William Hardy tenia la impresión de estar observando a través de un calidoscopio, sentado a la mesa. La visión que se tejía frente suyo sencillamente era divina
**Gemelos mi Dios. Ellos son gemelos**
Dos hermosos seres esculpidos por una sola mano en un mismo bloque de mármol. La naturaleza no podía haber sido mas generosa o acaso mas, distraída?. Pero como era posible enterarse a esas alturas?. Porque nadie se lo había dicho?. Vagamente recordó las palabras de Charlotte semanas atrás. Michael era uno de los unigénitos de su hijo mayor, Harold Broglie Rivan. Como no lo había entendido entonces?. No obstante ni siquiera la palabra “unigénitos”, podría haberle revelado la pasmódica semejanza entre los herederos, cuya simple distinción consistía en los detalles anatómicos
Aun así, no hacia falta forzar la vista para ver a Michael ornamentado en un sayo rosa, coronado de escofietas y peinetas; era tan hermoso y andrógino que cortaba el aliento. Y no era necesario tener mucha imaginación para vestir a Michelle con levitas largas y gorjales almidonados; majestuosa e imponente. Pero entre uno y otro Broglie oscilaba otra imperceptible e invisible diferencia. Que era?
Mientras el señorito vadeaba una serie de movimientos y gestos displicentes, desidiosos, indiferentes. La sucesión de Michelle era casi premeditada; parecía que cada gesto anticipaba otro mucho más preparado y cada palabra tenia un significado muy diferente. Mientras Michael era silente como una cuchilla en el aire. La señorita poseía un llamativo filo agudo imposible de ignorar…
Y William había percibido el haz de su corte tan pronto esos ojos amarillos le dirigieron la mirada, y nada mas, desde el pie de los escalones de piedra esa tarde. Descubrió la misma mirada depredadora de Charlotte Rivan. Sin embargo, casi estaba seguro, que como a la abuela, también sabría domar a la nieta
**Otra maravillosa ranita encantada**, William se complació con la idea mientras trataba de disimular su expresión embelesada tras su copa de vino blanco. Cuando enfoco la vista, se encontró con los ojos ambarinos del gemelo. Le miraba del otro lado de la mesa, sentado junto a su hermana, ignorando por completo su coloquio. Había algo raro en su brillo, en su rostro. Algo que William no supo definir
De pronto se sintió angustiado. Deseoso de ponerse de pie, rodear la mesa y aferrarse al delgado cuerpo en un furioso abrazo. Deseoso de besar esos labios una vez más. Relegado de la conversación de la gemela que relataba a Paris con festones rojos, William le dedico a su señorito, una sonrisa disimulada. Lo siguiente, no era precisamente la respuesta que esperaba
Michael se enderezo como una muñeca sin gestos, halada por hilos invisibles –Abuela dijo de forma agria –No me siento bien. Puedo retirarme?
Michelle le miro con atención. Sus ojos fijos y penetrantes
-Michael no se ha estado sintiendo bien estos días –dijo Charlotte en respuesta. Parecía que intentaba dar mas una explicación que un permiso
-oh pero es cierto?. Ya te ha visto un medico querido
-no hace falta Michelle. Solo estoy cansado. Ha sido un día largo. Abuela …
-si claro cariño, que descanses
-hasta mañana Michael. Hablaremos entonces –agrego la gemela apenas interesada. Deshizo una servilleta blanca de algodón y con sumo cuidado, se limpio los labios
Michael asintió con la cabeza, susurro un “buenas noches” generalizado y salio del comedor. En tanto William sentía que algo no marchaba bien con su pequeño sapo. Aun así se permitió observar una vez mas, la arrolladora belleza de la señorita Broglie que reiniciaba su relato. De soslayo se percato que dos más de los comensales disfrutaban la cena tanto como un par de condenados a muerte.
