Dios de Muerte, Dios de Amor

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Por Denisse

Shun caminaba lentamente por el monasterio pensando en la muerte de Seiya.. aquel hermano al que él había matado.. él era un Dios de muerte y no podía olvidarlo, sus amigos trataron de convencerle de lo contrario *Tú no eres Hades.. eres Shun, el santo que se sacrificó para destruir a Hades en su interior, y si tienes a un Dios dentro de ti, seguro es un Dios de Amor..*. Shun agradeció sus comentarios en ese momento pero la visión del cuerpo destrozado de Seiya lo devolvió a la realidad.. Hades estaba muerto ahora, pero sus poderes habían vuelto a Shun, tal y como había pasado con Julián Solo.

Dos días después, Saori entró a su habitación para pedirle que se retirase a un monasterio para aprender el completo manejo de sus dones, él no tuvo opción, además deseaba alejarse del sufrimiento, de la lastima de sus amigos, de la preocupación de Ikki y de la protección excesiva de Hyoga.. esa persona que él tanto amó, pero que ahora veía tan inalcanzable.

En ese monasterio no había mas Shun, no tenía maestro y todo era calma y soledad, sólo Saori lo visitaba de vez en cuando para pedirle que volviese a casa (1 año era suficiente para aliviar las penas) pero Shun siempre se negaba, no creía tener derecho de recibir amor y compañía.. El en ese monasterio no era Shun... era tan solo Hades.

-Señor Hades –Un sirviente se acercó –Tiene visita

-Quien es? –Preguntó Shun con una tranquilidad propia de su nuevo “yo”

-Es la Señorita Kido

-Dígale que no estoy listo para volver todavía –Shun se alejó por el largo pasillo, no quería ver a Saori, por más Dios que él fuera el hecho de verla lo desarmaba por completo, aún sentía un respeto infinito ante la que fue SU Diosa, aun se sentía en el deber de protegerla, por que es tan Caballero de Andrómeda como es Dios.

Saori esperaba impaciente en el recibidor.. se preguntaba si había sido correcta la idea de separar a Shun de las personas que lo necesitaban y que él necesitaba, se preguntó que tan importante era hacer que ese muchacho se aislara... él ya no era Hades, era tan solo Shun, pero desde la primera hasta la última vez que lo visitó notó como poco a poco su personalidad se iba acoplando mas a la de un Dios (era lo que ella quería.. o no?), Hades no era malo.. Hades era Shun, pero ella no podía dejar que él siga siendo su caballero, ahora él se había convertido en un igual..

En la mansión todos lo extrañaban.. sobre todo Hyoga, éste le había pedido muchas veces acompañarla en sus visitas a Shun, pero Shun había cambiado y no quería hacerlo sufrir, ella le había pedido a Shun infinidad de veces que regresara para corregir su error, ella quería que el rayito de sol volviera a la vida de sus caballeros.. de su hermano. Ikki ya no le hablaba, pasaba encerrado en su cuarto y ella no podía hacer nada al respecto... ella merecía la indiferencia del Santo de Fuego.

Se preguntó cuál fue la necesidad de hacer que se convirtiera en Dios, sabiendo que su personalidad anterior.. tan inocente y pura, fueron las que lo hacían ser un ser superior, ella se equivocó, y en lo mas profundo de su alma, no quiso pensar cual fue el motivo de su “equivocación”, tal vez simplemente quería castigarlo por la muerte de Seiya.. aun sabiendo que era inocente... Shun lo sabía, por eso aceptó aislarse, y ella se sintió realmente destrozada al aceptar la razón de haber mandado a Shun a aquel lugar, y se decidió casi de inmediato a sacarlo.. pero Shun no quería volver, Shun sabía que esto era una especie de castigo y su Santo (ex santo) era tan bueno que no quería regresar, su castigo sería eterno.. no regresaría

Ella se propuso hacerlo regresar, el castigo fue injusto y ella se odiaba por eso, y se odiaba aun mas al saber que Shun aceptaba y deseaba el castigo impuesto por ella, era un Dios de bondad, aunque él pensase lo contrario.. ella lo notaba cada vez mas frío y distante.. pero su inocencia seguía allí, su bondad se notaba en cada acto, la dulzura característica del Santo de Andrómeda se había borrado dando paso a una inmutabilidad exagerada... pero aun seguían vivos todos esos atributos, sus ojos brillaban con la misma magia de antes, aun había un niño dulce e inquieto tras los ojos de ese frío joven que ella había construido... era ella acaso una Diosa de odio.. se obligó a no pensar en ello.

La puerta del recibidor se abrió dando paso al mismo empleado que la había atendido en un principio

-El Señor Hades me mandó el recado de que no regresará, la acompaño –El empleado se dispuso a llevar a Saori a la salida

-Quiero verlo –Ella se había decidido a llegar hoy junto a Shun, no iba a permitir que su espíritu pagara un crimen que no había cometido.

