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XI
**Por fin. Ya todo ha terminado**
… Se dijo Jonnhy capturando un botellin Budweiser World directamente de las manos del mesero que deambulaba por el salón con aire taciturno. Solo faltaba soportar las dos horas que durara la recepción organizada, después de la conferencia, por algún fanático y cabe resaltar desconocido comensal para festejar la victoria del juicio contra Percy Valen. Nada desfogado. Era mas bien un pequeño resumen desplegado en la misma sala de prensa y que contaba con la presencia de la fiscalía y jefatura del estado. Aquí y allá se reconocían distinguidos legistas, reporteros y algunos personajes cercanos al caso. Demasiada pompa para menudo chapuz. Pero los grupos caza cabezas lo habían celebrado en grande el día anterior y el gobierno prefería ver a la mayoría sufragista contenta con el concepto de justicia sin preferencias que ahora imperaba en la televisión. Con ello la pequeña extravagancia de la que ahora era participe también seria comentada en los noticieros nacionales de las nueve AM
Jonnhy se pregunto si tanto jolgorio era correcto restregárselo a la cara de un desgraciado como Valen. Todavía recordaba sus ojos inyectados en sangre y la desesperación de sus gritos al promulgar su inocencia. Todavía sentía que algo se le había escapado al largo brazo de la ley durante este caso
-Jonnhy!
Se volvió de inmediato por poco atragantándose con el espeso sabor de la cerveza en su epiglotis. Nelson Oldman camino hacia él con los brazos extendidos y el opaco brillo de su dentadura postiza ocupando el mayor plano en su rostro aviejo. Que hacia su jefe allí?. Se pregunto a tiempo que recuperaba la postura
-Nelson!. Que …. No esperaba que vinieras –alargo la mano para saludarle y Nelson se la estrecho con fuerza
-He llegado apenas hace unos minutos. Expresamente para felicitaros a ti y a Dan
Jonnhy carraspeo algo fastidiado –él lo ha hecho todo. Yo solo he estado ahí
-modesto como siempre muchacho. Ya se lo demás. Dan ha dicho que has sido indispensable
-ya. Que gentil de su parte mentir por mi
Un súbito estallido de risa dejo a la vista la total extensión de los dientes artificiales en la boca de Nelson –lo dicho. Me gusta tu modestia
-pero si es el viejo Oldman del Treevel le moi, el bufete mas light en el estado Californiano
De frente hacia ellos Melvin se acerco con su paso petulante y seguido del cortejo menos apetecible en esos momentos para Jonnhy.: Greer, El sargento de la comandancia, la tía paleta, Dan y para su turbación e indignación el dichoso Christopher sleps rojos. Repentinamente tuvo la enorme necesidad de llenar sus pulmones con aire fresco. Su cuerpo se tenso en tanto una visible arruga fruncía su ceño y sus labios adquirían un rictus desagradable
Por otro lado Dan era el ejemplo apetitoso de la tranquilidad y seguridad. Aparentemente. Sus dedos tamborilearon la superficie lisa del botellin rubio que asía con desgano al notar la expresión mosqueada del pelirrojo. Ahora resultaba que era el mas enfadado?. Dan podía ser capaz de entender la reacción de Jonnhy, la pasada noche. La presión, la inexperiencia frente a algo para lo que los heterosexuales simplemente no estaban capacitados. Había comenzado a psicoanalizar aquella turbia escena entre las sabanas y estaba dispuesto a aceptar la total culpa. Sin embargo el hosco abogado no le prestaba muchas razones para disculparse. Desde esa tarde su presencia solo exfoliaba, una barrera hostil encarnada en sus gestos parcos y su actitud apática; hasta agresiva. Le había volcado el rostro las mismas veces que se encontrara buscando sus avellanos ojos. Y cada vez que tanteara la posibilidad de acercarse, una álgida aura emanada de su precioso ser, le repelía sin contemplación. A eso debía sumarse el grosero desplante a la periodista de la CNN cuando les había solicitado a ambos una pequeña entrevista sobre su trabajo en el caso. Luego no podía pasar por alto para nadie, su nuevo complejo ermitaño …
-no te habrá copado Melvin, eh Jonnhy? –bromeo Nelson aprovechando palmear con cierta fuerza excesiva el brazo del rubio
Jonnhy intuía que no era el único en “apreciar” al detective Slater –Tanto como una citación bancaria –Respondió de mala manera. Aun así Nelson, Greer y Christopher rieron. Tal vez imaginándose una bateada entre amigos
-Hacéis buen equipo –afirmo jocosamente el magistrado a lo que el Comandante añadió:
-prueba de ello ha sido el veredicto del jurado. Cierto?
