MUTILADO

por Kamui

ADVERTENCIA: Esta historia puede herir o molestar la sensibilidad de algunas personas, si eres impresionable y no disfrutas las cosas turbias no leas el siguiente relato porque no me responsabilizo por traumas.

 

Todos dicen que fue un accidente, pero yo sé que no es verdad... él lo hizo a propósito...

quizás buscando una redención o pidiéndome perdón.

Él era mi hermano gemelo y como tal estabamos destinados a ser uno... porque nosotros nos amábamos y no precisamente como hermanos, sino como almas que se reconocían como esencia de lo mismo.

Durante mucho tiempo lo vi sufrir tratando de ocultar y negar lo que sentía por mí... su necesidad de mí, su deseo y aunque yo siempre me mostré indiferente y ajeno sentía lo mismo... él era el fuerte, yo el débil... y esa noche que entró a mi dormitorio y me besó con furia no quise ni pude rechazarlo, yo también lo deseaba... deseaba ser un ser completo, porque él era la otra parte de mí, sin él era la mitad de algo... con él lo era todo, y esa noche nos entregamos mutuamente... sólo era yo mismo haciéndome el amor... yo sabiendo lo que era ser un hombre total... sólo a él le pertenecía, sólo a mi pertenecía.

Desde esa vez tuvimos muchas noches así, complementándonos, rectificando el error de estar separados, de ser lo mismo en dos cuerpos distintos... fuimos felices, yo dentro de sus ojos y de su cuerpo y él dentro del mío... entonces enfermé, mi corazón moría, quizás debido al exceso de felicidad que sentía, o al inmenso amor que abriga por él, sea como fuere fui hospitalizado en espera de un transplante... él pasó cada segundo, cada día a mi lado, viendo como me consumía... el tiempo pasaba y yo me moría sin remedio, sin que apareciera ningún donante compatible... y durante días lo oí llorar, suplicar, rezar por mí... lo oí sentirse culpable... quizás todo fuera un castigo por nuestro amor prohibido, él pensaba que tal vez el amor que sentía por él era el veneno que mataba mi corazón, pero yo no compartía su aflicción, cada minuto a su lado era lo que me daba el valor para no tener miedo a morir... lo amaba y eso fue lo último que le dije “nunca me arrepentiré de lo nuestro porque te amo” y él lloró, por mí, por él, por nuestro amor que era más grande que cualquier moral... esa noche vi algo extraño en su mirada, una decisión... una esperanza y se despidió con un suave beso en mis labios y desde la puerta me prometió que nunca me dejaría morir... nunca más lo vi... al día siguiente mis padres me dijeron que se le había escapado un tiro limpiando una pistola, ¡MENTIRA!... se había sacrificado para salvarme a mí... mis padres todavía lloran su muerte y se culpan mutuamente y yo lo maldigo por haberme abandonado... ahora su corazón late en mi pecho y el mío yace con él bajo tierra y casi me parece que ahora poseo el amor que los dos nos teníamos, siento como si su corazón estuviera impregnado del amor que sentía por mí... inmenso... inconmensurable... pero al mismo tiempo sé que el amor no se guarda únicamente en el corazón, porque el que yo sentía por él todavía arde consumiéndome por dentro.

Como cada día recostado sobre su tumba trato de alcanzarlo, de rescatarlo de esa oscuridad que nos separa y lloro

-         Vuelve... vuelve – digo en un susurró mientras mis lágrimas caen a tierra y yo deseo que lleguen a él y que tal vez me lo devuelvan – Mi vida sin ti no es nada, sin ti soy una pieza inútil–

Cierran el cementerio, como me gustaría yacer junto a él... acompañarlo en la muerte, así como lo acompañé en vida... me marcho, comienza a llover, no me importa.

En casa me encierro en el que fuera su dormitorio y en el cual vi tantos amaneceres desnudo abrazado a su cuerpo... me acerco y me miro en el espejo, pero no es mi reflejo lo que veo, sino a él... él mirándome con amor... lo beso... lloro,  sólo deseo que algún día pueda salir de ese maldito espejo que nos separa para sentir su cuerpo... para volver a ser un ser completo, porque ahora no soy nada más que una parte abandonada... una parte mutilada que no desea vivir sin él... 

“Vivir o morir, pero contigo”

FIN

 

Nota de la autora: ¿despiadado no? Himitsu no te enfades por los cambios que sufrió esta historia (recuerda que yo te aprecio y tú también a mí, así que no trates de asesinarme) salió así y punto.