SOMBRAS EN LA LAGUNA BROGLIE

por Haschariel

 

Capitulo 14

Era aun demasiado temprano esa mañana, pero Michael tenia la impresión de que el tiempo podía detenerse dentro su habitación. Labrado en los firmes brazos de Hardy. En sus besos. Con los ojos cerrados abrió los labios y jadeo rodeando el cuello de aquel hombre. Esa lengua se hizo paso en la húmeda cavidad y paladeo el velo antes de enredarse con la suya propia. Sintió el peso del cuerpo recargarse aprisionándole contra la pared. Sus manos acariciarle desinhibidas sobre la tela de los pantalones y ahogo un gemido profundo que camuflo con una risilla tonta

William se separo un poco. El señorito tenia las mejillas muy rojas y los ojos tan brillantes como el iris en lo alto del cielo.

-ríes?

Respiraba agitado y parecía costarle mucho articular palabra –lo-lo siento. Es que … perdona –Que decirle?. Que la idea de que esas manos le tocasen mas arriba, mas afondo, mas fuerte, mas rápido, le estaba quemando por dentro?. No, el solo imaginarlo era imperdonable.

Recibió una sonrisa transparente por parte del ingles al tiempo que volvía a acorralarle contra la pared para besarle de nuevo. El calor aletargaba sus sentidos y sus músculos extendiéndose como una marejada. Se estremeció por entero y otra vez se escucho gemir. Dejo escapar otra risita para camuflarse y William se separo riéndose en serio

-vale, vale. Lo he captado
-… lo siento
-con este ya son muchos los besos que me debes
-que quieres decir?
-pues eso. Que últimamente cada vez que te toco o te beso, terminas riéndote de mi. Te causan gracia mis besos
-que dices! –Replico Michael sintiéndose de pronto avergonzado y soso –No me rió de ti. Es … es algo difícil de explicar
-si?
-ya debes irte
William meneo la cabeza en negación –Estas evadiendo la explicación
-Violette tocara en cualquier momento
-me esconderé
-es en serio, William. La abuela puede entrar Y Michelle, ella. No quiero que sospeche. Los últimos días desde que la abuela le pidió que escogieran el ajuar de Anice, ha estado muy quisquillosa. Toca a mi puerta cada dos por tres para reclamarme que no le presto atención. Se ha puesto susceptible y todo

Lo sabia. William sospechaba que una intromisión de semejante naturaleza por parte de la gemela, acarrearía consecuencias dantescas. Michael era petulante y sus artimañas pasaban casi por travesuras. Michelle en cambio era soberbia y todavía no sabia hasta donde eran capaz de llegar sus artimañas. Así que a regañadientes acepto marcharse

-te veré antes de la merienda?
-si –Respondió el señorito abriendo las puertas cuidadosamente. Con sigilo saco media cabeza al pasillo desierto, miro a ambos lados. Espero un par de segundos. Se incorporo y le planto un ultimo beso a Hardy –Vete ya

William salio de la acogedora alcoba al solitario espacio de una sola zancada. Se plancho la levita y apretó el nudo de la cintilla en su gorjal. Luego se atuso los cabellos lacios tras las orejas y bajo los escalones medio brincando y silbando una tonada de cafetería

Quizá con un poco mas de cuidado y prevención, William se hubiese percatado de que otro par de ojos le habían visto salir del dormitorio del joven Broglie a un hora poco usual de la mañana y con una expresión otro poco sospechosa. Casi delatadora…

Al pie de los escalones, el ingles encontró a Eliot y a Anice hablando en voz baja. No le notaron hasta que estuvo junto a ellos y carraspeo disimuladamente

-William
-que os pasa ahora? –les cuestiono midiéndoles a ambos con una ceja levantada
-nada. Cosas sin importancia –le respondió Anice algo mosqueada
-ya. Pues para ese careto debe ser algo de muy, pero de muy poca importancia
Eliot suspiro –Anice esta enfadada porque la abuela insiste en incluir la ayuda de Michelle con lo del ajuar
-oh!. Eso es importante
Los ojos de Anice se humedecieron cuando le miro –Es terrible, verdad?