-si, si. Un veredicto sin discusión
-por eso la Cadena quiere darle una cobertura especial. Un reportaje de treinta minutos este fin semana. Nada detallado
-os gusta hacerlo publico, verdad?
-no me diga que no esta de acuerdo detective Slater. El Fiscal Cooper ya ha accedido a darme cinco minutos. Y yo espero contar con otros cinco de su tiempo
-no soy hombre de espectáculos. Dan en cambio …
-pero es que Dan lo puede todo ^___^
-epa. Que voy a terminar retractándome
-conseguirás una demanda
-y que me dice usted. Sr. Eiveel. Con esa pinta ha de ser amante de los shows
Christopher rió abiertamente. Pero en su lugar fue Dan quien respondió
-aunque resulte difícil de creer, Sta. Mela, Christopher es hombre de medicina
Jonnhy habría sorteado varias suposiciones primero; Desde, que aquel tipo era un descarado boyerista, hasta un fantoche vividor. Todo menos un medico. Arrugo el entrecejo aun mas en la escala de lo visible, mientras escuchaba como los demás ya tenían centrado en la conversación al cómodo doctorcillo
-y desde cuando sois amigos –Pregunto Nelson al parecer interesado
-no son amigos –El pequeño grupo le dedico su atención. Incluidos los aludidos. Quizá porque su voz se escuchara por primera vez durante todo ese inadvertido momento entre bromas y comentarios. O quizá porque el tono era lo bastante fuerte como para sobresalir en medio del minúsculo alboroto. El echo era que Jonnhy sintió que las palabras salían solas de su boca una vez captada la atención del grupo. Firmes y lo suficientemente claras y serenas como para parecer un comentario a la ligera –No son amigos. Son amantes …
Hubo un incomodo silencio en el que las miradas oscilaron. De Jonnhy a Dan. De Dan a Christopher. De Christopher a Dan. El aire se había tensado abruptamente y parecía palparse la incomodidad de los presentes. De algunos de ellos. Ya que si Jonnhy tenia el gesto fastidiado, la expresión de Dan ahora le era todo un reto. En cambio Christopher sonreía de manera neutra y Melvin sorbía de su botellin, el ultimo trago de cerveza; ajeno al grupo
-… ehm. Entonces que decías sobre esos cinco minutos
Al fin la tía paleta dejo de parpadear y rebusco con las manos, el hilo de la conversación
-…hanm, hanm. Di-digo que al publico le gustaría escuchar una descripción mas detallada … de la escena del crimen
-a la gente le gusta eso?
-les encanta –agrego Christopher
-permiso –contrario a los cinco segundos de fama anteriores, esta vez nadie se percato o no se quiso percatar de su graciosa retirada. Jonnhy desapareció entre el escaso gentío anhelado un poco de soledad. Y sintiendo que tras la ligereza de sus palabras, su estomago se revolvía y sus manos temblaban. Llego a los servicios con el paso atropellado y tan pronto como tuvo en frente el lavabo, sumió la cabeza bajo la llave soltando un refrescante chorro de agua fría. Que estaba haciendo?!. Como había podido decir aquello?!. Al enderezarse, su imagen en el amplio espejo frontal se alzo también mostrándole un rostro enrojecido, mojado y extrañamente penoso. Reconoció en su propio reflejo, la mezcla confusa de los celos con el afán de lastimar a Dan.
Quien había dicho que la vengaza tenia sabor a miel, no sabia cuan equivocado estaba
La puerta de los servicios se abrió de un solo empujón y un sonido estruendoso resonó en el aire cuando reboto contra el muro lateral
-¡se puede saber de que coño vas?!!
Jonnhy se estremeció bajo la furibunda apariencia de Dan que se cernía sobre él a cada metro. Se puso inmediatamente a la defensiva pero no pudo evitar retroceder un par de pasos
-no he dicho la verdad, acaso?. No sois amantes tu ese tío?
-pero de que cojones estas hablando!
-hablo de tus intenciones para conmigo!. Que creías. Que porque no me lo he montado nunca con un tío iba a caer redondito en tu cama?!. Claro. Y como no has conseguido nada conmigo, vas y te lías con el maniquí ese. Pero eso a mi me tiene sin cuidado!, ¡solo te agradecería que le recomiendes vestirse un poco mas, para cuando salga a recibir tus visitas!
-que? … Eres un gilipollas. No te enteras de nada!
-que mas da!. Puedes hacer lo que te venga en gana!. Follarte a cuantos te de la gana. Lo que me jode es que me tomes por idiota y creas que puedes deshacerte de mi sin darme alguna explicación!
