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Por Haima Yagami

 

Capítulo 1: “Estrella”

 

 

Vestía un pantalón blanco de tela, una camisa de igual color de mangas largas, encima llevaba un delantal de cocinero que le cubría hasta las rodillas, su cabello, que ya le llegaba hasta los hombros, estaba prolijamente tomado en una cola baja, ningún cabello rebelde osaba cubrir su blanco rostro. Su mirada, se encontraba fija en la enorme fuente ante él, mientras su concentración se dividía entre la salsa que hervía en la fuente y la conversación, léase monólogo, de una elegante mujer, cuya vestimenta (traje de oficina) contrastaba con los blancos trajes del personal de cocina de aquel mediano restaurante.

 

-  ¡Es indignante, me siento como una quinceañera!

 

La elegante mujer sufría una nueva pataleta, sus labios formaban un mohín de disgusto mientras se cruzaba de brazos y miraba fijamente a Jonathan, quien probaba con cautela la salsa, intentando averiguar , por qué aun no tomaba el color adecuado.

-  Me estás ¡¡ESCUCHANDO!!

 

Jonathan pegó un salto ante el potente tono de voz, al igual que más de uno de los que se encontraban en la cocina, ha de destacarse , que aquel lugar no era muy espacioso, por lo que cada persona ocupaba para si prácticamente dos metros cuadrados, a excepción de la elegante mujer que se paseaba por todo el lugar y ahora se encontraba sentada muy cómoda, obstruyendo el pasillo obligado de quienes se movían trabajando dentro de la cocina.

-  Claro!, contestó finalmente Jonathan

-  Mentira!, es más importante para ti esa estúpida salsa que los problemas de tu única amiga!!!

Jonathan suspiró y apagó el fuego de la cocina, decidiendo que aunque aun no tenía el color exacto, la salsa estaba aceptable. Finalmente volteó hacia su amiga, Catalina, y se sentó junto a ella, ante la única mesa del lugar, ocupada para hacer masas, por lo que se encontraba llena de harina.

-  Es solo que olvidas , el pequeño detalle, de que estoy trabajando. Habló pausadamente, con exagerada acusación.

 

La elegante mujer tuvo la decencia de sonrojarse , pero solo por unos segundos y levemente, para inmediatamente sonreír y mirarlo altiva: soy dueña de este restaurante y otros 15, así que no hay ningún problema. Jonathan suspiró y la miró serio:

-  no puede ser tan malo lo que me cuentas (realmente había escuchado todas y cada una de las palabras del monólogo de su amiga) él ya no es un niño, así que ellos no pueden influenciar tanto en su relación.

-  Mmm Fue la respuesta de Catalina, quien ya había apagado su sonrisa, al recordar el porqué se encontraba ahí, en la cocina de aquel restaurante, hablando con la única persona que sentía le entendía y no reprochaba la relación que llevaba con su pareja. Es más, sentía que Jonathan estaba mas conforme con aquella relación de lo que ella misma estaba.

Finalmente la elegante mujer, dejó caer pesadamente su cabeza sobre la mesa, apoyando su frente justo en un cerrito de harina….

Jonathan la observó entristecido, pero sonrió al escuchar como Catalina gruñía palabras inentendibles e irrepetibles, haciendo que más de uno de los trabajadores del lugar, la observaran disimuladamente, porque como ella bien lo dijo, era la dueña y quien no le tenía respeto, le tenia temor, así que nadie se atrevió a decir nada, como nadie soltó ninguna exclamación cuando Catalina levantó la cabeza, dejando ver parte de su cabello con harina, más su frente teñida de blanco.

Jonathan, como lo haría un padre con su hijo pequeño, sacó del bolsillo de su pantalón un blanco y limpio pañuelo, que le ofreció a la ya no tan elegante mujer, quien negó con la cabeza, por lo que tuvo que cuan padre, limpiarle la frente con el despreciado pañuelo.

 

-  lo importante- habló finalmente Jonathan- es que ambos se aman, lo que los demás digan tiene que ser de ninguna importancia para ti. Le sonrió leve

 

-  tienes que decir algo tan patéticamente cliché!! Le reprendió su amiga, borrando la sonrisa de Jonathan, quien la miró ya sin saber que decir, la elegante mujer sentada frente a él, estaba en su fase: niña mimada y malcriada que sabía alguna vez fue. Finalmente no pudo evitar mirarla con ternura, como tampoco no pudo evitar compararla con otra bella persona, una que soñaba con poseer un cuerpo como el de su amiga, una que le había entregado tanto cariño, como sabía nadie mas nunca lo haría……………

 

 

“ No le dolía, claro que no!, estaba acostumbrada a los golpes, como a las frías calles, las manos lacerantes y ajenas… y amar sin esperar, sin esperar absolutamente nada…pero si no dolía, si todo se encontraba bien, ¿ Por qué, desde que esa puerta se cerraba frente a sus ojos no paraba de llorar? ¿Por qué?.... Tenía sus zapatos de taco alto en las manos, las 4 horas que llevaba ya caminando, lo más lejos de su “hogar”, habían terminado de romperle el taco del zapato izquierdo. Se secó violento las lágrimas y observó como ya comenzaba a amanecer, y el frío de aquella mañana de otoño le era dolorosamente familiar.

Sin darse cuenta, sus pasos le habían llevado a un puente, con paso tanto para autos como para personas. Se sentó sobre la acera, apoyando su espalda en la pandereta del viejo y poco concurrido puente. Era uno de esos lugares que acostumbraba a visitar con él, él, que le había negado su ayuda, que le había reprochado que intentaba arruinar los planes que a ambos tantas frías noches le habían demandado…según él, ella solo quería complicarlo todo… “¡¡me duele, estoy sangrando, ayúdame!!”…le había suplicado, en ese momento las heridas eran recientes, sentía con lacerante dolor la carne de su espalda abierta, su intimidad lastimada…. Pero él no se inmutó, no era la primera ocasión que la veía golpeada… “vete, no compliques lo que hemos acordado, a demás sabes como es él, te golpea hoy y mañana te ruega por dinero”…. Pero no, esta vez no era como las anteriores, los golpes fueron más violentos, le abrió la espalda con aquella delgada fusta y si tenía alguna costilla rota, no le extrañaría. Porque esta vez su padre , estaba sobrio, y había llegado a la calle donde aquella noche ella trabajaba, acompañado de miembros de la iglesia que lo ayudaban con su adicción al alcohol… luego de eso, todo se había tornado confuso, a golpes había sido arrastrada hacia su hogar, donde había continuado el castigo. Recordaba el llanto de su pequeño sobrino, y como su hermana, sin decir ninguna palabra, había presenciado casi con deleite, como el padre de ambos, azotaba su espalda.

Le dolía la espalda, sabía nuevas marcas se unían a la colección que llevaba en ella.

 

por suerte no me golpeó el rostro…dijo en voz baja, con el poco tono sarcástico que su lastimosa situación le permitió reunir…pero él nunca le había dejado marca alguna en su rostro, así ningún vecino notaba nada extraño. Pero a pesar de los “cuidados” de su padre, donde vivían eran conocidas y parte de los chismes diarios, las palizas que el señor Maxwell le daba a sus hijos, especialmente al menor, pero como en todo, nadie hacía nada, y las pocas personas que habían intentado ayudarle, ya no se encontraban a su lado. Como su profesor de matemáticas y educación física, que a sus nueve años descubrió las marcas de violencia que intentaba ocultar. Aquel buen hombre, a fuerza de amenazas para con su padre, ayudó a que las palizas disminuyeran, pero el ya no estaba, y lo único cierto que tenía en ese momento, a parte del dolor en su cuerpo, era el dinero que logró reunir aquella noche de trabajo antes de que su padre le encontrara.