Anice y Eliot apenas no habían tocado bocado. Sus rostros estaban pétreos, cianóticos y la rigidez de sus músculos era tremendamente notoria. No habían abierto la boca desde que Michelle arribara a la casa. De echo William se dio cuenta que no les había visto desde ese momento hasta la hora de la cena. Tampoco había visto a Michael, ni se había preocupado por buscarle. Estaba quedado tan impresionado por la semejanza de los hermanos que se paso las dos horas que faltaban para la cena boca arriba en su cama haciendo comparaciones oníricas entre uno y otro.¿Acaso su señorito se había molestado por ese minúsculo detalle?
-y los paseos por el Royal se han convertido en una verdadera atracción turística abuela. Aunque no para mi. Demasiada, les gens vulgaires para mi gusto. Así que decidí terminar con el tours y regresar
-y a tiempo querida. El anuncio del compromiso de Anice será dentro de dos meses
Al escuchar su nombre, Anice se sobresalto y levanto la cabeza de su plato espetando la reacción de su prima que se volvió a ella y le dedico una extraña sonrisa ladeada
-ah por supuesto eso también. No me perdería el compromiso de Anita por nada
-ya hemos mandado a hacer el vestido de compromiso. Tal vez quieras ayudarnos a escoger el modelo del ajuar
-claro que será un placer abuela. Nos vamos a divertir muchísimo. No es así Anita querida?
Para nadie paso desapercibido el deje sarcástico en la voz de Michelle. Aunque Charlotte fingiera lo contrario
El resto de la cena termino media hora después en relativos monólogos.
Cuando la familia se retiro a descansar y William se vio subiendo los peldaños de la escalera hacia la segunda planta, una acérrima necesidad de ver a Michael le invadió. Se detuvo frente a la primera puerta del pasillo. Las hojas de cedro salpicadas de figuras taraceadas estaban firmemente selladas. Como las de una coraza
-Michael –Susurro al aire. ¿Por qué sentía esa aflicción presionar su pecho?
Unos momentos antes de subir había intercambiado dos o tres palabras con la bella gemela. Su hermosura y eminencia como las de Michael eran avasalladoras. Mientras la miraba alejarse noto que algo faltaba en ella. Algo que su hermano poseía y de lo que ella carecía. Después lo supo … Que caprichoso era el destino y que irracional el corazón
**Si hubiese sido ella a la primera que viera aquel día …. Mi corazón le pertenecería ahora**. Sucedía exactamente lo contrario. Era a su hermano a quien amaba
Alargo la mano a la perilla dorada, luego a la madera, dispuesto a tocar. Pero la retiro antes de rozarla con los nudillos
**no. Mañana, mañana será otro día**
Tal vez habría sido mejor no esperar hasta mañana
-Michael. Michael se que estas ahí. Violette me lo ha dicho. Abre de una vez –William forzó la perilla otra vez, dio suaves golpecitos a la madera y pego el oído impaciente … Nada se oía del otro lado de las puertas dentro la alcoba del señorito
-Por Dios. Siquiera dame un explicación de porque estas enfadado!. Merezco una explicación! –Grito a media voz sacudiendo el metal
Llevaba no menos de veinte minutos suplicando verle. Rogando que le abriera. Y comenzaba sentirse enfadado y humillado al no tener excito
-¡abre coño! … ¡Maldita sea!
Cerró la mano en un puño y lo levanto tentado a aporrear las puertas. Le resulto muy difícil contenerse. Cerró los parpados y aspiro tratando de comerse su propia inseguridad
-porque haces esto? –Ahora su voz era quejumbrosa y ronca –Estoy cansado de encontrarme estas, tan de cerca –Dijo pasando los dedos por las figuras taraceadas en la madera. Esbozo una media sonrisa –Mph, espero que no se nos haga costumbre … No se porque estas tan molesto pero … si lo hablamos, estoy seguro de que podemos arreglarlo … Sabes … tengo enormes ganas de besarte …
Pero las puertas continuaron cerradas los siguientes segundos. Altas, frías e impenetrables como una coraza
-esta bien –Asintió finalmente el ingles –Te_, Nos veremos en la merienda vale? –Y con voz penosa y aletargada, añadió –Quiero que sepas una cosa: Te amo … No olvides que te amo. Te amo Michael …
Despacio se alejo unos pasos de aquellas crueles puertas, aunque su vista seguía fija en ellas, esperanzado de que de un momento a otro su sello se rompiera
-William
Se volvió sobresaltado.
