
por Tarol 4
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La noche atrapaba a todo aquel que en las calles húmedas estuviese, la luna estaba más ovalada y brillante de lo normal… , las nubes negras por la oscuridad reflejada en ellas alzaba su rumbo hacia un lugar donde nadie sabe cuál es…
Los ojos gatunos se abrían lentamente cortando el aire con las pestañas cobrizas tan largas, la piel pálida de este se removía entre las sombras, siendo el único objetivo de la oscuridad centrado en el, pero huyendo a la vez por la luz que emanaba sin quererlo.
Se levantó lentamente de la mesa de mármol antigua y polvorienta, el cabello rojizo esparcido antes por esta calló ahora por sus hombros y parte de la cara, sus labios carmesíes pintaban una agradable, fría y fina sonrisa en su rostro de niño cruel y bonito; al levantarse las cadenas atadas a su cintura hicieron un ruido de eco agudo, sus ojos ámbares con las pupilas dilatadas y gatunas se fijaban en la ventana rota de aquella estancia lúgubre.
Ángeles caídos con espadas en sus manos, y llorando sangre por la crueldad de sus vidas pasadas, adornaban el mausoleo reencarnados en estatuas…
-Hoy… te encontraré… -Pronunció caminando a pasos cortos hasta la entrada de esta- -Susurró levemente, pero las palabras fueron arrastradas por el viento suave que mecía su cuerpo en una leve melodía, mientras miraba con una expresión dolida… fría e inerte a la luna-
- Esta vez… te encontraré… lo juro… -El viento meció el cabello cobrizo dividiéndolo en miles de hebras doradas mientras una lágrima de sangre era arrastrada con ellos-
…
Caminaba lentamente por la ciudad, solo el rastro de la soledad hacía presencia en ese momento. El brillo de la luna era la única luz encendida en esa noche triste que se cernía sobre todo aquel que se descuidase.
Andando levemente por la acera, rozando las yemas de los dedos con el cristal de la tienda por la que estaba pasando, se paró enfrente de esta mirando lo que había dentro, todo estaba roto y desordenado, ropa, una tienda de ropa… -dijo-
“La tienda se iluminó, dejando ver a dos personas dentro y una dependienta al fondo, la ropa rodeaba el lugar, la ropa bien puesta en cada estantería, más gente hablando y probándose los atuendos en los probadores…, las luces iluminaban sus ojos, pero no le dañaban era extraño…
-¡Vamos Ken! ¡Vamos! ¡Porfa cómprame esa playera! ¿Sí? ¿Sí? ¿Sí? –Decía una persona muy parecida a el--No Alen no puedo, además dime, ¿Quién te va a invitar después al cine? –Dijo la otra persona al lado-
-¿Tú? ¡¡Te amoooo!! –Dijo este abrazándose al cuello del otro- “
Pasó su mano por el cristal como si pudiese tocar a los de dentro.-¿De… verdad eres tú…? –Se dirigió corriendo a abrir la puerta de la tienda-
Las luces se apagaron de repente, volviendo todo a estar igual de destrozado… igual de polvoriento y desolado dejando a este con la respiración agitada por la alucinación.
Agachó la cabeza, caminó hacia dentro del lugar, mirándolo todo, se paró enfrente de un espejo de los probadores, era enorme, acercó su mano y la apoyó en el cristal, pero por una razón… su reflejo había huido de el.
-Huyó hace mucho tiempo… -Rió con melancolía mostrando una sonrisa hipócrita y falsa-
Continuó paseando por la tienda hasta que decidió salir de esta.
Caminaba por las calles destrozadas, la de recuerdos que habían en cada rincón de la ciudad, andaba cuidadosamente observando todo a su alrededor, hasta que llegó a la plaza central, todo estaba destruido, todo fue destruido por ambos, por ambos bandos….
Su vista se fijó en lo que le rodeaba, una fuente gigante adornada con una mujer besando a un hombre cayendo el agua de los ojos de ambos, siguió pensando mientras se sentaba en el borde de la fuente, la ciudad muerta… le vino a la mente, igual que el por dentro pensó.Apoyó el codo sobre su pierna y con sus manos sostenía su cabeza por la barbilla, esperar, esperaba.