 

Se agachó con dificultad y se colocó los gastados zapatos, eran mejor que el frío suelo. Contó los billetes y los guardó en el escote de su vestido, el cual estaba manchado con la sangre que brotó de su espalda, aunque gracias a su color, y a que las manchas no alcanzaron la parte delantera, a la vista poco interesada, solo lucía arrugado. Complementaban al rojo vestido, que llegaba hasta un poco más arriba de sus rodillas, una pulsera plástica de color blanco, y una cadenita dorada en su cuello. Sus cabellos, sobrepasaban sus hombros, y a pesar de todas esas horas a la deriva, aun lucía brillante y en su lugar.

 

Se levantó del piso cuando no soportó mas el dolor en su espalda y en su intimidad, no quiso pensar en este ultimo dolor, al fin y al cabo eran gajes del oficio, que con un baño tibio y las suaves manos de su amado, disminuía… sus ojos volvieron a llenarse de lágrima… su amado? Amado que nunca dudaba en venderle, en usarle, pero…él cumpliría su parte, cuando tuviera el dinero necesario, la sacaría de ese mundo, ya no tendría que vender su cuerpo y vivirían juntos, en un lujoso departamento, con todo lo necesario y más para ambos, y lo más importante… vivirían amándose… soltó una risita cansada, mientras apoyaba sus brazos sobre la pandereta del puente y miraba las turbias aguas correr veloz…

 

te amo… le confesó al viento, a la nada, con la misma devoción con que cada noche le confesaba a su amado… y cerró los ojos….”

 

Catalina por largos 40 minutos había seguido hablando sobre lo injusto de sus suegros. Jonathan la observaba divertido, pero en cierto modo cualquiera puede tener sus prejuicios y lo de sus suegros no era nada del otro mundo, el problema estaba en la edad de Catalina, exactamente 35 años cumplidos hace un par de días, que contrastaban con los 24 de su pareja. Para Jonathan, en aquello no había problema alguno, pero para los suegros de su amiga, el personal del restaurante (que a esta altura ya sabían todo el problema) y para la misma Catalina, aquello si era un problema.

Finalmente Jonathan decidió sacrificar su hora de colación y ocuparla en seguir escuchando a su amiga, quien al sentir en su propio cuerpo la necesidad de comer, lo tironeó con delantal y todo a las mesas del restaurante para almorzar juntos.

 

-  por qué no me enamoré de ti? Catalina preguntó con el ceño fruncido, haciendo que Jonathan dejara su bocado y soltara una risilla.

-  Hablo en serio! Le reprendió la mujer- tenemos la misma edad, cocinas delicioso, yo horrible, eres muy guapo e inteligente, yo también y no tienes a tus padres vivos

 

Jonathan la miró sorprendido para luego volver a reír:

-  será que el amor, mi querida Catalina, ¿es ciego? Le respondió finalmente.

Y Catalina, para la tranquilidad de Jonathan, por primera vez en esa jornada, rió:

- ciego, sordo y mudo. Acotó finalmente la elegante mujer, ya más tranquila y que había decidido afrontar con entereza la cena familiar de aquel fin de semana en la casa de sus “queridos” suegros.

 

Aquella noche de día miércoles, llegó a las 22:00 hrs. a su pequeño apartamento, tomó una ducha tibia, comió una cena ligera y se fue a la cama. Aquello era la rutina diaria, la cual no le molestaba, es más, le hacía sentir que por primera vez, llevaba una vida normal, con un agradable trabajo, un hogar, una rutina…una vida monótona, pero tranquila… tenía todo lo que podía desear y más de lo que sabía, una persona como él, podía merecer….

Aquella noche estaba más nostálgico que otras frías noches de otoño, quizás porque pronto cumpliría años, y sería la primera vez en mucho tiempo, que Kassandra no estaría con él, o mejor dicho, no ocuparía su lugar. Pero este cumpleaños, el día en que naciera él, Jonathan, nunca en sus 34 años y ya pronto 35, los había celebrado, sólo hubo una persona que durante años le recordaba aquel día con simples palabras, pero esos años eran tan lejanos, como el recuerdo de esa persona…. “Andréu”…

 

“- Andréu…. Murmuró quedo, mientras se aferraba a sus palabras: “todo saldrá bien, y en menos de un año estaremos juntos, confía en mí…” Entonces… ella debía ser fuerte y luchar por los dos, trabajaría duro y juntaría su propio dinero, no iba dejar que llegado el momento Andréu se hiciera cargo de todos los gastos, ella sabía lo importante que el dinero era para su pareja, y no iba a permitir que lo malgastara en ella y…su mirada aun cristalina enfocó las turbias aguas…sus brazos se estremecieron, aun apoyados en la pandereta de aquel puente… tenía hambre, tenía frío… su espalda dolía y su garganta seca, le dificultaba incluso pasar algo de saliva… sería tan fácil saltar y acabar con todo…dar un brinco y dejarse caer sobre esas turbias aguas… pero no podía hacerlo, porque Andréu le buscaría cuando fuese el momento y se amarían sin tener que darle explicaciones a nadie, lejos de su familia, lejos de los golpes de su padre, del odio de su hermana, de las frías calles…lejos de todo… pero…no había parado de llorar… sin notarlo, las lágrimas bañaban su rostro… las limpió con ambas manos, se alejó un poco de la pandereta del puente y tomó la punta de su vestido, para terminar de secar su rostro…arregló su cabello, peinándolo como lo hacía cada mañana, con sus propias manos… y miró con fría determinación, hacia el frente, su mirada lejos de la turbias aguas, su corazón lejos de las tan frecuentes y comunes preguntas que cuestionaban a su pareja….trabajaría duro para su futuro con Andréu, trabajaría duro y con todas sus fuerzas, nada más tenía que pensar, nada más tenía que cuestionar….

 

Había sido una fructífera noche, le tocaron tres cliente gentiles y acomodados, y ahora volvía de su ultimo trabajo, había tomado un taxi, pero prefería atravesar el puente caminando, para no soportar la envidias de sus compañeras que no podían darse el lujo de llegar a casa en auto.

Con el dinero ganado, le daría la parte exigida a su jefa, y con el resto se compraría un par de zapatos y tres carteras, últimamente le había dado por coleccionar carteras. Caminaba despreocupada, tarareando una vieja melodía, cuando una silueta, apoyada en la pandereta del puente, llamó su atención. Siguió observando la silueta mientras se acercaba a ella, formando su mejor sonrisa… cabello negro azabache, largo, sobrepasaba sus delgados y blancos hombros, bello perfil, una pequeña naricita, enormes ojos que a metros lucían un verde y bello color. Largas y bien formadas piernas, una cinturita exquisita y un busto pequeño, aunque no le sentaba para nada mal… pero, la triste expresión de aquel bello y aun infantil rostro, quizás fue lo que más le cautivó. Expresión que con una mirada de determinación, la frágil mujercita frente a sus ojos, intentaba ocultar.

 

Soltó una risita al notar que había estado apreciando a una jovencita, una mujercita!!!, y su risilla llamó la atención de la muchacha, que la observó con sus grandes ojos un tanto desconcertada, pero solo por unos segundos, porque al momento volvió su mirada al frente.

