EL PRINCIPE Y EL PIRATA.

por Mari

Los personajes no son míos…por que si lo fueran me los patearía (robaría) y los escondería en el ropero. Gracias Kurumada,!!!!

Besos Mari!!!!

Shun miraba triste por la ventana como tantas otras veces recordando como había sucedido todo aquello, con su hermano sentado al otro lado de la habitación revisando mapas y distintos documentos.

-  deja eso ya Hyoga- suspiro el peliverde abrasando a su gran galgo, un perro negro que tenia desde niño, – si e de morir que así sea-

-  no me daré por vencido- se negó el rubio y volvió a lo suyo, ese niño que estaba frente a el, aquel que se había acostumbrado a decir hermano, cuyo destino estaba trazado no merecía la suerte que le tocaba vivir.

 

LA ELECCION.

 

-  BIEN- dijo el sumo sacerdote Shion envuelto en su toga blanca como la leche – hoy vamos a elegir a aquel o aquella joven que dignamente se entregara a el Kraken para salvar nuestra Isla de la cruel ira del dios Poseidón-

Shun tembló junto a su hermano Hyoga, nunca le gustaba eso, cada año se elegía a uno de sus amigos para morir, a uno de los suyos…era horrible. Se agarro del brazo de su hermano con fuerza y este le dedico una triste sonrisa.

-  quiero que cada uno de ustedes se acerque a la cesta y saque las piedras, mantengan el pucho cerrado, después lo abrirán y el que posea la piedra blanca, muestra de su pureza, morirá- explico Shion, algo realmente tonto si se hace el mismo ritual anualmente. – Príncipe Hyoga por favor-

el rubio se separo de su hermano con dificultad y con paso firme se acerco a la cesta tomando su piedra, Shun no sabia a ciencia cierta el por que Kraken se llevaba a un mancebo o alguna doncella todos los años. Entendía que era una maldición, no muy vieja, tendría casi su edad; y, que se debía a que un pirata había tomado algo que no era suyo. No entendía que relación tenia esto con la isla de Andrómeda.

-  Príncipe Shun-

El chiquillo obedeció por impulso, con apenas 16 años estaba acostumbrado a obedecer, no era fácil ser príncipe de su reino, con tanta ceremonia, a veces quería surcar los 7 mares y perderse en el horizonte. Se acerco a la cesta y tomo la piedra, sonrió al sacerdote y regreso a su lugar junto a Hyoga.

Así muchos jóvenes desfilaron, desde Saori, la nueva sacerdotisa, hasta Jabu su guardián, personitas muy especiales en la vida del príncipe y otras tantas que no conocía ni de vista, niños del todo el reino, niños corderitos al fin y al cabo, a punto de ser sacrificados.

-  ahora abran el puño- ordeno Shion, Shun obedeció de nuevo, nunca lo escogían ni a el ni a su hermano y juraba que eso estaba arreglado, mas temía por sus amigos.

Vio su piedrita, era liza y brillante, sus ojos se abrieron como platos, jamás se lo imagino. Nadie lo hizo. La gema era de un blanco purísimo, asustado la dejo caer al piso, varios vieron el objeto estrellarse contra el suelo de arena, era una mañana soleada pero en ese momento las sombras rodearon a los presentes, su príncipe había sido electo.

Shun miro a Hyoga y luego a Shion, como podía ser? Jamás había pasado!!!

-  yo tomare su lugar- se apresuro Hyoga.

-  Yo lo haré- grito Saori.

Shion negó con la cabeza – los dioses han hablado, Shun será el sacrificio…en diez días el morirá-

Fue una bofetada para todos, en especial para la familia real, al final de cuentas Shun no era su hijo, no debía ser elegido ya que ni siquiera era de la isla de Andrómeda…por esa razón, y sin decirlo a nadie, Hyoga escribió una carta a la única persona que podía ayudar al joven príncipe, su verdadero hermano y un pirata conocido por su crueldad: Ikki el fénix.

 

-  Hola- de las lianas mas altas colgaba una joven india de las tierras de África, una chiquilla de piel bronceada y enormes ojos castaños – que haces Ikki?- el capitán no contesto, en su mano una carta era estrujada, su hermano estaba en peligro, un perfecto extraño al que adoraba desde que nació, un pequeño que por su seguridad fue regalado a los reyes de la isla de Andrómeda y cuyo pasado fue atrapado por las olas del tiempo.

-  Sally cambia el rumbo a Andrómeda-

-  Señor…- dudo la chica – pero íbamos..-

-  No escuchaste- su mirada destilo fuego, los malditos iban a entregar a Shun a una bestia para ser devorado – vamos a la isla de Andrómeda-

-  Sip!!- sonrió la chica y subió por las lianas. El barco al que llamaban Atena era el mas rápido de la época, con enormes velas que se distinguían desde varias leguas y que alguna vez perteneció a la armada imperial de la isla de Andrómeda, por eso fue tan fácil dar vuelta y dirigirse a su nuevo destino, a todos los marineros les pareció rara la actitud de su capitán pero no se atrevieron a decirle nada después de que se encerró en su camarote – y a este que le pasa?- Sally encontró la hoja de papel en la cubierta, pensó en leerla pero mejor la quemo, al final de cuentas es malo leer correspondencia ajena.

-  Hermano como pudiste???- se enojo Shun que ya había aceptado su destino – es un asesino, ladrón y embustero!!- estaban en el balcón que daba al muelle, Hyoga acababa de contarle a Shun que mando a llamar al pirata del fénix.

-  Es la única solución Shun-

-  Pero hermano que yo muera no es tan malo, no si salvo Andrómeda- gimió el pequeño – además, si dices que tienes toda esa información por que no se la a usado antes-

-  Shun esta información es un secreto de familia- Le explico enseñándole el mapa – la isla de el minotauro esta muy lejos – señalo el recorrido – es muy peligrosa y se prefirió aceptar el sacrificio-

-  Un pirata robo la urna sagrada de Poseidón- repaso Shun lo que su hermano le había contado – y maldijo nuestra ciudad, la oculto en esa isla y pretendes que otro pirata venga a buscarla y nos salve?-

-  Shun el vendrá, yo lo se, es mi amigo-

-  Si, un amigo que se fue de aquí apenas yo nací, que yo no conozco y que por lo que se a matado a mas personas de las que yo e conocido- miro a Hyoga con tristeza – sabes lo que dirán papa y mama? No lo aceptaran-

-  Por eso no se los diré- sonrió el rubio – Ikki vendrá, le pagare bien – enrollo el mapa < además nunca dejara morir a su hermano>

-  No lo hará – se cruzo de brazos Shun.

-  Quien no vendrá?- una voz misteriosa se escucho desde la ventana y dos lianas bajaron al interior, de ellas colgaban un chico pelilila, moreno y musculoso con una mirada llena de poder y una jovencita baja y casi semidesnuda, cubierta con un par de linos amarrados alrededor de ella y con plumas en la cabeza.

-  Ikki!!- saludo Hyoga acercándose a su invitado – sabia que vendrías-

-  Gracias – Ikki observo al chico que estaba con su amigo, tal vez un pequeño amante de rostro perfecto y mirada esquiba – quien es este?-

-  Shun…mi hermano- dijo con recelo.

-  Shun…- susurro Ikki y el joven príncipe le volteo la cara, era su hermano? Ese chico hermoso de piel de alabastro y mirada enojada pero tierna, con ese cabello desordenado y verde que caía sobre los finos hombros…nunca lo vio crecer y solo sabia de el por las cartas de Hyoga.

-  Hola!!!- Sally camino por la estancia buscando algo que robar.

-  Quien es ella?- pregunto Hyoga y Shun temió pensar que era tal vez una pobre esclava arrancada de los brazos de sus padres para servir a tan horrible criminal.

-  Es Sally- explicó acercándose a Shun – has crecido mucho-

-  Yo no le conozco- negó el chico – retírese por favor, sus servicios no serán requeridos-

-  Prefieres a caso morir en las manos de Kraken niño?- pregunto Ikki.

-  Si-

-  Ikki el cree que tu te dedicas a matar gente por placer- nervioso Hyoga se puso a sacar unas sogas – ya sabes…rumores-

-  Si, los conozco – suspiro el moreno – donde esta el mapa?-

-  Aquí- le extendió el papel – además de unas cuantas anotaciones que tal vez te sirvan, ya sabes, sobre uno que otro monstruo-

-  Me imagino- Ikki guardo el valioso informe – Sally nos vamos-

-  Si- la chica se guardo una copa de oro sin que nadie se diera cuenta.

-  Ikki…otra cosa mas-

-  Hyoga ya sabes el trato, te traigo la urna y me pagas, somos amigos no?-

-  Si fueran amigos no le cobrarías- refuto Shun con la boquita torcida, el pirata se quiso reír.

-  No es eso- enseño las cuerdas.

-  Hay buenas sogas en el barco- le dijo la chica.

-  No es eso tampoco…quiero que te lo lleves-

-  Que?- Ikki no entendió.