-lo es si, Anita querida

El aire pareció congelarse en toda la enorme estancia al resonar la vibrante y cantarina voz de la gemela desde lo alto de los escalones. Su rostro estaba serio y cuando bajo los peldaños hacia ellos, oscilando el elegante cairel de su vestido rosa, dejo intuir en su porte cierta rigidez amenazante. Les miro a los tres alternativamente y al final le clavo la mirada a su prima

-estoy tan emocionada de ayudar a elegir tu ajuar como tu de aceptar ese capricho de la abuela. Pero descuida, he decirle que no quieres mi ayuda
Anice le dedico una mirada asesina –Sabes que no puedo negarle nada. Menos si se trata de su favorita
-por favor Anita querida. Cuando ha tenido favoritismos la abuela?

Anice iba a abrir la boca. El aire tiro mas frió y hostil en medio del grupo. Y entonces, como si cayera del cielo el quinto enviado, Michael se materializo sobre lo alto de las escaleras. Por inercia sus ojos buscaron los de Hardy que igualmente le habían echo blanco, esbozo una media sonrisa conteniendo el revoloteo de las mariposas en su estomago. No había podido controlarse solo en su alcoba, degustando el sabor de los labios del ingles aun palpitantes sobre los suyos. Decidió bajar y darle alcance arguyendo alguna excusa para pasar siquiera otra media hora juntos. Con lo que no contaba era con la comitiva entera reunida a su alrededor. Los rostros hoscos de su prima y hermana despejaron su distraída sonrisa y compuso la típica displicencia que le caracterizaba en un “buenos días” generalizado

El par de prometidos apenas respondieron. Michelle le saludo con un beso en la mejilla bastante efusivo cuando estuvo a su alcance y William, en una actuación muy mala, le saludo también y luego dijo, intentando arreglar la situación

-habéis desayunado ya?. Porque yo no
-precisamente planeaba desayunar en la mesa –declaro el señorito
Michelle le miro con impresión –Desayunas en la mesa?. Desde cuando?
-… hace un día precioso. Que mejor manera de disfrutarlo con un desayuno en la mesa familiar?
-yo es estoy de acuerdo. Es un precioso día –Le apoyo el ingles. De pronto grito –Ya esta! –Los ojos le brillaron. Sus dientes blancos resaltaban –Que os parece una cabalgata?. Un rodeo a la valla antes de medio día
Michael destello. En su cabeza se tejió la idea de besos furtivos entre los tramos larguisimos que a Eliot le gustaba crear involuntariamente al rezagarse –Ordenare ensillar ya mismo a los caballos

Sin embargo el resto no parecían compartir aquella emoción. Cada uno por diferentes motivos

-es que no estoy muy seguro –se atrevió a objetar el literato ganándose un latigazo sombrío por parte del joven heredero –Es … es decir. Hace demasiado calor. Y …

En ese momento los peldaños volvieron a crujir y la silueta augusta de Lady Charlotte Rivan apareció bajando las escaleras hacia ellos. Dio la impresión de que la discusión de hacia un momento había llegado a sus oídos, porque no se sorprendió de ver a todos de pie a esa hora de la mañana. Se la notaba demasiado seria y determinada. William incluso dudo en acercársele para saludarle con un beso en el dorso de la mano y acompañarle el tramo de escalones que faltaban

-sr. Hardy –musito a penas

Luego el resto la saludo. Y Michelle se adelanto a hablar

-abuela, mister Hardy nos decía que un paseo seria magnifica idea esta mañana. Que opinas tu?
-un paseo? –Charlotte compuso un gesto pensativo. Un instante después, alzo la vista y sus ojos se antojaron calculadores y audaces –Por mi esta bien querida. Esplendido. Id vosotros y divertiros. Ya es hora de que paséis tiempo todos juntos fuera de la hacienda.

-es lo que decía yo. Un paseo en coche todos juntos por el pueblo. Eliot no es tu coche el que esta aparcado en el cobertizo?

Eliot se puso blanco, luego azul –yo… yo, yo, yo
-que pasa?. Es o no tu coche?. No lo sabes conducir?
-tonterías. Eliot es mejor conductor que jinete. Y en coche iremos mas rápido y podremos llegar aun antes de medio día –Decidió Michael con una voz que denotaba fastidio

Tan solo verle y escucharle, William supo que estaba molesto. Y que sus palabras eran su forma de decir “cuanto mas rápido termine este paseo, mucho mejor”. Pensaba lo mismo, pero por mas que trato de intervenir en el improvisado plan. No hubo forma ética de dejar el Ford de Eliot guarecido en el cobertizo bajo su lona, menos de excluir a las damas Broglie del paseo. Finalmente Charlotte puntualizo

-seguro que el sr. Clandel no se opondrá a prestarnos su coche en esta ocasión, verdad?

