SOMBRAS EN LA LAGUNA BROGLIE

por Haschariel

 

 

Capítulo 10

 

Despacio como si cruzara una muralla de granito invisible, se acerco a él. Sus manos se alargaron en el aire y se dio cuenta que también temblaba. Mientras, el joven Broglie contenía su propio temblor con las manos tensas sobre la superficie áspera del viejo arce. Tremuloso como una ramita azotada contra el tronco

-Quisiera, evitarte este martirio. Que fuera mas fácil para ti aceptarme y quererm_

Cuando estaba a punto de tocarle, él se volvió enseñándole la mirada adolorida y los dientes apretados. Las mejillas teñidas. Y entonces, antes de que William dijera nada mas o pensara algo mas, Michael se lanzo a sus brazos, se empino en la punta de sus botas y estrello los labios húmedos contra los suyos …

Fue un contacto rudo y torpe … Pero cuando William cerro los ojos y abrió lentamente sus labios estrechando el cuerpo menudo entre sus brazos con ligera firmeza, le sintió relajarse contra su pecho. Luego le invadió una oleada de placer tibio y dulce …

… No supo cuanto tiempo permanecieron sus labios sellados. Solo que su corazón latía con desbocada fuerza y que el calor bruñía su cuerpo como una onda expansiva.

Después de lo que le pareció un tiempo indefinido suprimido en un punto impreciso de la realidad, sintió que el cuerpo del Michael se separaba del suyo con abandonada lentitud. Sin querer abrir los ojos se pregunto si los devaneos amorosos de esa noche habían arrastrado su delirio hasta esas horas de la mañana y ahora aquel calor adormecedor era la consecuencia de un sueño mas.

**Por favor no**. Suplico. Abrió los ojos a regañadientes y al hacerlo descubrió el enrojecido rostro del señorito Broglie arrasado por las lágrimas. Y escucho su voz enronquecida y cortada

-te odio … todo es tu culpa –como un hilo cortado de su madeja, el pequeño se desvaneció junto con William, aun entre sus brazos y ambos cayeron de rodillas sobre la tierra húmeda –Desde el día que tu me … te odio por eso

William sintió que las palabras morían en el nudo de su garganta. Las lágrimas también asomaron a sus ojos. Las contuvo estoicamente para acariciar un rizo dorado que pendía sobre la frente de Michael. Era tan suave como lo había soñado

-no –Volvió a gemir él tratando de alejarse sin fuerza evidente –Esto esta mal. Es asqueroso. Repugnante

-… y agradable –le sonrió con ternura

En respuesta Michael solo bajo la mirada y se dejo acariciar. Hasta escuchar esa afirmación no había notado que su corazón ya no latía estrepitosamente. Su pulso se desgranaba aletargado y silente por primera vez desde hacia varios días. Si; sentir el movimiento de las manos de Hardy reptando entre sus cabellos era agradable. Y ese aroma. Cerro los ojos un momento llenando sus pulmones con el té de cedrón que estaba impregnado en los cabellos del ingles. Esa noche había querido morir avergonzado por desear ese olor junto a su piel. Pero ahora no podía concebir mas paz que esos brazos y ese perfume. Absorto en esas extrañas sensaciones, estrecho su cuerpo al otro. Pero …

Algo en su interior se disparo como una alarma silenciosa haciéndole alejarse bruscamente de Hardy

-… y si alguien se entera?

Si alguien se enterara, seria el horror de horrores. Moriría antes de padecer una condena.

Con delicadeza William tomo aquel rostro enrojecido entre las manos y clavo su mirada índiga en la ambarina del señorito

 

-cuanto daría por darte seguridad y evitarte el martirio de la confusión. Pero … ni siquiera yo soy capaz de entender lo que nos pasa. He de ser sincero contigo Michael … No me importa. Cualquier alguien no me interesa si llegase a enterarse. Solo me importa estar contigo

-pero debería importarte –respondió Michael volcando su rostro otra vez –Tu mas que nadie sabes lo abominable que es esto ante los ojos del mundo. ¡Has tenido que verlo! –Le miro angustiado, casi con miedo –Esta penado por ley. Nos condenaran. Seremos rechazados!. ¡Nos encerraran!