-  Que te lleves a Shun…temo que vengas muy tarde-

-  No será que no venga- dijo ofendido el peliverde – yo jamás dejaría-

Con un gesto Hyoga le mando a callar – se que jamás lo dejarías morir, por favor…protege a mi hermano-

-  Hyoga…- Shun se paralizo ante la voz de suplica de su hermano.

-  Pero…-

-  Si se queda morirá Ikki- acepto Hyoga – por favor- rogó.

-  Entiendo- asintió el moreno y Sally rápidamente tomo las sogas.

-  Pero que??- en menos de dos segundos Shun quedo envuelto en las sogas y con una tela en la boca.

-  La versión oficial será que lo raptaste.

-  Entiendo- rió Ikki – adiós- tomo a Shun en vilo – no te muevas mucho que puedo soltarte- alzo al chiquillo y se lanzo hacia la soga, Sally hizo lo mismo y en poco tiempo los tres ya se estaban deslizando por los aparejos de barcos para llegar al Atena. Shun se movía como un gusanito en los brazos del pirata, sin saber ni entender por que su hermano había hecho eso.

-  Se que pretejerás a nuestro hermano- susurro Hyoga viendo desaparecer a los piratas con la preciada carga – GUARDIAS!!- grito y tres hombres entraron corriendo – Han raptado al príncipe Shun!! Den voz de alarma!!-

Para cuando se dio la alerta Ikki y el Atena ya estaban muy lejos, con Shun a sus pies todo atado y Sally en el timón, la tripulación estaba atónita, su capitán no era ningún secuestrador, jamás lo habían visto hacerlo en toda su vida. Pero hay estaba, con ese chiquillo a sus pies.

-  desátenlo- pidió el capitán y Seiya se acerco con una daga y corto las cuerdas.

-  Eres un…un…- quiso insultar Shun pero el jamás había insultado a nadie.

-  Un que?- pregunto divertido Ikki.

-  Un…- Shun se acerco a el y lo abofeteó – un maldito!!!-

-  Que…- Ikki se acaricio el golpe – malcriado- lo tomo de la cintura y lo alzo como costal viejo.

-  Bájame!!- gritaba Shun golpeando la espalda de Ikki.

-  Lo que tu necesitas son unas buenas nalgadas- lo llevo hasta el interior del galeón con su tripulación atónita – te quedaras aquí- abrió una bodega – y no darás problemas que no soy niñera de nadie!!- lanzo al chico al interior – entendiste?- Shun lo miro con furia – bien- cerro la puerta y puso la traba. Luego se arrimo a la madera acariciando su mejilla, Shun tenia fuego en las venas, que mas podía tener si era su hermano? Sonrió orgulloso, seguro le daría problemas, estaba enternecido, después de una vida tenia de regreso a su pequeño Shun.

Del otro lado Shun se ponía de pie y lanzaba unas cajas hacia la puerta – regrésame a la isla!!- ordenaba – soy el príncipe Shun!!- dijo jadeante cayendo de rodillas – regrésame a mi isla- pidió – debo cumplir mi deber…- unas lagrimas corrieron por sus mejillas – no puedo dejar que todos mueran!!- sollozo – hermano por que me has hecho esto?-

A Ikki se le encogió el corazón, Shun jamás sabría que eran hermanos, por su bien y el de toda una nación. Fue a su propio camarote a matar a los demonios de su alma no sin antes advertirle a su tripulación que si alguien ponía un solo dedo en Shun estaría muerto. Shyru, Sunrey, Seiya y Mu entendieron el mensaje, Sally no…el niño estaba muy bonito y en su pueblo no desperdiciaban oportunidad…

 

LA NIÑA DE LAS LIANAS.

 

- Hola- la chica entro a la bodega con una bandeja a sus espaldas –estas bien?-

Shun estaba arrimado a una esquina temblando de frió, al tonto de Ikki no se le ocurrió darle una manta – te duele algo? Los barcos marean sabes?- el chico la miro, le caía bien, Debía ser una secuestrada como el – yo me la paso comiendo así evito el mareo…te duele el estomago?-

Shun negó con la cabeza.

-  que bien!!- la chica saco una bandeja con un pulpo crudo – quieres?-

-  no-

-  por que? No tienes hambre-

-  no – mintió, tenia hambre , mucha hambre, ya era de noche y no había probado bocado –gracias-

-  bueno…- puso cara triste Sally – si no quieres- y el estomago de Shun se quejo ruidosamente…

-  tal vez un poco- susurro el niño.

-  Bien!!- sally se sentó en el piso – come-

-  Bueno- Shun se sentó frente a ella – y los cubiertos?-

-  No seas tontito…como comes un pulpo con cubiertos- tomo un tentáculo y se lo llevo a la boca – así- lo mordió.

-  A donde fueras…- suspiro – as lo que vieras – tomo otro tentáculo y lo mordió, el sabor no era malo, pero la carne si estaba bastante dura. Apenas el pulpito hubo tocado la garganta de Shun a este le dieron horcadas terribles que casi lo hacen vomitar.

-  Uy!! Por los dioses – lo ayudo a pararse – si vomitas aquí el señor me mata- lo halo y lo llevo a cubierta, lo asomo al barandal y dejo que Shun descargara su casi vació estomago – y hay va el desayuno – dijo divertida.

-  Jaja- Shun se limpio la boca con el puño de la camisa – no le veo la gracia-

-  Yo si…eres novato?- rió esta.

Shun no respondió, nunca en su vida había visto nada semejante. Era el mar abierto, un mar tan azul como el cielo y oscuro como la bóveda que se alzaba frente a el, con la luna reflejada como una enorme moneda de plata en las aguas turbias – es asombroso-

-  Es lo que yo dije la primera vez que me subí al anónimo-

-  Anónimo?-

-  Así le llamo yo- golpeo la madera – el anónimo, no me gusta Atena-

-  Por que?-

-  Por que fueron soldados atenienses los que destruyeron a mi pueblo-

-  Ikki no te rapto?-

-  No, el señor jamás haría eso-

-  Entonces?-

-  Me salvo, yo era una pequeña de 7 años cuando fui vendida como esclava…era una guerrera en mi casa así que no sabia nada de cocina…mi amo me golpeo mucho hasta tirarme a la bahía…hay me encontró el señor y me cuido- dijo orgullosa

-  Por que le dices señor? Te obliga a eso?-

-  No, no me gusta el nombre Ikki, significa ave inmortal, no me gustan los inmortales, solo pasan peleando- saco una gema – yo prefiero la buena vida – era una esmeralda – ya sabes, playas, un buen robo-

-  Ya…-

-  Tengo suerte, pocos alcanzan a ser tripulantes del anónimo- dijo orgullosa y comenzó a contar todas sus aventuras acerca de los viajes del barco y su capitán. Al parecer un ladrón que solo robaba a los ricos y vivía al filo del peligro. Shun le escuchaba interesado, se sentaron en unas sogas y poco a poco se fue quedando dormido.

-  Que es esto?- el capitán se acerco a Sally que tenia la cabeza de Shun en su regazo y acariciaba sus finos cabellos.

-  Estaba muy solo- explico ella – no hagas ruido – se llevo una mano a los labios y sonrió – esta dormido-

-  Ya me di cuenta – se acunclillo y contemplo la faz del chuiquillo, simplemente hermosa – es…maravilloso-

-  Cualquiera diría que te has enamorado de el- rió Sally.

-  Que…- la miro enojado – te volviste loca?-

-  Por que no, tu estas libre y el también-

-  Sally- se levanto y cargo a Shun – no quiero que andes diciendo boberías – le reto – lo llevare a dormir a mi camarote antes que aquí le de una pulmonía –

-  Lubrícalo bien…- susurro Sally y el capitan se volteo molesto – por eso digo que ya me voy – se encaramo a una liana y subió.

Ikki no solo llevo a Shun al camarote, lo acostó en su cama y lo arropo, sino que se sentó a su lado y lo contemplo. Su hermano ya era todo un hombre, un joven apuesto…la luz de la luna lo golpeaba con sutileza dándole un apesto espectral, casi magico, suspiro y acerco sus labios a los del chico – nisan…- susurro este entre sueños – Hyoga…-

Ikki se detuvo, pero que diablos estaba haciendo, era su hermano, su amado hermano, retrocedió y se sentó en un mueble a contemplarlo, debía salvarlo, regresarlo a aquella isla y olvidarlo, todo en pocos días.

Shun soñaba con Hyoga, que estaban sentados al pie del muelle con su galgo lamiéndole las manos mientras le comentaba todas sus aventuras y que Ikki era increíble, algunas aventuras se mezclaban con las que contó Sally antes, otras eran propias, luego llegaba el capitán y el peliverde corría a abrazarlo…seria la fuerza de la sangre?

 

LA HIDRA.

 

Al despertar Shun se encontró arropado bajo una manta azul con filos dorados en una cama amplia con un ventanal que ocupaba toda una pared mostrándole el mar abierto, se sentó por un rato mirando el exterior y aspirando el suave aroma de esa cobija deliciosa.