-El Señor ha dicho ..que

-No me interesa, piensa usted acaso contradecir a una Diosa –Saori se irguió y el empleado no supo que hacer, si Athena no quería marcharse el único con autoridad para echarla era el joven Hades

-Sígame –El empleado condujo a Saori a los aposentos de Shun

Cuando Saori llegó se dispuso a tocar pero cambió de opinión y entró de golpe dispuesta a hablar con Shun, no como Diosa sino como amiga.

El cuarto de Shun era totalmente diferente al que tenía, la pieza de Shun en la mansión siempre había sido sencilla y clara.. ¡Dios como amaba ese niño el Sol!, ésta por el contrario, era lúgubre y fría, adornada tan solo por una enorme cortina negra, una cama enorme y un sillón de respaldar alto cubierto en oro, donde ahora se encontraba el Santo.

Shun estaba con los ojos cerrados pero Saori podía jurar que ya había advertido su presencia.. Saori extrañó a ese niño que ella mismo se encargó de matar, ese niño que hubiese saltado a sus brazos depositando un dulce beso en su mejilla (cosa que ningún otro caballero se atrevía a hacer), esa era la actitud de su Dios, ese al que ella había convertido en tristeza.

-Shun.. soy yo, Saori –Saori se sentó en la alfombra a los pies de Shun y éste ante tal gesto de humildad se obligó a sentarse a su lado por respeto a la que una vez fue su Diosa.

-Saori.. no estoy listo, no deseo volver

-No estás listo para qué, Shun

-.....

-Para ser feliz, para sonreír de nuevo, para ver a tus amigos, aquí no tienes nada que aprender ni nada mas que hacer

-Lo sé, entonces mi pregunta es, para qué me trajiste aquí, a un lugar donde yo no tenía nada que aprender –Shun quería escuchar de los labios de Saori la respuesta que él ya conocía.... porque era un asesino, su alma era la de un asesino, así sus manos no hubiesen cometido el crimen.. el Dios que había en él lo había hecho

-Me equivoqué Shun, lo que yo hice no tiene perdón –Saori agachó su cabeza ante Shun pero éste no dio la menor muestra de querer reconfortarla, así sus ojos pidiesen a gritos darle una palabra de ánimo o un tierno cariño

-No te equivocaste, soy un asesino, éste es mi legado

-No Shun, tú no hiciste nada malo, tú luchaste contra Hades como mi Santo, tú defendiste a la Tierra de la maldad que él representaba, tú lloraste con nosotros la muerte de Seiya...

-Muerte que yo causé

-Tú no eras Hades –Gritó Saori desesperada... cuanto daño le había causado a ese ser que aun era incapaz de odiar a nadie.. salvo a si mismo

-No, pero ahora él está en mi alma.. y merezco el castigo de tener un alma asesina, maté a Seiya, a todos los caballeros dorados.., hasta asesiné a Orfeo, él era un hombre bueno.. destruí la vida de Euridice, soy un monstruo.. éste no es suficiente castigo, yo merezco la muerte

-Shun, y tu hermano merece el castigo.. Hyoga y Shiryu merecen el castigo.. ellos te extrañan, Ikki ya no sonríe, Shiryu se ha vuelto mas circunspecto que antes, Hyoga no come ... ayúdalos a recuperar ese rayito de Sol

-Yo ya no soy el mismo, solo hay oscuridad en mi interior, no me siento como antes, solo les causaría mas pena –Shun se levantó y observó su figura delante del enorme espejo de su cuarto

-Causarías alegría, yo te veo y veo al dulce Santo de siempre, la tristeza ha nublado tu alma, aléjate de ella y serás el mismo –Saori no estaba convencida, ella había matado a Shun y rogaba por una recuperación, que de seguro aquí no encontraría.. pero podría a caso encontrarla en casa?... ella no lo sabía

-No creo poder volver a ser el mismo –Shun bajó el rostro y Saori observó un gesto que hace tiempo no observaba en su Santo.. tristeza.. la mirada fría lo abandonó unos interminables segundos

-Trata! , sino es por ti hazlo por Ikki, Shiryu.. y Hyoga

-Vámonos! –Shun se decidió, bastante sufrimiento había causado ya para hacer sufrir a las personas que lo amaban... pero él ya no sería el mismo y esperaba que lo aceptasen de ese modo.

-Sí –Saori se levantó y siguió a Shun hacia el jet que los esperaba en la azotea del Gran monasterio

Antes de marcharse Shun se detuvo ante los aposentos de los criados...todos lo observaron preocupados, ellos sabían que tan frío era su amo, pero al mismo tiempo sabían de la eterna bondad que tenía en su corazón, él jamás fue cruel ni despectivo con ninguno... sólo había amabilidad y cierta frialdad en sus palabras.