El tiempo pasaba, la luna era testigo de las lágrimas de sangre que derramaban sus ojos ambarinos.
Cuantas veces pidió, y quiso, que todo fuese como antes, cuantas…
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-Tú, Alen, serás el cebo –Decía una persona realmente alta, con los ojos inyectados en sangre, de fino cuerpo, cabello largo negro lacio, y espalda ancha--¿Porqué tengo que ser yo el cebo…? –Replicó levantándose del sofá mirándole a la cara vacilante -
-Puesto que eres muy importante para una de las personas más peligrosas de los “ Angelous” , querrá matarte es de suponer. –Dijo cruzándose de brazos observando a este-
-Yo también quiero matarle. –Decía este mirándole a los ojos sin temor-
-Serás el cebo, nosotros, los demás, Arianne, Lucy, Jhos, Kirie, Anatar y yo, estaremos detrás de ti escondidos, emboscada, para tus dudas voladoras –Terminó de decir lamiéndole los labios sonriendo a la vez-
-¡No hagas eso…! -Dijo dándole una bofetada y retrocediendo unos pasos con la expresión de repugnancia en su cara-
-Cálmate cariño, necesitarás fuerzas para esta noche. –empezó a alejarse unos pasos- En la plaza central a las tres de la madrugada, es una orden no una petición, recuerda eso, hoy acabaremos con ellos. –Anunció mientras se marchaba cerrando la puerta de la habitación-
Bajó la cabeza agarrándose las manos con fuerza, heridas acudieron a sus manos por la presión de la fuerza de las uñas.
-La puerta se abrió haciendo un ruido agudo-
-Alen… -Se acercó Arianne, con la piel pálida, de cabello negro por la cintura, y ojos tan oscuros como su propia vida al igual que su alma- mírame… -Le cogió las manos y lamió la sangre escurridiza que se estaba derramando- tienes que hacerlo, por nosotros, queremos vivir en paz… y mientras ellos estén aún no se podrá hacer.
-Pero Arianne… -Le dijo mirándole a los ojos-
-Necesitamos descansar… -Le dio la espalda y se dirigió hasta el otro extremo de la habitación -
-Sabes que soy yo más que nadie de vosotros el que quiere estrangularle… matarle ahorcarle y desgarrarle, y por último… beber su sangre…
-Descansa, las pocas horas que quedan de día, pronto vendrá lo fuerte. –Dijo abriendo la puerta marchándose-
-Ken… -Susurró-
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-¿Cómo está el crío Arianne? –Saltó del techo Kirie, hombre fuerte y ancho pero a la vez ágil, de tez morena, ojos blancos y cabellos blancos .
-No está muy bien… veo esto demasiado para el, tan solo tiene catorce años… -Decía mientras se apoyaba en la pared sujetándose los pechos con los brazos cruzados haciendo así ver más su escote-
-Ya lo dije yo desde un principio, pero no, ese estúpido de Lark tuvo que convertirlo –Frunció el ceño por la molestia-
-Para vuestra información –Interrumpió la conversación Lark- ese niño es capaz de mataros a ambos sin mucho esfuerzo anunció Lark apareciendo de la nada-
-¿Qué? –Dijeron los dos al unísono-
-Cierto chicos, lo admitáis o no es así, es nuestra arma secreta, incluso para mí ahora sería un problema enfrentarme a el, la creación supera al creador. –Rió ante lo dicho-
-…Quiero acabar con esto cuanto antes –Dijo Arianne dirigiéndose hacia la entrada de la mansión-
-¿Qué le pasa Kirie? –Preguntó siguiendo con la vista por donde se había ido la mujer-
-Es muy fácil, su sentido de madre está saliendo, y pensar que ella era la más fría del grupo –Dijo sentándose en la alfombra roja aterciopelada que cubría todo el suelo-
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El viento empezó a hacer presencia en ese momento, su cabello se movía al compás del ritmo de la corriente, poco a poco se fue iluminando la plaza central, ejerciendo sobre todo lo demás sombras inmensas por la fuerza de la luz.