Estrella, ya solo a dos metros de la joven, volvió a recorrerla con la mirada y se estremeció al notar, que el vestido rojo que llevaba la jovencita, tenía manchas de sangre en la espalda, por el color se disimulaban, pero para alguien como ella, familiarizada con el color de su propia sangre, no pasaban desapercibidas.

Se acercó a ella y se apoyó en la pandereta a unos centímetros de la jovencita.

 

- es una fría mañana. Comentó, intentando llamar la atención de la dulce jovencita, pero esta ni siquiera le miró.

 

- son las siete de la mañana, pronto esta calle se llenará de vehículos. Nada, la muchacha seguía ajena a sus comentarios

 

Estrella sonrió y volvió a intentarlo: es un lugar peligroso para una señorita solitaria. Observó fijamente el rostro de la jovencita: podrían asaltarte… y Estrella estuvo por largos diez minutos, hablando de lo peligroso de la sociedad actual y 100 y una razones para que una jovencita de no mas de 15 años estuviera sola en un lugar así.

 

- aun no terminas de fastidiarme?.. fueron las primeras palabras que la joven le dirigió, haciendo a Estrella callar y mirarla con una enorme sonrisa:

- no, aun no termino

 

Kassandra bufó, pero un repentino mareo le hizo cerrar los ojos y aferrarse con fuerza a la pandereta del puente. Estrella se apresuró a sujetarla de los hombros.

suéltame. La soltó con cuidado.

Estás bien? Se apresuró a preguntarle. La joven no contestó, se sentía patética, el hambre y el dolor le habían provocado el mareo. Y Estrella, ajena a la guerra interna que la joven mantenía contra sus lágrimas, se presentó:

Me llamo Estrella, no te diré mi edad, porque no viene al caso, y creo señorita orgullosa, necesitas ayuda. La tomó del brazo derecho e ignorando los forcejeos de la joven e incluso las palabrotas que le lanzó caminó lejos del puente, arrastrando a la muchacha con ella al restaurante más cercano.

 

Kassandra no notó en que momento tenía una chaqueta de mezclilla cubriendo sus desnudos brazos, un tazón con leche entre sus manos y un enorme sándwich frente a sus ojos.

Estrella le había llevado a un pequeño restaurante, le cedió su propia chaqueta y ahora tomaba un café cargado sentada frente a ella, que ante la necesidad, no le quedó más remedio que aceptar su ayuda.

Y Estrella comenzó con un nuevo monólogo, ahora dirigido a lo machista de la sociedad en que vivían, mientras Kassandra terminaba con su desayuno. Y aunque quiso pagar lo que había comido, Estrella no se lo permitió, pagó por ella y pidió unas donas para llevar .

Finalmente dejaron el restaurante, con Kassandra aun usando la chaqueta de Estrella, que le llegaba hasta las caderas, a diferencia de su dueña, a quien le cubría hasta unos centímetros sobre la cintura.

 

Yo.. yo, gracias. Habló finalmente Kassandra, bajando la mirada y sintiendo sus mejillas arder. Estrella le sonrió dulce y con confianza pasó su brazo derecho por sobre los delgados hombros de la muchacha.

Bueno y ahora a donde quieres ir? Le habló recargándose un poco sobre ella.

Kassandra se alejó del abrazo, intentando no ser demasiado brusca, se paró frente a la alta mujer y la miró seria:

me llamo Kassandra, tengo 18 años (mintió) y estoy buscando un lugar donde alojar.

Estrella no refutó su edad, aunque estaba convencida que la muchacha no pasaba los 15 años, en cambio le sonrió amplio y decidió darle una nueva ayudita:

 

yo conozco el lugar perfecto.

 

Le condujo a un edificio viejo, pero con más de 10 letreros vistosos y algunos hasta luminosos, que Kassandra no pudo leer muy bien, por el presuroso paso que su compañera llevaba. Estrella la tomó de la mano y la arrastró al interior del edificio, que contaba con ocho pisos.

 

Subieron por las escaleras hasta el segundo piso, donde un sepulcral silencio reinaba en todo el lugar. Estrella sacó unas llaves de su cartera, que Kassandra apreció era de un llamativo color amarillo y abrió una de las 4 puertas del lugar.

 

ya llegué!! Gritó Estrella a penas atravesaron la puerta, mientras se sacaba los zapatos y los arrojaba desordenadamente a un rincón, donde se reunieron con otros 10 pares, pudo contar Kassandra.

Tienes que ser tan chillona Engendro!! Contestó una mujer de unos 50 años, que vestía una bata blanca desteñida hasta los tobillos y una máscara de algo verde cubría su rostro.

A quien le llamas engendro! Tu, mono verde! Le reprochó Estrella sacándole la lengua y dejándose caer en uno de los 4 pequeños sillones del cuarto en donde se encontraban.

Kassandra pudo apreciar mejor el lugar, estaban en una especie de living comedor, porque un poco mas allá de donde se encontraban los 4 sillones, había una mesa con 6 puestos. También se apreciaban 4 puertas, que supuso eran dormitorios y alguna el baño, porque la cocina, estaba justo a su costado derecho, en un pequeño cuarto que no tenia puerta.

La mujer la miró con aire crítico, para después acercarse a Estrella y estirar su mano derecha justo frente a sus ojos.

Estrella bufó, abrió su cartera y extrajo unos billetes de ella, para luego depositarlos de mala manera sobre la arrugada mano frente a ella.

La mujer sonrió y volvió su vista a Kassandra, mientras se guardaba los billetes dentro de la bata.

 

Desde cuando te gustan las mujeres Estrella?

 

Kassandra se sonrojó, mientras Estrella soltaba una carcajada:

 

creo que desde esta mañana, vieja bruja

jajaja

disculpa, Interrumpió Kassandra la risa de ambas extrañas mujeres: dijiste que conocías un lugar para…

aaah verdad- interrumpió su risa Estrella- señora Mona, esta chica anda buscando un cuarto

y?

que usted puede arrendarle uno

que edad tiene?

18, se apresuró a contestar Kassandra

Si, tu tienes 18 y yo 15, mocosa- la reprendió la señora, pero luego prosiguió- en fin me da igual, solo que no quiero a tus padres acá haciendo algún tipo de escándalo

No los tendrá se lo aseguro, mi madre falleció cuando era una bebe y mi padre me corrió de la casa

No debes ser una hija ejemplar

No seas así vieja bruja, ya, le arrendaras un cuarto de este viejo edificio? Preguntó animada Estrella.

 

Finalmente le cedieron un cuarto, con lo que tenía alcanzó a pagar el pie que le pidieron, pero tendría que trabajar lo antes posible si quería mantenerse en aquel lugar.

 

Estrella discutió por largos 10 minutos sobre lo exagerado de la renta, pero fue la misma Kassandra quien interrumpió, pidiendo que la llevaran a su cuarto

 

eres una vieja avariciosa

y tu un engendro vergüenza de tu familia

pero no soy avariciosa

está bien- volvió a interrumpir Kassandra- puedo pagar lo que me pide

ves, aaaah! Me duele la cabeza, Estrella, llévala al quinto piso, el cuarto que da a la calle.

Está bien

 

El cuarto era mucho más pequeño que el donde vivía la dueña, pero lo suficientemente grande para ella.

 

podría compartir mi cuarto contigo, tengo agua caliente en la ducha y una cama de dos plaza. Estrella le ofreció amable

esta bien no te preocupes

si quieres usar mi baño solo dime, en este lugar, solo puedes usar uno de los dos baños comunitarios, uno esta en el octavo piso y el otro en el cuarto

vives con la dueña?