Eliot caminaba hacia él desde el otro extremo del pasillo. Lucia un tanto inusual. Sus cabellos refulgían engominados en un casto peinado, incluso su bigote parecía haber sido cepillado y traía puesto uno de los trajes mas caros que había comprado para el verano. Sin embargo su rostro era otra cosa. Abatido, tenía oscuras ojeras bajo los parpados y el feo tono cianótico del día anterior no había desaparecido
-buenos días –saludo cuando estuvo a su altura
-y eso?
Eliot extendió los brazos a los costados mostrándose a si mismo –Que opinas?
-uh?. Que clase de pregunta es esa?
-tu solo responde, quieres?. Desde tu punto de vista aristocrático y que sabe de moda masculina. Que opinas?
-desde cuando te importa mi punto de vista aristocrático y que sabe de moda masculina
-desde hoy
William se fricciono la barbilla mirando a Eliot de arriba hacia abajo con gesto cavilativo –Te ves … luces como un millonario que acaba de dilapidar su fortuna en una ronda de naipes
Eliot se derrumbo. Se miro de nuevo y con animo apagado asintió –Tienes razón. Estoy ridículo. Voy a cambiarme. Nunca podré parecer un trillonario –Dio vuelta e iba irse
-eh!. Espera hombre! –William le detuvo sujetándole del hombro para que le mirara. Le sonrió con una selección de su variado repertorio de sonrisas –Yo no he dicho que te veas ridículo … Es tu cara –Sentencio
-que?
-tu cara tío. Traes un careto tan lastimoso que pareciera que has perdido una fortuna jugando cartas. Tu ropa esta bien
-tu crees?
-que si. Solo muéstrate menos interesado en ello, vale?
-ya, si. Entiendo –dijo Eliot. Pero había ganado un aire fervientemente militar
-mejor vamos a desayunar –William se encamino a los escalones y Eliot le siguió. Antes de bajar el primer peldaño le dio una ultima mirada a la coraza de cerezo con la esperanza de que mas tarde, dejara salir a su pequeño príncipe sapo –A todo esto. Y eso?
-“Eso”, lo has visto llegar ayer
-que?. Espera. No te estarás refiriendo a esa hermosísima criatura. Verdad?
-te aseguro que la hermosura de Michelle Broglie es tan grande como su maldad
-ya. Donde he escuchado eso antes?
Las voces se perdieron bajando las escaleras y el silencio volvió a llenar el pasillo.
