelo pensaba todo lo contrario –No exageres. Seguro encontraras algo que hacer –Dijo al azar
-no se. Además, tu estas tan ocupado que ya no platicas conmigo. En todo este mes te he visto muy poco. Te importan mas las visitas que yo
-que dices?
-es verdad. Pasas mucho tiempo con Hardy
Michael levanto la cabeza y la miro fijamente. Sus ojos amarillos procuraron analizarla a fondo –Eso crees?
-no yo no lo creo. Lo veo. Pero no puedo quejarme por eso. Al igual que la abuela, pienso que es estupendo que hayas fraternizado con el nieto del Conde de Britania
Claro que lo encontraban estupendo y conveniente. Su abuela había echo poco por ocultar su debilidad por el apellido de William. Sin embargo, algo había en ello que le hacia intuir terceras razones
-que ha dicho ella?
Michelle esbozo una sonrisa y la ladeo en su rostro convirtiéndola casi en una mueca de burla –La abuela es de admirar, sabes?. Hace un tiempo me pidió que conversáramos. Es su deseo que me comprometa a matrimonio con Hardy
Michael sintió que una fuerza brutal le golpeaba el estomago. El solado tembló a sus pies y quiso sentarse
-te has puesto pálido
Escucho decir a su hermana mientras una seguridad que creía estable y acogedora se disipaba dejándole envuelto en pensamientos angustioso. La abuela quería desposar a Michelle con su príncipe. El pecho empezó comprimírsele. No, ella no podía, ella no tenia derecho a …
-te imaginas?. Unir las dos dinastías en un solo apellido. Yo seria entonces una Broglie Rivan de Hardy Wernoville –Michelle se puso de pie y ondulo su paso con aire fastuoso acercándose a la ventana. La vidriera traslucía el calor del sol. Hubo un largo silencio mientras miraba fuera a través del cristal y su hermano permanecía mudo unos pasos atrás –Claro … –Dijo luego con voz fría y rostro serio –Que la idea no es tan agradable teniendo en cuenta que a mi esposo, le gustara exhibirse con los esclavos
**Que?**Michael se acerco a la ventana junto a su hermana y desde ahí, lo vio muy claro. Una extraña sensación convulsiva le invadió.
Aquel era William con su majestuoso porte y su contagiante sonrisa galopando a lomo de Vulcano, el garañon que le había obsequiado el día del primer paseo juntos. Y a su lado, muy, muy cerca, un magnifico esclavo negro de enormes proporciones y con el torso desnudo, montaba a Voraz, otro purasangre de pelaje leopardo
-si no estoy equivocada; es el mismo negro que fue ayer con él a recoger el coche, cierto? –Ahora Michelle hablo con aire descuidado
Su hermano asintió sin palabras. Sibao, se llamaba Sibao
-no es la primera vez que les veo juntos. Se nota que son muy íntimos … amigos –Se alejo de la ventana mostrando desinterés. A unos pasos ladeo la cabeza y añadió –Por cierto; ese no es Voraz?. Uno de tus caballos pura sangre? –Luego salio de la habitación dejando a Michael todavía con la vista fija fuera del cristal
William estaba cansado y sucio. Pero ya podía contar la mañana como una de las experiencias mas insólitas que le había tocado vivir. Después de atravesar la hacienda en tiempo record, les había costado encontrar el atolladero de matas y espinos donde estaba ensartado un rechoncho puerco de cuero pelado. El bicho empezaba a hincharse a causa del calor y no había forma de desatascarlo. Al final Sibao se había quitado el jubón, y con una cuchilla no mas grande que una navaja de afeitar, en una hábil y sorprendente maniobra que dejo al ingles tanto boquiabierto como espantado, destrozo al animal en cuatro partes que tuvieron que empaquetar en el jubón del mulato
**Necesito un baño con urgencia**, se dijo recordando la escena y las nauseas que le habían echo doblar el estomago, cara a tierra. Sibao se había reído a graznidos de él. En lo personal, William no pensaba volver a probar tocino en su vida.
Subió los escalones apresurado y ya en el pasillo de la segunda planta, descubrió a Anice de pie frente a la habitación de Eliot. Rígida como un centinela y con la cara descompuesta
-y ahora? –pregunto acercándosele
-Eliot no ha salido de ahí dentro. Michelle ha dicho … que si no sale pronto, mandara a por un mortero para … sacar el cada_ –sus palabras se ahogaron en un abrupto llanto. Se cubrió el rostro con ambas manos en tanto sus quejidos iban en aumento
William estaba muy acostumbrado a ver sufrir a Anice por las cosas mas simples del mundo. Pero, jamás desde que la conocía, le había visto llorar. Algo se removió en su interior y una creciente rabia contra Eliot le asalto. Frunció el ceño, su voz salio como una sentencia
-Anice. Baja y dile a Violette que la necesito ahora mismo
-Violette?. Pero …
-solo ve a por ella, quieres?
