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Por Haima Yagami

 

Capítulo 2: “Dos caras de una moneda”

 

- Andréu….

 

Su nombre… su amado, añorado, odiado nombre….

 

Sus piernas temblaban, mientras retrocedía sin siquiera notarlo… como tampoco notó cuando volteó y echó a correr lejos de aquel enorme salón…

 

Los recuerdos atormentándolo… su hermana, su padre, Gabriel, Estrella, Mikael…Roy… todo era un remolino de imágenes azotando su cordura..lastimando… hiriendo… sensaciones, esa horrible sensación de manos ajenas tocándole… su cuerpo siendo ultrajado… y ese nombre… y ese recuerdo… dándole una efímera sensación de que todo estaba bien, de que todo era correcto… era correcto dejar que ajenas y frías manos laceraran, ultrajaran su cuerpo, porque él estaría a su lado… era correcto soportar y aceptar el odio de su hermana.. porque el amor de su amado valía ese odio y más… era correcto no amar a Gabriel, alejarlo de su pecho… porque aquel lugar solo estaba reservado y ocupado por él… Andréu… el camino que Jonathan escogió, el tipo de vida… la misma existencia de Kassandra, todo lo que él fue, era correcto porque tenía un significado.. un nombre… vivía para encontrarlo, porque estarían juntos y todos los viejos y amargos recuerdos no serían nada comparado con estar a su lado….

 

Por él… todo era correcto…

 

Su huida inconsciente del salón le llevó a los baños de aquel gran local… sin darse cuenta se encontró afirmándose con ambas manos de los bordes de uno de los numerosos lavamanos de aquel lujoso lugar… y su cuerpo temblaba… mientras las lagrimas seguían bañando su rostro….

 

Había deseado por tanto tiempo verle, había deseado por tantos años volver a tenerle a su lado… que ese enorme deseo, se volvió doloroso… tan doloroso que sentía… le laceraba el alma… esa alma que sabía, cuando adolescente, cuando niño enamorado, hubiese dado sin dudarlo por él…. Y ahora era todo tan patéticamente real, tangible… lo había encontrado… porque sabía, que aunque solo le mostraran sus cenizas, él podría reconocerle… ese hombre, elegante, alto y fuerte, era su Andréu adulto y sano, su Andréu padre de familia, empresario exitoso, esposo… era el Andréu inalcanzable y ajeno, era el hombre que hacía de su vida, la correcta… era el cruel amor de su hermana, era el hombre que nunca le buscó… era alguien que quizás, durante esos 20 años, nunca siquiera pensó en él…

 

Las lágrimas cesaron… mientras sentía su cuerpo dejaba de temblar… pero una súbita punzada en el estómago le hizo dar unos pasos hacia tras, mientras se inclinaba y sentía como un fuego subía desde sus extrañas hasta su garganta… logró llegar a uno de los excusados…

 

Devolvió todo lo que tenía su estómago, arrodillado frente al excusado… sintiendo la cabeza girar… mientras un nuevo temblor le recorría el cuerpo…

 

********

Catalina estaba preocupada, había dejado a Jonathan para ir a realizar un poco de vida social, pero ahora no le veía en ningún lado. Se acercó hasta uno de los meseros que recogía del piso unas copas trisadas, y le consultó por él…

 

Escuchó las palabras del joven empleado y veloz se dirigió hacia el pasillo que le señalaron había tomado Jonathan…

 

Al fondo, estaban los baños, y sin preocuparse en hacer algo indebido, la elegante mujer entró al baño señalado como para varones…

 

Caminó lento, mirando por bajo las puertas de los excusados…

 

- ¿Jonathan?… Catalina le llamó, al encontrar uno ocupado…

- ……

 

- ¿Estas bien?

 

Apretó fuerte los labios y se obligó a calmarse…

 

- lo estoy, solo algo me cayó mal, no te preocupes…

 

- no me preocupe!!! Me dijeron que soltaste una bandeja con copas repletas y saliste corriendo como alma que lleva el diablo!!

 

- Discúlpame

 

- Alguien te hizo algo?

 

- Disculpa, solo es mi estómago, estoy bien…

 

Cuando los días se sucedieron unos a otros, cuando esos días se volvieron semanas, meses, años… pensaba y en muchos momentos deseaba, poder cerrar los ojos y al abrirlos… ser nuevamente el niño de 12 años, que se preocupaba de mantener su casa limpia y ordenada, de obtener buenas notas en el colegio, de cuidar de Andréu, de vivir con la ilusión de que todo podía mejorar…él terminaría sus estudios, tendría un buen trabajo de medio tiempo mientras lo hacía, ganaría una beca para estudiar en un buen instituto, para poder trabajar a penas terminara su educación… y estaría a su lado, con él, amándolo…

 

Pero cuando abría los ojos… no pudo terminar sus estudios como lo deseó, tuvo que hacerlo en una escuela nocturna para adultos… no pudo tener una profesión… y en todos esos años, cuando despertaba cada mañana… él… Andréu… nunca estuvo a su lado….

 

Catalina golpeó la puerta del baño e iba a insistir cuando esta se abrió

 

Jonathan lucía pálido, sus ojos rojos, su rostro cansado… pero le sonrió dulce, y se inclinó a modo de disculpa.

 

-siento preocuparte, prometo reponer las copas

 

Catalina le miró sorprendida… y solo asintió con un gesto. No alcanzó a decir palabra alguna, porque la voz de otro hombre la detuvo.

 

-  que diablos te pasó??!!

 

-  Lo siento… fue lo único que respondió Jonathan ante su preocupado jefe.