Si, por eso tengo baño particular

Gracias por el ofrecimiento

De nada, oye, no me gustan las mocosas, no le hagas caso a la vieja loca

Kassandra sonrió: lo sé, pero no soy una mocosa

me estás coqueteando?

Kassandra rodó los ojos, tomó de los hombros a Estrella y la sacó de su cuarto

estaba bromeando!

Fue lo único que alcanzó a decir antes que la terca jovencita, para ella, le cerrara la puerta en la cara.

ahora recuerdo por qué no me gustan las mujeres… susurró para si Estrella decidiendo que ya era hora de irse a dormir ….

 

El primer día en aquel viejo edificio durmió prácticamente toda la tarde y toda la noche, despertó al día siguiente cerca de las 2 de la tarde. Como se lo había dicho Estrella tuvo que ocupar uno de los dos baños comunitarios, escogió el del octavo piso, al notar que solo dos personas se encontraban en él. Por suerte los baños tenían mas de una ducha, exactamente tres, separadas una de otras y cada una provista de una larga cortina. Aunque optó por esperar a quedarse sola en el baño para tomar una fría ducha.

La noche del segundo día, cuando volvía de comprar algo para comer, encontró a Estrella parada frente a la puerta de su cuarto, y recién en esa ocasión se dio cuenta de cómo lucía aquella llamativa mujer.

Calculó que debía tener mas de 24 años, sus cabellos eran ondulados y le llegaban hasta los hombros, lucían castaños pero con reflejos rojizos, así que dudaba de que fuera su color natural, era tan alta como Andréu, incluso dudaba cual de los dos era más alto, fácilmente Estrella alcanzaba el metro ochenta, por lo que ella, solo le llegaba hasta los hombros. Su rostro era delicado y siempre risueño, dos graciosas margaritas se le hacían en sus mejillas al sonreír…. Hablaba como cotorra, tenía unas largas y cuidadas uñas, y unas largas y bien formadas piernas. Su busto era bastante proporcionado, aunque el escote de su vestido solo dejaba pie a la imaginación.

que?

Que?

Me estas mirando mucho? Estrella le sonrió mientras se acercaba gatuna hacia ella, que preparaba algo en una pequeña cocina que el cuarto tenía.

Pero Kassandra no le permitió acercarse mucho, volteó con el sartén que comprara aquella misma noche, en una de sus manos y un tenedor (que encontró en los sucios y viejos cajones del cuarto) en la otra.

oye, no me amenaces con eso!

No me fastidies

Estrella suspiró resignada: no le digas a la vieja bruja sobre el anafre que encontraste, o te lo va a quitar

anafre?

Donde cocinaste los huevos, es un anafre

La pequeña cocinita era un anafre? Murmuró para si Kassandra haciendo a Estrella estallar en carcajadas: pequeña cocinita? Jajaja

Cállate!

Uyyy que genio, te van a salir arrugas y te vas a volver frígida

Que gracioso

Si, cierto

Estrella, habló serio Kassandra, mientras se sentaba en el piso, que Estrella notó, lucía bastante limpio, junto con todo ese cuarto, que contaba con un dormitorio y un living comedor. La cama estaba prolijamente hecha, pudo verla al encontrase la puerta abierta… los viejos cajones lucían impecables.

Dime

En qué trabajas?

Estrella la miró sorprendida, para luego sonreír

en un trabajo… Kassandra se sorprendió al sentir nervios en no solo la voz de la habladora mujer, sino también en su actitud.

Te traeré una silla, para que no tengas que comer en el piso, y quizás me consiga una mesita también, aaah! Y recuerda que puedes usar mi baño, recordé que tengo que irme, nos vemos, adiós!

 

Kassandra se quedó observando la puerta del cuarto, Estrella había salido casi corriendo. Suspiró desconcertada, terminó de comer y salió en dirección al octavo piso, para lavarse los dientes y lavar el sartén, antes de acostarse a dormir.

 

En los siguientes días, aunque encontró a un lado de la puerta de su cuarto un par de sillas y una pequeña mesita, de Estrella no supo nada.

Y al cabo de una semana, cuando el dinero se le hizo escaso, decidió volver a trabajar.

 

*************

No se inmutó, cuando aquellas mujeres mayores y mal vestidas la insultaron. Ya amanecía y se encontraba extremadamente cansada como para perder su tiempo.

Entró al viejo edificio y subió las escaleras hasta el quinto piso.

Llevaba dos semanas trabajando de jueves a sábado, había logrado dotar su pequeño cuarto de una que otra cosita que le hacían la estadía mas agradable. Ahora contaba con tres fresadas en su cama, tres platos hondos y dos bajos, un par de vasos y dos ollas, más una pequeña alfombra y un cómodo sillón de segunda mano, pero que no estaba nada mal.

No era la primera vez que aquellas mujeres se acercaban a ella para insultarla, la acusaban de estar usurpando su territorio y sus clientes, pero a Kassandra le daba igual, no le era algo ajeno, solo que en un pasado era Andréu quien se encargaba de lidiar con aquellas personas que le acusaban de intrusa. Desde la primera noche que salió a trabajar, se había encontrado con los insultos y las malas miradas de otras personas, y esta vez no era la excepción, mas cuando a unas cuadras del edificio donde arrendaba, un local nocturno, acogía a la mayoría de trabajadoras y trabajadores de la calle que ejercían en aquel sector.

 

De Estrella no sabía nada, había desaparecido desde aquella noche que le preguntara en que trabajaba. Por la forma de vestir y a la hora que la conoció, no le extrañaría que Estrella trabajara como ella en la calle, aunque lucía demasiado feliz como para llevar una vida así. Suspiró agotada, cuando el reloj marcara las 10 de la mañana, le tomaría la palabra a Estrella y bajaría a pedirle su baño, estaba harta de las frías duchas y su cuerpo lastimado necesitaba uno tibio y reparador baño.

 

Es una pequeña perra!

Antes de poder tocar a la puerta del cuarto de Estrella escuchó una voz familiar, porque la venía insultando desde que comenzara a trabajar en aquel sector, exclamar muy molesta. No golpeó a la puerta, se quedó quieta

y?

como que Y?, está molestando a los clientes, tiene que echarla!!

Me paga, y tu me debes un mes de arriendo

Pero, a mí me conoce hace mucho tiempo y ella esta estropeando las ventas del local, hasta a tomado clientes que eran de Estrella!

En serio?

Si?

Eso me parece bastante peculiar

Estrella no le ha dicho nada?

No, sigue juntando el dinero que le es habitual y malgastándolo en chocolates y carteras

Échele

Lo pensaré

 

La puerta se abrió de golpe dejándola frente a la dueña del edificio y la enfadada mujer, ambas le miraron sorprendidas

busco a Estrella

está dormida

disculpe. Las miró altiva, sin ninguna muestra de temor, les dio la espalda y subió las escaleras.

 

Pensó le pedirían dejara el cuarto, pero no lo hicieron. Siguieron insultándola y acosándola para que marchara de aquel lugar, por lo que, a diferencia de un pasado, aceptó marcha a algún hotel e incluso restaurante con los clientes que se lo proponían.

 

A ya un mes de estar viviendo en aquel lugar y convencida, que no volvería a tratar a la habladora mujer que le llevara allí, se sorprendió bastante al llegar a su cuarto cerca de las 9 de la mañana y encontrar a Estrella apoyada en la puerta de este.

 

Hola

 

Lucía mas cansada y apagada de lo que recordaba

 

no tuve una buena noche… le comentó mientras entraban, y Kassandra se preguntó si tenía ella algo que ver con aquella mala noche.

