
por Kaede Sakuragi
Lo conocía desde antes que entrara en la facultad para cursar Ciencias Naturales, nuestros padres eran los mejores amigos de la infancia. Cuando tuvo que cursar Física yo ya era Ayudante de Laboratorio en el curso de Ingeniería lo cual no fue problema para que no concurriera a su curso cuyo Jefe de Trabajos Prácticos era amigo mío pues lo había tenido de Profesor de Física en el colegio secundario.Santiago, cursaba segundo año, era culto y amable. Era la envidia de todas las miradas, alto, de 1.80, rubio, ojos verdes. Sus veintes años emergían a través del brillo de sus ojos, y sus carnosos labios. Vestía seductoramente, pantalones de vestir, camisa o remera haciendo juego, dejando a la imaginación su cuerpo bien formado bajo toda esa tela.
No solo las chicas se derretían bajo sus encantos, también chicos caían en sus redes, aunque nadie pudo capturar su atención. Pero le divertía seducir y que se rindieran a sus pies, aunque poseía un cartel que decía “ se mira pero no se toca”. Todos sus compañeros/as hacían lo imposible para tratar de compartir con el algún trabajo y quienes no lo eran buscaban excusas para poder compartir, auque sea un breve momento.Recuerdo que para fin de curso hicimos una fiesta en la casa de un compañero, obviamente como su amigo, lo invité y me comprometí en llevarlo y traerlo, ya que era el que sabia la dirección además yo tenia trasporte propio, una moto.
Cuando fui a buscarlo, casi mi quede sin aire. Estaba vestido con un pantalón negro el cual dejaba mucho a la imaginación, una remera bordo ajustada que marcaba bien su pecho y su espalda como las esculturas griegas a las cuales están bien dotadas. En ese momento solo pensé que si no fuera mi amigo, lo hubiera raptado y escondido entre las sabanas de mi cama.
* * * * * * * * * *
Llegamos a la fiesta, y todas las miradas se centraron en nosotros, unas nos miraban a ambos, otras me miraban con desprecio y otras lo miraban con hambre.
La música era muy buena, Santiago bailaba todo lo que tocaban, con un ritmo excitante, estaba rodeado de gente como si fuera una paloma entre un montón de halcones. Aunque me puse a pensar que el depredador era el y nosotras las pequeñas palomas.
Entre los invitados se encontraba un viejo amigo, conocido por la mayoría de nosotros por sus eternas conquistas, si Santiago alguna vez pensó en tener un rival, Jorge era el indicado. Era un locutor de la radio local, una personalidad especial, muy amable y divertido. Aunque era cinco años mayor que todos nosotros, era muy atractivo. Media 1.87, con gran porte, una espalda ancha, cabello castaño oscuro, y unos ojos color miel.
Su sonrisa fue lo que atrajo a Santiago, dejando la pista de baile y acercándose a donde nos encontrábamos. Él siempre seducía con una sonrisa, o una mirada, pero Santiago puso toda su artillería en el frente. Por primera vez se había interesado en alguien y no lo dejaría por lo menos hasta conseguir una de esas sonrisas solo para él. El grupo estaba compuesto por varios chicos y chicas, que reían por las ocurrencias de Jorge.
Santiago apenas se acerco empezó a desplegar su técnica de seducción, que para los presentes no nos decidíamos si babear por uno o por otro. Jorge se había percatado, y con desenvoltura, muy risueño había aceptado esa pequeña batalla de quien caía en los brazos de quien.Después de un rato Santiago parecía que seria el ganador, con las indirectas y las distintas opiniones (las cuales iban con doble sentido), no se como salió el tema del amor, no fue la excepción. Entre finta y finta, auque no recuerdo el momento, Jorge miro a Santiago, y dijo:
- Lo que pasa que la gente de hoy no sabe nada sobre el amor – Y mirándolo a los ojos comenzó a contar una escabrosa escena de amor – “ ........ Yo estaba en sus brazos – le dijo - ..... él me miraba fijo, con una mirada amante. Tenia los labios entreabiertos, húmedos y me besaba......... Me besaba apasionadamente....... Yo estiraba mis brazos rozando su pecho con mis manos mientras sentía mi boca humedecerse. Él me acariciaba...... me acariciaba tiernamente..........” – A todo esto, todos nos quedamos mudos, parecía que todo alrededor se hubiera detenido. Pero Santiago era él mas afectado, su rostro parecía del color de su remera, aunque no lo aceptaba estaba totalmente perdido en el relato, tanto que por primera vez deseaba acercarse a aquella persona que estaba enfrente y comérselo en un tierno y dulce beso. Llevárselo a su casa y amanecer con él entre sus brazos. El resto de nosotros casi sin respirar nos empezamos a mirar, las chicas estaban coloradas de la vergüenza, y nosotros no sabíamos dónde meternos. A pesar de ser nuestro amigo, no podíamos creer lo que estaba contando en publico. El desenlace de la historia se preveía como sería, pero el continuo – “ ....... De repente un grito escapó de mis labios y tendí mis brazos hambrientos hacia él. El se reclinó sobre mí y volvió a besarme cuando..........- en ese instante en lo más excitante de la historia, a Santiago se le había resbalado un vaso de las manos, mojándose los pantalones justo en su entrepierna, donde no solo se notaba que se había mojado sino que también había evidencia notoria de lo que ocurría bajo la cremallera; no sé cuando o como había conseguido ese vaso, pero se maldijo por cometer esa estupidez. Todos lo miramos, su rostro era un tomate, Jorge lo miro con un destello en sus ojos, y con una sonrisa diabólica termino el relato diciendo : “ ........... cuando mi padre me deposito en la cuna y me dejó con el biberón.”
El relato termino con una coro de carcajadas, todos menos Santiago, que no pudiendo ocultar su vergüenza, se acerco a Jorge, con la intención de darle un buen golpe por burlarse de él. Pero ese golpe no llego a destino, ya que unos brazos fuertes lo sujetaron, y unos tibios labios fueron lo que lo impidieron.
Claro, después de la fiesta, Santiago pudo conseguir amanecer en esos brazos, y yo volví solo a casa.
Nota: espero que les guste. Cualquier critica o amenaza escriban a subaru@ubbi.com.ar