-Todos son libres.. sé que tienen familias, lamento haber sido el causante de su separación –Shun hablaba con voz firme

-Señor Hades... ha sido un honor servirle y lo haríamos por cien vidas mas

-Gracias, sólo pasé a deciros que en el cofre de mi habitación hay joyas y algo de dinero, repártanlo entre ustedes

-Señor Hades... gracias..- el sirviente se arrodilló ante Shun y al instante todos hicieron lo mismo

Los ojos de Shun brillaron pero ninguna sonrisa curvó sus labios, Saori de inmediato supo cuan feliz era Shun de haber dado un granito de alegría a la vida de aquellos que lo habían servido por casi dos años

Shun continuó caminando y Saori lo siguió de cerca

-Shun, acaso no has gastado nada del dinero que te enviábamos

-No lo necesitaba, aquí tenía todo –fue la seca respuesta que ofreció Shun

Ambos Dioses salieron y llegaron a la terraza, Shun dejó subir a Saori al aeroplano antes que él, en ese segundo se preguntó si era correcto presentar a sus amigos con una persona totalmente diferente a la que ellos conocían hace 2 años.

Saori observaba al que una vez fue su Santo y quedó maravillada ante la nueva magnificencia y elegancia del que hace poco consideraba un niño, con la luz, ella pudo observar cada fino rasgo de Shun, su belleza etérea que antes impulsaba a protegerlo y admirarlo ahora producía culto y veneración.

Shun subió al jet que lo llevaría a encontrarse con aquellos a quienes él amaba, a Ikki que era su hermano y confidente, a Shiryu el joven que con sus palabras lo animó hasta el último momento... y obviamente a Hyoga, el chico al que había amado en secreto toda su vida.., se obligó a no pensar en eso, él ahora no debía darse el lujo de pensar en su felicidad.. mucho menos en Amor.. él había asesinado a uno de sus hermanos y su vida había acabado al mismo tiempo que la de él.. ya no mas Shun, tan solo Hades.

El viaje fue tranquilo, Saori y Shun casi no cruzaron palabra, el mutismo de Shun fue insoportable incluso para Saori quien normalmente se mostraba silenciosa, se preguntó hasta que punto ese hermoso joven sentado a su lado había cambiado.. había dejado de ser el Shun que todos conocían y amaban.

-Shun, hemos llegado –Anunció Saori

-Lo se –Shun bajó del aeroplano y le tendió cortésmente la mano a Saori para que bajase

El viento y el frío calaba los huesos de Saori.. eran las 9h00 y todos estarían esperándola para recibir noticias de Shun, se imaginó la sorpresa de sus Santos al verlo.

Shun había cambiado en éstos dos años, su cuerpo había mejorado notablemente aunque aún era delgado y realmente elegante, estaba totalmente vestido de negro y una gruesa capa cubría sus anchos hombros, poseía una cintura estrecha y todavía unos ojos luminosos, la inocencia en su rostro y sus facciones angelicales no lo habían abandonado, solo que ahora contrastaban con sus fríos modales y su personalidad altiva, cosa que inspiraba respeto, el cambio mas sorprendente lo producía el cabello de Shun que lucía tan brillante y sorprendentemente hermoso como siempre, sólo que ahora lo llevaba por debajo de la cintura.

Shun se detuvo bruscamente ante la puerta y Saori vio el miedo reflejado en sus transparentes ojos, ella sin pensarlo dos veces la abrió...

Todos los Santos la esperaban ansiosos en el recibidor, sentados en los sillones de cuero con una triste mirada, cuando Saori abrió la puerta todos se pararon al instante, los 3 Santos se sorprendieron y alegraron al ver a Shun.. se lo veía tan aterradoramente diferente, Tatsumi al verlo se arrodilló ante él y todos los Santos lo miraron asombrados y con algo de asco.. ese muchacho ante el que ahora se arrodillaba era el mismo al que maltrataba sin piedad noche tras noche en su niñez, si no hubiera sido por Ikki, seguramente lo habría matado, ya que Shun nunca lo atacaría.

Ikki corrió a abrazar a Shun cuando éste entró a la estancia con su capa ondeando junto a sus largos cabellos verde brillante

-Shun, no sabes todo lo que me alegra verte –Shun correspondió el abrazo de inmediato, pero no de la manera que todos esperaban

-Yo te extrañé mucho también

Ikki se separó de Shun y Shiryu se acercó a saludarlo con un abrazo que fue correspondido con frialdad nuevamente, Hyoga no quiso recibir un abrazo frío, así que se contuvo de hacerlo, él se había caracterizado toda su vida por ser un hombre frío, la única persona a la que él había amado y amaba estaba delante suyo, luciendo un rostro de ángel y una mirada de infinita inocencia que contrastaba intensamente con su actual forma de ser.

Hyoga no podría aguantar un abrazo gélido.. no de él.. no de su pequeño Shun. Así que dio media vuelta para dirigirse al estudio, después hablaría con él..

-Hyoga –Una voz tan anhelada por él detuvo su marcha

-Qué sucede Pequeño Shun –Nadie supo porqué esas palabras sonaron tan inapropiadas

-Por qué huyes de mi? –Shun lo miraba atento a su respuesta

-No huyo solo me alejo, no podría soportar un abrazo frío y una mirada intensa de tu parte –Dicho esto Hyoga se marcho dejando al Dios en autentica turbación

-No ha sido mi intención haceros sentir incómodos –Shun se dirigió a Saori, Shiryu e Ikki

-Hermano, jamás nos sentiríamos incómodos ante ti, estoy tan feliz de verte –Ikki sonrió agarrando a Shun de un brazo y llevándolo al comedor

Shiryu miró a Saori con seriedad

-Ese no es Shun, que le han hecho?