-deshacerme de ti?!. Mph, esto es único. ¡Es que te olvidas que has sido tu quien la ha jodido?!
Fue como si un proyectil 64 hubiese impactado contra su estomago distorsionando toda la rabia que había acumulado contra Dan desde la noche anterior. Jonnhy había terminado aceptando la mortificante contradicción de su cuerpo entre desear a Dan y rechazarle en la intimidad. Era su culpa, tan claro como el agua. No obstante escuchar la sentencia de la boca del ser anhelado, era impactante. Amedrentado retrocedió un paso. Sus ojos abiertos. Su estomago empezó a rechazar el contenido de cerveza. Intento hallar en la paradoja de sus emociones, algo que le valiera de soporte para erguir la cabeza frente al Fiscal. Lo que sea. La mas mínima falla del hombre en la situación. Alguna razón para no sentirse el miserable del mes. Después de todo no había sido él quien perpetrara la injuria, sino su cuerpo …
-¡ese no es el punto! –Grito finalmente vencidas todas sus opciones. En esos momentos su cerebro llanamente no podía concretar muy bien el ansiado contraataque. Lo único que sabia y que tenia al alcance, era la falaz palabrería de Dan y su traicionero proceder –De cualquier manera no cambia el echo de que intentases utilizarme!
-y vamos con lo mismo –suspiro Dan. La tensión de su cuerpo desapareció virtualmente de pronto y un aire cansado reemplazo la amenazante aura. Mientras se volvía hacia la puerta agrego: –mira. Me da lo mismo. Piensa lo que te venga en gana, vale?. Solo … solo déjame en paz
Hubiese sido mejor alguna otra frase. No esa, precisamente que confirmaba sus aciagas conclusiones. Jonnhy frunció el entrecejo y una vez mas sintió que las palabras se acumulaban en su garganta –huyes como un cobarde –mascullo–Igual que ayer. Primero en la Corte y luego en tu oficina
-he dicho que no quiero hablarte!
-y que harás?. Llamar a Melvin para que te haga la segundona como anoche?. Sois tan unidos, cierto?
-que? –El Fiscal se volvió a mirarle. Mas sorprendido de lo que Jonnhy hubiese esperado
-no te queda el tonto Dan. Anoche en tu oficina, Melvin me ha restregado muy orgulloso lo tuyo con aquel imbecil. Cuando le has contado lo nuestro, eh?. Antes o después que decidieras desecharme porque no te sirvo para comértela
La frente del Fiscal se surco de varias líneas antes de que las palabras salieran de su boca. Tan mordaces como las de su interlocutor –explícate. Y explícate muy bien porque si hay algo que me jode es que me tilden de chivato. Anoche, Melvin te dijo que?...
-es que no hay nada que explicar. Todo esta muy claro.
No respondió. Aun su mirada permaneció sobre Jonnhy exigiendo impasible una aclaración
Jonnhy le devolvió la mirada -Después de tu cortes despedida en la Corte me quede esperándote en tu oficina. Melvin llego muy noche exigiendo que me fuera. No me quiso decir porque. Ni me importa –Se apresuro en agregar –Pero me dejo bastante claro donde te podía encontrar y con quien. Dime. Como debía interpretar eso?. Oh pero si era cierto. Muy cierto. Y cuando te llame fue tu noviecito quien me respondió. Y lo de esta mañana. Seguro que él si te lo habrá trabajado muy rico, no?. Después de todo entre maricones os entendéis co_
Jonnhy retrocedió amilanado cuando Dan comenzó a avanzar hacia él. Mientras la ira contenida en esos ojos rojizos le habían paralizado, sus pasos pesados podían escucharse golpeando la dura losa. Ni una palabra mas salio de su boca. Sintió la sombra hostil del Fiscal cernirse sobre el, justo cuando su espalda encontraba el muro acristalado y luego esas manos que noches antes le habían acariciado con adoración, le aferraron por las solapas de la chaqueta y golpearon su columna contra el vidrio
-jamás, me oyes? –hablo el Fiscal lenta y fríamente –Jamás he comentado mi vida intima con nadie. ¡Con nadie!. Lo, “nuestro”. No fue excepción. No se como coño se ha podido enterar Melvin, pero lo averiguare. Para tu tranquilidad. Nadie dirá que un maricón homosexual te ha mamado los huevos. Tranquilo guapo. Yo me encargo de eso … Ahora hazme un favor quieres?. ¡Mantén alejados tu ilustre culo de hetero y tu legua viperina, de mi!. Estamos? –Se tomo la molestia de alisar los pliegues de su saco antes de marcharse …
Solo con el ruido del pestillo cerrándose suavemente Jonnhy pudo reaccionar. Permaneció varios minutos recargado contra el espejo y mirando fijamente hacia las puertas. Se sentía apabullado. Angustiado. Se pregunto si podría ser cierto que los heterosexuales eran seres egoístas y estupidos y que por naturaleza no estaban capacitados para entender ciertas cuestiones sobre el amor. Si no como se explicaba la conocida sensación de culpabilidad creciendo en su interior. Se enderezo desganado.