Pocos clientes?

 

Estrella no le contestó, la miró con una expresión grave en el rostro y soltó un nuevo monólogo, que Kassandra tal como lo hizo con los anteriores a penas escuchó.

 

La acusaba de insensata, no podía creer que trabajara de esa manera, ella le había dejado junto a las sillas y la mesita una dirección donde encontraría un trabajo bien remunerado para una mocosa de su edad, hojita que Kassandra a pena miró.

 

Cuando terminó de hablar, Kassandra ya calentaba un poco de leche que acababa de comprar.

 

terminaste?

Estrella suspiró:

las chicas quieren que te vayas

lo sé

pero la dueña tiene un trato contigo, me mandaron a decírtelo

escucho

Estrella se dejó caer sobre el pequeño, pero cómodo sillón, admirando por unos segundos, lo ordenado y limpio del lugar y deseando que la muchacha terca no aceptara el ofrecimiento de la vieja loca.

 

que trabajes con ellas

en el local?

Cuál es la paga?

Te dejará vivir sin pagar nada, pero eso no es la gran cosa, a demás tienes que darle mínimo el 50 % de lo que ganes.

Acepto el 30

No, no aceptes, de seguro te harán la vida imposible en ese lugar, a demás le gusta tenernos controladas, así que no seguirás viviendo acá, de seguro te manda con alguna de las idiotas esas

No puedo compartir cuarto contigo?

Estrella se quedó sin palabras, observándola con los ojos extremadamente abiertos, y Kassandra le devolvió la mirada divertida.

que? Le preguntó Kassandra sonriéndole.

En serio?

Si

No nos dejarían, me tienes aislado y, nadie te a contado sobre mí? Le preguntó dudosa

No hablo con nadie

Ah!, bueno, tendríamos que hablar con la señora y

Vamos ahora a hablar con ella

Está bien.

 

Tenía dinero suficiente para dejar aquel lugar y no tenía ninguna intención de compartir cuarto con alguna otra persona, aunque fuera Estrella, sabía que una vez la dueña escuchara lo que tenía que decirle, al igual que su padre, la correría de aquel lugar.

Por todo esto, no cabía en si del asombro cuando la señora Mona, para su propia sorpresa y la de la misma Estrella, le preguntó aquello.

 

como te llamas, chico?

Doña Mona, creo está confundida, habló seria Estrella

Él es Gabriel, apuntó a Estrella la anciana mujer, con una enorme sonrisa:

Pero prefiere le llamen Estrella, y tu, sabemos prefieres te digan Kassandra, pero me gustaría saber tu nombre real

Jonathan… le susurró despacio, bajando la cabeza y sintiendo todas las miradas de aquel lugar posarse sobre él, estaba seguro todos se habían reunido solo para humillarle

Te habló del trato Estrella?, sería un 50 % para mí, puedes tener un cuarto para ti sola, pero dentro de este piso, no debes engañarme con lo que ganas y no llegar pasado las 10 de la mañana.

 

Kassandra le miró sorprendida, pero se recuperó a los segundos.

 

30% y acepto compartir el cuarto con alguien

Yo!! Varias manos se elevaron en el lugar, estaba rodeado por mas de 10 mujeres, sin contar a la dueña y a Estrella

Aaaaaagh! No arpías, como si no oliera que están esperando que de la vuelta para saltarle encima al pobre muchacho. Las reprendió la dueña, y observó a Jonathan

40% y compartes el cuarto con Estrella, si te pone mas de un dedo encima, la castramos y punto

Kassandra asintió

Puedes cambiarte esta tarde, Estrella vive aquí conmigo, el cuarto del fondo es el suyo.

Gracias, y con su permiso, quiero dormir un poco

Bueno, podemos llamarte Jonathan?

No… salió de la habitación veloz, dejando atrás bufidos desconformes ante su respuesta.

 

Se cambió aquella tarde, colocó su ropa en el rincón izquierdo del pequeño closet que Estrella tenia en el cuarto, closet desordenado, al igual que todo el cuarto, por lo que se entretuvo ordenando hasta la noche.

 

Era ya día lunes, en el cual no trabajaba, como se lo hizo saber a la dueña, quien solo le exigió, que a diferencia de cómo lo hacía antes, trabajara de miércoles a sábado y que se diera unas vueltas por el local del cual ella también era la dueña.

 

Cerca de las 22.00 hrs. terminó de ordenar el cuarto, el cual poseía un baño particular, que comprobó con agrado, contaba con agua caliente.

 

Estrella entró cerca de media noche, tomó una ducha y volvió vistiendo un pijama de dos piezas, que sorprendió a Kassandra, que imaginaba, usaría algo más llamativo y no tan normal, o quizás ahora vestía así por no estar sola.

 

Y no pudo evitar reír, cuando los ojos de Estrellas se abrieron como dos pelotitas al ver como se ponía su ropa de dormir, que contaba de un pantalón delgado de tela y una polera de mangas cortas.

 

sí, no tengo busto? Decepcionada? Le habló burlesca.. se había vestido frente a ella.

No, no, solo que, aun no me creía lo que decía la vieja Mona

De que no soy una chica? Bajó la mirada un tanto apenada, mientras se sentaba sobre la cama en el extremo opuesto al que ocupaba Estrella

No es el cuerpo quien manda lo que somos, Kassandra

Yo tampoco aun me creo lo tuyo, le miró sonriente, un poco más animada, al sentir que Estrella realmente podía entenderla

Mis padres tampoco lo creen, sonrió Estrella, para luego meterse a la cama.

Como lo supieron, la señora Mona y las demás?

Me quitaste clientes, eso las hizo sospechar, creo que después te siguieron sin que lo notaras.

Al parecer ahora ya no me detestan

No, incluso están apostando quien primero de ellas te llevará a la cama

Que!?

Si, lo mismo hicieron conmigo

En serio? Y te fuiste con alguna a la cama?

No me acuerdo, estaba borracha, según ellas si, así que no aceptes nunca nada de lo que te ofrezcan, sobre todo en el local, te lo digo por experiencia propia

Entiendo

Jajaja.. buenas noches….

 

 

Estrella era dulce y siempre alegre, prácticamente, desde que comenzaran a compartir cuarto, la tenía pegada a su lado todo el día y toda la noche. Porque no la dejaba marcharse a trabajar sola, comer sola ni ir al baño sin compañía, aunque le cerraba la puerta en la cara cuando no quería entender y se quedaba fastidiándola dentro del baño.

 

La señora Mona consiguió identificación falsa tanto para ella como para otras mujeres, Estrella ya contaba con la suya, un documento que la acreditaba como Estrella, una mujer de 25 años. El de ella, la identificaba como Kassandra Maxwell, de 18 años.

 

Aprendió a conocer y a querer a esa loca, pero bella persona, que sin darse cuenta, terminó sintiendo por el, sentimientos que si hubiera notado antes, no hubiese permitido siguieran adelante.

 

Gabriel le susurraba palabras de amor al oído, cuando se acostaban cada noche o cada mañana juntos… Gabriel la estrechaba contra su cuerpo y le hablaba con cursis palabras, que ella pensó, eran solo una broma… cuando comenzó a decirle que le amaba, Kassandra comprendió que Gabriel no jugaba.

 

Aquella mañana de frío invierno, le pidió a la señora Mona, que le diera un cuarto para ella sola. Mona se negó, argumentando que no le quedaban cuartos en aquel piso, y que no lo dejaría ocupar otro piso del edificio.

