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Na: Segunda parte de “Buscándome…Buscándote..”, pero dedicada exclusivamente al personaje: Jonathan. De todas maneras recomiendo leer la primera parte antes de esta U_U, para que no se confundan, aunque me encanta confundirles ^^…. Saludos… espero sea de su agrado... Haima Y.
Prólogo
Hacía frío… era una noche helada, de esas que te congelan las manos… frotó nuevamente sus manitas, mientras se acurrucaba mejor bajo las ropas de cama… no vestía su pijama, sino doble pantalón de buzo y doble chaleco… y a pesar de todo, sentía frío… reprimió un gritito, cuando afuera, un ruidoso trueno se dejó oír… y cerró los ojos con fuerza cuando en la oscuridad de su cuarto, la luz de un rayo iluminó nuevamente las paredes, luego… otro trueno… pero cuando un ruido fuerte le azotó los tímpanos, con todo el valor que un niño de 7 añitos podía reunir, abrió los ojos y apartó las ropas de cama para mirar hacia la ventana: Estaban abiertas y las cortinas danzaban violentas por el viento que helado y malvado entraba a su cuarto!!
Se levantó de golpe, intentando recordar la explicación de su profesor de ciencias de por qué las nubes se llenaban de agua y la derramaban sobre la tierra… sus pequeños pies, caminaron veloces hasta la ventana y con esfuerzo, logró cerrarla y asegurarla bien… luego rápidamente volvió a la cama, cubriéndose hasta la cabeza y repitiendo la tabla del 8. Si Kar o Tom le vieran, se burlarían de su miedo a las tormentas, pero… hacía frío! Y no encontraba divertido que te lanzaran agua del cielo y para colmo hicieran cortos circuitos en tu cabeza, porque los rayos parecían ampolletas que se quemaban y explotaban, y la lluvia, “agua de las piscinas de los angelitos, que se dan chapuzones irresponsablemente, haciendo que se desborden y el agua caiga a la tierra”… no pudo evitar reír ante el recuerdo de la seria explicación del porque llueve que diera uno de sus compañeros de colegio…
Sonrió, afuera la tormenta apaciguaba. Mañana quizás el sol le haría compañía, y lo más importante, si dormía, la noche pasaría veloz y pronto podría ir al colegio, a su lugar favorito.
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- LEVANTATE!!!
Terminó de peinar sus cabellos hacia atrás, al oír la voz de su hermana.
- estoy listo!!
Y respondió con un grito al sentir como su hermana bajaba las escaleras.
Su cuarto estaba en el segundo piso de esa vieja casona, amplia, pero vieja, que perteneciera a su amada madre. El cuarto de su hermana era el contiguo al suyo, y abajo, estaba el cuarto que pertenecía a sus padres. Tenían otros dos cuartos en la casa, pero que nadie ocupaba y pasaban la mayor parte del tiempo cerrados. Abajo se encontraba la cocina, el comedor, el baño y el living, en donde su hermana y él, acostumbraban a hacer sus deberes escolares. Le gustaba su casa, era amplia, quizás un poco helada, pero amplia, no todas las casas de su barrio eran tan amplias y es más, muchos de sus compañeros vivían en pequeños y apretados apartamen…, departamentos, bueno, no recordaba como se les decía, pero eran casitas pequeñas.
Abrió la puerta de su cuarto y bajó dando brinquitos por las escaleras, su hermana aun estaba en el baño, por eso, él al levantarse, lo primero que hacía era ocupar el baño, su hermana demoraba una eternidad.
Entró a la cocina y miró todo con sus enormes y verdes ojos. No le gustaba como lucía la cocina, había mucha loza que lavar, y nuevamente él tendría que ocuparse de aquello. Suspiró, y tomó un paño viejo, con el cual limpió la mesa, donde desayunaban. Luego alistó tres tazones. Finalmente se subió a un pequeño piso para poder alcanzar el mueble de cocina y tomar la tetera, que llenó de agua y colocó en la cocina. Saltó del piso y buscó en los cajones del mueble de cocina los fósforos.
- No te vayas a quemar
Volteó para encontrar a un alto y gordo hombre, despeinado y vestido con una vieja bata, sentado en una de las tres sillas de la mesa de la cocina.
- papá!!
- Apúrate en poner eso
- Si!!
- Cuando vas a crecer para ser más útil... le reprendió en un suspiro el gordo y desaliñado hombre
- Cuando tenga 12 años podré trabajar en la tienda del señor Ronald papá!
El alto hombre solo bufó, el pequeño siempre tomaba sus palabras literalmente.
- lo que digas
- quieres desayunar papá!!
- No grites!! Me duele la cabeza
- Sí!!
- Jonathan!!
- Lo siento.
Terminó por colocar la tetera sobre el fuego de la cocina, por suerte era pequeña, pero alcanzaba para exactamente tres tazones, ni más, ni menos.