Debía hacer el informe para el Treevel esa noche. También quería dormir un poco. Y por la mañana regresaría a Los Ángeles. Con suerte encontraría en el cesto de basura de su despacho, el numero móvil de la Sra. Del castillo y aceptaría esa copa desestimada por motivos obvios. La brisa nocturna en los aparcamientos fuera del edificio refresco su rostro congelando las minúsculas gotas de agua que habían persistido en su sien desde los servicios
-bonita manera de cerrar un juicio por asesinato –se dijo caminando entre las penumbras hacia la calzada de la Sexta Sutro
Se detuvo al reconocer la silueta de un hombre reclinado en uno de los pilares de hormigón que daban hacia la valla de salida. Jonnhy no había sido nunca hombre de enfadarse dos veces por el mismo motivo. Pero cuando Christopher se aproximo con el paso seguro y la mirada brillante. Amable. La misma rabia de esa mañana titilo en sus músculos. Por instinto arrugo el entrecejo
-estas mas calmado? –le pregunto Cris, esbozando una media sonrisa
Jonnhy se limito a taladrarle con la mirada
-ya. No es que quiera pasarme de listo, sabes?. Pero tanta ira no es buena para la salud
-que mierda quieres?
-^^. Nada, que voy a querer. Tenia un poco de curiosidad sobre esto que has dicho ahí dentro?
-el que?. Dan y tu?. No sois amantes? –ironizo
-no se porque se te ha podido ocurrir … Dan y yo nos conocimos en el instituto. Saca la cuenta, ^^ hace ya muchos años, eh. Y ni siquiera entonces se nos había pasado por la cabeza una cosa como la de ser novios o amantes. No es sorprendente?
-… -tampoco respondió. Aunque ciertamente la respuesta le sorprendía. Mas bien; le venia como una ducha refrescante de alivio puro.
-bueno. Como consecuencia de tantísimos años de amistad, a veces se me da esto de pasearme desnudo delante suyo. Si tienes hermanos, sabrás lo que digo
-porque me dices todo esto? –Se animo a preguntar y agrego con desinterés –eso es asunto vuestro
-porque … Soy hombre tiros y no me gustan los malos entendidos. Hacen mucho daño, sabes?
Por un momento a Jonnhy le pareció que los ojos negrísimos de Christopher centellaban como si se alejaran del lugar en una fugaz evocación. Pero fue solo un breve momento. Casi al instante, volvió su atención
-en fin. Te decía:. No se de que vais tu y Dan. No es mi asunto, lo se. Pero comprenderás mi preocupación si le veo interesado en alguien mas
Jonnhy parpadeo. Antes no lo había podido desvelar. Sin embargo ahora la afable aclaración de Crisropher adquiría todo el peso de su significado. Conservo su impasibilidad mientras el otro se frotaba la nariz pecosa y hablaba
-aunque … no ha sido hasta ahora que lo he entendido del todo. Que lo sepas, eh?
-quieres dejar la palabrería?. Para empezar, no tengo buen humor
-claro ^^. Y que lo digas. Se te ha notado ahí dentro
-al grano
-^^ … -la transformación duro lo que podría durar un parpadeo. Súbitamente el amable embozo que había pintado el rostro de Christopher hasta ese momento, demudo a un careto maléficamente sardónico. Sus oscuros ojos sonreían, no con dulzura, sino con la impertérrita advertencia de un cazador. Su sonrisa ladeada no expelía alegría, sino altanería y locura –Le quiero. Él es mío. Y tu estorbas entre nosotros
-… no le he visto ningún cartel que diga tu nombre
-no hace falta. Era mío antes de que llegaras y lo será después de que te hayas ido
-es una amenaza?
-^___________^. No insistas por favor. –Fue como pasar la pagina de un álbum de retratos y una vez mas materializar al pedante y obsecuente Christopher -Por tu propio bien y el de Dan –agrego, dio media vuelta y camino de regreso al edificio haciendo un gesto vago con la mano en alto –cuídate, encanto!