-  tienes hambre- Ikki se acerco con una bandeja en las manos con frutas.

-  Yo…- dudo el chico – lo siento…-

-  Por que?- se extraño el moreno y pensó en preguntarle si se había hecho pis en la cama…siempre quiso preguntarle eso a su hermanito, eso hacen los hermanos mayores no? Pero presentía que Shun ya era muy grande para esas sosas.

-  Te juzgue mal…yo dije muchas cosas…que no debí-

-  Tranquilo- sonrió Ikki dejando la bandeja en la cama – me e creado una impresión que niños como tu temen – rió – pero eso no importa- saco el mapa – este es nuestro objetivo ahora su majestad-

-  Shun- dijo el peliverde tomando un durazno- mi nombre es Shun, recuerdas?- mordió la fruta y un jugo delicioso rodó por la comisura de sus labios , Ikki la limpio con su dedo y se quedaron viendo, Shun admirado por aquel hombre que debía haber visto tanto mundo como el jamás imagino, e, Ikki atontado por la belleza de su hermano, parecido a su madre la pirata Esmeralda, tan única como la luna sobre el océano. – yo…- musito Shun cuando la distancia en sus rostros se acorto rápidamente, parecía flotar, el un príncipe y el otro un pirata – yo…-

-  Señor estamos cerca del territorio de la Hidra- Sally entro empujando la ventana y cayendo en la cama junto a los dos – Hola Shun!!-

-  Hola- el aludido se alejo de Ikki y este se levantó.

-  Sally no sabes tocar la puerta?-

-  Para que señor? Tengo esto- halo una cuerda atada a su cintura – es mucho mas fácil-

-  Pareces un mono- se quejo el capitán.

-  El mono y sus monerías te harán reír con sus tonterías- repitió la chica una canción y Shun rió.

-  Shun cámbiate de ropa- señalo una silla – esa te debe quedar, luego sal a tomar algo de aire-

-  Si-

-  Sally ven conmigo- pidió Ikki tomándola del brazo – vamos hablar de cómo se debe comportar una señorita-

-  Donde hay alguna?- pregunto Sally siendo arrastrada por Ikki para salir de la puerta y despedirse de la mano de Shun.

-  Adiós- dijo Shun y volvió a morder el durazno, observo de nuevo el exterior, tan limpio como los ojos de ese duro hombre, un pirata genocida que por lo que sabia había rescatado a esa niña de las garras de la muerte. Se pregunto que actos heroico mas habría hecho y si era tan amable siempre. Paso su mano por donde la de Ikki había viajado en su terso rostro y sonrió antes de ponerse de pie y ver la ropa que el capitán había provisto para el. Algo áspera peor interesante, se la puso.

-  Amarren la vela mayor, Sunrey asegura los aparejos, Seiya deja de jugar!!- el morocho sonrió y fue a ayudar a Sunrey – Mu que ves?- pregunto el capitán algo molesto, era muy duro con su tripulación.

-  La belleza encarnada – dijo el elfo.

-  Que???-

-  Eso- señalo a Shun que salía a cubierta tapándose los ojos ante el inclemente sol.

-  Shun…- llamo Sally deslizándose por la vela mayor.

-  Sally- le reto Ikki – bájate de allí-

-  Sip!!- la chica salto a un aparejo y bajo hasta donde Shun – Hola!! Te ves bien-

Eso era cierta, al menos eso pensó Ikki, su ropa real le quedaba bien pero esos pantalones ajustados y la camisa blanca de lino y las botas cafés le daban un aspecto despreocupado y algo amenazar como un pirata aunque su rostro mostraba una dulzura digna de los dioses.

-  que pena que no podamos tener nada- la chica lo tomo del brazo y lo llevo hacia el capitán que manejaban el timón – ya que mi señor a puesto sus ojos en ti-

-  sally!!-

-  que no es así mi señor?- pregunto la chica y sonriendo corrió hacia la vela mayor y trepo.

-  No le hagas caso- dijo el capitán al ver a Shun algo sonrojado – ella ve sirenas en un desierto-

-  Aja- Shun miro hacia el agua , Ikki le intimidaba un poco – donde vamos ahora-

-  Seguiremos derecho junto a la línea de la Hidra , es el camino mas rápido-

-  Ya…- dijo distraídamente viendo una sombra rodar por debajo de ellos.

-  Será mejor que vayas a refugiarte al camarote-

-  Que?-

-  Muy pronto aparecerá la hidra, nosotros la combatiremos y no hay razón para que tu te arries…- Shun le miraba molesto – gues-

-  Yo puedo ayudar-

-  No lo creo, que sabe un príncipe de pelear contra monstruos?-

-  Se usar la espada- le quito la espada del cinto de Ikki – y la flecha- señalo a Sunrey que llevaba un carcaj bajo el brazo.

-  No creo que con eso se venzas a una hidra- se burlo Ikki.

-  Y entonces- pregunto aludido.

-  Las flechas de Sunrey están envenenadas y Sally tiene una pasión por las sogas. Seiya- señalo al chico que miraba el agua – es muy rápido y Shyru…es excelente cocinero-

-  Que tiene que ver eso?-

-  Que la carne de Hidra es muy buena-

-  No es venenosa?- miro de nuevo al agua y le pareció que la sombra tenia un ojo.

-  No si la sabes preparar- rió el capitán y su tripulación lo miro, no lo escuchaban mucho reír – Mu ves algo?-

-  No- respondió este.

-  Ikki…-

-  Que?- Ikki revisaba el mapa.

-  Como son las Hidras?- Shun tembló.

-  Ya sabes, con dos cabezas, dientes afilados y eso, mejor será que bajes al camarote-

-  Tienen grandes ojos amarillos y cola?-

-  Si, aletas y todo eso, no me distraigas ahora- estaba midiendo para ver como salir de esas aguas antes de que apareciera el monstruo.

-  Ikki…-

-  Que?-

-  Creo que …-

-  Que?- suspiro algo contento de tener a su hermano cerca .

-  Que ya la vi- retrocedió Shun cuando dos cabezas se alzaban del agua, dos potentes y escamosas cabezas con terrible mirada inyectada de sangre y fauces de miedo.

-  Sunrey- grito Mu y la chica tenso su arco y lanzo las primeras flechas que lastimaron el cuello del monstruo. Este se lanzo al agua y alzo olas gigantescas.

-  Shun!!-

Una de las olas tumbo a Shun haciéndole caer al agua – Sally- Ikki estiro su mano hacia la chica, esta le lanzo una cuerda que el ato a su cintura con rapidez y salto al agua. Sally corrió y la amarro al hasta mirando hacia donde Ikki y Shun habían desaparecido – los aparejos- ordeno a Seiya – Mu listo- miro a sunrey – apunta a los ojos!!- ordeno.

Ikki no podía ver, había muchas burbujas y era casi imposible distinguir algo, al parecer Shun no estaba.

Pero el chico si estaba y no desarmado, la Hidra lo rodeaba nadando en círculos y formando un remolino mientras el príncipe blandía la espada de Ikki con testarudez. No fue para Ikki fácil nadar hacia el cuando lo vio, Shun se alivio de sentir las manos de Ikki tomarle de la cara y acercar sus labios para depositar en el su primer beso, rápido y desenfrenado, aunque en realidad lo que le estaba dando era oxigeno. Ikki lo tomo de la cintura y Shun lo abrazo con fuerza soltando le espada que se perdió en las profundidades. La Hidra se acerco peligrosamente con sus fauces abierta e Ikki halo la cuerda.

Sally en la superficie sintió el tirón y tomando la soga se lanzo corriendo hacia el otro lado seguida de Seiya, juntos se lanzaron al agua, abrasados para hacer peso muerto tirando de la soga. Mu bajo del hasta para poder tirar de ella.

A unos centímetros de que Ikki y Shun fueran tragados por el monstruo marino la soga los alzo hacia la superficie y quedaron suspendidos a unos centímetros del agua, podían ver a la hidra venir desde el fondo con una gran velocidad. Ikki se balanceo llevándose a Shun con el y trepo con habilidad al barco.- Sunrey!!- grito y esta alisto sus flechas, Shyru preparo unos cañones y Sally junto a Seiya subieron por las otras cuerdas.

- listos?- Mu también había preparado unas flechas – hay viene!!!-

La hidra emergió con toda su fuerza haciendo desestabilizar el barco, Shun cayo a los pies del capitán que lo protegió con su cuerpo al momento que su tripulación lanzaba cientos de flechas al monstruo. Este emitió un sonido doloroso. Shyru lanzo unas cuentas balas de cañón que abrieron vetas en el cuerpo del animal, la hidra retrocedió y callo al agua flotando muerta.

-  si!!!- grito Sally victoriosa.

-  Pobre- Shun se acerco al filo del barco y la vio.