Michael Broglie dejo escapar un suspiro recargado contra las puertas y se desvaneció por ellas hasta quedar sentado en el frió parque. Las últimas palabras de William todavía resonaban en su cabeza:
**”Te amo”**
“Te amo le había dicho y su voz se escuchaba como la tarde anterior. Firme, calida, enamorada. Sin embargo ahora parecían tan lejanas de la realidad. Tanto como aquel arrebatado primer encuentro con Hardy aquella inolvidable tarde. Durante la cual preciso incluso ansió, la presencia de su hermana. Desde entonces, un mes había pasado tan rápido entre los brazos y coqueteos del ingles, quien cada día envolvía su corazón mas y mas en ese insoportable calor. Tanto así que dolía
No obstante la llegada de su hermana a la hacienda representaba otro terrible descubrimiento y una nueva revelación para su compañero
William tenía en frente su copia femenina. Una misma imagen y semejanza en una versión añorada, tal vez esperada. Los mismos ojos, los mismos labios, los mismos suaves cabellos dorados. Casi el mismo cuerpo. Salvo que este otro poseía calidas curvas morales y adoctrinados placeres. Michelle era perfecta: No susurraría a media voz en el silencio de su propia casa, ni tendría la necesidad de disimular sus sonrisas, ni robaría miradas a los segundos distraídos. La situación era ideal y cruel
¿Por qué tenía que estar ella junto a Hardy, dueña de sus besos y su tibieza?. ¿Por qué tenia él que observar ajeno, ese amor permitido, solo por ser el gemelo varón?. Las preguntas consistían las respuestas mismas y Michael las conocía. Suspiro sintiendo que su garganta se apretaba y se pregunto cuanto tardaría Hardy en reemplazarle por su gemela. Utilizaría el mismo método para enamorarla?. Él era tan arrebatadoramente impertinente. Seria más amable quizá. Mas tierno, mas romántico, mas …
A su espalda nuevos golpes en la madera resonaron. Se turbo un momento. Por la forma de tocar casi podía jurar que se trataba de la razón de sus tristezas. Se enderezo pasándose las manos por las solapas de su levita y aun sabiendo pregunto
-quien es?
Se acercaba ya la hora de la merienda y como siempre Violette había tocado su puerta para informarle que la mesa en el zaguán estaba puesta
Cuando William y Eliot llegaron al jardín, Anice Branly tenia tiempo de estar aspirando el aroma de una rosa roja junto a la mesa. La mirada baja y perdida y el rostro ojeroso, pero con todo, singularmente ornamentada con un sayo marfil de pomposo cairel. Le sonrió a su prometido al verle llegar. Él prácticamente voló a su lado, como un gran palomo a la protección de su compañera.
**Viva el melodrama**. William rodó los ojos. Aquella mañana había visto a Anice con una de sus mejores galas domingueras. El vestido que usaba esta tarde era otro totalmente diferente
-otro? –Le pregunto analizando además su aparatoso peinado –No os parece una exageración vestiros así solo por la llegada de un miembro de la familia?
-no quiero darle un banquete a su apetito devorador. La moda y el estilo son su plato fuerte
-igual no la habéis visto todo el día. Verdad?. Y ella no os ha visto tampoco
-estará arguyendo algo para importunar
-no seas ridícula
-ella es mala, William –dijo Eliot sin soltar la mano de su chica
-Me parece haber escuchado algo similar acerca de tu primo. Y ya ves, es todo un angelito
Por la cara de consternación que puso Anice ante esa afirmación. Eliot supo que su prometida pensaba otra cosa
-angelito dices? –Replico inflada e indignada –Después de todo lo que te ha hecho?
-y que es lo que me ha hecho? –en lugar de mirar a la chica, el ingles dirigió su interrogante mirada a Eliot quien trago saliva y titubeo
-yo … no pude evitar conjeturar con lo del invernadero
-seguís con lo mismo. Quede encerrado, eso es todo
-“alguien” cerro por fuera –corrigió Anice enfadada
William meneo la cabeza y sonrió –Puede ser, ssi. Alguien pudo haber cerrado por fuera sin percatarse que yo estaba dentro
-y ese alguien es Michael!
-… Anice mi amor .... Tal vez William tenga razón
Los ojos de Anice casi saltan de sus orbitas al mirar a su novio –¡Pero que estas diciendo!