-Ya está aquí… -Levantó la cabeza mirando hacia el cielo, varios puntos dorados se acercaban rápidamente hacia el-
Apoyó sus manos en la fuente y dio una voltereta hacia delante a gran rapidez, las cadenas enroscadas ahora por su brazo izquierdo sonaron chirriantes.
Se quedó quieto de pié sin ninguna expresión en la cara.
Las luces llegaron a su destino, pronto las tenía enfrente, eran cuatro, pero parecía que había visto seis no cuatro, pensó.
Las luces se fueron metamorfoseando dando destellos en formas humanas con alas blancas.
-Rino… Mir, Aly, -Pronunció este mirando hacia el grupo de alas blancas- ¿Y tú… lucecita porqué no te transformas ya? –Preguntó acercándose a pasos cortos y lentos hasta la forma ovalada de la luz resplandeciente, se paró enfrente de ella y esperó-
-Vamos Ken no esperes más –Echó la cabeza hacia atrás Rino mientras exhalaba un suspiro-
La luz se fue haciendo más grande, iluminando a Alen, este se tapó los ojos entrecerrándolos, la luz era demasiado fuerte, vio como la luz desaparecía lentamente dejando ver las piernas de momento por donde Alen tenía fijada la vista y agachada.
Cerró los ojos y dejó caer los brazos a los lados, fue subiendo la cabeza poco a poco y abrió los ojos lentamente.
Los cuerpos estaban casi pegados, no había casi distancia entre ellos, un ataque podría decidirlo todo desde ahí, desventaja para los dos, igualdad.
Terminó de levantar sus parpados viendo el ropaje de aquel dueño, ropa blanca… ropa pura, detestable, dos cadenas doradas alrededor del torso cruzadas , levantó la cabeza hasta encontrándose con unos ojos oscuros y pestañas rubias que se clavaban dentro de el.
-Alen -Pronunció el dueño de las palabras graves, con voz aterciopelada y seductora, echando hacia atrás los mechones rubios que caían sobre su cara--Ken – Sus miradas chocaron, sus cuerpos se tensaron, pronto empezaría todo, pero… ¿Dónde estaban los demás?, retrocedió varios pasos extasiado por la exquisita y repugnante vista que sus ojos le estaban concediendo, volvió a sentarse en la fuente esperando.
-¿Se puede saber a que estás esperando Alen? –Habló Aly cruzándose de brazos-
-Salid ya –Alzó un poco la voz este, pero nadie respondió-
-¿Que? ¿Hay alguien más? –Adelantó Rino dando una vuelta por la plaza- Yo no veo a nadie.
-Ohh va a ser que buscabas a ¿Esto? –Hizo un sello- Morte, vita, set, shan –pronunció haciendo aparecer en un círculo sagrado varios cuerpos-
Abrió los ojos y la boca con sorpresa, eran sus compañeros.
-A-Alen… -Pronunció Arianne en un susurro-
-¡¡¡ARIANNE!!! -Corrió hacia a ella y le levantó el rostro- Arianne, Arianne, ¿Qué os han hecho? ¡Arianne! –Derramaba Lágrimas de sangre mientras la acurrucaba en su pecho-
-H-Huye… n-nos em-boscaron… -Alzó su mano y limpió una de las lágrimas que caían por las mejillas de este-
-¡Arianne!
-Ohh que escena más patética –Rió Rino- Así que era eso lo que buscabas.
Ken estaba cabizbajo, no podía observar todo esto, pero tenía, tenía que matarle.
-… -La mano de Arianne cayó al suelo sin movimiento, y sus ojos se entrecerraron, pronto los demás cuerpos y este se convirtieron en neblina y desaparecieron, dejando a Alen en la misma postura en la que estaba antes.
Se levantó lentamente aún con la cabeza baja y las lágrimas de sangre corriendo por sus mejillas.
-Vaya vaya, el chiquito se nos está enfadando, aberración, pronto descansarás junto a tus compañeros. –Dijo Aly empuñando una especie de espada reluciente-
- Mort… der… suf… - Empezó a susurrar-
-¿Qué te pasa? ¿No puedes hablar? –Dijo acercándose Aly a este hasta quedar enfrente de el-
-Ten cuidado Aly –Respondió Ken mirando la escena con ojos serios, sumidos en la tristeza- ten cuidado.