 

-  Pagará las copas, no te preocupes viejo tacaño

 

-  Catalina!! Que haces acá? Si no lo notaste es baño de hombres!! Y no me interesan las copas- volvió la vista hacia Jonathan- no me digas que estás enfermo! Te necesito para terminar con este evento, y el lunes tenemos la comida de los Alliston y el martes…

 

-  Párala ya! - Le increpó Catalina- , el pobre estaba devolviendo todo lo que comió en el excusado y tu solo piensas en trabajo

 

-  Pero

 

-  Pero nada, si está enfermo saca licencia y punto!

 

-  Pero

 

-  Pero nada de

 

-  Estoy bien, interrumpió Jonathan con una leve sonrisa… mientras se acercaba hasta uno de los lavados

-  No es nada, me siento mejor… solo fue algo que me cayó mal, no se preocupen- Agregó.

 

-  Me alegra, voy a la cocina, aun hay muchas copas que servir… te espero allí?

 

-  Si señor, no se preocupe, voy de inmediato

 

-  Pero!! Catalina protestó al verle mojarse el rostro rápidamente y peinarse con las manos el cabello, deshaciendo y volviendo a hacer la cola baja que llevaba.

 

-  Estoy bien, en serio…

 

-  pero

 

Y salió del baño tras su jefe… dejando a una desconcertada mujer mirándolo preocupada….

 

Era todo ridículamente obvio y real… tomó 5 copas y las puso sobre una bandeja… era todo tangible y verdadero… caminó fuera de la cocina…en dirección al enorme y elegante salón… no le temblaban las piernas y aunque su rostro seguía pálido, sus ojos ya no tenían mayores rastros de lágrimas….

 

Era su realidad… y debía aceptarla…

 

Estaba solo, porque él así lo escogió… había alejado de su vida a las personas que dijeron amarle, y a las que no alejó, ellas mismas le habían abandonado…

 

Pero después de tantos años de espejismos, de vivir representando a una mujer que no existía…después de tantos años de manos ajenas tocando su cuerpo, de falsos besos entregados al mejor postor.. de una relación vacía con un hombre que nunca pudo amar… después de tantos años, él, como Jonathan, tenía una vida tranquila… una vida normal…solitaria, pero real. No existía Kassandra, no existía una frágil relación que mantener a pesar de la carencia de amor de esta. Era solo él, Jonathan…

 

Y el hombre al que amó, el hombre por el cual no se permitió amar a Gabriel, a Alberth, estaba bajo el mismo techo que él… a solo unos cuantos metros… si caminaba un poco más.. podría incluso tocarle… soltó una cansada risita… para luego, tomar unas copas vacías de una de las mesas del lugar y volver por el largo pasillo a la cocina…

 

Puso 5 nuevas copas con champaña en la bandeja que llevaba y decidido caminó de regreso al salón… no le respondió a uno de sus compañeros, que al verle pasar junto a él le llamó… caminó sujetando firme la bandeja con las copas… y solo se detuvo, cuando estuvo frente a quienes habían contratado los servicios de comida del restaurante donde trabajaba Jonathan: un elegante matrimonio, que celebraban en aquel exclusivo local, que pertenecía a un costoso hotel, su aniversario de bodas.

 

Ella bella y elegante, una mujer muy delgada de rubio y ondulado cabello. Se encontraba sentada sobre uno de los cómodos y costosos sillones de aquel lugar, que junto a mesas con sus respectivas silla y un nutrido bar, conformaban el amueblado.

 

Enormes lámparas cubrían el techo, completando el ambiente.

 

Y él, el esposo, era tan alto como Jonathan, incluso un poco más. Vestía un elegante traje gris, con corbata de color negro. Usaba unos anteojos sin marco, y su cabello corto y castaño claro se encontraba perfectamente peinado. Él sentado junto a su esposa, hablaba con otras personas que rodeaban, prácticamente, al matrimonio. Los hombres junto a él, y las damas, cerca de ella.

 

Y ante aquel perfecto cuadro de bello matrimonio, Jonathan se encontraba, sosteniendo fuertemente la bandeja con las copas de champaña.

 

Se inclinó hacia la mujer, ofreciéndole una de las copas. La rubia mujer le sonrió educada, tomó una y con un movimiento de cabeza, elegante, como todo en ella, le agradeció.

 

Y Jonathan dio un paso mas, quedando a solo medio metro de aquel hombre, y le acercó también la bandeja. El hombre negó con un movimiento de cabeza.

 

Repartió las restantes copas entre las otras personas que rodeaban al matrimonio.

 

Y cuando no hubo más copas, abrazó la bandeja, sin importarle ensuciar con restos de trago el blanco traje que vestía como uniforme. Y se dispuso a hablar.

 

Pero fue interrumpido por dos pequeñas que se acercaron corriendo al lugar donde se encontraba.

 

-mamá!

 

Habló una de ellas… las niñas no tenían mas de 8 años. Vestían preciosos trajes rosados, con cintitas en sus pequeñas cinturas. Sus cabellos tan rubios como los de su madre, se encontraban perfectamente tomados en dos colas altas a cada uno de los costados de sus cabecitas.

 

Y oírlas, y verlas… fue lo último que Jonathan necesitó para encontrar el valor suficiente y dejarse oír.

 

-  disculpe señor Clevel

 

El hombre detuvo su conversación para mirarle serio

 

Jonathan apretó más la bandeja entre sus brazos, mientras un incómodo silencio se hacia dueño de la situación. Todos los presentes, en total, recordaría mas adelante Jonathan, unas 12 personas, le miraban.

 

-  sucede algo? Interrumpió la esposa, mientras amarraba la cinta del vestido de una de sus hijas.

 

Y Jonathan le sonrió, pensando cuanto habría sufrido su hermana al presenciar la escena que él en estos momentos estaba viviendo:

 

Su cruel amor, sentado junto a su esposa y a sus dos preciosas hijas.