-  Pobre!!- bramo Ikki- casi te come!!-

-  Pero…- Shun lo observo extrañado, Ikki tenia el seño fruncido y el rostro desencajado – te dije que bajaras al camarote, pudiste haber muerto-

-  No morí- se defendió Shun – y no puedes hablarme así-

-  Si puedo su majestad- lo tomo del brazo – este es mi barco- lo halo y lo tiro hacia los brazos de Shyru – que se cambie de ropa y se quede en el camarote, no quiero que muera de pulmonía-

-  No fue mi culpa- refuto Shun luchando contra los brazos del chino.

-  Tranquilo- susurro el calmado cocinero llevándoselo.

Sally miro inquisitivamente a el capitán – perdió mi mejor espadas- susurro este y se dirigió al timón – nos vamos-

-  no vamos a comer Hidra?- pregunto Seiya y a una mirada del fénix el muchachito se oculto tras Sally.

Ikki suspiro molesto, beso a su hermanito, lo beso!! Y lo peor es que le gusto, no…le encanto!! Que tan pervertido podía ser, negó con la cabeza cursando el rumbo. El debía proteger a ese chiquillo de labios dulces, lo hizo para darle aire, para que no se ahogara pero al hacerlo un ardor recorrió su cuerpo y ya no quería alejarse de Shun. Siempre soñó con el, con su Shun, el que desconocía de sus lazos de sangre y era criado como un príncipe, sintiéndose orgulloso a cada carta de Hyoga, queriendo estar cerca de el.

 

-  ten- Shyru le dio una toalla.

-  Por que se puso así?- pregunto molesto.

-  Casi mueres, a el no le gusta perder tripulación- explico el chino.

-  Gracias- sonrió al tomar la ropa seca que le daba – muchas gracias- lo dijo mas para Ikki que para Shyru recordando esos exquisitos labios, queriendo volver a besarlos.

 

LAS SIRENAS.

 

El pobre príncipe se quedo mucho tiempo encerrado en el camarote, Ikki estaba que echaba rayos por los ojos peor que Zeus y la única visita era la chinita Sunrey que era muda o Sally que se escabullía por la ventana. Cuando el capitán supo que la india se metía por hay la tapeo y el pobre príncipe se quedo solo. Solo y con sus recuerdos, los que incluían unos calidos labios con sabor a mar y sol que le llenaba de fuego la piel de marfil.

Ikki no estaba diferente, pasaba los días en la cubierta con la mirada perdida en algún lugar de las nubes recordando aquella avecilla de suave constectura que se encontraba en su habitación, el chiquillo de sonrisa calida y que era su hermano…su hermano!! En que diablos estaba pensando, Shun tenía derecho a todo en esta vida, era un príncipe pero Ikki no podría tratarlo así, era su hermanito…

-  en que piensa mi señor- Sally apareció guindando de una soga con un pulpo en la boca.

-  Nada de importancia- esquivo la mirada de la chica.

-  En el principito de allá abajo?-

-  Cállate niña-

-  O en el valle de las sirenas que estamos apunto de pasar…las sirenas se pueden comer?-

-  No niña!! Que estas loca-

-  Si…un poco…tú me criaste- rió ella y subió por la soga dejando caer un tentáculo sobre el capitán.

-  Ten cuidado!!- le especto este y bajo al camarote, era cierto, las sirenas serian otro pequeño contratiempo, ni tan pequeño…al final podían hundir un barco con un solo canto.

Entro en el camarote, llevaba días sin ir, ni siquiera se había cambiado de ropa el muy puerco, no podía ver a Shun por que le temblaban las piernas y mejor era oler mal…al ingresar al interior encontró algo sorprendente, Shun había ordenado todo y en ese momento guardaba en una caja las agua marinas que había robado al rey de Siracusa.

-  Hola capitán- saludo poniéndose de pie y sonriendo – que le parece el cambio?-

-  Que diablos has hecho?- frunció el ceño.

-  Sacudir…ya sabes, puse los tesoros según su valor y su lugar de origen-

-  Ya…-

-  Si, por ejemplo, las gemas con gemas, el oro y la filigrana de Atenas…también esos doblones de los galeses, y las telas!!! Tienes muchas telas!!!-

-  Si- se sentó en la cama- Shun donde pusiste los mapas?-

-  Fácil- señalo un pequeño estante – esos están por región y por monstruos, sabes cuantos monstruos hay en el océano?-

-  Sabes cuantos océanos hay en el mundo?-

Shun negó con la cabeza y se sentó a su lado – gracias-

-  Por que?-

-  Por salvarme- miro al piso, tenia pequeñas vetas de color oscuro que formaban círculos extraños – nunca nadie había hecho algo así por mi…tampoco es que yo estuviera en peligro muchas veces-

-  En el castillo la debes pasar muy bien-

-  Ni tanto-

-  Acaso no te tratan bien- le miro curioso.

-  No es eso- Shun le devolvió la mirada con sus ojos muy abiertos y tal intensidad que fue una punzada en el corazón del fénix – a veces miro el mar…es del color de tus ojos…y simplemente quiero nadar- con un gesto hizo como si se lanzaba hacia delante con un rostro lleno de gozo – como un pez, solo nadar e irme lejos como si…-

-  El mar te llamara-

-  Si-

Ikki lo sabia había sentido lo mismo y había partido en el primer barco que encontró dejando a su hermanito recién nacido en brazos de su tío. Eso había sido hace tanto tiempo…

-  Shun?-

-  Si?-

-  Cuando caíste al agua…-

-  Si…-

-  Yo te be…be..-

-  Besaste?-

-  Si, te bese- dijo destrabando su lengua-

-  Lo se, fue mi primer beso-

-  De verdad?-

Shun puso su blanquísima mano seobre la suya – si…- sonrió divertido ante el aparente nerviosismo del pirata poderoso que era amo y señor en el Atenas o anónimo si queres.

-  debo medir unas cosas?- se puso Ikki de pie, -ya sabes, algo por aquí y por allá-

-  te pasa algo?-

-  no-

-  te pongo nervioso?-

-  no- Ikki saco unos mapas

-  no te gusto- se acostó en la cama con sus brazos extendidos como hacían las concubinas de su hermano – soy el príncipe mas deseado por esta época- dijo jugando

-  que!!!!-

-  si!!- dijo divertido para clavar su atención en el capitán – pero nunca antes nadie me había interesado tanto como tu-

a Ikki se le cayeron los mapas al piso, los vio , alzo la cabeza – en tres días llegaremos a los despeñaderos de las sirenas, esta vez no salgas – y se fue.

- pero…- Shun miro al piso – pero…- jamás se había portado así, la mayoría de las veces las personas solían no importarle…al menos así, pero Ikki era diferente, como si un lazo invisible les uniese, como si fueran dos caras de la misma moneda. Miro de nuevo el océano a través de las rendijas de las maderas que sellaban la ventana < solo que tu eres un pirata y yo soy un príncipe…que podríamos tener en común?-

Pasaron dos días en el barco, Ikki mas distraído de lo normal por lo que Sally tenía doble trabajo, pero no le importaba, era lindo tener enamorado a su capitán. Shun en cambio revisaba los mapas, pensando en la increíble vida del pirata, en su país nunca lo dejaron treparse a un barco tal vez temiendo que no regrese. Se paso los días sentado en la cama comiendo pulpo de Sally y leyendo. Una tarde casi al anochecer un ruido extraño lo alejo de sus estudios y sintio una piedra rozar contra el barco, arriba al parecer nadie se dio cuenta.

Se acerco a uno de los agujeros que le permitían ver el exterior y una mirada muy negra le devolvía la vista, luego aquella cosa salto hacia a tras cayendo al agua – que..Es eso?- Shun se puso a buscar en los mapas asustado – que será?- encontró un dibujo en una hoja con manchas rojas que juraba eran sangre y leyó:

Las sirenas suelen vivir en comunidades cerca del mar de separata, con su canto atren a los piratas y hacen que se lancen al mar o que se estrellen contra las rocas para atacar como una marejada voraz.

Shun volvió a ver el dibujo y reviso los mapas – no eran tres días…eran dos- dijo con miedo y corrió hacia la puerta golpeándola – DEJENME SALIR!!! DEJEMME SALIR!!!-

Afuera los tripulantes estaban preparando todo para el próximo encuentro y unos cantos lo llenaron todo – señor- dijo Sally mientras Ikki manejaba el timón – señor…que es eso?-

-  delfines Sally- dijo con una extraña sonrisa en el rostro.

-  Seguro-

-  Si-

-  Bien- Sally no le dio importancia.

Sunrey sentada al filo de la borda observaba a su hermano abrazar a Mu por la espalda, y a su hijo adoptivo Seiya amarrar sogas para formar una red gigantesca, al chico se le había ocurrido comer sirenas, la chica estaba asustada por que no le gustaban esas mujeres escamosas. El barco pareció estrellarse contra algo y Sunrey casi cae al agua si no fuera por que se sostuvo con fuerza, noto unas rocas peligrosas en el camino. Miro interrogante a Sally pero esta negó con la cabeza.

Shun había comenzado a aporrear la puerta e intentar safarla de las bisagras.