-¡Ya! ¡Vamos a divertirnos el es solo uno! ¡Nosotros somos cuatro! –Empezó a reír la chica delante de Alen-
- Shin… nel… jhun… - Susurró de nuevo-
-¿Oh? Voy contigo a jugar un ratito Aly –Contestó Rino acercándose corriendo hasta donde estaban-
- Khan… nel… dhy… - Susurró mientras levantaba la cabeza lentamente-
-¿Qué dices? no te escucho. –Aly sonreía pícaramente observando el temblor de Alen-
Levantó la cabeza dejando ver sus ojos, ahora rojos, no se veía ni la pupila, terminó de levantar la cabeza, en la cara no tenía expresión, Rino y Aly retrocedieron varios pasos.
-¿¡Que demo!? –Alen avanzó un par de pasos , las alas de Aly empezaron a retorcerse como si de un pañuelo se tratase, gritos de dolor hizo arrancarle de la garganta de Aly, seguidamente avanzó un par de pasos más y lo siguiente fueron sus brazos, retorciéndose, haciendo salir los huesos del codo por alante, los dedos partidos por la mitad al revés, encharcando todo el suelo de sangre.
Se acercó más a ella y la miró en el suelo gritando y desangrándose.
-Eres patética… -Una sonrisa lasciva y cruel apareció en los labios finos de este-
Ken, miraba la escena, no le importaba esa chica, dejaría que se encargase de todos hasta que llegase el, la cosa no sería fácil, ni para Alen, ni para el mismo.
-¡¡Muere Escoria!! –Rino sacó la espada de luz y fue volando hasta Alen, las alas se movían a gran rapidez formando una corriente de aire leve, se escuchaba el sonido que estas producían, empuñó la espada de luz en forma defensiva mientras era iluminado por esta a la vez que aumentaba la velocidad.
Alen lentamente volvió la cabeza para mirarle cuando tenía la espada justo apunto de rajarle por la mitad, un campo de oscuridad se formó, transparente color grisáceo oscuro, con rayitos rodeándole, la espada fue neutralizada estampando así a Rino contra la pared, esta se quedó en la misma posición en la que había sido empuñada, el aire removía el cabello de ambos, Ken miraba estupefacto la escena pero sin cambiar la expresión seria y relajada de su cara, su cabello se mecía conforme el campo de energía iba desapareciendo, la espada cambió de rumbo lentamente, ahora apuntaba con el filo a Rino que aún seguía apoyado en la pared, este alzó el vuelo de nuevo maldiciendo por la situación, voló por encima de el.
-Tus alas son un estorbo ¿No crees? –Frunció el ceño mientras las alas de Rino eran arrancadas de cuajo del cuerpo de este, cual bicho le hubiesen privado de sus alas, haciendo que fuese a caer al suelo, un grito se escuchó de dolor; La espada que antes tenía apuntándole fue al suelo mirando con el filo hacia el cielo, esperando la caída de Rino que pronto llegaría.
-Muere… -Murmuró formando mientras sus labios formaban una sonrisa exquisita-
Rino no tardó en caer siendo atravesado por la espada, quedó empalado echando sangre por la boca y por la gran herida ahora abierta, sus ojos quedaron en blanco, no conforme con lo que acababa de hacerle a este, miró a la espada levantándola por el aire arrastrando a Rino con ella.
Ya en el aire, por la fuerza de la gravedad Rino fue cayendo hasta el suelo poco a poco, rajándose así por la mitad poco a poco lentamente, formando una vista digna y preciosa de verla, dejando así complacido al dueño de cabellos cobrizos.
Mir mientras tanto, estaba tirado en el suelo, sin saber que hacer y tembloroso, Alen dirigió la mirada hacia a este mirándole con rencor.