-Michael ha sido … amable desde cierto punto de vista. Hemos de reconocerlo. No se porque motivo pero el echo es ese. Lo que es una verdadera lastima
-que quieres decir? –pregunto William suspicazmente
-que tu poder coercitivo sobre Michael Broglie ha terminado justo cuando Michelle bajo de aquel coche. Ya te lo he dicho antes. Juntos, esos dos son implacables
-implacable es una palabra tan imprecisa, Eliot
A Eliot se le congelo la sangre en las venas mientras Anice y William se volvían hacia la cantarina voz
Michelle Broglie refulgía iluminada por los rayos de sol, en la entrada al zaguán. Delgada como el resplandor de una daga. Bella, majestuosa. Con un gusto exquisito por el buen vestir, estuvo de acuerdo el ingles
-toda una comitiva en pleno de nuevo esperando a por mi
Anice volcó el rostro pero William fue comedidamente al encuentro de la damita
-Miss Broglie –se reverencio y deposito un beso en el blanquecino dorso de la mano de la gemela –Es usted mas bella a la luz de la tarde de lo que esta mañana pude apreciar
-my Good!. Tiene usted mas modales de lo que esta mañana pude apreciar –Si contaba claro que por la mañana el obsecuente mister Hardy le había hecho un piropo idéntico cambiando el tiempo de apreciación
El sonrió guiándole de la mano hasta la mesa, corrió una silla y la joven heredera tomo asiento
Casi al instante, Charlotte se materializo en la entrada. Como había hecho con Michelle, William se acerco a ella para guiarle de la mano hasta la mesa de te, corrió una silla con Eliot mientras pegado a ellos intentado imitar los movimientos de su amigo.
Violette ya empezaba a servir el te
Michael apareció unos segundos después. Estaba un poco pálido y demasiado serio. Sobrecogido y embelesado, William le vio adelantarse a la mesa. Contuvo apenas una poderosa necesidad de besarle y abrazarle. Un segundo sus miradas se cruzaron. El espacio se redujo como una suspensión gradual de metros. Pero otra vez fue Michael quien irguió una invisible barrera entre ellos. Volvió el rostro silencioso como una ostra, se sentó a la mesa y a partir de ese momento se concentro en su taza de te
William, Eliot y Anice se sentaron también en silencio. Fue Michelle quien tomo la palabra entonces mientras dejaba una cucharita de plata en un platillo blanco de porcelana
-abuela. Debo decirte algo importante que concierne a la familia. He esperado hasta ahora porque creo que es el mejor momento
Charlotte la miro inquisitivamente
-creo haberte contado –prosiguió Michelle –Que la ultima semana que estuve en Paris asistí a una pequeña celebración que dio el Conde de Lourette en honor al décimo séptimo cumpleaños de su sobrina
William, Anice y Eliot levantaron la cabeza
-Mademoiselle Victoria Me ha contado algo terrible. He pasado una terrible pena, abuela –Hizo una mueca compungida
-vamos, querida. Que tan grave pudo haber sido?
Michelle abrió la boca lentamente para responder pero fue la voz estrepitosa y ahogada de Anice la que se escucho
-a-abuela. Recuerdas el teatro folklórico con la Compañía de España?. Se presento en Nueva York hace un par de meses, lo recuerdas?
-Anice querida. Que no ves que Michelle nos quiere decir algo?. Que tiene que ver Nueva York con Paris?
-bu-bueno. Mademoiselle Lourette, Eliot y yo tuvimos un pequeño problema la noche de su ultima función –Trato de sonar firme, pero los nervios la aplastaban visiblemente. Eliot había palidecido –Nosotros … nosotros pasamos una noche encerrados en las mazmorras de la comisaría de Nueva York
Dio la impresión de que la catástrofe se cernía sobre la mesa. Violette desapareció disimuladamente escurriéndose por las paredes de cetos. En el rostro conspicuo de Charlotte Rivan apareció una sombra tenebrosa y sus gestos tallados se desencajaron por primera vez desde que William la conociera –Que has dicho! –Alzo la voz dejando impreso un peligroso tono
-lo horrible de ello es el cargo, verdad Anita?. Abuela … -Agrego Michelle con un deje dramático –Alguien acuso a Anice y a Eliot de inmoralidad publica
-¡una acusación totalmente falsa, My Lady! –Era casi un bálsamo echo grito. La voz de William reverbero fuerte en los jardines antes siquiera de que Lady Rivan pudiera abrir la boca. Los ojos amarillos de los tres Broglies se centraron sobre él como orbes felinas. Noto que la indignación se hacia patente en su propio rostro. Los novios cerraron los parpados y oraron mentalmente –My Lady –Continuo William tomando aire y dejando de lado su tacita de te –La noche en cuestión yo estaba presente, justamente en compañía de Mademoiselle Lourette, cuando sufrimos un atropello irracional y digno de salvajes ignorantes. Tal parece que un personaje, “desconocido de intachable reputación” –Enfatizo las palabras –Decía habernos visto cometiendo actos indecentes. Un complot!. Porque los guardas prácticamente abusaron de su poder. Y no se tomaron la molestia de hacer indagaciones. Bien el asunto se aclaro después y la policía newyorkina pidió disculpas públicas con satisfacción económica. Las damas obtuvieron una merecida indemnización. Seguro que eso también se lo habrá contado Mademoiselle Lourette, verdad Miss Broglie?