 

-  necesito pedirle un favor a su esposo. Habló finalmente, dirigiéndose ahora hacia la mujer.

 

-  Dinos de que se trata. Le animó esta, llevada por la curiosidad

 

Andréu se mantenía silencioso, pero en ningún momento, desde que le viera acercarse a ellos, había dejado de observar, a aquel mesero, que le era tan familiar, tan suyo, como su propio cuerpo… imposible olvidar aquellos verdes ojos…

 

-  mi hermana, ella… conoció al señor Clevel y le tuvo mucho aprecio- no permitió que nadie le interrumpiera, prosiguió rápidamente- falleció hace unos años atrás, y uno de sus deseos era poder verle.

 

Un nuevo , pero menos incómodo silencio se hizo presente.

 

-  de donde lo conocía? Preguntó la rubia mujer, sin ningún rastro de molestia en su rostro, solo curiosidad.

 

-  Ella era madre soltera y..- no pudo seguir, la mujer nuevamente habló

 

-  Entiendo, me imagino perteneció a uno de los hogares de beneficencia que mi esposo financia. No es la primera vez que se nos acerca alguien para agradecernos. Jonathan le miró sorprendido, pero no quiso sacarla de su error, a veces la ingenuidad puede ser una especie de don

 

Jonathan solo asintió, escuchando con la cabeza gacha, la serie de comentarios que se levantaba entorno a él, todos halagos para el trabajo social que el señor Clevel y su esposa mantenían.

 

-  Entonces cual sería tu pedido?--- consultó la señora Clevel

 

Y Jonathan respondió de inmediato

 

- si puede visitar su tumba…

 

Tomó el lápiz que cada mesero debía llevar con él, lápiz que se encontraba en el bolsillo de su camisa y tomó la libretita que guardaba en el bolsillo derecho de su pantalón, libretita con la cual también cada mesero debía contar. Escribió en ella el nombre del cementerio que guardaba los restos de su hermana, como también los restos de toda su familia, incluyendo a Estrella. Apuntó también la dirección y el número de tumba que pertenecía a su familia. Sacó la hoja de la libretita y con temblorosas manos se la extendió a la mujer. Esta la tomó con una sonrisa.

 

-  haremos lo posible por visitar la tumba de tu hermana, lo prometo.

 

Las palabras se la señora Clevel solo levantaron una nueva ola de halagos, mientras Jonathan se inclinaba levemente ante ella en modo de agradecimiento.

 

-  muchas gracias, con su permiso.

 

Dio la media vuelta y volvió tras sus pasos… se dirigió a una de las mesas del lugar, recogió las copas vacías y volvió a la cocina…

 

Deseaba seguir soñando en que algún día le volvería a ver, y él, sería el Andréu joven que le susurraba palabras de amor al oído, él Andréu que le había buscado por todos esos años y al igual que él, nunca había dejado de amarle… deseaba seguir… seguir viviendo haciendo como que esa noche nunca existió… él nunca le encontró, y ese indiferente hombre, que ni siquiera le reconoció, no era su añorado amor… no era, quien con su indiferencia, le había terminado de romper su tonto corazón… no, ese hombre, adinerado, padre de familia, no era su Andréu… su Andréu seguía lejos, en algún lugar, añorándolo como él lo hacía, amándolo como él aun lo hacía…

 

No, esa noche nunca existió….

 

No, ese hombre no era su Andréu…

 

*******************************

Papeles, papeles y más papeles… Roy bufó muy molesto, para terminar cerrando la pequeña carpeta que contenía todos los papeles necesarios y no necesarios para estabilizar lo negocios de su madre, que con su ausencia, se estaban hiendo a pique. Pues su señora madre debió pensar mejor que hacer con sus acciones de distintos negocios y su participación en estos, antes de viajar a Paris a darse una bohemia vida!!...

 

Gruñó nuevamente, para agotado, terminar por dar fin a aquel día laboral… tenía suficiente trabajo en las empresas Mackalister como para ahora tener que lidiar con las tonteras de su mamá… pero por desgracia era el único que podía hacerlo, como también podía vender todas las acciones y mandarle el dinero… sonrió cruel ante el último pensamiento, pero desgraciadamente su sentido de la profesión y su posición como empresario exitoso, no se lo permitían. Pero siempre se podía tomar el camino más fácil.. aquel ultimo pensamiento llegó a modo de reproche, sobresaltándolo un poco…

 

Mentiría si decía que hace meses que no pensaba así… podría decir, sin equivocarse, que eran comunes pensamientos e inquietudes de todos los días… él, ¿había tomado el camino más fácil?... tenía un hijo adolescente, al que a penas veía, sintiéndose incapaz de sostener una conversación amena con él, una relación real de padre / hijo. Tantos años siendo solo quien velara por su economía, sin reparar mucho en lo emocional, que sabía, su ex – esposa había terminado jugando el rol de madre y padre.

 

Y había seguido adelante como esa persona se lo pidió.. se sumergió en efímeras relaciones amorosas, que solo terminaban siendo algo físico… y se encontró muchas veces añorando su piel blanca y esos bellos ojos… y cada vez que eso ocurría, se odiaba así mismo y… de verdad que lo intentaba, de verdad que se había esforzado, pero mentiría si decía, que lo odiaba a él…

 

No había sido fácil aprender a llamarle así… aceptar que ella no existía y que en su lugar, había un él.. ahora lejano, pero físicamente, porque sabía en un pasado, tampoco pudo acercarse de real forma a aquella persona….