Jonnhy le vio alejarse con las manos en los bolsillos y perderse tras las puertas acristaladas del salón de prensa. Se dio cuenta de que había estado reteniendo el aire. No tanto por la rabia, como por la impresión que aquel sujeto le provocaba. Sabría Dan sobre la distorsionada personalidad de Christopher?. Sabría que buscaba en él algo mas que amistad?. No de una forma sana según esta platica le había dado a entender
-esta pirado –dijo comenzando a preocuparse
-buenos días señoría!
Dan no reconoció al divertido payaso que le saludo con la mano en alto desde los espesos vahos de un pequeño cubículo. Atino a sonreír condescendientemente mientras obligaba al nervillo en su frente a apaciguar su temblor. Se había corrido la voz por ahí, que pronto pasaría a formar parte del apretado circulo de magistrados del Estado. **la noticia del siglo**. Tal idea no le era del todo desagradable. Si no fuese por el constante asedio de payasos sensacionalistas como aquel. No se encontraba de buen humor. La noche había sido larguisima entre pensamiento y razonamiento y le hubiese apetecido otro par de horas de sueño en día viernes. Pero le urgía mas aclarar con Melvin, la delicada declaración de Jonnhy que le involucraba. Así que a pesar de lo desagradable que resultara la Jefatura Central de Policía, paseo su vista por el lugar atestado de gente extraña. La mayoría acostumbrados al trajín cotidiano y al chalado sobresalto que provocaba de vez en vez la chica de la centralita
-Dan!
-… ¡justo el hombre que me puede ayudar –dijo estrechando la mano del sargento en jefe
-tu dirás
-estoy buscando a Melvin
-Melvin … ah si. Esta en la mesa. Manoseando a una bonita prostituta que ha llegado esta mañana
**humor de policía?** -ya. Entonces le esperare en su escritorio
-vale, vale. Ya conoces el camino
-ssi
No entendía como una persona en sus cinco sentidos podía pasarse 18 de las 24 horas diarias encerrados en espacios tan pequeños como ese. La oficina, o mas bien, el cubículo de Melvin, era prácticamente una litera con tazón incluido. Sus tres por tres metros encerraba un austero escritorio de metal cromado, con su ordenador incompatible en lo referente a la modernidad del pequeño espacio. Una silla giratoria en donde Dan se desparramo tratando de encontrarla mas o menos cómoda y un cesto repleto de basura a distancia basquetbolista. Los paneles que hacían de muros estaban repletos de nauseabundas fotografías de cadáveres. Rostros de desparecidos y mapas de la ciudad que ni siquiera habían salido en la guía turística.
-espero que no tarde –se dijo suspirando. Había un reloj digital con la pegatina de una mujer desnuda en el costado, junto al ordenador y varios dossiers desparramados alrededor –que asco
Apenas a dos minutos sus dedos tamborilearon la superficie de metal. Sus ojos se desviaron hacia el reloj vadeando la posibilidad de regresar despues. Miro detenidamente la figura desnuda de la pegatina. Los tobillos se perdían incididos entre el borde del reloj y la cubierta de un folio rosado …
-“Martina Brondwall” …
Dan se inclino sobre el escritorio apoyando los codos alrededor del folio, lo deslizo un poco y lo abrió …
-Melvin, Melvin. Que haces aun con Martina fuera de archivaje?
Paso una a una las hojas selladas, primero desinteresado … Desconcertado después …
-pero que …
Todo estaba ahí: Los reportes forenses de Melvin, las fotografías del crimen, los cuestionarios para los testigos con sus respectivas declaraciones en la corte. La mismísima declaración de Valen. Decenas de retratos de Martina degollada. Y lo que mas le desconcertó: El informe y sellado de la Fiscalía con su firma estampada en cada partitura. Todas, eran las copias originales del caso Brondwall. Copias que solo debían estar en su oficina. Bajo llave
-entonces es cierto. Esto era lo que fuiste a buscar la otra anoche –Despacio deslizo el archivo hacia si. Sopesando las infinitas posibilidades que habían llevado a Melvin a hurtar. Porque no encontraba otra palabra para explicar la presencia de “sus” archivos en aquel lugar. Pero entonces algo mas llamo su atención.
Un segundo archivo clamaba con pasmodica trascendencia entre los demás papeles sobre el escritorio. Las puntas estaban ajadas y la cubierta borrosa:
“Martina Brondwall”
Dan dudo en abrirlo y cuando lo hizo: Una Martina joven, triste, y viva, le sonrió. Empezó a leer el informe del patrullero Melvin Slater escrito a mano alzada en borrador, la noche del 31 de diciembre del 2001 …
“2-45- caso …” –intento de suicidio …
Continuara …