-Estuvo solo cuando mas necesitó compañía –Respondió Saori con pena y culpa

-Ya veo, él todavía se culpa con la muerte de Seiya –Shiryu trató con todas sus fuerza de borrar esa culpa de la cabeza de Shun, pero con todo su razonamiento lógico, no lo había logrado.. le aterrorizaba pensar todas las cosas que Shun pudo reflexionar en soledad, sin nadie que lo consolase o le dijese que nada había sido por su causa

-Todavía lo hace, y morirá con ello

Saori y Shiryu caminaron hacia el comedor... esperaban tener una cena tranquila

Al entrar Shun se encontraba el la cabecera.. Tatsumi había insistido en que ese era el lugar de un Dios, Saori se sentó en la otra punta mientras que Ikki y Shiryu ocupaban la mitad

-Hyoga no nos acompañará a cenar? –La voz de Shun sonaba indiferente y al mismo tiempo anhelante

-Yo lo voy a ver... lo traeré para que se arrodille a pedirle disculpas, que clase de maleducado es ese caballerito –Dijo Tatsumi despectivo

Shun nunca había odiado a Tatsumi, ni cuando estuvo a punto de matarlo, pero ahora que lo escuchaba dirigirse a Hyoga de esa manera no pudo refrenar una mirada severa hacia el hombre mientras que se levantaba cortésmente de la mesa

-No te preocupes, yo iré a buscarlo –Shun se levantó en dirección a las escaleras

Ikki trató de detenerlo pero Shiryu se interpuso tomándole del brazo, si había alguien lo suficientemente capaz de hacer que Shun volviese a ser el de siempre, era Hyoga.

Shun subió las escaleras con mil dudas en su cabeza.. acaso Hyoga no deseaba verle?, por que lo repelía?, tanto había cambiado?, era tan disgustante su presencia para su amigo?... una imperceptible tristeza cubrió el rostro inmutable del Dios.

Cuando se encontró en la puerta del cuarto de Hyoga sintió que la inseguridad lo atenazaba.. ese sentimiento de amor que sentía era tan grande que el solo hecho de estar cerca de él lo hacía sentirse aterrado.. después de meditar un rato decidió tocar la puerta.

-Pase –La voz de Hyoga se escuchaba cansada.. y triste

Shun abrió la puerta mientras que Hyoga lo observaba con algo de asombro y alegría

-Hyoga.. por qué no bajas a comer

-Acaso es importante la presencia de un hombre común –Hyoga no quiso sonar tan hiriente, pero en el inexpresivo rostro de Shun no se reflejo ninguna emoción

-Siento que mi presencia te moleste –Shun miró directo a los ojos de Hyoga en busca de una respuesta a lo que su corazón sentía.. sí, su corazón aun podía sentir

-No me molesta, me lastima

-Puedo preguntar ¿por qué?

-Shun sonríe.. –Hyoga sonrió para animarlo a hacer lo mismo

-Ah? –La cara de ángel del Dios se contrajo en una graciosa mueca de confusión.. total y absolutamente humana.. propia del Shun de siempre

-No me mires con esa cara.. sonríe –Hyoga miraba realmente alegre al rostro de Shun mostrar toda esa humanidad e inocencia característica en él

-No sé por qué, pero no tengo ganas de hacerlo –Shun se sentó en la cama junto a Hyoga y para él volvió a ser el de antes

-Por qué no puedes sonreír pequeño Shun, tu sonrisa era uno de mis tesoros mas valiosos, sabes? –Hyoga tomó la mano de Shun y éste se estremeció mostrando inseguridad y.. cierta felicidad

-Desde que Seiya murió no he podido hacerlo, siento como si lo traicionase al reír cuando él ya no está

-Seiya odiaría que te sintieras así por su culpa, el adoraba verte sonreír

-Tú crees que Seiya me perdonaría –Shun miró dentro de los ojos de Hyoga en busca de una respuesta.. sus ojos eran francos y azules, como un inmenso mar en el cual él deseo perderse

-No.. él ni siquiera te hubiera culpado

-Seiya.. –Shun sintió como sus ojos se llenaban de lágrimas dejando salir todo el dolor que cargaba dentro desde hace 2 años

-Llora .. Shun, eso te hará bien –Hyoga tomó a Shun entre sus brazos y él lo abrazó cálidamente...éste era el abrazo que él deseó sentir apenas lo vio entrar, no aquel saludo frío de un Dios.

Hyoga lo separó suavemente y secó sus lágrimas con las manos, luego depositó un suave beso en los labios de Shun, lo hizo casi inconscientemente pero al abrir sus ojos y verlo tan cerca sintió el impulso de haber profanado algo santo.. Shun se asustó un poco pero dejó salir todo el amor que sentía desde hace ya tanto tiempo, al sentir los labios de Hyoga separarse de los suyos, lo sujetó con fuerza ahondando el beso, como si su vida dependiese de eso.