 

Ahora era capaz de llamarle “él”, pero aun, se sentía incapaz de siquiera, pensar en su nombre…

Pero pronto se cumpliría un año desde la última vez que le vio… y a pesar de las noches en vela, del odio hacia si mismo… había logrado escoger un camino… estaba comprometido, y pensaba pronto en formalizar su relación con una bella mujer, que físicamente y en su personalidad, se alejaba bastante de lo que había sido ella… Kassandra… al contrario de lo que pasó en sus primeras relaciones, no tenía nada ni físico ni en su personalidad que le recordara a aquella ilusoria mujer. Medía un metro con 65, cabellos rubios, piel un tanto bronceada, ojos celestes, hablaba mucho, era muy educada, pero debía reconocer, superficial, vanidosa y complaciente. Ella estaba a su lado sin importarle no recibir muchas demostraciones físicas de cariño, incluso detestaba de estas. Aunque el sexo con ella no era malo, es más, lo disfrutaban ambos bastante. Sonrió cansado… era hora ya de ir pensado en fijar la fecha de la boda, los días pasaban y ya no era un jovencito, debía cumplir con su deber social y casarse para formar una familia… debía simplemente seguir adelante.

 

Aunque… secretamente sabía.. añoraba verle… aunque fuera una sola vez…

Pero le asustaba su reacción al encontrarle… y más, si él, tenía alguien a su lado, alguien a quien le entregaba todo lo que a él, Kassandra, le negó…

 

Se había acercado sin notarlo hasta los ventanales de su oficina… a veces todo se volvía un caos en su cabeza… él/ella… no quería aceptar que eran la misma persona… porque cuando lo hacía, cuando en noches llenas de recuerdos, aceptaba que así era… dolía demasiado no tenerle… dolía demasiado que no le amara, como él…a pesar de todo… aun lo hacía.

 

*******

Colgó el teléfono de su despacho exclusivo, en aquella enorme mansión.

Llevaba solo unos años viviendo en aquella residencia que pertenecía a su actual esposa. Era su herencia como única hija de un adinerado matrimonio.

 

Andréu observó fijamente un pequeño papelito blanco. A penas llegaron a la mansión, de regreso de la celebración de su aniversario de bodas número 5, le pidió a su esposa le diera el pequeño papelito que aquel mozo le entregó.

 

Y podía decir incluso que era patético lo que llevaba hace horas realizando: tenía aquel papelito en la mano, leyendo sin entender, solo viendo la forma de cada letra… no le interesaban las palabras de aquel papel, porque no tenía ninguna intención de visitar aquella tumba, al igual que sabía muy bien, ocurría con su esposa, que luego de la celebración, había olvidado completamente aquel evento, aquella promesa que ella misma realizó.

 

Su letra estaba mucho más elaborada de lo que recordaba… se preguntaba si había terminado sus estudios.. siempre había deseado que su pequeño se convirtiera en un profesional, un ingeniero, un arquitecto, era un niño genio en el área de los números y de las manualidades, se le haría fácil estudiar algo relacionado con estos.

 

Estaba más alto de lo que imaginó llegaría a medir.. estaba más delgado y… sonrió mientras guardaba el papelito dentro de su billetera…estaba condenadamente más hermoso de lo que creyó sería de adulto….

 

Los años no habían pasado en vano… y Jonathan se había convertido en un adulto alto, bello, hermoso…

 

Tendría a alguien que compartiera sus noches con él?… amaría a alguna mujer o algún hombre?... le había olvidado?... habría llorado por él??

 

No le importaba si tenía a alguien más, incluso ni siquiera le interesaba que le amara o no… lo único importante era que después de creerle un imposible, le había encontrado, el destino se lo había regresado… y él… no lo dejaría ir nunca más… aunque no le amara, aunque tuviese a alguien más….

 

Estaba sentado al escritorio de su despacho, el monitor de su computador se encontrada mostrando el protector de pantalla… sobre el teclado tenía una pequeña agenda abierta, donde se podía apreciar las últimas líneas que escribiera en ella… un teléfono, una dirección…

 

*******

Aquella mañana de día domingo tuvo que lidiar con la visita de una preocupada y molesta Catalina… sonrió, ella era una de las personas que aminoraban su soledad.. así que se esforzó por no preocuparla, afirmando la versión de estar enfermo del estomago. Lo cual era cierto, porque desde la noche anterior, no podía comer bocado alguno.

 

Solo a medio día, Catalina se marchó, diciendo que por la tarde su hijo se dejaría caer en el apartamento de Jonathan.

 

Y por la tarde, tuvo que atender al pequeño Rony, el hijo de Catalina, un adolescente hiperactivo, que lo veía como una especie de cocinero particular. Jonathan ya había perdido la cuenta de todos los platos que había cocinado en exclusiva para él.

Y no fue la excepción, tuvo que cocinarle panqueques y un flan de chocolate. Suspiró, la madre y el hijo eran igual de parlanchines, exigentes e hiperactivos.

 

Rony solo dejó el apartamento a las 8 de la noche, el prometido de Catalina pasó por él, como también pasó por el refrigerador de Jonathan.

Sonrió… ellos, eran las personas que había hecho de su nueva vida, un poco más agradable.

 

Le tenía mucho cariño a Catalina y también a su hijo, un muchacho muy alegre que apoyaba fervientemente a su madre en todas sus decisiones y se llevaba muy bien con el prometido de esta. Y con este último, aunque le apreciaba, sabía el sentimiento no era mutuo, pero lo entendía, Esteban era muy celoso y cualquier persona que fuera cercana a Catalina, era sinónimo de celos para él.

 

Cuando el reloj marcó las 21.00 hrs, por fin se encontró tranquilo… las visitas que tuvo le mantuvieron ocupado, por lo que evitó pensar…y ahora solo quería dormir… y así lo hizo, cerró los ojos y un reparador sueño le envolvió… le esperaba por la mañana un nuevo día laboral… le esperaba continuar con su nueva vida…

 

*****

-  me veo gorda?