Ella tardo en responder -… si. Creo haberle escuchado comentarlo
-el echo MyLady, es que la Comisaría de Nueva York, lamenta mucho haber cometido tal error. Cada mes cuando tiene que pagarme la dote su diezmo nos ofrece disculpas a los cuatro agraviados. Lo único irremediable y penoso, es que el calumniador ha logrado fugarse inmune al castigo –Dirigió su mirada índiga y penetrante a Michelle y añadió –Los guardas se niegan a darme el nombre. Pero le aseguro Miss Broglie que cuando llegue a ponerle las manos encima al criminal, esa “intachable reputación” no dará abasto para pedirle disculpas a usted por el mal rato que le ha hecho pasar
El rostro de Charlotte volvía a ser el mismo escueto y perfilado de antes después de un rato de silencio. Aunque no por ello presagiaba benevolencia -¡Es vergonzoso! –Dicto de manera austera –Jamás un Broglie Rivan había tenido roces con la justicia. Es inaudito. Una ofensa. Debemos tomar cartas en el asunto y por supuesto, tu abuelo tiene que estar enterado –Se llevo los dedos a las sienes haciendo un gesto de dolor y se puso de pie-¡Violette!
La doncella de servicio se materializo casi al instante, como por arte de magia, junto a Charlotte. Asustada y dispuesta
-Violette. Voy a descansar en mi habitación. Que nadie me moleste hasta la hora de la cena –concluyo perdiéndose en el interior de la casa
Tras Charlotte, Anice salio prácticamente disparada del zaguán. Eliot iba ir tras ella pero las últimas palabras de Michelle le distrajeron
-Por cierto Eliot. Te recomiendo guardarte de esos trajes caros. Te ves ridículo
Se noto un potente estirón en los músculos del aludido. Pero ninguna replica salio de su boca. Se le vio perderse dentro la casa en pos de su prometida
En la mesa, un par de agudos ojos azules parecían ignorar todo a su alrededor que no fuera la delicada figura de la señorita Broglie sorbiendo tranquilamente de su te aromático. La miraba con ojos estrechos y calculadores por primera vez con la sensación de que quizá, solo quizá, Eliot y Anice tenían razón
-eso no era necesario. El asunto ya estaba saldado y olvidado
-me sorprende usted mister Hardy. Tengo que repetir acaso las palabras de mi abuela?. Es inaudito que un Broglie Rivan tenga roces con la justicia
Supo entonces que Michelle había actuado premeditadamente esperando la hora del te para dar la noticia, no porque resultara el momento adecuado, si no porque sabia que captaría la atención de todos
-Bien –Se enderezo –Usted y yo sabemos quien es ese misterioso testigo que estuvo presente la noche del teatro
-que insinúa? –la mirada de Michelle palidecia amenazante
-yo no podría insinuar nada verdad?. Anice me comento que usted fue a ver el espectáculo en compañía de Lady Rivan. Tuvo que haber reconocido a su prima y a Eliot en uno de los palcos principales. Sin embargo le recordare las palabras de su abuela. Es vergonzoso que una, Broglie Rivan tenga roces con la justicia … Perjurio Miss Broglie. Perjurio –Y se marcho al interior de la casa ignorando incluso al príncipe sapo que de pronto se sintió de buen animo
-es un hombre impertinente –farfullo ella
-atrevido diría yo –Michael esbozo una sonrisa que fue captada en pleno por su hermana
-que se cree?