 

Sin más opción, Jonathan decidió hablarle de Andréu a Gabriel, a Estrella...

 

Y lo hizo, la noche siguiente a su conversación con la señora Mona por otro cuarto, aun recordaba con nitidez, era una noche de martes. Se acostaron temprano, ella decidió ir a la cama antes de las 10 de la noche y como era costumbre Estrella le siguió.

 

Cuando ambos ya estaban en la cama, se escabulló de los brazos de Gabriel, encendió la luz de la pequeña lamparita a su costado y decidió hablarle.

 

Le contó como lo conoció, era compañero de su hermana, y cuando el tenía siete añitos, lo encontró en el comedor de su casa haciendo un trabajo para la escuela con su hermana. Desde ese día lo topaba en el colegio, volvían juntos a casa y él, Jonathan, había comenzado a quererle.

Andréu vivía con una anciana mujer, que era su abuela materna, había perdido a sus padres siendo aun un bebe, en un trágico accidente de tránsito, por suerte él no los acompañaba cuando aquello ocurrió.

 

Le dijo que lo amaba, y que trabajaba en aquello por él, porque no ganaría mas dinero en ningún otro trabajo, como también en ningún otro lugar le aceptarían al ser como era, como ambos, Jonathan y Gabriel eran, o mejor dicho Kassandra y Estrella eran.

 

Gabriel lo escuchó atento y cuando terminó de contarle todo, se largó a reír en frente de sus ojos. Pero al contrario de su molesta risa, tenía los ojos cristalinos y apretaba fuerte los manos, manteniéndolas en cerrados puños.

 

- eres un pequeño idiota! Él, casado con una vieja adinerada y tu trabajando para un supuesto futuro juntos!!!

- Estrella! Tu no sabes nada!!

- tú, vendiendo tu trasero y él cobrando por ti!!

- No debí contarte nada!

- tu muriéndote de hambre y frío, con tu espalda lastimada, y él cerrándote la puerta en la cara!

- cállate!!!

- y crees que me voy a dar por vencido solo porque estas enamorado de un imbécil, que te violó cuando tenías 13 años, porque no te creo que te entregaste por tu propia voluntad, porque ni siquiera sabías que te hacía!

- lo amo, el nunca me ha lastimado, y es mucho más hombre de lo que tu alguna vez podrás llegar a ser!!

 

Estrella se había quedado callada, mirándola dolida, luego salió del cuarto dando un portazo y por dos largas semanas no le dirigió la palabra ni la buscó.

 

Tuvo que lidiar sola con sus compañeras y escabullirse de las continuas insinuaciones de estas, pero lo que más le dolió, fue que no estuvo Estrella a su lado, para ayudarle a negarse frente a la nueva proposición que la señora Mona le hizo.

 

Acababa de cumplir los 16 años cuando aquella noche de viernes, con una Estrella que aun no le hablaba y que no dormía en el cuarto que compartían, por primera vez desde que huyera, o mejor dicho le echaran de casa, volvía a vestir de él, de Jonathan.

 

Atendió a una adinerada mujer, de tantos años como la señora Mona, y cuando el reloj marcaba las dos de la mañana Estrella entró al cuarto que compartían…. Le pidió perdón, por haber permitido que aquello ocurriera y le prometió que no volvería a pasar…. Pero no pudo cumplir su promesa, porque dos semanas después, la señora Mona volvió a venderle, ignorando su propia negativa, los reclamos de Estrella y su ferviente oposición a que se llevaran a Jonathan.

 

A Estrella le encerraron en el octavo piso ignorando sus amenazas… y a él, le encerraron en un pequeño cuarto del local de la vieja Mona, con una adinerada mujer.

 

Dos días después Gabriel era quien le observaba, sentado junto a él en la cama….

 

me voy por unas horas, hablaré con mi familia

no entiendo… Jonathan lo observó sorprendido

tengo dinero, bastante, bueno mis padres lo tienen, les diré que acepto renunciar a, renunciar a Estrella, a cambio de que ellos, acepten, te acepten a ti, a los dos juntos, como pareja

Gabriel no

No digas nada, te sacaré de aquí, ya lo verás

Gabriel!!

 

Gabriel se marchó sin mirarle.

 

No volvió a las horas, tampoco aquella noche… volvió a los dos días, silencioso y triste…

Sus padres no le habían aceptado, menos aceptarían a Jonathan, al contrario le encerraron en el que fuera su cuarto y solo con ayuda de su vieja nana, había logrado escapar. Ellos le creían enfermo y esperaban a base de tratamiento siquiátrico hacerle entrar en razón, sanar.

 

Gabriel solo se abrazó a su cuerpo, al cuerpo de Jonathan y le ofreció marcharse juntos. Tenía estudios universitarios, aunque no había terminado su carrera de Arquitectura, podía aspirar a un buen trabajo, estaba dispuesto a renuncia a Estrella por estar con él, estaba dispuesta a ser el hombre de la relación, a cuidarla, a amarla y protegerla, a llamarla Kassandra, aunque adorara a Jonathan, estaba dispuesto a todo por él, por ella….

 

no renunciaré a Andréu….no te amo y nunca lo haré, deja de pensar por ambos, no me iré contigo ni con nadie, solo me iré con Andréu y solo dejaré este tipo de vida con él y por él.

 

Aun recordaba los tristes ojos de Gabriel

 

no tenías que ir con tu familia, no te lo pedí

 

Aun recordaba las lágrimas bañando su rostro

 

nunca te he dicho que siento algo por ti, más que amistad

cállate

no te amo

cállate, por favor

no te amo, nunca lo haré

cállate!!!

 

 

Gabriel había salido del cuarto dando un portazo… y no le sorprendió que pasara una semana antes que le volviera a dirigir la palabra.

 

no atenderé a clientes que no escoja yo

Jonathan

Le dije que no me llamara de esa forma

Pero

Si no está de acuerdo me marcho

Está bien, no volveré a obligarte a atender a mujeres, al parecer eres mas marica que el mismo Gabriel

No la he ofendido señora Mona

Yo tampoco, es solo una opinión… a demás ya nadie me creerá que eres virgen, lo cual ya no es verdad.

 

 

Una semana y tres días y Estrella volvió al cuarto, dos semanas y le arrojó un vaso de agua para despertarla una mañana de martes

 

la señora Mona quiere hablar contigo

 

Tres semanas y se comió el guiso que Kassandra había preparado para ambos, solo que Estrella se comió la porción de los dos.

 

Un mes y había vuelto a ser la misma con ella, le fastidiaba hasta cuando iba al baño y no le dejaba salir a trabajar sola.

 

Cumpliría en un par de meses un año desde que había llegado aquel viejo edificio. Su presencia ya no era novedad y ahora eran menos las ocasiones en que tenía que lidiar con las insinuaciones de sus compañeras… Gabriel ya no le abrazaba por las noches, tampoco le susurraba cursis palabras al oído. La cama de dos plazas que compartían se le hacía mas grande que su propia cama de niño.

 

Y en una de esas noches heladas, cuando el recuerdo de Andréu se le hacía insoportablemente doloroso, fue él, Jonathan, quien buscó el tibio cuerpo de su compañera de cuarto… se acercó despacio a ella, y se aferró a su cintura, descubriendo que la cintura de Estrella era más estrecha de lo que imaginaba… Estrella no le rechazó, al contrario, se volteó hacia él, y estrechó más aun el abrazo….