Eso fue todo. Eliot susurro una respuesta complaciente y no hubo mas quejas

-bien. Michelle querida, sube a mi habitación cuando hayas llegado. necesito platicar contigo un tema importante –Finalizo Charlotte y sin mas reverencia volvió a subir los escalones

El grupo se quedo en silencio esperando que alguno encaminara primera fuera de la casa

 

***
El viaje duro alrededor de una hora. Pero a William le resulto interminable, constreñido involuntariamente entre los dos hermosos hermanos en el asiento trasero del Ford T. Y no había sido por capricho tanto como por error.

Michael había sido el primero en embarcarse. William le siguió ilusionado de sentarse  a su lado. Cuando volvió a mirar, Michelle iniciaba junto suyo, una anodina conversación sobre Henrry Ford y los vínculos sociales con la familia

William se sintió como una rebanada de queso entre las mitades idénticas de una tostada. Comparación que no le hacia mínima gracia y que no le ayudo a tranquilizarse durante el trayecto. Dio gracias internamente de que el viaje terminara y aspiro hondo el aire puro de la mañana cuando bajaron del Ford en medio de lo parecía ser un pueblito albino

Scrinton era un cúmulo de casillas al mas puro estilo campirano. Nada por lo que sorprenderse. A unos metros, la pequeña plaza estaba atestada de gente deambulando sin objetivo alguno y uno que otro charlatan de paso. Al fondo de la callejuela en la que habían estacionado el coche, el campanario de la capilla relucía blanco como un velo de novia. Además de esas características comunes, el insignificante pueblito poseía una exuberante dotación de manzanos.
Carretones cargados de sacos del jugoso fruto iban y venían por las calles, tiradas algunas hasta por tres jacales de carga

-Scrinton es el mayor proveedor de manzanas de la región –Aclaro Anice exaltada –La mayoría de la carga de manzanas viaja hasta Nueva York y_
-muy interesante Anita pero no estamos aquí para escucharte hablar del comercio regional –Dijo Michelle y con un gesto despectivo apuntalo su sombrilla de sol en el aire y esta se abrió sobre su cabeza como los pétalos de una flor rosa al sol
Anice la imito en silencio
-y ahora que? –Michael no se veía en absoluto jubiloso. Por el contrario su humor decrecía con cada minuto y. Por suerte William le miro y sus ojos se hablaron por un instante maravilloso
-propongo un paseo por la plaza

Asintieron. En un lugar como aquel donde la mayor atracción consistía en los fanfarrones vendedores de sueños y charlatanes, recorrer las plazas públicas para hallarlos en manadas era lo más indicado si uno quería diversión gratuita. Se encaminaron al enorme amasijo de gente que a leguas ya se intuía arremolinándose alrededor de un podio de madera.
A solo medio metro de haber caminado, algo totalmente inesperado sucedió: Michelle lanzo un chillido agudo, soltó a tierra su sombrilla de sol y estuvo a punto de caer si no alcanzaba a aferrarse bien de su sorprendido hermano

-es el tobillo! –Exclamo con gesto adolorido suspendiendo los frufrúes de su vestido –He tropezado

El grupo hizo un amague de regresar

-ah!. Pero no!. Id a ver el espectáculo. No os detengáis por mi! –Suplico la gemela enfáticamente
-de ninguna manera –replico William mientras los novios se miraban con cara de circunstancia
-no es nada grave mister Hardy. Un pequeño estirón. Solo necesito un poco de tiempo para apoyar el pie
-pero …
-estoy bien se lo aseguro. Además Michael se quedara conmigo. Id ya. Adelantaos. Enseguida les alcanzaremos

Con cierta reticencia los demás asintieron y se giraron rumbo al gentío

-estas bien? –Pregunto Michael con algo de arrepentimiento en la expresión. Pero su hermana no respondió …

No hablo hasta que lo demás se hubieron confundido con la multitud en la lejana plazoleta. Se irguió entonces en todo su esbelto porte y apoyo el pie en la tierra