El beso era cálido y dulce.. Hyoga desprendió a Shun de su pesada capa mientras que con su otra mano jugaba con el largo y hermoso cabello del joven.

Shun se separó al sentir que ya no podía respirar y una hermosa y transparente sonrisa salió de sus labios.. y era para Hyoga.

-Gracias –Susurró Hyoga mirándolo con una ternura infinita, Shun era un niño.. su rostro seguía siendo el de un ángel y esa hermosa sonrisa era su mayor virtud

-Por qué?, yo debo agradecerte..

-No, tu sonrisa es el mejor regalo

-Vamos a comer, sí? –Shun se levantó sin siquiera recoger su capa ya que pensándolo bien.. era muy molesta

-Shun.. te amo.. –Hyoga miró al suelo esperando una respuesta a sus palabras

-Yo te amo mas –Shun sonrió y tomó a Hyoga de la mano –y no pienso dejarte

Esa era la pregunta que Hyoga deseaba hacer.. y Shun la respondió antes, él no le dejaría y de ahora en adelante Hyoga sería el dueño de su corazón

La cena transcurrió tranquila, entre las pequeñas peleas entre Ikki y Hyoga, las asombradas miradas de Shiryu y Saori ante el repentino cambio de humor en Shun, todo parecía completamente normal y Saori se sintió aliviada.

-Hermano, deja ya de molestar a Hyoga.. –Shun lo reprendió levemente

-Es verdad.. ésta sopa está horrorosa, solo tú no lo notas porque estuviste todo el tiempo comiendo quien sabe que –Dijo Ikki divertido al ver como Hyoga se enfadaba

-Pues mejor esto que tus “hamburguesas” del otro día ( Strike uno)–Hyoga sonrió sarcásticamente al notar que había dado en el clavo

-Pues Shiryu se las comió sin reclamar, es obvio que estaban hechas para paladares finos

-Con tanta carne quemada y sin aliño, tenía que ser un paladar muy especial para tragarse semejante payasada (Strike dos)

-Tú que sabes? –Ikki ya se estaba molestando

-Yo las probé..recuerdas? (Strike tres y fuera) –Hyoga sonrió triunfante

Ambos se viraron hacia Shun como siempre lo hacian cuando tenían una discusión.. él siempre era el arbitro en su lucha de provocaciones, pero Shun comía tranquilo y callado sin darse siquiera cuenta de esto, a él le parecía hermosa la interacción de los amigos y no quiso interrumpir.. por primera vez, esas cotidianas peleas no le molestaron, es mas lo alegraban infinitamente... aunque en su interior sabía que después de dos días iba a estar gritando por un poco de paz, tal y como lo había hecho desde un principio.. las peleas de Hyoga e Ikki eran exasperantes.. pero por alguna razón hoy no lo fueron.

-Que quieren que les diga... yo no probé las hamburguesas –Shun respondió cuando ya nadie esperaba una respuesta

-Pues te hubieran encantado –Dijo Ikki con orgullo mientras que Hyoga movía la cabeza en señal de absoluta negación

-Honestamente estuvieron terribles Ikki –todos se giraron al ver que era Shiryu quien había hablado

-Entonces porque te las comiste –Ikki lo miró fijamente

-Porque si no lo hacía te hubieras puesto hecho una furia y ya no había Shun que nos salve –Shiryu sonrió y le dirigió a Shun una enorme sonrisa –Shun.. te extrañamos mucho y espero que todo vuelva a ser como era antes

-Así será –Shun sonrió y se viró a observar a Hyoga quien se reía a carcajada limpia

-Te dije..jaja..que estaban terribles..jaja –Si las miradas mataran Hyoga abría caído muerto en ese mismo instante

Después de la cena Shun se quedó conversando con Ikki en su cuarto, le contó todo lo hermoso que era el monasterio.. la soledad que se sentía ahí y la infinita paz que transmitía. Obviamente omitió su propia soledad y la tristeza que invadía su corazón día tras día.

Shun miraba a Ikki con la misma ingenuidad y ternura de hace dos años, era obvio que encerrado en un monasterio no había tenido tiempo de madurar.. en lo que a experiencia se refiere.

-Shun... y cuéntame, ha habido alguna persona especial en tu vida

-Claro, pensaba en ustedes todos los días –Shun miró a su hermano con el ligero conocimiento de a donde iba la cosa

-No hablo de eso!!!, has estado con alguna chica o chico.. tu sabes, de la otra forma.. –Los ojos de Ikki se estrecharon para observar atentamente a Shun, Shun por su parte solo acertó a sonrojarse como un tomate

-QUE DICES??, no voy a contestar eso –Shun bajó la mirada ante su hermano y éste estalló en risas

-Pues veo que no!!! Jajaja –Ikki abrazó a Shun con fuerza –Es bueno verte de nuevo

-Igual a ti hermano, te extrañé muchísimo –Shun sonrió y lo abrazó con una ternura que sólo Shun poseía.. de repente su vida como Hades le pareció tan lejana.. tan irreal

Shun caminaba por el pasillo en dirección a su cuarto.. él no había traído sus ropas del monasterio, la verdad es que allí solo usaba túnicas con bordados de oro “prendas dignas de un Dios”, él las odiaba, esperaba llegar a su cuarto para poder ponerse su propia ropa, bañarse con agua caliente y usar nuevamente su propio calentador desgastado y su camiseta enorme para dormir..

