Por Dark Lady
*********************************************************************


Ellos no saben cuánto los odio cuando cierran esa puerta y se esconden tras ella dejándome a mí fuera, como si fuera un perro. No saben cómo me siento cuando veo sus cuerpos húmedos abrazarse y revolcarse en esa cama que los acoge todas las noches. Pero yo no soy nadie, soy un simple crío que observa escondido entre las sombras de la noche como se entregan el uno al otro, como sus cuerpos se unen en un acto de amor y placer... Siempre que los veo, que los oigo, me pregunto cómo se deben de sentir. ¿Qué siente uno cuando siente al otro dentro de su cuerpo? ¿Qué pasa por su mente en esos momentos? ¿Tan especial es? Todas las noches observo como la pasión los mueve como si de dos títeres se trataran. Y mi corazón se para cuando oigo sus gemidos, sus respiraciones y ese segundo en el que mi corazón descansa se me hace eterno y caigo de rodillas al suelo pensando en que nunca podré sentir ese placer con ninguno de los dos a los que tanto amo y deseo. Los odio tanto cuando se esconden tras esa puerta, pero a su vez, los amo tanto cuando veo sus cuerpos desnudos descansar bajo la tenue luz de la luna. Cualquier día estallaré, me derrumbaré ante esa puerta mientras mis lágrimas caen lentamente por mis mejillas esperando a que alguien las arrastre con una suave y delicada caricia, pero ese “alguien” nunca acudirá a mis súplicas para acariciarme y protegerme como hace con él. Ya no me quiere, ya no le importo, ahora sólo me ignora. Pasa por mi lado y no me mira, no me habla, y yo, desesperado acudo a él pidiéndole compañía pero él me ignora. Yo lo único que quiero es estallar en sus brazos, desahogarme, llorar y llorar sin cesar mientras él me consuela deslizando sus manos por mi cabeza y arrancando de mis mejillas esas lágrimas, fruto de mi dolor con una simple caricia. Me gustaría darle a conocer todo lo que pasa por mi cabeza pero no puedo, me veo incapaz de expresarle el cúmulo de sensaciones que guardo en mi interior, por una simple razón: él no me escucharía. Y ese cúmulo de sensaciones sigue recorriendo mi interior, torturándome, y yo me siento morir cada vez que me dejan solo, únicamente acompañado de mi soledad. No sé por qué pienso en él si cada noche tengo en mi cama a un ángel que me envuelve con sus alas para que nada ni nadie me haga daño. Todas las noches me abraza y me protege con sus delicados brazos, se entrega a mí sólo para verme feliz, pero yo no sé como agradecérselo. Él calma mi desesperado llanto con una simple caricia y me susurra al oído dos palabras que me hacen sentir especial: te amo.
Parece un ángel, quizás lo sea. Pero él también sufre, él sufre por mí, él me ama y no sabe cómo demostrármelo. Por las noches cuando lloro desconsoladamente en silencio para que nadie me oiga, él se siente tan mal, siente que no puede ayudarme, se siente inferior a aquel que yo amo. Estoy tan indeciso... También lo amo a él, pero...cada vez que veo a Ángel, siento una punzada de culpabilidad, un hilo que se tensa...Y siento tanta vergüenza, me siento tan sucio. ¿Pero qué puedo hacer yo? Es tan fácil decir que lo olvide, es tan sencillo decir que nunca habrá nada entre él y yo...Yo lo intento, intento olvidarle, pero él está ahí, siempre tan atractivo, tan viril, tan misterioso...y no se da cuenta de lo que hace. Ignora lo que provoca con una simple mirada, con un simple gesto, con un simple movimiento... Sólo con oír su voz me echo a temblar y al verle me deleito con las formas de su cuerpo musculoso.
Siempre me hago la misma pregunta: ¿él llora? Nunca lo he visto llorar, pienso que quizás es un ser de piedra, o que sólo le importa él, ese muchachito pelirrojo que lo tiene loco de amor. Sería capaz de hacer cualquier cosa para tener una respuesta a mi pregunta. ¿Y si me cortara las venas para ver si echa alguna lágrima? Es una locura pero ya me he hecho a la idea de que mi vida no tiene ningún sentido, no perdería nada importante al hacerlo, o quizás sí, le perdería a él y a mi querido Dani. Bueno todo es probar, y si veo que llora por mí, entonces seré feliz.