-que patosos son. Trío de gilipollas
Michael la miro estupefacto –Estabas fingiendo? –Debería habérselo imaginado. No era la primera vez que el mismo caía en uno de los chapuces de su hermana –Porque?
-vinimos a divertirnos no es así?. Quieres divertirte hermanito? –Sonrió de lado y sin decir mas, detuvo en seco a un niño que justo en ese momento pasaba por delante llevando a cuestas un saco de manzanas –Niño!. Queréis ganaros tu y tu padre 15 dólares cada uno?*

El pequeño la miro con ojos desorbitados, inquisitivos después. Ella se inclino un poco sobre él y le hablo en voz baja. En susurros. Mientras, Michael les observaba espetando cualquier movimiento.
Al cabo de un rato Michelle se separo del niño. Buscando en su bolso un billete, se lo entrego diciéndole con ternura

-te daré mas si hacéis todo como te lo he dicho

El niño asintió impetuosamente antes de salir corriendo en dirección contraria a la que venia
-que le has dicho?. Porque le has dado semejante cantidad de dinero? –quiso saber Michael acercándosele
-negocios querido. Ya lo veras. Vamos a pasar un buen rato  -Recogió su sombrilla, sacudió la tierra y se cubrió con ella retocándose el peinado –Vamos?

 

-Aceite de aguacate!. Aceite de aguacate! –gritaba un hombrecillo de cabellos blancos y mas ceñido que vestido en una chupa blanca con gorjal grandísimo, de pie sobre la armazón de un podio de madera. Su sombrero era enorme y su acento sureño muy marcado -¡Librase de los reumas con el milagroso aceite de aguacate!

La turba le escuchaba boquiabierta e impresionada

-vaya tontería mas grande –William contuvo una hilarante carcajada
-shh. Como te oigan reírte de ellos, te lincharan –Le advirtió Anice muy seria –Este es el modo de vida de esta gente. Recuerdo que de pequeña, la nana que nos cuidaba decía que estos remedios eran de verdad milagrosos. Les tenia mucha fe

El citadino ingles prefería asistir recurrentemente a la droguería mas cercana en Nueva York y mantenerse al margen de esas creencias sobre los remedios caseros. Mientras los tres disfrutaban del show comercial a buena distancia del balumboso número de espectadores interesados; otros fanfarrones distribuían los sortilegios sin patente y curativos fabricados en sus propias cocinas entre las personas que disputaban su atención entre uno y otro

Un tío de calva reluciente se les acerco ofreciéndoles la renombradísima infusión de aguacate y bacalao. Eliot iba a despacharle cuando la voz de Michelle les llego desde atrás

-acéptala Eliot. Seguro que te servirá en el futuro
Él bufo y despidió al hombre
-miss Broglie, como esta su tobillo? –William no obstante a su pregunta, no estaba muy seguro del porque hubiese preferido que el dichoso estirón fuese una fractura. Severa
-bien mister Hardy. Como si no hubiese tropezado. De que nos hemos perdido?
Michael rodó los ojos
-no de mucho. “El milagroso aceite de curri”
-ya. Este lugar no cambia. La gente es tan ignorante y simple
-es su manera de vivir –intervino Anice. Casi al instante se arrepintió de haber abierto la boca
-por supuesto Anita. Cada quien debe vivir como lo dicta su naturaleza. Las mulas como mulas, las gallinas como gallinas y los miserables, como miserables

No se dijo nada mas …

No habían pasado ni 15 minutos mas cuando el populacho comenzó a disgregarse en todas direcciones. Al mismo tiempo Michelle sugería

-me apetece probar una de esas manzanas. A vosotros no?

Se volvieron también dejando la plaza atrás. Al frente, a varios metros, alcanzaba a verse el Ford T, reluciente como una joya negra, estacionado junto a la angosta calzada de piedra. Una carreta de carga llena de sacos y tirada por dos formidables pencos se había detenido delante y un hombre de mediana edad les ajustaba las cinchas a sus lomos mientras un niño pequeño iba amontonando las cargas de manzana en la carrocería

Michael giro a ver a su hermana de inmediato, luego miro a Eliot que caminaba concentrado.