Entró a su cuarto por primera vez desde que llegó.. y le pareció hermoso, ahora sonreír era fácil, se tiró en la cama con fuerza y cerró los ojos.. deseaba poder quitarse esa incómoda ropa.. de repente se percató en una caja que lucía intacta al paso de tiempo y deseó fervientemente probarse su armadura nuevamente. Recordó como su armadura se volvió fuerte al rociarse con la sangre de Athena y se le pasó la descabellada idea de ver que tal lucía con suya propia.. -sonrió-, pensándolo mejor.. no deseaba probarlo.

Shun se desvistió con facilidad y se quedó mirando un buen rato su figura desnuda frente al espejo.. había cambiado, su rostro seguía igual al de un niño pero su cuerpo se había vuelto mas varonil y estilizado.. había crecido un poco, ahora era mas alto, y su cabello llegaba hasta donde la espalda perdía el nombre, gruesas lágrimas cayeron de su rostro y una sonrisa alumbró su alma.. ya no sufriría más, ahora estaba en paz.

La muerte de Seiya fue el inicio de su tortura.., él sufría además por haber sido el causante de la muerte de todos lo caballeros de oro.. inclusive de aquel que le cedió su propia armadura.. la armadura de Virgo, esa armadura se encontraba en la bóveda de Athena al igual que la de Ikki (Leo de Aioria), la de Shiryu (Libra de Donko), la de Hyoga (Acuario de Camus) y la de Seiya (Sagitario de Aioros) .. esperaba honrar a Shaka usando nuevamente su armadura de oro.. pero sus meditaciones lejanas lo obligaron a preguntarse si de verdad lo honraría.. él había asesinado a sangre fría a Shaka y a todos lo demás caballeros de oro, se preguntó si Shaka sabía a ciencia cierta que él usaría su armadura y que de saberlo.. lo hubiese permitido?

Shun sacó de su cabeza todas éstas dudas.. había estado demasiado tiempo torturándose por la muerte de los caballeros de Oro, la horrible muerte que le causó a Orfeo.. Euridise esperaría toda la vida a un amor que jamás volvería a su lado ... y él era el culpable.. lo mas doloroso fue la muerte de Seiya.. él era su hermano y ahora había sido muerto por el Dios que había en él.... él estaba seguro que al menos Seiya lo perdonaría pero por alguna razón, esto nunca lo hacía sentir mejor.

Shun despertó de sus meditaciones y se dio cuenta de que aún estaba delante del espejo, entonces abrió la llave y se metió en la ducha caliente.. al poco rato salió y se vistió con su antigua ropa.. su nueva imagen y su antigua ropa contrastaban, sentía que la ropa de Dios ahora era mas correcta a su elegante figura, pero su antigua ropa era como un abrazo.. cómoda y cálida, así que se dispuso a disfrutarla.

Shun agarró el secador y pasó mas de una hora cepillando su cabello y secándolo, al terminar se sentía agotado.. *tal vez sea mejor cortarlo.., me sentiría mas el yo de antes* Shun sonrió, le gustaba su cabello largo, se veía tan hermoso e imponente a veces.. era la única cosa que lo hacía ver un poco mas hombre.. y no tan niño, pero a veces era un verdadero fastidio tener que lidiar con él.

Hyoga llevaba ahora el cabello corto (tan solo hasta la mitad del cuello) y se lo veía muy bien.. su cuerpo también había cambiado para mejor, mientras que sus ojos seguían siendo tan impresionantes y hechizadores como siempre * ¿Hechizadores?.. de verdad que lo amo * pensó Shun con una sonrisa.

Shun se tiró a la cama esperando no tener pesadillas.. hoy no quería tenerlas

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Hyoga se levantó sobresaltado.. al girarse para ver el reloj observó que eran apenas las 2 de la mañana.. oía gritos desde afuera de la mansión y por un momento el horrible sentimiento de que alguien a quien él quería sufría le vino a la mente –Shun..