-  Ikki – dudo Sally, solo lo llamaba así cuando estaba preocupada – seguro que son delfines?-

-  Si…- para el capitán todo era tan pleno, estaba muy relajado, como si sus problemas desaparecieran al escuchar esa canción.

Seiya trabajaba mecánicamente esbozando una gran sonrisa casi angelical, y Mu y Shyru comenzaron a besarse con pasión, como si sus hormonas se hubiesen vuelto locas, casi y se desnudaban frente a Sunrey.

-  Ikki…-

-  Si…- el capitán se sintió maravillado, por primera vez en mucho tiempo deseaba algo, deseaba a una mujer, una buena mujer con la cual retozar a cada minuto, se volteo y miro a Sally perversamente – cuantos años tienes-

-  16 señor…- retrocedió la chica, el capitán jamás la había mirado así.

-  por fin!!- Shun logro tirar la puerta y salio corriendo a la cubierta, se enredo como una soga y pudo escuchar el canto que segurito provenían de las sirena.

-  Eres muy hermosa- la tomo de la muñeca y la atrajo hacia si.

-  No…- grito esta sin poder zafarse.

-  Ikki!!- grito Shun apenas pudo salir y se volteo hacia el capitán que le miro tontamente – Ikki son sirenas!!-

Pero Ikki no entendió…pensó en lo agradable que seria acostarse también con el, con los dos…con cualquiera. Las sirenas comenzaron a saltar del agua con su voz potente ululando por doquier y Sunrey salto hacia cubierta con miedo. Era unos animales asombrosos de larga cabellera roja y dorada que caía sobre su cuerpo escamoso de color entre azul y turquesa, eran delgadas en el torso con senos desnudos que mostraban toda su magnifica voluptuosidad y en la cintura comenzaba la formidable cola potente que las podía elevar por sobre los barcos. Realmente hermosas y mortales mostrando sus colmillos que desgarraban cruelmente, y los ojos completamente negros con mirada curiosa capaz de atravesar las mas oscuras profundidades del ancho mar.

-  Ikki…- susurro Shun que ya no estaba asustado, el canto de las sirenas estaba dentro de su cabeza, no se podía mover y el calor lo envolvió, un deseo por correr a los brazos de Ikki entregándose a la pasión de su corazón.

-  Shun…- Ikki despertó, su hermano estaba en peligro de nuevo, no podía dejar que le pasara nada, era su sangre, su hermano, su amor. Se lanzo sobre el para tumbarlo al piso por si alguno de esos monstruos decidía lanzarse sobre el chico.

-  Sunrey- grito Sally al sentirse libre- usa la red-

La china entendió y tomo un extremo de la red en que Seiya trabajaba y cubrió a los tres marineros notando las manos de su hermano acariciando el tórax del elfo.

-  Ahora ellos- índico al par que se había puesto de pie, Shun e Ikki se habían mirado y hecho clip. Estaban besándose con furia como si quisieran arrancarse los labios el uno al otro, Sunrey se acerco y los amarro juntos, lo que estrecho el contacto de los cuerpos y evito que aquel encuentro pasara a mayores. – yo dirigiré, prepara las flechas- Sally tomo el control del timón y comenzó a esquivar las rocas que se le cruzaban en medio, por algo pasaba muchas horas aprendiendo de Ikki, Sunrey se encargaba de atravesar con sus flechas envenenadas a cualquier sirena que se acercara mas de lo debido.

Antes de caer la noche el Atenas ya estaba fuera de peligro en aguas tranquilas y los hombres del barco comenzaban a salirse del efecto mágico del canto de las mujeres mitad pez. Shyru se encontró dentro de Mu, Sunrey los había cubierto con una manta para ocultar sus vergüenzas, y Seiya seguía anudando sogas.

Ikki consiguió alcanzar el cuello de Shun y con besos y mordidas pudo hacerlo gemir como loco por largo tiempo, al final miles de morados quedaron de la odisea.

-  pero que…-Ikki intento separarse de su hermano pero estaban atados.

-  No debí preocuparme de que se lancen al vació…- suspiro Sally apoyada en el timón – al final aquí todos son gays-

-  Sally explícame- intento zafarse Ikki mientras Shun estaba tan rojo y sudoroso que intentaba ocultar su rostro en el pecho del capitán.

-  Atacaron sirenas, nosotros los salvamos, fin-

-  Entonces no comeré carne de sirena???- lloro Seiya.

-  Nop-

-  Buaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!-

-  Sally desátame ahora!!- rugió Ikki sintiendo que una parte de su anatomía seguía encendida, la que esta en medio de las piernas.

-  Tengo sueño- suspiro y subió por una liana. Sunrey rió por lo bajo.

-  SALLYYYYYYYY!!!!!- rugió el capitán pero ella ya había desaparecido.

LA ISLA DEL MINOTAURO.

 

Los días fueron y vinieron, ninguno podía hablar, Ikki y Shun se miraban lánguidamente, Ikki por el pecado de desear a su hermanito, y, Shun locamente enamorado pero sin saber que hacer. La tripulación estaba en su estado normal, todos sabían del amorío que se cargaban el elfito y el chino, contando con que ya tenían un hijito adoptivo que corría por toda la cubierta preguntándole a su papa Shyru que iba a cocinar.

-  oe- Sally se descolgó boca abajo directo frente a Ikki que miraba embobado a Shun mientras aprendía a atar un cabo con ayuda de Seiya.

-  No molestes- la aparto.

-  Señor…-

-  Que?- se perdió en la forma de la nariz de su hermano que el sol procuraba a finar con haces perdidos.

-  Amas a Shun?-

-  Si…digo…Sally!!!- Shun miro a Ikki que le gritaba de nuevo a la niña colgada del hasta. Rió.

-  Entonces por que no duermes en el camarote con el???-

-  No molestes- miro a otro lado.

-  Es que me has quitado mi hamaca- gimió esta con lagrimas en los ojos.

-  Señor- Mu señalo a lo lejos – una isla ¡!!-

-  La isla del minotauro!!!- salto Seiya – papa comeremos minotauro???-

Shun miro a Ikki, el capitán estaba serio y parecía concentrado en la isla, sabría el como llegar donde la vasija que salvaría su vida y la de su pueblo???.

Desembarcaron en una playa tan blanca como el príncipe, Shun apenas sintió la arena bajo sus pies quiso volver al barco pero cuando Ikki menciono el tema decidió quedarse.

-  señor como es un minotauro??- pregunto Sally que le seguía de cerca y llevaba de la mano a Shun por ordenes del capitán.

-  Un minotauro es sabroso?- pregunto Seiya.

-  No Seiya- le dijo Ikki subiendo por la playa a un pequeño bosque lleno de palmeras y pájaros de colores, además de unos cuantos monos que bajaban unos cocos – un minotauro es una persona monstruosa de cuernos y patas de toro que puede comerte de una mordida-

-  Papa- el pelicastaño se oculto tras Mu.

-  Ikki!!!- se molesto el elfo.

-  Los niños deberían quedarse en el barco – miro de reojo a Shun que estrecho a Sally como diciendo <yo de aquí no me voy>

-  No te preocupes Seiya- Sally saco una espada – yo te defenderé-

-  Y yo- aseguro Shyru y su hermana asintió con la cabeza.

-  Yo defenderé a Shun- susurro Seiya.

-  A el lo defiendo yo- dijo Ikki enojado cuando el bosque comenzaba a hacerse mas tupido – será mejor que nos dividamos…Sunrey, Mu y Shyru revisen el lado norte de la isla, los demás al sur-

Los grupos se dividieron y comenzaron la búsqueda del gran animal.

-  señor esta isla es muy grande-

-  Si Sally- asintió Ikki con su espada en alto.

-  Me duelen los pies- se quejo Seiya.

-  Te hubieses quedado en el barco- le dijo el capitán.

-  No quiero caminar- se sentó en una roca.

-  Te dejamos- dijo sin darle importancia.

-  Yo me quedo con el- Shun se soltó de Sally – nos recogen al regreso-

-  No…camina- Ikki le tomo de la mano pero el príncipe no se movió – que crees que haces?-

-  No te preocupes, estaremos bien.

-  no…-

-  yo me quedo con ellos- Sally se encaramo a un árbol – tu avanza para ver si hay algo interesante.

-  Esta bien-suspiro enojado – ya regreso – y se perdió en el follaje.

-  Monos!!!- grito a los pocos minutos Seiya – los monos son ricos???-

-  Si- rió la chica.

-  Voy por uno!!!- Seiya se subió a un árbol y comenzó a seguir a un monito capuchino por las copas de los árboles.

-  Seiya espera!!!- grito Sally.

-  Ve por el- pidió Shun y la chica voló tras el pequeño.

-  Bien- Shun trepo a un árbol con dificultad y se quedo sentado en una rama. Al poco tiempo estaba completamente solo y unas fuertes pisadas se sintieron a lo lejos. Shun callo mientras un hombre muy alto se acercaba, estaba vestido todo de oro y tenia dos enormes cuernos en el casco. Shun se oculto tras una hoja y sin querer dejo caer un zapato.