William sabia que tenia razón. Por desgracia, la falta de tolerancia en los sectores mas tradicionales y en especial en las doctrinas eclesiásticas, había logrado calar hacia varias décadas dentro el gobierno central con exagerado arraigamiento e imponer entre otras, una de la leyes mas ominosas del país. La pena de cárcel para el homosexualismo y la sodomía. En ella el modelo europeo de las leyes se imponía a las sociedades americanas mas que a ninguna otra. Vanas habían resultado las voces de los grupos liberales que se habían levantado defendiendo los flamantes derechos humanos, no como entidad individual, si no como uno solo con la sociedad. Desde aquel entonces el 50% de la población americana se escondía tras el delgado telón de las apariencias. El mismo Eliot y el H&C habían tomado casos de divorcios insólitos en los cuales alguno que otro cliente confesaba tras bambalinas sus inclinaciones sexuales. William había pasado de aquella promulgación citada en un enfático artículo del libro de leyes. No obstante nunca se le había pasado por la cabeza terminar gustando de otro hombre. No se sentía homosexual en absoluto. Pero el termino resultaba bastante genérico en ese caso

-… somos horribles –volvió a gemir Michael con el rostro compungido

-no!. Eso no. No vuelvas a decir una cosa como esa –William aspiro una buena porción de aire antes de continuar hablando. Tomo una vez mas el rostro del señorito entre sus manos, obligándole a verle –Sabes que en el pasado esto era muy normal. Los reyes, el mismo David era_

-¡Pero hoy es hoy!. No trates de venir a darme lecciones de historia!

-¡yo no puedo Michael!. No puedo reprimir lo que siento por ti, entiendes? –Y le abrazo con fiereza –Y estoy seguro que tú tampoco puedes

-… yo …

Era demasiado cierto y demasiado tarde para negarlo. Michael derramo varias lagrimas y en un suspiro que quiso se contenido inútilmente se abrazo al cuerpo del ingles llenándose de nuevo con aquel aroma peculiar

Permanecieron juntos largo rato mas perdiéndose uno en el calor del otro. Daba la impresión de que el mundo se había reducido a esa pequeña porción de tierra sobre la que estaban arrodillados, en medio del bosquecillo.

Sin embargo la magia de los devaneos suele ser de naturaleza transitoria y la mayoría de las veces el regreso es brusco. Aun mas cuando son estruendosos relinchos, los que llaman. Los bramidos resonaron entre los árboles como un revuelo lejano de dragones. Amenazando aumentar la potencia y exigiendo atención

-es Lucifer –Susurro Michael separándose y dirigiendo la vista hacia el linde de la arboleda donde no alcanzaba a distinguirse nada mas que los troncos de los arces a trasluz

-creo que Hott ha conseguido que tome enserio a la hembra

-Lilit

-uh?

-se llama Lilit

William sonrió –Pues es perfecta para Lucifer

El le devolvió la sonrisa todavía un poco cortado –He de volver ahora …

-supongo que Hott se estará preguntando donde esta el dueño del caballo –suspiro profundamente

Michael se levanto sin titubear. Sacudió la arena de la tela de sus pantaloncillos y enfilo en la dirección del alboroto

-tu también –dijo repentinamente volviéndose hacia el ingles quien obedeciéndole corrió hasta alcanzarle

Mientras caminaban en silencio lado a lado, William noto que en su interior la incertidumbre se mezclaba convulsiva con una nueva especie de sopor. La duda. Se le antojaba estar caminando a través de gruesas murallas en pos de la estela de su señorito. Quiso cogerle del brazo pero dudo al verle cabizbajo y entristecido. Mas adelante entre los troncos de los árboles, comenzó a dibujarse la fachada trasera de las caballerizas compuestas por macizas vetas de madera y a un costado parte del hipocorral donde se formalizaba el cortejo. Los bramidos se escuchaban mas fuertes a esa distancia.