Sonriente se disculpó, para subir a su cuarto en busca de su mochila.
Bajó a los minutos, con su mochila a sus espaldas y se sentó a la mesa, junto a su padre.
Su hermana ya vestida y peinada con una larga trenza, servía el te.
Y Jonathan la observaba con sus grandes ojos bien abiertos, preguntándose cuan difícil sería el año escolar que cursaba su hermana, sería mucho más complicado que los pocos años que él había cursado? Al momento, ningún ramo le había ocasionado problemas al pequeño Jonathan, por lo que miraba con expectativas y mucha curiosidad a los cursos superiores al suyo, sintiendo ya deseos de ser un chico grande, para poder asistir al instituto y trabajar en la tienda del señor Ronald, siendo de utilidad para su padre.
- tienes prueba hoy hermana?
- no se habla en la mesa, Jonathan
- sí papá
El desayuno pasó veloz y sin ningún contratiempo. En unos minutos Jonathan se devoró sus dos tostadas y miraba con expectación la última que quedaba de las 8 que su hermana había preparado. Pero la dicha tostada terminó en el estómago de su padre. Suspiró resignado, pero no era bueno comer tanto, después engordaba, su hermana siempre decía eso, y cuidaba mucho su peso, aunque a él le parecía que era demasiado delgada.
- vamonos.
- Sí! Contestó alegre, para luego despedirse de su padre y seguir a su hermana, quien sin ninguna palabra, dejaba la cocina.
- Deberías despedirte de él
Jonathan se atrevió a decir, mientras dejaban la casa.
- no te metas
- Nuevamente están peleados?
- No es asunto tuyo
- Papá te quiere mucho
- Si nos quisiera un poco a ambos, no llevaría la vida que lleva
- Pero él
- Cállate!, tu no sabes ni entiendes nada, solo te preocupas por comer!
- Sí, pero cuando tenga 12 años
- No digas estupideces!
Jonathan borró su mañanera sonrisa, para mirarla dolido. Ellos no le creían, su hermana siempre se burlaba de él cuando le decía que quería ser útil, y además, era verdad lo que decía, cuando cumpliera 12 años podría trabajar, así su padre tomaría todas las bebidas que quisiera y su hermana tendría dinero para salir con sus amigas y pintarse el rostro como lo hacían ellas. Las discusiones de su padre y su hermana siempre eran por el dinero o las bebidas que su padre adoraba tomar, y que lo hacían actuar extraño. Suspiró, ya les demostraría que podía ayudarles, cuando cumpliera los 12 años, trabajaría para ellos. Con este último pensamiento, recuperó la sonrisa, para despedirse de su hermana, a 5 cuadras de su casa. Esta se reunió con su grupo de amigas y siguió el camino con ellas, mientras él apresuraba su paso para llegar temprano al colegio.
- Jonathan!!!
Una mano pequeña, pero fuerte le jaló de la mochila haciéndole casi caer. No había alcanzado a caminar una cuadra solo, cuando ya tenía al pequeño Kar saltando a su lado.
Eran compañeros de curso y vecinos, pero separadas sus casas por 4 otras. Kar asistía al colegio acompañado de su joven madre, una mujer muy amable, que había logrado darle alcance a su hijo.
- no corras así Kar!
- Pero es Jonathan mamá!! Chilló el pequeño
- Lo sé. Respondió esta mientras se inclinaba para darle palmaditas amistosas a Jonathan en la cabeza.
- Nos acompañas al colegio Jonathan?
- Si! Sonrió, caminando con ellos, como acostumbraba cada mañana.
La madre de Kar tomó al pequeño de la mano, mientras Jonathan caminaba junto a ellos.
Llegaron al colegio con 10 minutos de anticipación al inicio de clases, y mientras la señora Sara, la madre de Kar, le arreglaba el rebelde pelo a su hijo, y se despedía de él con un sonoro beso en la mejilla, haciendo al niño bufar molesto, Jonathan los observaba con una enorme y soñadora sonrisa. Desvió la vista, para saludar a uno de sus profesores que pasaba junto a él. Y se encaminó hacia su salón de clases. La madre de Kar también se había despedido de él, no con un beso, pero si con una sonrisa y unas palmaditas en su cabeza.
- Hola!!! Les saludó una pequeña y chillona niña que se sentó junto a Jonathan, quien le saludó en respuesta con una sonrisa.
- Hola! Respondió Kar, que sentado tras Jonathan sacaba su colación para comerla
- Es para el recreo Kar! Le reprendió la pequeña, mientras Jonathan alistaba su cuaderno y sus lápices para la primera clase
- Es para comerlas
- Para el recreo!!
- Para comérmelas!!
- Te voy a acusar a tu madre y al maestro!!!!!
- Eres una acuseta!!!