-… él … y ella. Son sus amigos. Tú les has atacado sin cuartel. Y Mister Hardy les ha defendido a capa y espada
-te hace gracia?
-no, claro que no, **Solo acabo de descubrir algo**… Y tiene razón?. Fuiste tu quien les difamo?
Ella no respondió, dio otro sorbo a su te y ladeo una media sonrisa en su cara. Michael lo tomo como un si
-porque has sacado el tema precisamente hoy?. Tenias mucho tiempo para haberlo contado a toda la familia si hubieses querido
-… mi inocente y distraído hermanito. Desde que he llegado ayer me he dado cuenta de que Eliot ha trepado muchos escalafones con la abuela. Desde cuando le llama por su nombre?. Ella y el mismísimo abuelo están emocionados con la estupida boda de Anice y parece no importarles repetir la historia otra vez. Pues yo no lo voy a permitir. Clandel y Anice deben quedarse donde siempre han estado en la estima de los Broglie Rivan. Nuestro buen nombre no debe alienarse más
Unos días antes hubiese estado totalmente de acuerdo. Pero hoy en día … Michael suspiro con el recuerdo de un comentario parecido y se le antojo sorprendente que en menos de 24 horas su opinión por su prima y su prometido hubiese cambiado. Y lo mas inverosímil, era que lo aceptaba, lo había aceptado sin rechistar el día anterior envuelto en los brazos de Hardy. El descubrimiento le hacia muy feliz. Al ver en la mirada de William aquel azul oscurecerse supo que Michelle acababa de diferenciarse a sus ojos. Si ahora Hardy empezaría marcar las diferencia y él, Michael, tenia una gran ventaja
Las últimas horas de la noche transcurrieron en total letargo y mortificante sucesión de minutos silenciosos. Como un ritual viejo y agonioso donde ninguno de los integrantes sentados a la mesa a la hora de la cena hablaban o no querían hacerlo, ya sea por apatía o por angustia. Inmersos en embutirse bocado tras bocado hasta terminar. Y unos minutos antes, como siempre casi por crueldad, Michael se retiro arguyendo siempre que no se sentía bien. William mantuvo la cabeza baja y el animo apocado no le abandono cuando se encontró subiendo los escalones peldaño a peldaño un cuarto de hora después. Arrastraba los pies como un condenado con grilletes pesados, sintiéndose muerto, demasiado confundido e impotente, cuando un extraño ruido le hizo girar la cabeza hacia las puertas que había estado tratando de evitar.
Había oído mal. Lo ignoro y siguió su paso. Pero de nuevo el sonido le llamo; mas claro y con creciente insistencia
“pizz, pizz!”
-pero que … -con el entrecejo fruncido se acerco a las puertas que simulaban estar selladas de par a par. Silencio. No había nada ahí mas que las figuras de taraceas riéndose de su imaginación. Acerco el rostro y antes de que pudiera reaccionar, o gritar, las puertas se abrieron y fue absorbido dentro la habitación como un bocado tragado por las fauces de una planta carnívora
Solo sintió que su espalda era azotada contra una pared y luego … la gloria en sus labios.
Que se lo tragase el infierno. Que importaba la confusión, la impotencia, el desanimo y la angustia que le habían acongojado todo el día
Apretó aquel cuerpo frágil y tibio entre sus brazos y le devolvió el beso hambriento como si fuese el primero que desperdigaba en su vida
Para cuando se separaron, el aire escaseaba en el la alcoba
-nunca me habías chistado –susurro
-y te gusta? –sonrió Michael con las mejillas rojizas y la mirada brillante
-… me encanta –respondió William al tiempo que iniciaba un beso mas
Continuara …