Antes de llegar a la ultima fila de árboles y azuzado por aquel desesperado clamor de los animales, William se detuvo. Aferro uno de los brazos del señorito y le halo con apremio hasta un tronquillo mucho mas delgado que se alzaba varios metros sobre sus cabezas

-te quiero –hablo con la voz firme y la mirada refulgente –no me interesa nada mas. Entiendes? … Debemos seguir con esta conversación

Michael le miro consternado

-promete que no huirás

-espe_

-promételo. Promete que no te arrepentirás

El pequeño no respondió pero le miro largo rato como si quisiese hacerse entender por simples gestos y movimientos. Asintió después de un par de segundos sin poder apartar la mirada de los ojos de Hardy. Jama se había sentido tan intimidado y tan sumiso

-… lo prometo. No quiero hacerlo

Los labios de William se curvearon en una dulce sonrisa. Se inclino un poco sobre Michael. Con una mano acaricio sus teñidas mejillas y sin esperar mas palabras, volvió a besarle. Esta vez fue un beso lleno de ternura y entrega

Cuando se separaron el clamor de Lilit, salteaba entre las copas frondosas de los arces

-ve tu primero. No es conveniente que Hott nos vea salir juntos

-lo se. Te veré en la merienda

Michael asintió débilmente antes de quedarse con el ultimo gesto adusto de Hardy impreso en su memoria. Le vio alejarse y desaparecer entre la luz neblinosa tras los troncos de los árboles. Espero un poco mas antes de enjugar su rostro con las manos y seguir la misma dirección. Mientras caminaba, una nueva horda de emociones y dudas le invadió. Noto que sus rodillas estaban como debilitadas y que el miedo permanecía impermutable en su interior. Insoportable y pavoroso

 

 

-bordados con brocadillos dorados .... No, no. Mejor gardenias

Eliot miro confundido a su prometida mientras se llevaba la tacita de porcelana florentina a los labios. Anice divagaba frases sueltas con singular soltura como si realmente se entendiera a si misma. Casi impropia a su habitual sobresaltado monólogo. La miro sorber del té de manzanilla y luego devolver la tasita a la mesa con igual parsimonia

-que opinas tu?

El reprimió un súbito acceso de tos y se pregunto a cual de las innumerables ambigüedades que había dicho, se estaba refiriendo su chica

-rosas –soltó al azar

-rosas serán ^^

Anice parecía navegar lejos del rumbo de su propia cordura esos días, y volar a veces demasiado alto con los planes de la boda. No sabía por que de la repentina exaltación. Habían planeado la boda hacia tres meses y con ella delimitado una austera pero prudente forma de vida. Ello no conllevaba a pagar guirnaldas de plata y sedas de oro. Ni rosas. Aunque debía reconocer que la creciente emoción de su prometida, comenzaba a ser contagiante

-rosas con margaritas. A ti te gustan las margaritas –casi no podía reconocerse. Pero la sonrisa extensa que Anice le dedico le hizo volar también

 

-El cairo

-ni hablar! –exclamo Eliot y fue el fin del tema

De fondo tras su grito volvieron a reverberar lo bramidos de los caballos

-cuanto tiempo crees que se demoren en terminar? `-´

-v.v

Anice sabia que hasta que Lucifer se sintiera satisfecho. El tema no era de su agrado y estaba a punto de proferir un comentario cuando el chistido de unas botas provocó un estrepitoso eco al atravesar las puertas del comedor. William se detuvo frente a ellos con los cabellos desordenados cayendo largos sobre sus hombros y con las mejillas ligeramente coloradas. Tras un segundo, una sonrisa extraña se extendió a lo ancho de su rostro. Sus ojos brillaban intensamente. Anice y Eliot le observaron largo rato hasta que el ingles pareció reaccionar

 

-es que acaso tengo algo en la cara? –dijo palpándose las mejillas

-no, no. Es que … te ves …. Ha pasado algo? –Eliot no dejaba de escudriñarle

-pasar?. Que va ha pasar?. Solo que os habéis perdido un increíble espectáculo

-ah eso –respondió Anice de mala gana y volvió el rostro indignada

-pues eso. Que ya ha pasado

-solo has venido a darnos la noticia?