Jonathan ignoró a sus compañeros, y se dispuso a leer lo que había anotado de la clase anterior. Él, a diferencia de alguno de sus compañeros, ya sabía leer y escribir, y lo hacía muy bien, pero no había nada que le fascinara más que los números, adoraba sumarlos y achicarlos, como decía él, al restarlos. Así que mientras esperaba la clase, se dedicó a agrandar y achicar algunos números que su profesor les diera la clase anterior. Era día martes, aun faltaba mucho para la llegada del fin de semana, los días que menos le gustaban de cada semana.
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Hacía frío, pero su espalda ardía… cerró los ojos… mientras el pequeño reloj sobre su viejo velador, marcaba las 2 de la mañana… en el cuarto contiguo al suyo, podía escuchar a su hermana azotar los cajones de los muebles y quizás romper algunas cosas… era la madrugada del día domingo… madrugada que le hacía recordar por qué no le gustaban los fines de semana.
Abajo, en el living, su padre bebía una de sus adoradas bebidas.
Jonathan gimió quedo, recostándose de boca en la cama… pero en 5 años más, en solo 5 años más, podría trabajar, y así su padre no se enfadaría y… unas solitarias lágrimas descendieron por su rostro, pero las frotó violento, refregando su cara contra la almohada…
Sus pequeñas manitas aferraron con fuerza la ropa de cama, mientras reprimía un largo gemido…su espalda ardía… y el pánico, el miedo, comenzaban a apoderarse de él…respiró hondo… cuando creciera, cuando cumpliera la edad adecuada, les demostraría a su hermana y a su padre, que podía serles de ayuda, no el estorbo que ellos pensaba que era… su profesor de matemáticas decía que conocía alumnos que siendo tan pobres como él, o como sus compañeros, con mucho estudio lograban ser grandes personas, además otros chicos de 12 y mas años, trabajaban en tiendas y ayudaban a sus padres… él podría ser como esos chicos, trabajaría y estudiaría mucho… para que su hermana tuviese todo lo que quería y…. cerró con fuerza los ojos… si dormía, no sentiría más el dolor en su espalda... si dormía, faltarían menos horas para volver al colegio.
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Hacía frío… era una noche helada, de esas que te congelan las manos… frotó nuevamente sus manos, mientras se acurrucaba mejor bajo las ropas de cama…
Afuera, una violenta tormenta azotaba la ciudad… abrió sus ojos, al sentir un fuerte ruido que le castigó los tímpanos… se levantó veloz, caminando por el frío piso de madera, sus pies desnudos contra el helado piso….cerró con facilidad la ventana, y la aseguró bien… ya no era el niño que temía las noches de tormenta… ya no estaba su hermana en el cuarto contiguo, ni su padre bebiendo en el living… era un hombre de 34 años, solo en un pequeño apartamento, en una fría noche de tormenta, que intentaba conciliar el sueño, que intentaba comenzar de nuevo…
Volvió a la cama… una cadenita de oro colgaba de su cuello, como el único recuerdo físico de sus años de adolescencia… las marcas de su espalda eran el nítido recuerdo de su niñez… y una promesa aun inconclusa, el recuerdo de su familia…
Ya no estaba ella, ahora era sólo y simplemente él, llevaba y vestía como el nombre que le diera su amada madre.... era solo Jonathan… Kassandra olvidada junto al hombre que amó… junto al recuerdo de Andréu… junto al recuerdo de Roy… tan olvidada como las marcas en su cuerpo… tan olvidada como los tristes y fríos ojos de su hermana, como la chillona voz de sus compañeros de juego… como el dulce y amargo amor de Estrella… dulce, porque quizás nunca nadie más le amaría así, amargo, porque nunca fue capaz de corresponderlo… Kassandra…no, nunca la olvidaría… como no podría olvidarlos a ellos, a Roy a Andréu, como no podría olvidar cada una de las decisiones que tomó, cada uno de sus pecados, cada uno de sus errores… Kassandra seguiría ahí, con él… pero él seguiría siendo quien siempre fue… ella era solo decisiones, ropa, pecados, errores…y él… él era solo y simplemente Jonathan.
Continuará…
Na: U_U si no empezaba ahora, creo no iba a empezar nunca este fics… mm no me dejó muy conforme el inicio, Jonathan quedó un tanto ^O^ bobito??jiji, pero hem era así cuando pequeño, pero bueno, estamos empezando… y he aquí el primer prólogo que he escrito ^^. Quise mostrar en él una síntesis de la historia... pasado, presente…como será el fics.
Los capítulos que vienen serán un poco más largos, intentaré no dejar ningún cabo suelto... y bueno en el camino espero me digan, si aun les parece aceptable la pareja Roy x Jonathan ^^… saludos a todos… he vuelto con una historia original ^^ besos... Haima Yagami.