-Mi más preciado amigo Mir, es tu turno cariño. –Se acercó a el riendo por el estado de este- ¿Miedo? –Se fue acercando más a el- ¿Temor? Oh no me digas que me temes –Terminó de estar enfrente de este-
-Tu… bastardo… -Dijo este retrocediendo por el suelo conforme Alen se acercaba-
No aguantó más, sus alas lo elevaron del suelo intentando huir, Alen tan solo le siguió con la mirada mientras se alejaba a unos metros.
-Jajajaja –Rió de nuevo- Adiós. –La vista era contemplada, Mir huyendo dándole la espalda volando con sus alas formando una corriente de aire leve, pues fue cortada, el cuerpo de este se retorció por la cintura siete veces partiéndole por la mitad, haciendo que sus órganos vitales cayesen al suelo junto a el y toda la sangre que apresurada por salir del cuerpo de este lo hacía.
-Volvió a reír mientras miraba ahora a Ken- Me parece… que estamos tú y yo solos esta vez… -Se acercó lentamente hasta Ken quedando a varios pasos de el-
-Te arrepentirás de todo esto Alen. –Habló serio, tranquilo y calmado sin moverse del sitio-
-¿De que me arrepentiré? ¿De tomarme venganza Ken? –Se puso las manos en la cintura y se echó hacia adelante- Dime…
-Que –Respondió secamente-
-¿No deberíamos de estar luchando ya cariño? –Sonrió-
-Claro… pero antes… “ ¡¡¡Arn, dest, kit, nel, dhy!!! -Pronunció rápidamente mientras levantaba su espada de luz al cielo.
Una luz dorada envolvió a Alen haciéndole gritar y levantándole del suelo elevándolo en el aire mientras la luz dorada lo envolvía, los sellos que acababa de hacerle se grabaron en la frente de Alen, “La vida, la muerte, la retención” , el cuerpo de Alen cayó al suelo inconsciente-Sus ojos ambarinos volvieron a su forma normal, sus pupilas volvieron a ser iguales de gatunas que antes, dejando el cuerpo de este sin poder continuar con la lucha y desmayado-
-He sellado tu poder… esta batalla está terminada. –Pronunció con mirada triste mientras se acercaba a Alen empuñando la espada dorada-
La agarró fuertemente y levantó la espada preparándose para el ataque, se quedó mirándole, la expresión de su cara era triste también, ninguno de los dos queríamos hacer esto, se nos fue asignado en contra de nuestra voluntad…
Las lagrimas empezaron a derramarse, sus ojos le estaban traicionando.
-Adiós… Alen… -Agarró más fuerte la espada y se dispuso a atacarle-
- Le habrás sellado a el pero no a mí. – Los labios de Alen se movían, pero la voz no salía de el, sino el la escuchaba dentro de su propia cabeza, ¿Eran paranoias? No, no podía ser.
Detuvo el ataque retrocediendo dos pasos, ¿Quién había hablado?. El cuerpo de Alen empezó a levantarse como si fuese arrastrado, se puso en pie como si estuviese dormido, se levantaba en contra de su voluntad, así parecía ser.
- Angelous de la luz, espíritu de Darno, tu legado acaba aquí, yo, Nel, te sucumbiré al olvido, de donde nunca debiste volver. – Esa voz tétrica y lúgubre sonó de nuevo dentro de su cabeza-
-¿¡Nel!? –Empuñó su espada hacia el cuerpo de Alen- ¡Sal de su cuerpo y muéstrate tal como eres! –Su expresión cambió a enfadada, dolida-
- Un simple Angelous como tú no puede ver mi forma,-Rió- eres un mísero sirviente de Darno, Jajajajaja, vamos Darno, muéstrate, sé que estás en su interior, al igual que yo lo estoy en el de este niño. –Su voz sonó a orden-
-¿Qué…? –La cara se le transformó llena de sorpresa-- Nel, estúpido, no tienes nada que hacer en contra del guerrero de la Luz , formado y vivo aún por el odio de la gente, no sé como puedes vivir así – Sonó otra voz en su interior, esta vez la voz sonaba como cansada-
- Oh Oh Oh, Al fin saliste, ¿Guerrero de la luz eh? Yo en cambio tengo al de la Oscuridad –Volvió a reír-
-Parad, ¡Parad! –Gritó Ken a la nada-
- Terminemos con esto Nel… - Anunció Darno-
- Adelante – Respondió Nel-
Alen se despertó, sus ojos mostraban la duda, ¿Dónde estaba? Lo último que recordaba, era estar arrodillado llorando por Arianne, y ahora… delante de el… estaba Ken, ¿Ken?