-de echo estaba planeado desayunar con vosotros –Le dio un apreciativo vistazo al menú dispuesto sobre la mesa y luego negó con la cabeza en desaprobación –No, no. Tiene que ser algo más dulce. Es que acaso no se tiene aprecio por el dulce en esta casa? –Con rapidez cogió una manzana del frutero. Le dio un enorme mordisco y les guiño un ojo –Voy a pedirle a Violette un verdadero desayuno. Esperad, ya veréis –Añadió antes de desaparecer tras las puertas que daban a la cocina

Eliot y Anice fruncieron el ceño. Pero fue ella la que se atrevió a hablar –parece tomarse muchas atribuciones

-nada de eso **Le gusta hacer el imbecil cuando se pone cachondo**

Eliot y Anice no habrían tenido valor de comentar nada mas sobre los ánimos del ingles, si hubiesen anticipado las horas del te y de la cena.

 

 

 

Sumido en la penumbra borrosa de su habitación de huéspedes apenas perfilada por los rayos lunares que se colaban por las persianas cerradas de la ventana, William Hardy deambulo frente a su cama con los pasos ciegos y la angustia calando sus pensamientos. La cena había terminado una hora atrás. Probablemente la mayoría de los habitantes de la casa se preparaban para dormir

**Y él?**.Sintió que la implacable impotencia le sobrevenía. Michael tampoco había bajado a cenar

Después de las horas de la mañana y tras haberse despedido arrancándole una vaga afirmación parecida a una promesa, el idílico pacto parecía haberse concretado y William había caminado sobre nubes de algodón fuera de si de la felicidad. Había deseado pegarse como una lapa al señorito y seguirle el resto de la mañana. Desde su ventana le había visto cepillar a Lucifer, conteniendo su anhelo de acariciar sus rizos dorados a sabiendas que un acercamiento de esa naturaleza suscitaría un terrible revuelo en la familia y catastróficas consecuencias para ellos. Además para ambos esta experiencia era nueva. Con semejante aliciente se había parapetado en su dormitorio, decidido a aguardar las horas del té para verle de nuevo

Pero ataviado en el zaguán mientras esperaba al resto de la familia, Charlote se había presentado ofreciéndoles una álgida disculpa a nombre de su nieto quien se había indispuesto de un momento a otro y no podría acompañarles. William sintió entonces el incomodo aguijonazo de la duda, punzar su pecho

Trato de ser comprensivo y justificar tal disculpa como una consecuencia lógica al cansancio que podría haber supuesto la agitada mañana en si

Sin embargo apenas una hora atrás, la confirmación a su sospecha le termino sumiendo en un profundo abismo de inquietudes y angustias. Sintiéndose impotente se había retirado a su habitación, tan falto de sentido que Eliot, creyéndole enfermo, tuvo acompañarle hasta su misma puerta.

Y ahora, desgastando con sus pasos lo largo de la alfombra oriental que adornaba el centro del cuarto, William no podía evitar la sensación de estar hundiéndose cada vez más en ese hiriente abismo. Incapaz de encontrar una salida lógica por la que trepar. Su pecho se quejaba zozobrante y rabioso. Quería encarar a Michael y atormentarle hasta conseguir de sus falaces labios una nueva promesa.

Sus piernas salvaron la corta distancia hacia la perilla de la puerta. Alargo la mano.

**El prometió no arrepentirse**.

Apretó el frió metal con la palma … y lo soltó.