-  No mamá te ves como una sirena, solo te falta bajar unos 5 kilos

-  Mocoso atrevido!!!

Jonathan suspiró, le había insinuado educadamente a Catalina que aquella mañana de lunes tenían mucho trabajo, tanto que la cocina se hacía pequeña. Pero Catalina no se dio por enterada y junto a su hijo, se encontraba parada al lado de Jonathan luciendo un vestido recién comprado, que pensaba usar para su despedida de soltera.

 

-Jonathan contéstame me veo gorda?

- no, luces muy bien.

- no le mientas a mamá

- Rony hablo en serio…

 

Catalina metió una cuchara en la salsa que Jonathan preparaba.

 

Rony se comió uno de los canapés de queso que acababa de preparar una compañera de Jonathan.

Jonathan ya cansado, optó por ser más directo.

 

- están siendo una molestia, Catalina, Rony

 

Ambos le miraron con caritas de niños regañados

 

-  puedes salir de la cocina por favor?

 

Catalina bufó y haciendo un mohín de disgusto, salió de la pequeña cocina arrastrando a Rony con ella, quien llevaba 3 canapés en cada una de sus manos.

 

Hubo un suspiro general de alivio en la cocina.

 

Pero Jonathan no pudo evitar soltar una carcajada.

 

A pesar de que esa mañana no había podido probar bocado, se sentía bien, y todo el trabajo que tenían para aquel día, simplemente lo absorbía, impidiéndole reflexionar sobre aquel pasado sábado, que intentaba con todas sus fuerzas, no recordar…

 

Catalina le llevó al departamento y estuvo por dos horas con él. Dos horas en las cuales su amiga no paró de hablar de los preparativos de su despedida de soltera, que al parecer, sería mas elaborada que el mismo matrimonio. Las mismas horas en las cuales, Rony no paró de mostrarle las recetas de un nuevo libro que consiguió, que le regalaría a Jonathan, cuando este cocinara 5 platos extravagantes que aparecían en el voluminoso libro.

 

Cuando se marcharon, Jonathan se sentía cansado… pero de todas formas, ordenó su apartamento. Reconocía que era un tanto exagerado con el orden y la limpieza, pero le servía también para despejarse. Estuvo por dos largas horas limpiando tanto la cocina, el baño, el comedor… prácticamente todo su pequeño apartamento… exhausto tomó una ducha y se dispuso a dormir.

 

El reloj marcaba media noche. Por todo el trabajo de aquella mañana, pudo regresar temprano del restaurante, más contando que Catalina le fue a dejar en su auto.

Apagó la luz de su habitación y se dispuso a entrar en la cama, cuando unos golpes en la puerta llamaron su atención.

 

Quizás Catalina había olvidado algo, o peor aun, se había peleado con su pareja y venía a desahogarse, léase: una noche de monólogos, donde le tocaría preparar galletas y mucho café con leche… suspiró, deseando no fuera su amiga.

 

Abrió la puerta despacio…

 

- Jonathan

 

Palideció… mientras sentía como desde sus extrañas algo, potente y oscuro trepaba hasta alcanzar sus labios…

 

*********

 

Roy escuchaba a su prometida hablar de su último viaje… sinceramente no le estaba poniendo mucha atención… sus pensamientos se encontraban perdidos en su hijo adolescente. La madre de este, contraería nuevamente matrimonio, y su hijo, no quería seguir viviendo con ella, sino, establecerse en la mansión Mackalister. Su hijo acostumbraba a vivir tanto en la mansión como con su madre, en un amplio y céntrico departamento. Pero ahora, esta al casarse, dejaba la ciudad y su hijo no quería dejar su actual colegio, ni a sus amigos. La otra opción que le habían presentado, era que viviera con él, en su departamento. Roy había sentido escalofríos ante esto, y cuando se lo consultó a su prometida, que aunque no vivía con él, le visitaba seguido; a esta no le hizo nada de gracia, más cuando no se llevaba para nada con el hiperactivo y sin pelos en la lengua hijo de Roy.

 

Suspiró, y fijó su vista en la comida… la cual por cierto, sabía horrible, pero a su novia, le parecía deliciosa. Bueno, no podía exigir más, reparando en lo tarde que ya era

 

Pensó en que el martes próxima estaría fuera de la ciudad, el miércoles almorzaría con su ex esposa y su hijo y el jueves, cerraría los asuntos de su madre, pero solo pensaba volver hasta el lunes siguiente, tomaría aquel viaje como unas pequeñas, bastante pequeñas, vacaciones.

 

*****

 

Dos, tres, cuatro minutos, o quizás segundos, no tenía conciencia del paso del tiempo…solo se había quedado simplemente observándole… mientras sus manos se apretaban en puños…

 

-  Jonathan…

 

Y Jonathan estalló… demasiadas lágrimas derramadas… demasiados años añorándolo…

 

Pero no pudo hablar, lo intentó, pero no pudo.. en cambio su cuerpo si reaccionó y con un violento y certero movimiento… estrelló su puño derecho en el rostro de ese hombre, ese maldito y amado hombre…

 

Los anteojos de Andréu cayeron al piso… la fuerza del golpe le desestabilizó… dio dos pasos hacia atrás, pero al siguiente golpe que Jonathan le lanzó, reaccionó, se hizo a un lado y de un rápido movimiento le tomó las manos empujándole contra la puerta del departamento… haciendo fuerza le llevó hacia dentro hasta acorralarlo contra la pared…

 

Con un golpe de su pie cerró la puerta, y apretó con fuerza las muñecas de Jonathan, mientras intentaba inmovilizarle contra la pared.

 

Jonathan no paraba de forcejear… las palabras aun se negaban a salir de su boca…

 

Pero cuando Andréu logró inmovilizarlo de boca contra la pared… por fin logró vencer el nudo de su garganta que le impedía hablar.