Bajó corriendo para observar que sus amigos estaban preocupados con la mirada fija en la calle

-Que sucede? –A la llegada de Hyoga todos se giraron y sus rostros no pudieron lucir mas preocupados

-Hay una muchedumbre afuera.. claman por la cabeza de Hades –Shiryu estaba nervioso y un alivio cubrió su alma al notar que Shun no había oído aun el escándalo

-Que!!!!!????? –Hyoga estaba desesperado, esa sería la gota que derramara el vaso, si Shun se enteraba de esto ya nada podría animarlo

-Esos estúpidos no saben nada.. saldré y los echaré antes de que Shun se despierte –Ikki se levantó furioso y se dispuso a salir

-NO!, yo hablaré con ellos.-Saori se levantó dirigiéndose al jardín seguida de cerca por los 3 caballeros

-MUERTE A HADES

-EL DIOS DE MUERTE Y DESTRUCCIÓN

-SI HADES NO MUERE, EL ECLIPSE ETERNO CUBRIRA LA TIERRA

-NADIE SOBREVIVIRÁ

Los aldeanos gritaban y clamaban por la muerte de Hades.. Saori se paró delante de ellos y con voz firme se dirigió al grupo que ahí se encontraba reunido

-Hades ha muerto, el joven que aquí se encuentra es su reencarnación.. un Dios de bondad.

-Santa Athena!, el Hades es un Dios malvado que se esconde detrás de un rostro de ángel –Dijo una aldeana histérica

-Yo lo he visto!. Es hermoso para engañar y fingió ser Santo para proteger lo que luego destruiría –Otra mujer se paró y señaló a Ikki con dedo acusador -Tu lo salvaste.. engañas a Athena para volverte en su contra

Ese fue el punto final para Ikki

-MALDITOS IMBÉCILES!!, no saben cuantas veces yo y ese al que ustedes llaman monstruo hemos defendido sus miserables vidas arriesgando las nuestras.

-Eso mismo!, si algo malo existiese en Hades, no estaría aquí con nosotros.. con Athena –Hyoga trató de calmar a los aldeanos

-Ya están bajo su poder.. ¡Athena Sálvate! –Un hombre le arrojó a Hyoga un piedra que Hyoga atrapó con facilidad haciéndola polvo en sus manos

Las personas que vivían por los alrededores de la mansión habían salido para ver de que se trataba éste escándalo.. se sorprendieron muchísimo al ver a la gente inculta de Grecia armando semejante escándalo en la casa de una Diosa y pidieron a Zeus por misericordia.. ellos no temían a Hades porque habían vivido contemplando el amable rostro de Shun, pero si ellos no conociesen al joven estarían igual de aterrados que esos aldeanos ya que no cabía duda de que Shun era ahora Hades.. el Dios de muerte y odio.

Las noticias en Grecia volaban, sobre todo cuando hablaban de Dioses, se llevaba un estricto recuento de lo que hacía cada una de las reencarnaciones de los Dioses, ya que tanto poder no se puede dejar sin vigilancia.. ellos les temían y los adoraban, eso era lo correcto, pero levantarse contra uno.. como éstos aldeanos hacían, era una completa locura. Ellos se convencieron de que Hades era bueno, conocían a Shun y si Shun hubiese sido un Dios malvado, saldría y quemaría vivos a todos éstos mortales por su ofensa pero las personas que conocieron al dulce Shun sabía que no lo haría.

-Lárguense! Dejen a la gente buena y decente dormir –Un hombre bajó de su casa para dirigirse a los furibundos aldeanos

-Es que no sabes el peligro que corremos con el Dios de Odio vivo!! –Una anciana aldeana se dirigió al hombre

-Ese al que llaman Dios de Odio es Shun Kido, el joven mas dulce y amable que he conocido –El hombre le dirigió una mirada furiosa a los aldeanos, muy pronto las personas del vecindario.. que conocían a Shun y sabían todo lo que él y los otros caballeros habían hecho por la tierra bajaron a unirse al hombre

La calle se convirtió en un bullicio unos defendían a Hades y otros lo atacaban.. los caballeros tan solo evitaban que algún aldeano se acercase a la mansión, cosa que para ellos era relativamente fácil (quitando el hecho de que no podían atacar por temor a lastimar a alguien).

Saori se sintió orgullosa de su gente.. la gente que la conocía, no como Diosa sino como ser humano y que estaba en la calle defendiendo a Shun, confiando en ella y en él.. De repente todas las voces callaron y ella se giró para observar a Shun en una esquina del Gran jardín.

Shun estaba vestido con un calentador de algodón y una camiseta muy grande para él, su cabello ondeaba con el viento y sus lágrimas brillaban a la luz de la Luna.. se veía tan diferente al Shun frío y distante que entró a la mansión hace apenas algunas horas, ahora parecía un niño perdido y asustado.

-Shun!!! –Hyoga e Ikki corrieron hacia él mientras que Shiryu evitaba que los aldeanos entraran

Cuando Ikki y Hyoga quisieron tocar a Shun una barrera se los impidió.. sin lastimarlos. Shun se dirigió a donde se encontraba Saori y con un gesto amable ordenó a las personas de los alrededores que entraran a sus casas agradeciéndoles el apoyo que le brindaron pero que él se encargaría de la situación.