-¡¡Tú… tu has hecho todo esto… has… has matado a mi… a mi madre!! –Gritó mientras las pupilas de sus ojos se estrechaban hasta solo verse una línea negra-
-Alen… -Susurró mientras bajaba la vista-
- Vamos pequeño, te concederé lo que necesitas para acabar con el –Rió por dentro Nel-
Alen bajó la vista y alargó su brazo con la palma de la mano abierta, pequeñas chispeantes bolitas negras empezaron a revolotear alrededor de su mano, se fueron aprisionando la una a la otra hasta formar una especie de espada con un aura oscura.
Levantó la cabeza poco a poco hasta mirar a los ojos al dueño de cabellos dorados, su expresión era de furia, de dolor.
-Te… –Empuñó la espada de oscuridad aprisionando bien fuerte por donde la tenía cogida- Mataré.
-Inténtalo…–Le miró a los ojos serio-
Alen se lanzó corriendo hacia el con gran rapidez, la espada era sujetada por ambas manos hacia la dirección izquierda y trasera, la espada iba cortando el viento por donde pasaba, tras escuchar un grito de Alen empuñándola ahora para hacer tal ofensa contra Ken, este alzó sus alas y con gran rapidez casi cuando tenía ya la espada enfrente voló hacia arriba , pero la espada de oscuridad tenía inteligencia propia, antes de que huyese esquivando el ataque una descarga de pena hizo que las alas de Ken fallasen cayendo al suelo.
Alen aprovechando la oportunidad, se giró mientras la espada iba chirriante por el suelo haciendo un circulo rajándolo, levantó la espada para acabar con la vida de este pero el contraatacó.
Sacó su espada de luz a gran rapidez y contraatacó el ataque, chispas grises se formaron por la mezcla de la luz y la oscuridad.
El sonido agudo de ambas espadas al chocar seguía, como limándose la una a la otra, ambas unidas tratando de romper a la otra, ambos tenían el ceño fruncido y su expresión de ira en la cara, ardor empezó a aparecer, las espadas quemaban por el roce, ambos sujetaron más fuerte las espadas y continuaron empujando, Ken sonrió desconcertando a Alen, empujó más en ese momento haciendo retroceder al dueño de cabellos cobrizos, este por la fuerza de la empuñadura de Ken, apartó la espada esquivando el ataque, proporcionándole así un ataque extra hacia este , pues el aún seguía con la misma postura y el tenía más agilidad.
Avanzó por su lado derecho con la espada entre sus manos, y la levantó soltando un grito de ira.
Ken esta vez alzó el vuelo todo lo rápido que pudo, la espada no descargó su potencia esa vez, Alen, estando Ken desde el cielo tenía desventaja, solo podía usar ataques mágicos.
Ken desde el cielo apuntó su espada hacia Alen, de ella empezaron a salir óvalos grandes dorados, demasiados.
-El, es nuestro objetivo –Anunció mandando la orden a los óvalos –
Estos a gran rapidez empezaron a bajar hacia donde estaba Alen, este miraba tan solo hacia el cielo como esas cosas se acercaban a el.
-No me queda otra opción… esperé demasiado, esto quitará parte de mi vida. –Se mordió el labio inferior haciendo que cayese unas gotitas de sangre recogidas por su propia mano-
-Mort, Dye, Shar, Fil –Pronunciaba mientras con sus manos untadas de sangre se tocaba la espalda.
-¡¡AAAAHHHH!! –Gritó arrodillándose ante el suelo, la camisa ajustada negra que llevaba empezó a resquebrajarse por detrás, unas alas de murciélago gigante aparecieron detrás de el abriéndose paso a través de la carne en la espalda de Alen.
Escupió sangre hacia el suelo y miró rápidamente como los óvalos se acercaban a el.