 

Nunca sabría porqué no lo detuvo, quizás porque necesitaba de él, no de Estrella, necesitaba de Gabriel… y fue Gabriel quien le besó, fue Gabriel quien con manos suaves y expertas le desnudó… y fue Gabriel quien entró en su cuerpo, tan suave y dulce, que no pudo más que gemir de placer, olvidando por una noche el frío recuerdo de Andréu, dejando que fuera Gabriel, quien acariciara su lastimado cuerpo, quien le llevara al olvido, quien tomara el lugar que solo le había pertenecido a Andréu… porque esa noche no tuvo sexo, esa noche hizo el amor, con su dulce y suave compañero….

 

Permitió a Gabriel tomarlo cada vez que este lo pedía… y cada vez que él mismo lo necesitaba…. Aunque se negó a todas las peticiones que Gabriel le hiciera de abandonar esa vida…

 

No se dio cuenta en que momento cambió, solo supo que a sus 17 años de edad, todo le parecía frío y oscuro, en la única persona que confiaba era en Estrella, con la cual, sin decirle nada y de un día para otro dejó de compartir cuarto… ni siquiera respondió a las suplicas de Gabriel, que exigía le dijera que había hecho mal para que le rechazara así. Se volvió fría y cortante, a penas hablaba, y visitaba cada semana el puente donde Estrella le encontrara.

 

Llevaba un año escribiendo cartas a Andréu, ninguna de ellas fue nunca contestada, y a días de haber cumplido sus 17 años, el cartero le trajo mas de la mitad de todas las cartas que le escribió.

 

También le había escrito a su hermana, pero no le extrañó no recibir nunca respuesta de su parte, le envió en mas de una ocasión dinero y esperaba este le hubiese sido de ayuda.

 

Ya no permitía que Estrella le acompañara a trabajar, mantenía distancia con ella, ignorando sus tristes ojos y los golpes que daba a su puerta cada mañana y cada noche que ella, Kassandra, se enceraba en su cuarto.

 

A dos meses de haber cumplido los 17 años Jonathan, la vieja Mona enfermó, no fue de gravedad, pero decidió vender el local y el edificio, herencia de su difunto esposo, y llevar una vida mas tranquila, en una pequeña casita, también parte de la herencia.

 

Así que se marchó, esta vez ninguna fría palabra ni elaborado insulto pudo hacer alejar a Estrella, quien se marchó con ella… con el dinero que ambos tenían arrendaron un pequeño apartamento. Aunque siguió con su trato frío, Estrella se mantuvo siempre a su lado. Y tres meses después de llevar viviendo sola las dos, conocieron a Linda y Clara.

Kassandra pasó a un lado de ellas ignorándolas… Kassandra ya no parecía una adolescente, había alcanzado a Estrella en porte, su figura seguía siendo delgada y su cabello llegaba hasta su cintura. Pero Estrella, que seguía siendo curiosa y con un enorme corazón, se acercó a el par de mujeres para preguntarles como estaban.

Ambas lucían heridas, acababan de ser asaltadas y todo el dinero que llevaban meses juntando, les había sido arrebatado, no tenían a donde ir, porque estaban buscando donde alojar cuando fueron asaltadas.

 

Kassandra ignoró el grito de Estrella que le pedía dejara de caminar y la esperara.

Pero no dijo nada, cuando a la media hora de arribar al pequeño apartamento que compartía con Estrella, esta llegó acompañada por las dos “ mujeres”, que a diferencia de ella y Estrella, no podían ocultar cual era realmente el sexo de su cuerpo.

 

Linda lucía su hombro dislocado, y Estrella chillaba intentando ponerlo en su lugar.

Cansada de los chillidos de Estrella, salió del baño envuelta solo en una bata, tomó a Linda desde los hombros y empujándole contra la pared, colocó en su lugar el hombro.

ah!!! Un nuevo chillido de Estrella, Mientras el dueño del lastimado hombro miraba embobado a Kassandra, o mejor dicho a Jonathan, cuya bata no cubría lo suficiente para ocultar la forma de su cuerpo.

 

Clara sentada en uno de los dos sillones del lugar, sanaba su labio roto con un botiquín de primeros auxilios que Estrella le facilitara

 

Estrella le convenció que las dejara quedarse hasta que mejoraran y encontraran un lugar donde vivir.

Volvió a compartir su cama con Estrella, con el molesto problema que esta era de plaza y media. Mientras Linda y Clara ocupaban el segundo dormitorio de aquel pequeño apartamento.

 

Linda era tan ordenada como ella, y sin notarlo congeniaron rápidamente, sin contar que en la cocina no lo hacía nada de mal, a diferencia de Estrella que era un verdadero desastre.

 

No se dio cuenta en que momento les tomó cariño, al sentir que contaban con menos suerte que él, porque sus cuerpos no las acompañaban en el deseo de ser una ella y no un él.

 

Aunque si pudo notar como Linda, sentía por él, quizás lo mismo que Estrella, pero logró poner las cosas en claro desde un comienzo, por lo que Linda no se hizo ningún tipo de ilusión, y no sintió hería sus sentimientos… solo que Estrella al igual que él, habían notado las miraditas de Linda y comenzó a fastidiar todos los días y a cada rato, sobre cuando el par de allegadas dejaría el apartamento.

 

no lo harán… Linda lloriqueaba en un rincón, ante una nueva discusión con Estrella y Kassandra harta optó por ponerle punto final.

Como que no lo harán!!! No era Estrella quien furiosa reclamaba frente a ella, porque Estrella hablaba suave, haciendo el tono de su voz más agudo, pero ahora hablaba potente y literalmente furioso frente a ella.

Se quedarán con nosotras como compañeras, tu así lo quisiste desde un comienzo, Gabriel

Kassandra!!! No lo acepto, no, cuando lo único que quiere es ponerte las manos encima, que crees que soy un idiota sin!

Cállate, me duele la cabeza, y no creo se haga tan desagradable dormir conmigo.

Yo yo…. Había apaciguado el enojo de Gabriel, y para asegurarse que no volverían a insultarse, o mejor dicho Estrella insultar a la pobre Linda, como había pasado en esas semanas, se dejó abrazar y amar por Gabriel aquella noche.

 

Y el humor de Estrella cambió radicalmente, tanto que Linda llegó a la conclusión que su par de compañeras no solo dormían en la cama.

 

Tenía 18 años recién cumplidos, cuando sorpresivamente una carta dirigida para ella, llegó al apartamento donde vivía.

 

Cada cierto tiempo le escribía a su hermana, y a Andréu, aunque las cartas que le mandara a este siempre eran devueltas por no haber nadie quien las recibiera.

 

La carta que le llegó era de su hermana, le contaba de la muerte de su padre, de su precaria situación y del edificio que contaba con buenos cuartos, solo que por lo malo del sector, no había logrado obtener arrendatarios.

 

Clara no estaba de acuerdo, el arriendo era muy elevado, pero Linda le apoyaba en todo, y Estrella no sabía decirle que no, así que decidieron se marcharían a aquel lugar.

 

Le escribió a su hermana, y a dos días de haber recibido la dirección del lugar, encontraron a Mikael… Estrella fue quien le encontró, y Jonathan podría decir… tuvo por fin a su familia completa… porque para él, Estrella, Linda, Clara y Mikael, más su fría hermana y su pequeño sobrino, eran su familia .”

 

 

Ya habían transcurrido más de ocho años desde que viera por última vez la dulce mirada de Estrella… y la apasionada mirada de Gabriel… observó el pequeño reloj a su costado, sobre el velador junto a su cama, no había dormido más de un par de horas, sumergido en el recuerdo de Gabriel, en el recuerdo de Estrella, en el recuerdo de sus años lejos de su “hogar”.