 

Volteó con dificultad la cabeza, sin poder siquiera mirarle… Andréu mantenía un fiero y cruel agarre, mostrando su superioridad en fuerza, a pesar de ser solo unos centímetros más alto que Jonathan

 

-  SUÉLTAME!!!!

 

El agarre se hizo mas violento y Jonathan se encontró con su mejilla derecha pegada a la fría pared del living comedor de su pequeño apartamento…

 

Solo las luces del dormitorio se encontraban encendidas… pero la ventana que daba a la calle, que se encontraba en la pared perpendicular a ellos, estaba con sus cortinas corridas, permitiendo que los rayos de luna, iluminaran tenue aquel lugar.

 

Escucho a Andréu susurrarle al oído, y no pudo evitar que las lágrimas acudieran a sus ojos

-  MENTIROSO, SUELTAME!!!

 

-  Te amo…

 

Las mismas palabras de antaño… mientras sentía los labios de Andréu recorrer su cuello… pero aun el fiero agarre le mantenía inmovilizado…

 

Jonathan dejó de forcejear… cerró fuerte los ojos, y volteó su rostro, dejando su frente sobre la fría pared, impidiendo que Andréu le besara.

 

Este cansado de mantener a Jonathan quieto, le soltó… y dio dos pasos hacia atrás..

 

Jonathan se quedó inmóvil, aun su frente apoyada en la fría pared… sus ojos derramando innumerables lágrimas…

 

-  solo quiero que visites su tumba… lo dijo quedo, casi en un susurro.

 

-  no lo haré

 

Sintió como ante la respuesta rápida y cruel de Andréu, el odio, nuevamente surgía en él…

 

Y se volteó para encararlo lleno de rabia, lleno de reproches.

 

-  ES LO ÚNICO QUE ELLA PIDIÓ, ES LO ÚNICO QUE TE PIDO!!!!

 

-  No lo haré

 

-  ERES UN MALDITO DESGRACIADAO, BASTARDO!!!

 

Jonathan perdió completamente el control, como quizás, nunca le había sucedido y se arrojó nuevamente contra Andréu.

 

Quien con un poco de dificultad lo contuvo, para terminar abrazándolo fiero… esperando que se calmara por si sólo…

 

Y así ocurrió… los golpes que Jonathan daba con dificultad sobre el pecho de Andréu, se detuvieron… solo terminó apoyado contra él, llorando amargamente… apretando con fiereza entre sus dedos la tela de la costosa camisa que Andréu vestía…

 

Y Andréu besó sus cabellos…lo tomó sin dificultades en vilo y le llevó hacia el dormitorio…

 

No tenía fuerzas, aquel día no había probado bocado alguno…

 

La fuerza realizada le había dejado exhausto… las lágrimas habían terminado por menguar cualquier intento que pudiese haber hecho para detenerle…

 

Y no pudo hacerlo.

Andréu se elevo sobre él, como una enorme sombra… que le asfixiaba, que lo tocaba… que susurraba palabras de amor a su oído…

 

Todo fue oscuro y borroso… a penas le sintió entrar en su cuerpo… y solo el dolor físico del acto, dolor que siempre estaba presente… le hizo tomar conciencia de lo que estaba pasando… pero no tuvo fuerzas para rechazarle…

 

A pesar de la luz del dormitorio… no podía ver… se sentía en el interior de un enorme pozo, del cual no podía escapar…

 

****

Nunca en su vida se había sentido tan sucio… a pesar, del tipo de vida que había llevado…

 

Pero ahora se sentía sucio.. asqueroso … le dolía todo el cuerpo, y aun tenía la sensación de las manos de Andréu sobre él, recorriéndolo, asfixiándolo……

 

Y él, su cruel amor, se encontraba de pie junto a la cama, terminando de abrochar los botones de su camisa… el reloj del cuarto marcaba las 7 de la mañana.

 

Jonathan le daba la espalda, solo una sábana cubría su cuerpo desnudo.

 

Y Andréu recogió del piso la chaqueta de su traje, para terminar de vestirse…

 

-  tengo que viajar fuera del país por asuntos de negocio, estaré fuera durante una semana, por eso quise visitarte antes de partir.

 

Jonathan no respondió, se mantuvo con la vista perdida en la pared…

 

-  volveré el próximo martes, ocupa esta semana para terminar cualquier asunto pendiente. Renuncia a tu trabajo, despídete de quien estimes conveniente. Cuando vuelva te llevaré conmigo. Tenemos muchas cosas de que conversar, sé que te debo muchas explicaciones, como también quiero oír sobre tu vida en estos años.

 

Jonathan sonrió amargo, pero sin voltear a mirarle… años?.. casi 20 años…

 

Andréu caminó por la habitación, sacó del bolsillo interior de su chaqueta una tarjeta dorada, y la dejo sobre el velador, enfrente del rostro de Jonathan.

 

-  ocúpala para cualquier gasto, no te preocupes por el cupo, es más que suficiente.

 

Colocó una tarjetita de presentación junto a la de crédito

 

-  está en ella mis números de contacto, he escrito con lápiz el número de mi móvil

 

Jonathan volteó, dándole nuevamente la espalda. Pero Andréu nuevamente caminó hasta quedar frente a él, pero fue más lejos y se inclinó sobre la cama… para extender su mano derecha y acariciar los cabellos de Jonathan.

 

-  cuídate, si puedo volver antes lo haré, si necesitas algo llama a la oficina y deja el recado, me comunicaré de inmediato contigo

 

De un manotazo se sacó la mano de Andréu de encima y volvió a voltear… ignorando el dolor que ante el brusco movimiento, le azotó todo el cuerpo..