Sin pensarlo dos veces echó a volar, seguro que estas no podrían seguirle, pues la fuerza de la caída harían que se estampasen contra el suelo y reventasen.
Así fue, estas se estamparon reventando, ambos quedaron enfrente del otro mirándose a varios metros.
-Acabemos pronto –Anunció Ken levantando la espada hacia el cielo-
-Adelante –Alen apuntó con la espada hacia abajo-
-¡¡¡Kren, Lar, Has, tex, xer, mik, ghan, Hel!!!-Ambos gritaron haciendo coro, sus espadas alumbraban, la de la luz, hacia el cielo, y la de la oscuridad, hacia el suelo.
Del cielo un agujero enorme apareció, algo se acercaba, en cambio, en la tierra empezó a temblar, la plaza central en la que estuvieron luchando ahora se hundía cayéndose todo dentro como si de un agujero negro se tratase.
Ambos se sorprendieron, habían echo la misma invocación.
Se miraron fijamente a los ojos, varios segundos pasaron cuando las criaturas salieron, del cielo un dragón enorme blanco y ojos negros apareció, sus escamas eran preciosas, las gran alas mecían el viento con una fuerza inmensa, ambos fueron arrastrados hacia abajo pero, en ese mismo instante, un dragón idéntico al de este, apareció del agujero de la tierra, un dragón negro con los ojos blancos apareció volando a toda velocidad oblicuo al de Ken, arrastrando la corriente hacia arriba.
Ambos por la presión del aire chocándoles de frente, no controlaron bien su vuelo, desviándose hacia retroceder.
- Darno tu bestia sagrada no podrá hacer nada contra la mía – Anunció Nel-
- Aún no terminaste de entender nada Nel… eres un iluso…- La voz cansada sonó dentro de ambos-
Esto desconcertó a Alen poniéndose las manos en la cabeza.
Un segundo después, este fue engullido por el dragón blanco de ojos negros.
-¡Alen! –Grito Ken- Igual que Alen este fue engullido por la inmensa boca del dragón negro de ojos blancos.
Pasaron varios minutos en los que tras haber sido engullidos por ambos dragones, estos luchaban fieramente.
El dragón blanco de ojos negros abrió la inmensa boca y empezó a reunir luz dentro de esta, un halo de luz fue a parar a la cabeza del dragón negro de ojos blancos, este se lanzó hacia el dragón blanco mordiéndole el cuello sin soltarlo, garrazos de daban entre ambos, hasta que poco a poco, se fueron debilitando, y convirtiéndose cada uno en bolitas blancas y negras, desaparecieron.
Apareciendo Alen donde se supone que estaba el estómago del dragón blanco, y Ken en del dragón negro, cayendo ambos hacia el distrito de la ciudad.
-¡¡ Esto ha de acabar ya Darno!! – Gritó Nel con su voz lúgubre-- No está en nuestras manos, está en las de ellos. –Habló tranquilo-
-Pero yo tengo poder sobre el guerrero de la oscuridad. –Rió-
-¿Te crees que yo no tengo sobre el de la luz? –Habló en tono serio-
-Eres un viejo desgraciado, no mereces ni siquiera estar dentro del cuerpo de ese Angelous. –Volvió a reír-
-Nel… aún no has comprendido nada, La oscuridad… no puede vivir sin la Luz , y la Luz no puede vivir sin la oscuridad, si tu destruyes a la luz, te destruirás a ti mismo.
-¡Deja de decir estupideces viejo demacrado! –Gritó-
Ambos cuerpos cayeron al vacío, chocando fuertemente contra el frío asfalto, sus cuerpos magullados y dolidos, por la caída Ken se despertó, intentó levantarse pero el dolor era demasiado fuerte, se había roto un brazo, buscó con la mirada y ahí le vio, tirado en el suelo y sangrando , se acerco a el lentamente cojeando, arrastrando la espada de la luz mientras.
Las alas de Alen desaparecieron en la nada.
Ken se acercaba lentamente hasta quedar a unos metros de este de pie, las lágrimas volvieron a ser derramadas, de nuevo volvían a traicionarle, pero la expresión de su cara no cambió, seguía siendo seria.