Ella obedeció sin cuestionar nada
**Esto ha sido suficiente**
Unos minutos después Anice volvía con la doncella de servicio siguiéndola fielmente. Con la cara tan melodramática como la de su señorita Branly. Se planto firme frente al ingles
-Violette, que bien. He de pedirte un favor enormísimo –le hablo William
Ella asintió fervientemente
-se que guardas un juego de llaves de todas las habitaciones de la casa
Ellas asintió de nuevo
-las traes contigo ahora?
-siempre señorito. Lady Charlotte a veces me pide que abra el despacho de Lord Broglie
-que bien. Escucha, necesito que abras esta habitación
-pero es el dormitorio del señorito Clandel
-si, si, lo sabemos. No te lo pediría si no fuese algo importante
-pero … –dudosa busco la mirada de Anice
-no te preocupes Violette. Has lo que el señor Hardy te esta pidiendo. Yo asumo la responsabilidad
De los bolsillos de su delantal, la doncella extrajo un gran aro de cobre grabado del que colgaban varias llaves en todos tamaños. Busco la indicada y asiéndola en alto dijo –Esta es –Y con la agilidad propia de su oficio abrió las puertas de la habitación
-te lo agradezco. Ya puedes regresar a lo que estabas haciendo –dijo el ingles antes de adentrarse en la alcoba seguido de Anice
El cuadro era deplorable y William nunca se habría imaginado ver a Eliot Clandel sumido en tanta desdicha y abandono propio. Estaba metido en la cama con el mameluco flotando en su cuerpo, los cabellos enmarañados en su cabeza y el bigote disparejo. Sus ojos rojizos se clavaron en los intrusos con evidente sorpresa en lo que Anice se llevaba las manos a la boca para ahogar un quejido
William suspiro y sin quitarle la vista de encima, se dirigió hacia la cama
-eso es todo –anuncio con voz severa –Te levantas ahora mismo. Tomas un baño, te vistes y sales de esta habitación a tomar aire, que tienes a tu prometida echando mocos por los rincones. Y eso no es justo
Eliot le miro un rato sin decir o emitir la mas mínima palabra. Luego volvió el rostro y agacho la cabeza
William frunció el entrecejo –Mira como eres un completo gilipollas, agonizando por cosas miserables
Por fin la voz del interpelado se escucho –Que sabrás de cosas materiales?. Todo lo tienes servido. No comprendes el gran sacrificio que tuve que hacer para_
-comprar tu coche?
Vio que el ingles esbozaba una sonrisa ladina y se cruzaba de brazos para seguir hablando
-horas de escuchar a clientes tontos. Demanda tras demanda. No se si recuerdas que estuve ahí
Eliot ensancho los ojos y se quedo paralizado. Que tan cierto era aquello?. Si bien William Hardy Warnoville de Britania contaba con su propia fortuna, no había tenido reparos en ofrecerle abrir juntos un despacho jurídico en pleno suburbio newyorkino después de graduarse. Había visto su rostro sonriente desde entonces. Y los últimos meses, escuchando con él, a los clientes tontos; sorteando demandas, tras demandas con la única renumeración de un agobiante porcentaje. Recordaba el tormentoso día en que juntos habían conseguido sus propios coches y como William había decapitado sus propios miles sin reclamos ni quejas
Eliot tuvo ganas de echarse a berrear
-ahora bien –hablo de nuevo el ingles como adivinando sus pensamientos –Si continuas tendido aquí haciendo de empollon, ese montón de chatarra que esta en el cobertizo, le servirá de adorno a la familia de tu novia. Y tu no quieres eso, o si?
Se hizo el silencio. El aire pendía invisible como duda entre las dos miradas y entonces, sin responder a nada, Eliot salio de la cama
-les agradecería que me dejasen solo … un momento. He de tomar un baño y vestirme –hablo con voz firme y al pasar junto a William le escudriño de pies a cabeza –Y tu también
El ingles sonrió sinceramente. Anice con los ojos aguados, se lanzo a los brazos de su prometido que la recibió como necesitado. Abrió la boca para decirle algo. Pero en lugar de su voz el estrepitoso revuelo de unas voces llego desde fuera a través de la ventana y resonó en toda la alcoba
-que es eso? –murmuro William acercándose al cristal
Se escuchaba como una disonante mezcla de ruidos aterradores. Caballos, cuchicheos, zumbidos agudos en el aire, el grito estridente de Hott y entre todo el desorden, la inconfundible altisonancia de una voz conocida.
**Michael, no**
Lo que vieron a través de la ventana era el horror mismo. Salio disparado del dormitorio
-ve con él –Le pidió Eliot a Anice empezando a vestirse velozmente
Continuara …