 

Andréu solo sonrió, pero se enderezó, para consultar su reloj de muñeca… tenía dos horas para llegar al aeropuerto.

 

-  ódiame si quieres, no te culpo… mientras sientas algo por mí, es suficiente.

 

No pudo evitar sonar sarcástico… pero la pasada noche solo le había demostrado que su Jonathan era incapaz de odiarle, porque se había entregado a él, de la misma forma que en un pasado lo hiciera….

 

Salió del cuarto con una leve sonrisa, ignorando que dejaba a Jonathan con la mirada aun perdida en la pared de su habitación….

 

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No fue a trabajar, se mantuvo observando la pared de su cuarto por toda la mañana… y solo cuando la sensación de suciedad se volvió insoportable, casi dolorosa… salió de la cama para dirigirse con pasos torpes al baño…

 

La tibia ducha le devolvió algo de alivió a su dolido cuerpo…

 

Pero sin poder controlarse, se encontró llorando… abrazado a si mismo, odiándose, odiándolo… pero sintiendo como, a pesar de todo, en su pecho, algo había renacido… algo se negaba a odiarlo, y quería volver a amarlo, de la misma entregada forma, de la misma devota forma en que le había amado en un pasado…

 

-  Andréu, Andréu, Andréu, Andréu, Andréu, Andréu

 

Se encontró repitiendo su nombre, mientras ya sin poder mantenerse en pie, por la falta de comida, por lo débil que su cuerpo se encontraba, caer de rodillas sobre el duro piso de la ducha….

 

-  Andréu…

 

Su cuerpo llegó al límite… todo se volvió negro…

 

********

Cuando abrió los ojos, el agua de la ducha seguía bañando su cuerpo…

 

Se levantó con dificultad y cortó el agua, la cual aun estaba tibia, por lo que supuso, había estado solo unos minutos inconciente, ya que, su ducha usaba un calefón a gas en balón, el cual no era capaz de mantener el agua tibia por más de una hora.

 

Cuando salió del baño, el reloj marcaba las 3 de la tarde…

 

Tomó su celular, que había comprado hace un par de mese, por insistencia de Mikael, y llamó al restaurante. Luego de escuchar el reproche de su jefe y de ser disculpado, comprometiéndose a presentarse a la mañana siguiente y de no cobrar el día no trabajado, logró colgar.

 

La cabeza le dolía, y aunque sabía debía comer, solo pensar en ello, le revolvía el estómago…

 

Se dejó caer sobre la cama, solo una toalla envolviendo su cintura… sus cabellos aun húmedos… sus rodillas lastimadas por la caída… pero ignoró todo aquello… se recostó sobre la cama… esta aun guardaba el aroma de la costosa colonia que Andréu usaba…

 

Cerró los ojos, y nuevamente todo se volvió oscuro…

 

****

 

El martes a las nueve de la mañana dejó su departamento, y eran ya las 12:20 cuando entraba al lujoso hotel que usaría como residencia en aquella ciudad. No era la primera vez que visitaba aquel lugar, ya anteriormente, acompañando a su madre, se había alojada allí.

 

Le entregó sus maletas al botones, realizó el papeleo correspondiente y subió a su cuarto, dentro de 2 horas tenía la primera reunión con los abogados de su madre.

 

Roy bufó, estaba agotado por el viaje, lo había realizado en su auto particular, y ahora pensaba no había sido buena idea, quizás llevar un chofer, como lo hacía cuando viajaba con su madre, hubiese sido más cómodo, pero aquello le quitaba privacidad.

 

Subió a su habitación, en un octavo piso.

 

Era tan cómoda, amplia y elegante como la recordaba. Suspiró y se dirigió a tomar un baño, pero el sonido de su celular le detuvo.

 

Suspiró, su hijo, recordándole el almuerzo… realmente no serían las esperadas mini vacaciones que deseaba tener.

 

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Tuvo que lidiar toda la mañana con la pregunta que quien se cruzara con él le realizaba. Era agradable que se preocuparan por él, pero no estaba de ánimos en contestar a cada momento fingiendo una suave sonrisa.

 

- te encuentras bien?, luces pálido

 

- estoy bien, no te preocupes. Y sonreía suave.

 

Pero su palidez dio como resultado que su jefe le mandara a las 6 de la tarde de regreso a casa, haciéndole prometer que sólo si se sentía muy mal visitaría al doctor. Al jefe de Jonathan le aterraba que este consiguiera licencia por quien sabe cuanto tiempo.

 

Pero en esos momentos, lo menos que quería Jonathan era dejar de trabajar. En el restorán, era el único lugar en donde podía escapar de la oscura presencia de Andréu, que sentía, seguía asfixiándolo.

 

 

No volvió de inmediato a su apartamento.. se quedó dando vueltas por un centro comercial cercano, y solo cuando la noche se encontraba ya en su plenitud, volvió a casa.

 

Y no pudo evitar llenarse de recuerdos, de preguntas… volvería? Él, volvería? Y él, Jonathan, deseaba volver a verle?... su cabeza era un caos, porque aun sentía rabia, más cuando Andréu le trató como un objeto, tomó de él lo que le apeteció y luego se marchó, dejando antes una tarjeta de crédito, que Jonathan no podía evitar ver como un pago… Obviamente no la había usado ni la usaría.

 

Pero, ¿cómo se atrevía a decidir sobre su vida, a caso, pensaba que al igual que antaño podría hacer con él, disponer de él, como le diera en gana?.. los ojos se le humedecieron, estaba en su cuarto, observando su rostro en un espejo de medio cuerpo que tenía junto a la cama.