El hombre camino por el sector y se detuvo justo debajo del árbol donde estaba Shun, vio su zapato y comenzó a olerlo.

Shun tembló en el árbol, ese hombre debía ser horrible y malo, comía niños según Sally y Shun se sentía como un niño. Su miedo era tanto que el minotauro lo óleo, aspiraba por sus enormes fosas nasales el aroma que venia de la playa, del barco, de los extraños y de Shun. Alzo la cabeza y observo al chico que estaba tan asustado que se congelo, entonces paso lo imposible, el minotauro esbozo una sonrisa larga, amplia y graciosa – que monito tan bonito-

-  no soy un mono – dudo el príncipe.

-  Lo se- rió el hombre – que haces hay?-

-  Yo…yo…-

-  Te vas a caer- estiro sus brazos y alcanzo la cintura de Shun – ven que te ayudo – y lo bajo – soy Aldebarán, y tu?-

-  Shun-

-  Rayo de luz…bonito- le entrego su zapato y se arrodillo hasta quedar a la altura del joven – que hace aquí rayito de luz-

-  Venimos…por…la vasija-

-  Que vasija? Tengo muchas? De peltre? De oro? De plata?-

-  La de Poseidón…-

-  De donde eres?-

-  De la isla de Andrómeda, soy el principe-

-  Bien- se puso de pie – ven que te la doy…ya era hora que vinieras, llevo ya 16 años esperando-

-  Si?- se extraño el chico.

-  Si, pero debes demostrarme que eres el príncipe-

-  Como?-

-  Ya veras- rió el y camino, Shun lo siguió en silencio intentando avanzar tan rápido como el hombre.

 

Sally llego con Seiya donde Shun había quedado, le jalaba de la oreja mientras este sostenía a un mono que intentaba huir – Shun?- llamo.

-  no esta?- Seiya soltó al mono – mira- señalo unos árboles doblados y ramas partidas – el minotauro se lo comió-

-  diablos- Sally comenzó a silbar como lechuza.

 

EL MINOTAURO.

 

Ikki no encontraba al animal y estaba muy preocupado por los niños cuando escucho el llamado de alerta de Sally, con rapidez siguió el sonido y en el camino encontró a Sunrey, Mu y Shyru que no pararon a conversar sino que buscaron a los pequeños. Hay estaban Sally y Seiya, En un claro, con cara de muerte.

-  que paso?- pregunto Ikki.

-  Se lo llevo-

-  El minotauro-

-  Como?- pregunto Mu y los chicos no supieron que contestar, solo miraran el camino de destrozos.

-  Vamos- Ikki corrió siguiendo el rastro.

-   

-  Esta es mi casa- explico Aldebarán señalando un claro donde un salto de agua caía desde un alto volcán formando una laguna – esta es mi cama- explico señalando un montón de hojas -y allá mi cocina – indico unas ollas y una fogata apagada.

-  Interesante- dijo tímidamente Shun.

-  La vasija esta hay- señalo la laguna – en el fondo, tendrás que nadar por ella.

-  Entiendo- Shun se acerco al lago y vio las oscuras aguas preguntandose que despiadado ser vivía en ellas. Metió un pie, estaba helada.

-  Debes desnudarte- le indico el minotauro. Shun le miro dudoso y obedeció, despacio rodó su camisa de tela blanca mostrando su espalda suave, Aldebarán le observo largamente y suspiro encontrando en Shun lo que tanto había buscado.

-  Alto!!- Ikki llego con su espada en mano – que diablos intentas hacerle???- acaso quería violarlo.

-  Nada- negó con la cabeza – que crees?-

-  Tantos años solo- Ikki se lanzo contra el minotauro y su espada se dirigió directo al cuello del hombre.

-  ALTO!! NO ME A HECHO NADA!!!!-

-  Ikki- Sally lo detuvo – escúchalo – el minotauro no parecía tan malo.

-  Si, escúchame- le empujo el minotauro e Ikki estaba tan histérico que se le iban a salir las lagrimas – yo protejo la vasija para los señores de Andrómeda-

-  Que?- Mu se acerco y cubrió el torso de Shun con la camisa del piso.

-  Así es jóvenes…además no me justan los hombres- rió – solo quería saber si el príncipe tenia la marca-

-  La marca?- pregunto Shyru.

-  En el hombro, todo aquel que haya sido elegido por los dioses para gobernar la isla de Andrómeda tendrá una marca-

Shun se toco el hombro, era una cicatriz de niñez, sus padres le dijeron que nació con ella pero el chico nunca les creyó – la tengo desde que recuerdo-

Ikki viro la cara sabiendo el procedente de esa marca.

-  la vasija esta en el centro del lago, no hay nada que temer solo unas cuantas serpientes rió – la mayoría sin veneno jajajaja-

-  lo haré- asintió Shun y se metió en el lago, no era muy profundo, le llegaba a la cintura y a la mitad se choco con algo. Despacio busco las asas de la vasija y tiro de ella. Era una urna de medio metro, de bronce, con símbolos extraños y una tapa rota.

-  Tanto lió por eso?- se quejo Sally.

-  Dicen que controla los mares- le dijo Mu.

-  Es interesante- dijo Shun creyendo que era algo muy ordinario, el lago comenzó a desaparecer y poco a poco el agua se hizo aire, el piso de el yacimiento estaba brillando con intensidad. Sally abrió los ojos con fuerza, era un tesoro, oro por doquier, gemas, brillantes, perlas y cofres, collares y todo tipo de joyas, espadas, arcos y una que otra coronas tiradas en el piso.

-  El tesoro de la isla de Andrómeda- explico Ikki aunque a quien miraba era a Shun y no toda esa pedrería que perdía totalmente su brillo con Shun hay, de pie, con la urna y una sonrisa que apagaba al mismo sol.

-  Serpientes!!!- Seiya se lanzo contra los animales – Hoy comeremos serpientes!!!-

-  Su barco podrá cargar todo esto?- quiso saber Aldebarán.

-  Nos lo podemos llevar- a Sally se le iluminaron los ojos.

-  Si- rió el hombre – son de la isla de Andrómeda , yo solo lo cuidaba-

-  Claro que si- asintió la chica.

-  En mi barco hay un puesto para ti- sonrió Ikki al ver a Shun acercarse a el y entregándole la urna – un puesto para el eterno servidor de los reyes de Andrómeda-

-  Gracias- dijo el afable minotauro.

Después de cargar el Atenas con todo el oro y las joyas…y serpientes por petición de Seiya la tripulación, el príncipe y el nuevo gigantesco miembro comenzaron el regreso a casa. Shun dormía en el camarote e Ikki dormitaba sentado en una silla junto a el. Shun ya había desistido de acercarse al `pirata, debía ser muy aburrido conquistar a un príncipe si ya se había conquistado a los 7 mares.

Cuan equivocado estaba, Ikki se perdía en la mirada del chico, seguro que ya ni el mar calmaría su sed de el, su hermano, su príncipe, su amor…por eso Ikki mataba el tiempo del tranquilo regreso observando el océano cuando el alba o el atardecer aparecían.

-  dicen que es guiado por una carreta- Sally se acerco por la espalda – y va por todo el mundo…somos el centro del universo, sabes?-

-  si…- Shun era el centro del universo.

-  Ikki- dijo mostrándole un estofado de serpientes – quieres-

-  Gracias pero no-

-  Un Shuncito asado?-

-  No…-

-  Ikki por que me mientes?-

El capitán la miro, sonriente y con plumas en el cabello, con sus ojos puestos en el, ella había sido el reemplazo de su hermano, por eso la quería tanto pero jamás la amaría como a Shun – de que hablas?-

-  de ..- Sally se acerco y alzo la manga de Ikki hasta al hombro enseñando la marca – lindo tatuaje-

-  es una larga historia-

-  y este a sido un largo viaje-

-  de verdad quieres saber?- ella asintió – Shun es mi hermano-

-  no es un príncipe?-

-  lo es, al igual que yo, mama era una pirata, la mejor…se llamaba Esmeralda, papa era el heredero de la corona de Andrómeda. Se casaron cuando ella tenia 21 y poco después nací yo – Shun apareció por la cubierta jugando con Seiya – se parece mucho ella – Shun arreglo un cabello salvaje que le caía por la cara, miro a Ikki y le saludo con la mano – pero a mama no se la podía separar del océano, le sentaba mal la tierra y un DIA sin aviso, embarazada, me llevo lejos…una tormenta nos arrastro y llegamos a la isla que acabamos de dejar- suspiro – papa renuncio a la corona pero yo tenia la marca, el quiso asegurarse de llegar donde mama y robo la urna de un monumento de Poseidón en la isla de Andrómeda…ese fue el inicio de la maldición. Papa y mama regresaron a la isla con nosotros, antes de llegar a la isla mama murió, un parto difícil – sally se arrimo a el – llegamos a la isla y el príncipe, mi padre, lucho contra el monstruo pero murió…yo debía ir por la urna, salir de hay, esa isla me mareaba…era mi propia maldición. Le hice la cicatriz a Shun y huí dejándolo al cuidado de mis tíos y de mi primo…me fui-

-  eras un niño-

-  no podía ver morir cada año a alguien por culpa de mis padres…no podía-

-  lo entiendo- Sally se mordió el labio inferior al ver el rostro tan triste y compungido de su capitán – tranquilo-

-  tienes razón, amo a shun – susurro – creerás que soy un monstruo…me enamore de mi hermano menor-

-  no- sonrió Sally – amor es amor, no importa como, yo te amo…a mi manera…y si amas a Shun deberías decírselo aunque tal vez debas omitir lo de ser su hermano-

-  nunca podría…ya le e mentido demasiado-

el barco de Ikki llego al décimo DIA al amanecer y la tripulación fue escoltada al palacio, el principe llevaba la urna y todos eran historiados.