 

Cuando cumplió 20 años, había decidido no permitir nunca más a Gabriel tocarle, porque sabía si seguían así, cuando ella marchara de su lado, cuando (creía aun ingenuamente) Andréu le buscara, Estrella sufriría mucho por su abandono.

 

También había estado dispuesta a abandonarla, llevando a Mikael con él, más cuando la propia Estrella le susurraba al oído que se marcharan juntos, abandonando a su hermana y al mismo Mikael.

 

Las noches de trabajos, no siempre eran lacerantes y violentas… aunque odiaba que le tocaran otras manos que no fueran las de Andréu o las de Gabriel, había conocido a más de un cliente, que al igual como lo hiciera Andréu y Gabriel, le susurraron palabras de amor al oído… lo que nunca se había detenido a pensar, era que a quien ofrecían sacar de aquella vida, era a Jonathan, Gabriel era el único que estaba dispuesto a amarla siendo quien quisiera ser: Kassandra o Jonathan.

 

Había tenido clientes gentiles, que le tenían por meses con casi exclusividad, que le trataban bien y que quizás, debía agradecerles que no terminara sus días como lo había hecho Estrella. Aunque sabía que si no hubiese decidido no volver a dejarse tocar por Gabriel, ahora serían ambos los que descansaran en aquella fría tumba.

 

Recordaba con dolor como, la primera vez que Estrella enfermara grave, habían prometido que compartirían el mismo lecho de eterno descanso… Gabriel siempre había sido un romántico y en más de una ocasión había manifestado su deseo de dormir eternamente abrazado a su cintura. Estrella había dado el primer pie para la tumba que sería su mutuo lecho, y él aun pagaba por aquella tumba, que no solo albergaría a ambos, si no al mismo Mikael y quienes de su familia, lo que incluía a la misma Linda y Clara, pudiesen necesitar. Eso si, el lugar exacto en el lecho de cemento donde descansaba Estrella, contaba con el espacio necesario para recibir otra tumba, que sería la suya, la de Jonathan. Hacia abajo, otros tres ataúdes podían encontrar lugar, pero aquel junto a la tumba de Estrella, estaba reservado para él.

 

Recordaba que nunca tuvo tiempo de cuestionarse sobre las ofertas que otra persona que no fuera Gabriel, le hiciera, porque era Estrella quien le hacía una escena, quien se oponía a la exclusividad de algún cliente y quien en el fondo, le impedía llegar a pensar en marcharse con algún gentil cliente.

 

Es por eso que estaba seguro, Estrella sabía que se estaba muriendo, cuando le dejó marchar con Alberth… Estaba seguro lo hizo porque no quería que le viera sufrir, que le viera morir…. Y era principalmente por eso que se había mantenido tantos años junto a Alberth, a pesar de no amarlo, a pesar de lo deteriorada que estaba su relación… porque Estrella lo había escogido para él… porque no era un hombre adinerado, como aquellos que Estrella despreciaba, y principalmente le había dejado marchar con él, porque no era Andréu, porque era una persona de esfuerzo y porque decía amarlo desde que eran unos mocosos. Alberth había estudiado con él en el mismo instituto, desde sus 14 años, instituto al cual Jonathan solo había asistido un año y medio, lugar, donde había logrado tener una vida normal de un adolescente de su edad, sin contar lo que hacía por las noches. Y Jonathan aun guardaba recuerdos del Alberth del instituto, tímido y torpe, con el cual solo intercambiara unos cuantos saludos.

 

Algún día cumpliría con el deseo de Gabriel y descansaría eternamente a su lado…por ahora, quería disfrutar un poco más de esa tranquila vida, asistir al matrimonio de su nueva amiga, ver consolidarse la relación de su sobrino con Mikael y quizás…. Quizás.. algún día volvería a ver a Andréu… quizás….

 

***********

 

El trabajo del restaurante no era solo dentro del mismo, también, cada fin de semana, y contando como horas extras, participaban en eventos de todo tipo, desde matrimonios hasta fiestas de fin de año escolar, llevando la comida y el trago, más los mozos y mozas necesarias para atender a la clientela. Y en eventos grandes, de nivel social alto, no eran el único restaurante prestando servicios.

 

No siempre participaba, cuando viajaba a su antigua ciudad para visitar a Mikael y a Estrella, no lo hacía, pero acostumbraba a participar en la mayoría para acrecentar sus ganancias finalizado el mes.

 

Y ese día sábado, era uno de esos eventos grandes, prestaban sus servicios junto a otros 3 restaurantes y todo era un verdadero caos… los mozos y mozas corrían, las ollas hervían y las bandejas de canapés salían casi a cada minuto de la cocina…..

 

Recién cerca de las 22:00 Hrs, pudo dejar por fin de cocinar y dedicarse a lavar los montones de loza que se acumulaban. Pero su jefe entró rápido a la cocina, diciendo que necesitaban mozos, porque uno de los restaurantes se habían marchado.

Le sacó el delantal, y como ocurría cuando ya nadie quería seguir sirviendo mesas, le pasó una bandeja con tragos y lo echó hacia el gran salón principal, donde se encontraba la mayoría de los invitados.

No le molestó, no lo era desagradable servir tragos, en más de una ocasión recibía hasta propina por ello, aunque a veces tenía que lidiar con alguna señora o señor que le encontraban un tanto llamativo… suspiró esperando no fuera una de esas noches….

 

Había divisado a Catalina, quien en ese momento se acercaba a él con una enorme sonrisa, llevaba una copa de champaña en su mano derecha, y por un momento Jonathan temió estuviese bebida… pero no era así, aunque la famosa cena familiar del fin de semana pasado, en la casa de sus suegros había sido un rotundo fracaso, teniendo como consecuencia que los dichosos suegros negaron presentarse en la boda de su hijo, Catalina lo había tomado con calma, y lucía contenta y animada.

 

Habló un tanto con ella, que no se encontraba en aquel lugar como dueña del restaurante sino como invitada, y le mandó a disfrutar lo que quedaba de noche, mientras él intentaba trabajar, porque con Catalina colgada de su brazo, criticando la vestimenta de todos los invitados, se le hacía casi imposible trabajar.

 

- uyy que pesado, ya, nos vemos en la semana

 

Por fin pudo llevar tragos a personas del lugar, y optó por mantenerse alejado de su amiga.

 

Era uno de esos momentos en que crees, tantos años de espera, tantos años de lágrimas silenciosa te juegan una mala pasada… pero la cadena que llevaba al cuello le quemaba, y sus ojos… estaban repletos de lágrimas….

 

No pudo seguir sosteniendo la bandeja con aun tres copas sobre ella… y está cayó al piso, provocando un sonido agudo, que le despertó del remolino que sentía era su razón y su corazón….

 

Un sin números de recuerdos invadieron su cabeza… las piernas le flaquearon… y de todo el caos en su cabeza y en su corazón, solo pudo formar un pensamiento, una palabra….

 

“- Andréu….”

 

Continuará….

 

Na: había pensado darle más protagonismo a Gabriel, pero como ya no está snif snif, opté por no contar tanto detalle… bueno por si no se entiende, por fin Jonathan a encontrado a Andréu, y en el siguiente capítulo ^^ sabremos de y tendremos a Roy…. Espero me cuenten que les parece, creo me ha quedado un tanto lento… pero bueno, Estrella merecía tener su capítulo…. ^^ gracias por leer, saludos.. haimayagami@hotmail.com