 

Ya no era un niño, y no pensaba renunciar a lo que le pertenecía, ese apartamento, su trabajo, su actual vida… limpió violento las lágrimas y respiró hondo…Y Andréu estaba casado, él no sería su amante.. sí volvía, lo cual no podía evitar dudar, lo rechazaría, no dejaría que volviera a tocarlo, lo alejaría de su lado …. Porque…

…. No fue Andréu quien le buscó… él, Jonathan, se estuvo engañando todos esos años, esperando a un hombre, que no dudó en rehacer su vida lejos de él. Se había casado, había formado una familia, y ahora, veía en él, una mera entretención, un objeto al cual usar… y como sabía ocurriría, un objeto al cual desechar… no lo había hecho en un pasado?, a caso, no le había cerrado la puerta en la cara, no le había desechado cuando ya no le fue de utilidad?...

 

No, él se negaba a aceptar a un Andréu así… no… ahora solo tenía que esforzarse en seguir viviendo, convenciendo a su corazón, que aquel hombre, no era a quien había añorado por tantos años… ese hombre, el hombre que amaba, ya no existía… ya no…

 

 

El jueves de aquella semana transcurrió normal, trabajó hasta tarde, como casi todos los jueves y llegó pasado media noche a su apartamento.

 

Prosiguió su vida, no huiría, enfrentaría lo que viniera con fuerza y decisión… aunque temía, temía perder nuevamente las fuerzas, temía no poder detenerle… caer nuevamente preso de él…

 

*************

El viernes por la mañana, a primera hora, se reunió con los abogados de su madre. Los negocios marchaban mejor de lo que creía, pero habían demasiados asuntos que tratar, tan así, que acordaron reunirse nuevamente por la tarde. Así que volvió al hotel, para descansar un poco, antes de la nueva reunión.

 

El pasado almuerzo con su ex esposa y su hijo, resultó menos desagradable de lo que pensaba, Rony ya había decidido que la mansión Mackalister seria su definitiva residencia, su nana que estaba junto a él desde bebe, le acompañaría. Le sorprendió que a su ex esposa no le molestara, pero ella misma explicó que visitaría periódicamente a su hijo y que bueno, agradecía privacidad para su nuevo matrimonio.

 

Estuvieron solo un par de horas almorzando y luego cada uno volvió a su quehaceres.

 

Observó su reloj de pulsera, ya era hora de salir del hotel.

 

*********

Cuando el reloj de la cocina marcó las 5 de la tarde, el jefe de Jonathan entró sonriente

 

-  no hay mayor trabajo para hoy, Jonathan, Margareth, pueden marcharse a casa.

 

Los aludidos le miraron sorprendidos.

 

Y el hombre sonrió

 

-  Jonathan aun luce un tanto enfermo y Margareth tiene que cuidar a su bebe, cuantos meses ya tiene?

 

-  8 señor

-  Entonces vete, y tu también Jonathan y cierra la boca, que no me he vuelto loco, y Catalina no tiene nada que ver con esto.

 

Jonathan se retiró un tanto agradecido, era verdad que aun no se sentía bien del todo y esa misma mañana se había encontrado devolviendo lo poco que comiera la noche anterior.

 

Pero tampoco tenía mayores deseos de volver a su apartamento…

 

Aunque con el paso de los días se estaba intentando auto convencer, que Andréu no le buscaría, aun le era difícil pasar horas en el departamento, pensando que en cualquier momento él volvería… aunque le hubiese dicho que lo haría a la semana siguiente, pero….

 

Su corazón aun latía inquieto al recordarle…

 

Decidió ir al centro comercial más cercano. Aquella mañana había recibido un bonus por su trabajo en un pasado evento, de hace ya unos meses, bonus que él y sus compañeros llevaban bastante esperando.

 

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La reunión se extendió mas de lo que hubiese calculado. Estaba exhausto y su madre le debía unas cuantas explicaciones, cómo era eso que mantenía contacto telefónico con los abogados, que Roy notó, le veían como un intruso. Se preguntó quien controlaba a quien, Él a los abogados o estos a Él.

 

Bufó molesto y aceleró el paso… si le seguían molestando, simplemente dejaría todo en sus manos y que se fueran a la… suspiró… debía calmarse, o terminaría con una úlcera…

 

Era ya cerca de las 6 de la tarde, el día estaba extraño, de esos días fríos y cálidos, donde el sol hace su aparición y luego las nubes van y le tapan, pero él las esquiva y vuelve a alumbrar, pero ellas tercas insisten en cubrirle… Roy bufó, odiaba esos días… odiaba a los abogados de su madre, odiaba a los negocios de esta, y odiaba no conocer bien la ciudad, porque ya no recordaba donde estacionó su auto!!

 

Suspiró, definitivamente esos días eran de todo menos vacaciones.

 

Recordó que estacionó a dos cuadras de un enorme centro comercial, o sea, a siete cuadras del edificio de los abogados ineptos.

 

Apretó con fuerza el pesado maletín que llevaba con él y aceleró el paso…

 

Cuanto avanzó?, cinco metros, quizás 7 ó 10, pero aquella figura frente a él, le detuvo en seco.

 

Un delgado hombre, que no representaba mas de 30 años, cabellos negros sueltos, llegando hasta sus hombros…podía ver su perfil, aquella pequeña naricita, la piel blanca casi pálida, sus labios… los cabellos cubrían solo parte de su rostro…

 

Roy reaccionó, cuando aquella persona, con un suave movimiento de sus dedos, colocó unos traviesos cabellos que osaban cubrir sus ojos, tras una de sus orejas.

 

-  Jonathan…. Lo susurró, tan despacio, tan quedo, que ni siquiera él pudo escucharse.

 

Continuará….

 

Na: jijiji no lo iba a dejar aquí, pero encontré que está bien así jijiji, espero sus comentarios ^^ saludos haimayagami@hotmail.com