A GOLPES
por Kamui
¿En que momento me heriste de muerte?
Entre las sombras de mis recuerdos trato de vislumbrar el momento exacto de nuestra enajenación. Pero por más que me esfuerzo no logro dar con el instante en que todo se volvió llanto, que todo se volvió dolor.
No sé si el culpable fuiste tú o yo, o quizás ambos permitimos que el amor se volviera celo y los celos se volvieran violencia.
No recuerdo si fui yo o fuiste tú el que pegó primero, sólo recuerdo tus manos empuñadas y mi cara sangrante... y viceversa.
Y como un maldito ciclo, después de los golpes, las disculpas, las promesas y la reconciliación, reconciliaciones que nunca duraban mucho.
Días después las marcas y los ojos hinchados nos marcaban otra vez.
Cierro los ojos y sigo esforzándome en descubrir que nos pasó, ¿cómo nos convertimos en los monstruos que somos hoy? ¿Cómo permitimos que esa furia se nos escapara por la piel y dañara lo que más amábamos?.
Los últimos meses sólo han sido golpes, y más golpes. Con los ojos cerrados nos hemos marcado la piel a fuego y la mente también.
Que lejano parece ahora el tiempo en que fuimos felices, como penan esos días en que todo era amor y pasión, sonrisas y caricias.
Como duele en lo que nos hemos transformado, como duele que el amor se haya escapado.
Cuando nos conocimos algo de inmediato nos unió, algo que creí que sería para siempre. Cuando te miré a los ojos y me vi reflejado en ellos, supe que eras a quien había estado esperando tanto tiempo y como en toda relación los primeros meses fueron el paraíso ¿en que momento se convirtió en infierno? No lo sé. No logro recordarlo.
Sólo sé que un día había furia en tus ojos y había furia en los míos, y en vez de esa caricia que lo arreglaba todo nos envolvimos como remolino tratando de dañar lo más posible, tratando de desgarra esa piel que cubríamos de besos y caricias cuando el amor nos inundaba de nuevo.
¿Cómo te puedo amar si me golpeas? ¿Cómo me puedes amar si te golpeo?
No importa cuantas veces lo intentemos, prometamos, lloremos y juremos que nunca se volverá a repetir. Las malas costumbres nunca se van.
Y henos aquí otra vez
Intento sonreírte, pero el impacto me nubla la visión, la rabia crece junto con el dolor. La cordura se escapa junto con la sangre que escupo por la boca. Inconsciente empuño mis manos preparando para lastimar yo también, pero en ese momento recuerdo cuando me dijiste por primera vez que me amabas y me paralizo.
Hoy sólo yo recibí los golpes, hoy no me defendí. Hoy lloré mientras me golpeabas, pero no por el dolor físico, sino por el de mi alma, porque hoy comprendí que ya no hay vuelta atrás, que ya lo echamos a perder, pero que no tengo porque seguir aquí.
Cansado te detienes, con los ojos inyectados en sangre y fuera de si me miras y ya no eres la persona a quien amaba... ya no sé quien eres.
Furioso tomas tu chaqueta y te largas.
Y yo tirado en el piso observo la puerta sabiendo que volverás con algo rico para comer y con las disculpas en los labios.
Me pongo de pie con mucho esfuerzo y me voy al dormitorio ¿por qué fue la pelea? ¿qué causó los golpes? No lo recuerdo, con la furia y el dolor lo olvidé.
Me tiro sobre la cama y me pongo a llorar
En este instante en que todo se vuelve rojo, cuando la sangre mancha las sábanas blancas y el cuerpo me arde de dolor es cuando más trato de precisar el momento en que todo esto empezó... pero esos recuerdos ya no los conservó...
Entre llanto, sangre y dolor trato de recordar las cosas que una vez nos unieron y que hoy no son más que costras y sangre coagulada... los dos estamos podridos, los dos estamos perdidos.
El amor es lo que más importaba, el amor y ese respeto que no debimos dejar que muriera nunca.
A golpes lo aprendí.
FIN
Kamui-chan 2004