Vio a Alen moverse, poco a poco se puso de rodillas, las gotas de sangre de su cuerpo iban cayendo al suelo manchando así este, la ropa toda rota, la camisa negra rasgada por la mitad…
Alen levantó la cabeza, le dolía todo el cuerpo ¿Porqué? Vio a Ken delante suya a un par de metros, el cuerpo le dolía mucho, pero aún así tenía delante a Ken, tenía que ir con el, se levantó como pudo.
-Ken… -Se acercó poco a poco-
-¡¡¡Ken!!! –Salió corriendo como pudo para abrazarle, le abrazó por el cuello oliendo su aroma, las lágrimas empezaron a recorrerle.Ken quedó impresionado, cuando se dio cuenta de lo que estaba presenciando, empujó con todas sus fuerzas a Alen cayendo al suelo este así varios metros de el, haciéndose rasguños dejando así más dolido a Alen.
-Duele… Ken… -Le miró, sus ojos ya no eran gatunos, eran normales, como los de su vida pasada-
-No puede ser… Alen… -Se arrodilló ante la escena, Alen había vuelto a ser el de antes-
- No te acerques a el – Sonó de nuevo la voz cansada en su interior-
-Pero si ya no es…
- No te acerques a el – Volvió a repetir de nuevo la voz-
-K-Ken… -Se levantó forzosamente hasta ponerse de pie, se fue acercando a pasos poco a poco.
-¡¡No te acerques!! –Gritó este empuñando la espada de luz en forma ofensiva-
-P-pero Ken… -Le miró a los ojos, su expresión era de duda, Alen había vuelto a ser el de antes… ¿El de antes…? ¿De donde? ¿Antes de que… fuese…?
Alen se fue acercando más, Ken solo retrocedía, no, Alen no podía atacarle así, ¡Era el de antes!
Tiró su espada de luz al suelo dejándola caer mientras se lanzó a abrazar a este por la cintura, escondió su cara en el cuello de Alen oliendo su aroma mientras le estrechaba en sus brazos fuertes.
-Te amo Alen… te amo… -Murmuró mientras besaba el cuello de este con dulzura-
Alen rompió a llorar de nuevo. –Y yo a ti Ken… -Siguió llorando-
-Vamos, adelante Alen, acaba con el, es una orden – Anunció Nel en el interior del chico-
- Adelante Ken, acaba con el ahora. – Murmuró Darno-
- No puedo… -Respondió Ken-
-… -Alen quedó en silencio mientras seguía llorando-
- ¡¡¡Crío estúpido obedece!!! –Gritó Nel- Si no lo haces tú… lo haré yo, además ya no me sirves…
-Rápido Ken, acaba con el ahora o tendré que hacerlo yo mismo con las pocas fuerzas que me quedan. – Anunció-
-Hazlo… dejad que descansemos los dos de una vez… -Respondió llorando Ken-
Ken abrazó fuertemente por la cintura a Alen, y este por el cuello a Ken.
La espada de la oscuridad que estaba tirada detrás de Alen, se levantó sola apuntando con el filo a la espalda de este.
La de la luz fue oblicua y ejecutó los mismos movimientos en la espalda de Ken.
-Te amo… te amaré por siempre Alen… -Le abrazó más fuerte-
-Te amo Ken… -apoyó su cabeza sobre el pecho de Ken- Por siempre…
Las espadas de los dos se dirigieron a las espaldas de estos rápidamente, atravesando velozmente a ambos, la de la oscuridad fue la primera en hacer contacto en el centro de la espalda fina de Alen siguiendo por el pecho de Ken quedando atravesada entre los dos cuerpos unidos, Alen echó hacia atrás la cabeza en un gesto de dolor, un solo segundo después la espada de la luz repitió el mismo gesto, atravesando a ambos con gran rapidez.
Los dos cuerpos cayeron de lado abrazados, mientras una lágrima pura se deslizaba por las mejillas de ambos.
-Por siempre… -Murmuró casi en un suspiro Alen sonriendo-
-Eternamente… -Abrazó a Alen mientras Susurraba-
…Amándose… Destinados a morir el uno a manos del otro… Tan solo… Marionetas del destino…