Cruzo furibundo la habitación hacia el otro extremo. Con rabia descorrió las persianas y abrió las ventanas de par en par. Dejo que el aire templado de la noche golpeara su rostro con gentil fuerza. Y observando las lucecillas plateada bailar sobre las aguas negras de la laguna, supo que no se daría por vencido. Y que esa noche no dormiría

 

 

 

Michael sintió el cuerpo pesado como una maquina anquilosada a las sabanas y resintió las calidas saetas del sol que arremetían por su ventana para estrellarse contra su piel. Abrió los ojos sin desearlo realmente. Estaba recostado a su suerte sobre la cama desordenada y con las cobijas retorcidas a sus pies. La camisola blanca intensificaba su apariencia abandonada a un sueño obligado por el cansancio después de pasar varias horas frente a la ventana pensando en él

-William –susurro pegando sus labios a la almohada

El día anterior se había escondido de su presencia enclaustrándose otra vez en su alcoba, como un topo que huye del calor del sol arrepentido de haber sucumbido a su luz. Se sentía igual de miserable que esos pequeños animales ciegos. Demasiado cobarde y demasiado preocupado por lo que Hardy pudiese pensar o hacer a partir de ahora.

¿Se habría arrepentido él también?. ¿Le asecharía como antes?. Anhelaba que si. Aunque no podía dejar de lado las razones que le obligaban a esconderse de Hardy

 

Tras aislar a Lilit y cepillar a Lucifer, se había encontrado bruscamente de frente, no sabia si por casualidad o premeditación, con los pequeños y taimados ojos de Hott. Le había parecido pareció que se burlaban de él. Y de pronto todos peones y los esclavos, le señalaban con la mirada. Le acusaban con los ojos. Horrorizado había corrido a esconderse dentro la casa justo cuando Eliot y Anice salían del comedor sosteniendo una acalorada platica. Ellos también se le habían quedado viendo de forma extraña.

Michael supo entonces que no podría ocultar sus sentimientos hacia Hardy y que los demás solo tendrían que verles para saberlo. Decidió encerrarse el resto del día …

Pero esta mañana su enclaustramiento tenia que terminar. Su abuela como la vez pasada, así lo había decidido en su última visita el día anterior antes de la cena

Todavía aletargado y desganado salio de la cama y se dirigió al servicio. Planeaba perder el día escondido en la ciénaga o en el despacho de su abuelo. Ya vería como salvar las meriendas hasta la cena

Una vez listo se preparo para salir.

No había dado ni el primer paso fuera de la habitación cuando sintió que una grosera fuerza arremetía contra él, empujándole dentro otra vez. Antes de entender lo que pasaba, vio como Hardy se aseguraba con la cabeza fuera, que no hubiera testigos. Luego cerro por dentro con el pestillo

-que haces?! –Le increpo Michael súbitamente horrorizado. Su pecho latía como tambor y sus nervios amenazaban con estallar

William se volvió a encararle presuroso. Su rostro estaba pálido; y sus ojeras oscuras bajo sus parpados develaban una mala noche. Su expresión era seria

-no mentí cuanto te he dicho que te quiero

-a-alguien puede entrar

-porque?

-nos van a descubrir –suplico Michael con los ojos llenos de miedo. Pero William no mostró la menor preocupación por ello

-no me importa

-pero a mi si!! … –grito y luego volvió a silenciar su voz - No te das cuenta de que todos se darían cuenta. Tengo miedo, tengo miedo de que se den cuenta!

-miedo. Por eso te escondes? … Michael. Por eso estas escondiéndote de mi?

Él asintió apenas

-… miedo. Y si yo… te prometo que, nadie se enterara

Michael levanto la vista y la clavo en Hardy. Sus gestos se había suavizado y eran dulces y suplicantes. Quiso perderse en ellos para no sentir mas temor

-te lo prometo –Continúo el ingles –Nadie se sabrá de nosotros. Yo te protegeré de todos. Solo … solo no me alejes de ti –Se acerco despacio y tomo su confundido rostro entre las manos –Te quiero y quiero estar a tu lado. Da igual si somos hombres, si lo que sentimos es correcto o no. Estoy dispuesto a hacer lo que me pidas con tal de que nos des una oportunidad. Por favor dime que no te has arrepentido

Las lágrimas surcaron veloces las mejillas de Michael cuando intento hablar sintiendo la garganta pulsar de emoción

-N-No. No estoy arrepentido –balbuceo –aunque vaya al infierno –Le sonrió por primera vez y William creyó no poder ser mas feliz –Prometes que nadie sabrá?

-lo prometo

 

 

Continuara …