-  Shun!!- la reina Hilda corrio hacia su pequeño y lo abrazo sin importarle la dichosa basija – mi niño-

-  Hola mama- sonrió este y vio a Hyoga devolverle una mirada comnplice – Ikki me ayudo a recuperarla-

-  Ikki – la reina miro al capitan, el rey Camus también lo vio y espero, al fin y al cavo ella era su tia – gracias – le tomo las manos y las beso –

-  Gracias- Camus bajo la cabeza – por proteger a nuestro hijo- y ese pirata era su rey.

La urna fue depositada en el lugar exacto y ese año Kraken jamas llego. La fiestas estuvieron llenas de fogatas y victorias a la tripulacion del Atenas. Sally por fin pudo conquistar a un chico rubio, un principe según supo pepro lo penso mejor, no quería terminar como el principe y la princesa de Andrómeda…ella amaba el mar. Y asi como el viaje comenzó …la aventura termino. Ikki subió a su barco y partio dejando a su hermano abuen recaudo y juranmdo jamas volverse a acercar a el.

 

Fin.

 

Y el infaltable EPILOGO….

 

-  Nissan- Shun miraba el mar y el barco de Ikki a lo lejos – crei que me habías dicho que esta marca – acaricio su hombro – era una cicatriz, no algo de nacimiento-

-  No te mentí- Hyoga observó a su hermanito.

-  No tendrás miedo que robe tu trono?- rió triste con los ojitos vacíos de tanto llorar.

-  No es mió…es de Ikki-

-  Que?- Shun lo miro – de Ikki-

-  Somos primos Shun, Ikki es tu hermano-

-  No entiendo?- dijo negando con la cabeza – por que dices eso-

-  Por que me canse de mentir por ese tonto…prometí a Ikki protegerte cuando se fue de aquí, el es el legitimo rey-

-  Pero…-

-  Lo hizo por protegerte, el pueblo solo pensaba en linchar a los descendientes de la pirata y el verdadero príncipe…era la única forma que vivieras…lo siento-

-  No…- rogó Shun – el no puede ser mi hermano-

-  Así es- sonrió Hyoga – es tu hermano mayor y yo le enviaba una carta cada mes hablándole de ti-

-  Exacto- Sally entro por la ventana – Hola Hyoga!!!-

-  Sally!!! Que entrada!!!-

-  Gracias amor- tomo a Shun de la mano – tu vienes conmigo-

-  A donde?-

-  Al anónimo!!! Pues-

-  Pero…- Shun miro a Hyoga y este sonrió- ni…Hyoga?-

-  Vete- hizo un gesto con la mano. – chao-

-  Chao- se despidió Sally y amarro a Shun de una soga – aaaaa….y no me escribas, yo lo haré!!!- se lanzo por la ventana con Shun, descendieron a los muelles donde unos caballos los esperaban.

-  Espera Sally- la detuvo Shun – que haces?-

-  Tonterías- sonrió ella – ustedes se aman..tu amas el mar…y yo la sonrisa de mi capitán-

-  Sally tu no entiendes- miro al piso – Ikki y yo somos hermanos-

-  A ti te importa eso?-

-  Que?- la miro sorprendido.

-  A mi no, a Ikki no, a Hyoga no…al mundo le da igual, se aman y ya…la pregunte es a ti te importa eso?-

-  No…pero Ikki…-

-  Vamos- subió a un caballo y obligo a Shun a subir a otro – sígueme- grito y cabalgo hacia los riscos que terminaba en la salida del puerto de Andrómeda.

Shun la siguió, el viento en la cara, el corazón latiendo a mil, era una experiencia única, al igual que el nadar junto a una hidra pero inferior a los besos de Ikki sobre su piel, a la mirada de océano y a su voz…que importaban los demás, amaba a Ikki, de verdad lo amaba, mas que el respirar, mas que al mar, mas que a sí mismo.

Llegaron al ultimo risco, debajo de ellos el anónimo surcaba las aguas, Ikki no estaba en cubierta, Sally le extendió la mano y el viento hizo volar su cabello castaño, Shun le tomo la mano y juntos se lanzaron al vació. Sally, que tenía vendada una mano, se hizo de una soga del poste mayor y resbalaron por la vela más grande a la cubierta. La tripulación los vio y siguió en lo suyo, Seiya jugando con Aldebarán, Sunrey al timón, Mu y Shyru asoliandose en la popa.

-  Ikki esta abajo- les aviso Mu, al parecer todos sabían del plan de la chica.

-  Gracias- Shun bajo por las escaleras, sin hacer ruido camino por el corredor hacia el camarote del capitán. Shun abrió la puerta y hay estaba el, de pie , mirando el mar, recordando el cabello de Shun húmedo, o sus ojos al despertar.

-  Sally te dije que no quería hablar con nadie-

-  Ni conmigo hermano-

-  Shun- Ikki se volvió y se paralizo al verlo de pie, en la puerta, con una sonrisa que lo llenaba todo – que haces aquí?-

-  Vine a pedir trabajo- se acerco un poco, paso a paso – no se cocinar, ni hacer nudos pero se usar la espada-

-  Perdiste mi espada-

-  Te la repondré- aseguro.

-  Ya sabes que somos hermanos?-

-  Hyoga me contó- quedo a unos centímetros del pirata.

-  Le dije que no…-

-  No es gran cosa…hay algo mas importante que yo quiero decirte-

-  Que?- Shun era mas bajo que el así que lo miraba bajando la cabeza, el chico apoyo las manos en su pecho.

-  Que te amo- se ruborizo.

-  Somos hermanos-

-  Yo…no le veo…nada de malo-

-  Yo…- sus labios se acercaron – tampoco- y se besaron, no era su primer beso, pero si un verdadero beso, sin mentiras de por medio, sin ataduras ni obligaciones, Ikki solo quería estar junto a Shun, y el chiquillo lo tenia todo junto a su hermano. Juntos surcarían los mares en el anónimo, noche tras noche haciendo el amor y cada DIA para vivir miles de aventuras. Los tiempos vinieron, pasaron, se fueron y ellos nunca se separaron.

 

EL CAPITULO DEMÁS.

 

Al alejarse de su amada Andrómeda un fuerte dolor se instalo en el pecho del príncipe, se preguntaba si volvería a ver a sus padres…o tíos, a Hyoga, a Saori y a todos los demás. Recordaba la arena de la playa vajo sus pies y el viento golpear su ventana en noches como esa.

Ikki había destapado el gran ventanal del camarote y el peliverde podía ver la luna grande y plateada reflejarse en el mar tranquilo, parecía que hubiesen dos lunas y no encontraba el lugar que separaba el cielo de la tierra…paraíso irreal, apoyo su cabeza en las rodillas mientras se abrazaba las piernas y la sonrisa mas fresca del mundo se apoderaba de su rostro. Su hermano estaba dando las últimas indicaciones arriba y Shun no tenia ni un poco de sueño.

El chiquillo se preguntaba que paso vendría ahora, o sea, sabia lo que debían hacer, quería hacerlo pero tenia miedo…seguro dolería, al menos la primera vez siempre dolía…eso había escuchado…

 

-  quiero que terminen de revisar la vela y se turnen para el timón entendido?- pregunto Ikki y su tripulación asintió, parecía muy apurado por dejarlos en la cubierta – buenas noches – dio media vuelta y descendió por las escaleras al corredor.

-  Capitán- Sally se acerco a el – capi…-

-  Que Sally?- pregunto desesperado.

-  No sea muy rudo…- ella estaba a sus espaldas y casi sale corriendo al ver la cara de enojo de Ikki – ya sabe, el es un niño…virgen seguro…y…-

-  Sally de que hablas?- pregunto creyendo inverosímil las palabras de la muchacha.

-  De Shun, de que mas?- torció los ojos – no querrá dañarlo? Sea suave-

-  Nunca dañaría a mi hermano-

-  Lo se- sonrió ella – pero quería que lo dijera- dio media vuelta y se fue.

-  Sally…Sally…- rió Ikki y se fue a su habitación.