La tragedia se desato entonces ante sus miradas atónitas e impotentes y duro lo que una exclamación de horror tarda en traumatizar los sentidos:
La madera de la carrocería crujió como si se partiese, las ruedas de hierro vacilaron hacia delante. El hombre tiro en dirección contraria a sus animales con excesiva fuerza. Y en un intento por liberarse del halon, aquellos dos enormes y pesados caballos se alzaron sobre sus patas traseras revolviendo con furia el aire. El niño salto a tierra al tambalearse la carreta. Pero libre de peso extra el vetusto cacharro rodó hacia delante empujando mas la loca protesta de los caballos que luego de un relincho final, disonante y estruendoso, dejaron caer la potencia de sus coces sobre el brillante fuselaje del Ford T

Anice grito horrorizada

Los caballos se habían quedado varados con las patas delanteras sobre el capo del coche. Chillaban adoloridos, rebatiendo hacia delante cada vez mas desesperados

William se precipito hacia la escena totalmente confundido y asombrado, para cuando llego, los animales ya pisaban tierra firme ayudados por su dueño que hacia lo posible por tranquilizarlos. Y donde antes había estado el capo de un flamante y carísimo automóvil, ahora se veía un enorme cráter de hojalata aplastada y bajo la hoja de latón un irregular amasijo de tuercas y polainas que William pudo reconocer como el motor. Sintió que el estomago se le estrujaba y el asombro se transformaba en furia. Busco la mirada verdosa de su amigo entre la del grupo que ya estaba a su lado lanzando exclamaciones. Pero Eliot no esta ahí …

Lejos, la figura solitaria del literato se había quedado suspendida sobre la gravilla como una anima pálida en el firmamento. Inalcanzable. Parecía haber perdido todo soplo de vida

 

***
La carroza avanzaba lentamente por la ladera empinada envuelta en el monótono y desesperante repiqueteo de los ruedas cavando la tierra, confundido con el galope de los cinco caballos que la cabestraban. El sol marcaba el paso tedioso y sofocante del medio día. Y a pesar del mutismo de Sibao interrumpido por una que otra respuesta, William agradeció mentalmente que tosco como era, se ofreciera voluntariamente a acompañarle en busca de los “restos del Ford T” a Scrinton

Habían tenido que dejar el coche en el pueblo luego de constatar que el motor estaba inservible. Evoco la escena sintiendo que la rabia fluía de nueva cuenta en su interior. Hubo gritos, insultos, llanto y amenazas. Y al final, una declaración sobre “el” accidente que las autoridades del lugar aceptaron y apoyaron fervientemente. Nada podían hacer frente un trágico accidente. No obstante William, obstinado e irreverente, juro y perjuro iniciar una demanda contra aquel pobre hombre.
No importaba que tuviera que dejarle mas pobre de lo que era; pensó arrugando el ceño

-la rabia no es buena consejera

Escucho decir a Sibao con tono indiferente, después de largo rato de silencio

Sonrió tristemente visualizando de nuevo la manera en la que el y Anice habían tenido que cargar con los huesos del pobre de Eliot, quien sumido en otro mundo no volvió a abrir la boca ni mostrar reacción alguna en todo el camino de regreso a la hacienda, que tuvieron que soportar a bordo de un carruaje caminero. Tampoco había demostrado interés cuando entre los cuatro decidieron dejar el coche en el pueblo y regresar a por el, después. Simplemente Eliot se había desconectado de la realidad

En la hacienda Charlotte insistió en mandar a un par de peones a recogerlo por la mañana. Sin embargo William tenía el asunto como personal. No iba a esperar ni una hora más para recuperar el estropeado Ford una vez que el grupo de paseo se guardara en la mansión. Además, quería supervisar la misión personalmente. Así que a falta de peones libres y otros cuantos que se excusaron, se dirigió a la comunidad de esclavos y Sibao se ofreció, sin alegrías y sin reniego

-solo voy a hacer justicia
-su mercé ha dicho que lo de la maquina rodante ha sido accidente
-accidente que pudo haberse evitado
-…
-te diré la verdad Sibao … Tengo algunas dudas sobre este asunto … Pero soy legista y no investigador privado ni guarda civil. Así que solo me queda hacer y deshacer demandas. No te parece que soy justo desde ese punto de vista?. Eliot es mi amigo; y solo el cielo sabe cuanto ha sacrificado por esa maquina rodante. No se merece lo que le ha pasado por un descuidado accidente

Sibao miro al frente con sus negrísimos y profundos ojos pensativos. Espoleo a los caballos con la cincha y dejo sus hombros caer a cada lado

-su merce, el amo Clandel, es un hombre bueno –sentencio con voz indiferente luego de bastante rato
William asintió con la cabeza

La carreta siguió el camino y empezó el descenso por la ladera, algo mas a prisa …

 

 

Continuara …