 

Shun escucho abrir la puerta y no se inmuto, tenia miedo y no tenia como negarlo, pero no importaba con tal de estar juntos. Ikki se acerco al pequeño y se sentó a su lado abrasándolo tiernamente – Ikki te amo…-

-  yo también- beso el cuello expuesto del chiquillo y las cosquillas en el cuerpo de Shun se trasformaron en mariposas en el pequeño estomago – no te obligare a…-

-  Ikki- Shun se volteo y sus miradas se cruzaron perdiéndose sus miradas en las almas, fundiéndose juntos – tu no me obligas a nada-

-  Lo se- se acerco a Shun y tomo su mentón para besarlo con suavidad, el chiquillo abrió su boca de fresa y dejo que la lengua experta le recorriera a placer hasta responder la propia a la lucha que comenzaba a fraguarse entre los dos. Despacio Shun retrocedió hasta quedar tendido en la cama e Ikki sobre el repartía besos en las mejillas sonrojadas del niño que le enloquecía con gemidos cortos y apagados.

-  Shun…- le susurraba al oído mientras besaba su cabello que olía a frutas, sus manos viajaban a la estrecha cintura que temblaba ante las caricias, Shun entrecerró los ojos, tenia una visión formidable de las estrellas.

-  Ikki…- sus manos estaban a ambos lados de su cabeza, extendidas con las palmas hacia arriba, aterrado pero convencido que su hermano mayor jamás lo dañaría.

-  Mi ángel- Ikki se dirigió al cuello con precisión lamiendo aquella piel de alabastro – mi pequeño ángel…- con sus manos comenzó a quitar la camisa y correrla hacia arriba rozando el tórax de su hermano.

-  Tuyo…- repetía Shun mientras las cargas eléctricas se extendían por su cuerpo provocadas por las manos ásperas del capitán que le sacaba la camisa dejando su pecho descubierto.

Ikki lo admiro por un segundo, que fueron minutos, que fueron la eternidad…en aquel cuerpo latía el mas valiente y noble corazón…descendió hasta los rosados pezones ya duros lamiéndolos de manera circular, haciendo que Shun depositara sus manos en el cabello lila, que gimiera largo rato ante la atención que Ikki le prodigaba…llegando casi a gritar de placer…su cuerpo estaba respondiendo de una manera automática.

Ikki debía ser un experto, pensó Shun y cerro los ojos con fuerza cuando Ikki abrió el pantalón que resguardaba su hombría ya despierta y sus mejillas se tiñeron de vergüenza al sentir como iba bajando aquella molesta prenda y rozar su cuerpo contra el. Su hermano, su amado hermano era simplemente exquisito…

Ikki no pudo dejar de sonreír ante la visión de Shun desnudo sobre su cama, tan dulce como la miel, comenzó a babear…no les miento, como cuando uno ve un delicioso dulce que esta a punto de probar, así estaba Ikki al hundirse entre las piernas de Shun y lamer lentamente su anatomía erguida, desde la base hasta la punta y regresar…besar y chupar aquel tesoro mas grandioso que todo el mar…

Shun se erizo, gimió largamente y respiro con dificultad, el tan inexperto en los gajes del amor no quiso quejarse ante tal violación de la intimidad, se repetía que era normal, era delicioso a decir verdad, sentir la lengua de su hermano recorrer cada de centímetro de su grosor, como se lo llevaba a la boca y sus dientes rozando la delicada piel – yo…- susurro entre gemidos – me alegro…que seas el primero…-

Ikki lo escucho, algo en su conciencia se movió, era un niño…tan sincero su pequeño niño…lo chupo con pasión exigiendo el elixir que le pertenecía, queriendo probar mas, sus sentidos le exigían aun mas. La furia del mar seria poco considerando las caricias de su amado, las manos recorriendo el cuerpo que se extendía en las sabanas celestes y la luna…la hermosa luna…algo caliente recorría a Shun.

Su cuerpo sufrió un espasmo en la cumbre del mundo, hay, junto a su hermano, se sintió un señor gobernante del universo, y el cielo cuajado de estrellas, le sonrió al venirse dentro de su boca, al derramar su semilla que Ikki se procuro en ingerir de manera casi voraz…luego se puso de pie y Shun le observo sonriendo…- Shun esto te podría…-

El pequeño se sentó en la cama y sus manos se guiaron solas a la cintura de Ikki, en silencio desabrocho el pantalón pero Ikki lo detuvo – no hay nada malo- su voz era suave – Ikki yo quiero hacerlo…-

Ikki asintió y Shun saco la camisa de su hermano muy despacio, vio la piel bronceada y los músculos formados bajo aquella piel de sol, recorrió con curiosidad formando caminos con sus manos y se puso de pie para poder atrapar el pezón de Ikki en su boca, se avergonzó del acto, jamás se imagino haciendo eso…peor a su hermano…bueno antes no sabia que Ikki era su hermano…

El marinero sabia a mar, a sol, a pura pasión, un gemido largo salio de la boca de Shun, esto a Ikki lo encendió aun mas y callo para oír los chistosos sonidos de su pequeño al recorrerle, la boca rozando su piel …-ahhhh- no pudo mas el capitán y Shun sonrió para dirigirse al pantalón que saco lentamente…asustado retrocedió cayendo sentado en la cama…era muy grande????

-  yo- dijo avergonzado.

-  Tranquilo- Ikki le tomo de las manos – no haremos nada si no quieres…- sonrió y se arrodillo para quedar a nivel de su pequeño – jamás haré algo que no quieras…-

-  No es eso- unas lagrimas brotaron de sus dulces ojos – no se como…-

Ikki sonrió, claro, era su primera vez y el iba a enseñarle todo lo que a las artes del amor se refieren – confía en mi- empujo sus hombros hasta dejarlo acostado boca arriba y deposito un beso en los labios que temblaban – lámelos- puso sus dedos sobre la boca entreabierta de Shun y este obedeció. Los lamió por largo rato, mirando a Ikki, como si la vida se le fuera en ello…acomodo el mayor su cuerpo entre las piernas del niño y bajo la mano hacia su entrada – si te duele avísame-

Shun asintió y sintió como los dedos de Ikki recorrían su estrecha entrada, gimió de dolor tirando su cabeza hacia atrás cuando Ikki metió aquellos invasores en su cuerpo, se tenso.

-  Tranquilo- saco sus dedos sabiendo que no lo prepararía así, era muy cruel – mi pequeño- beso su cuello y bajo de nuevo por el cuerpo de Shun para hundir su rostro en su hermano y lamer el orificio diminuto que poco después abriría con sus dedos bien húmedos.

-  Ite…- fue lo único que dijo Shun aferrándose a las sabanas al sentir como su hermano exploraba aquel lugar, al sentir sus dedos entrar y salir, al sentir la lengua invasora ardiente como brazas…y al sentirse libre de gemir al placer.

Shun ya estaba bien lubricado, lo supo por el tono de su voz, y al subir la mirada lo encontró envuelto en lágrimas con su boca entreabierta, la respiración entrecortada y la luna que parecía quererle hacer también el amor. Recto de nuevo sobre el, se ubico en el lugar preciso y la cabeza de su sexo chocó contra el pobre Shun que gimió sonoramente – no lo haré si no estas listo…-

-  lo estoy- se aferro a los poderosos brazos de su hemano y le sintió ingresar, parecía que le iba a romperse en dos pero no grito, no lloro, solo cerro fuerte los ojos a cada avance delicado de la imponente anatomía de Ikki …y se dejo llevar por las dulces olas que los adormecían mientras Ikki comenzaba a moverse en su interior,

-  Shhhhhhhh- le decía para tranquilizarlo; entre otras cosas como te amo, te adoro, eres mi luz y acariciaba la frente sudada retirando los cabellos húmedos.

-  Te amo…Ikki…- gemía Shun cuando sus caderas siguieron el juego se entrara y salir de Ikki, era exquisito, lo quería muy adentro, se aferraba a el con fuerza y parecía un ángel ante la mirada de su hermano, la amante mirada que los llevaba a ambos a un lugar muy lejano, aun sin explorar.

Las envestidas se hicieron más fuertes, mas violentas, mas duras y Shun las seguía con deleite, seguía a su capitán con esmero no queriéndose quedar a tras mientras decían palabras que solo los amantes se dicen acariciándose mutuamente.

Así Ikki se vino dentro de su hermano, con un grito de ambos, para luego salir con cuidado y acunarlo entre sus brazos – de verdad Shun…eres lo que mas amo en este mundo-

-  tu también…- apoyo su cabeza en el pecho de Ikki, quien halo la colcha para arroparlo con suavidad, ninguno de los dos durmió, veían las estrellas y el mar que los acogía.

 

Arriba, en la cubierta Sally los había escuchado, le tocaba la primera guardia y fue espectadora del amor de esos dos muy roja de vergüenza…bueno, mejor ella que los otros, se dijo al ver que ya comenzaba a amanecer y que de seguro ellos seguirían viendo el cielo de tonos rojos, naranjas y lilas.

 

-  es hermoso- dijo Shun ante la pintura que se extendía sobre el mar azul

-  no mas que tu- le dijo Ikki estrechándolo con fuerza – no mas que tu…-