Los aldeanos se replegaron en pos de defensa

-No teman.. hablemos –Shun dirigió un sonrisa y flotó unos centímetros para saltear la verja, Shun bajó cuidadosamente del otro lado de la verja frente a los aldeanos que miraban el poder del Dios con miedo y cierto respeto ante sus palabras amables

Saori agarró a Shiryu del brazo... no le gustaba que Shun se comportara tan amable, no sabía de que serían capaces esos bárbaros y conocía a Shun perfectamente como para saber que jamás los atacaría

-Lamento asustarlos de éste modo- Shun miró a los aldeanos uno por uno

Hyoga suspiró al ver como las jóvenes se sonrojaban y los hombres se arrodillaban, parecía que por ese simple gesto habían comprendido que Shun no era malo.

Hyoga e Ikki se sonrieron el uno al otro, el alivio era nato

De repente una anciana de ojos furiosos de dirigió a Shun con una rabia inimaginable

-Hades!!!!, no nos vas a engañar con tu falsa amabilidad.. perdí un hijo por tu culpa, así que a mi no me engaña tu carita inocente –La anciana lo miró con furia y Shun bajó el rostro

Hyoga al ver esto supo que Shun se desmoronaría y Saltó la verja para unirse a él.

-Las atrocidades que Hades hizo no son culpa de Shun –Hyoga estaba histérico con la mujer por haber colocado a Shun en ese estado

-Si lo son.. –Shun susurró pero la anciana lo escuchó a la perfección

-Así que lo admites!, tú ambición de poder provocó desgracia a toda Grecia

-NO ERA ÉL CON UN DEMONIOS –Hyoga se exasperó y le dirigió a la anciana una mirada llena de rabia.

Saori, Ikki y Shiryu observaban impotentes lo que pasaba afuera sin saber que hacer para aplacar la creciente furia de la mujer

De repente y para asombro de todos los aldeanos que se encontraban aún postrados a los pies de Shun éste les pidió que se levantaran

-Lamento su perdida con mi alma señora y le pido que por favor me perdone –Shun levitó hasta donde se encontraba la anciana y tomando su mano se arrodilló ante ella

Saori al ver esto flotó siguiendo el ejemplo de Shun, salteó la verja y se dirigió a todos los que ahí se encontraban

-Los Dioses fuimos creados para dar paz y alegría al mundo, para equilibrar sus fuerzas y cuidar a sus habitantes.. si algún Dios en el pasado no lo hizo y trajo desgracias, nosotros nos encargamos de frenarlo... deberían estar felices de que Hades ya no exista y que en su lugar haya dejado a un Dios puro y sincero

Los aldeanos se arrodillaron ante Saori y Shun.. Hyoga se acercó a Shun y lo levantó para que sus ojos se encontraran con los de la anciana.. que se arrodilló ante él implorando disculpas, tal y como lo habían hecho los otros.

Shun sonrió alegremente a la anciana y depositó un dulce beso en su mejilla

-Valla en paz, comprendo lo que siente –La anciana se levantó llorando y se marchó junto con los otro aldeanos

Después de unos minutos de reflexión todos entraron a la casa, éste había sido un gran día.. se veía paz en el rostro de Shun y Saori se permitió demostrar algo de alivio.

-Me quedaré aquí un momento –Dijo Shun mientras se sentaba en el pasto húmedo por el rocío dirigiéndoles una mirada tranquilizadora.

Hyoga se acercó a Shun y le susurró al oído si podía acompañarle a lo que Shun asintió con alegría.

Ikki y Shiryu se sentaron con ellos un rato, mientras que Saori subió a acostarse.

A los pocos minutos Shiryu anunció que iría a su habitación

-No doy mas, creo que ya llegó la hora de dormir para mi –Se despidió de los 3 jóvenes

-Yo tampoco aguanto, Shun estarás bien? –Ikki beso la frente de Shun

-Si, hermano.. solo quiero quedarme un poco mas, entraré pronto

-De acuerdo, buenas noches –Ikki se despidió y salió atrás de Shiryu

-Valla noche la de hoy! –Hyoga suspiró y tomó la mano de Shun entre la suya

-Si!.. pero sabes algo, me gustó mucho.. sentí que si yo lograba hacer que esa mujer me perdonase era porque ..”ellos” también lo hacían

-Al hablar de ellos te refieres a los caballeros de oro y a Seiya

-Aja. –Shun cerró los ojos y se recostó en el regazo de Hyoga como un niño pequeño

Hyoga sintió el calor de Shun en la fría noche y le gustó sentirlo tan cerca.. lo observó y tuvo que controlarse para no emitir una risita de alivio.. Shun parecía un niño indefenso y puro, la escena de toda esa gente arrodillándose ante ese jovencito de calentador gastado y camisa enorme le hizo chiste.. pero lo tenso de la situación le impidió reírse, ahora lo podía hacer tranquilamente.

Shun parecía un indefenso conejito.. mas no un temible y poderoso Dios.. Hades, que significaba realmente eso dentro de la inocente mente de Santo.

-Por qué sonríes? –Shun había abierto sus ojos verde esmeralda y observaba a Hyoga con una dulce sonrisa

-Por la alegría de tenerte junto a mí, Shun

-No mientas! –Shun lo miró lleno de incredulidad

-Por qué siempre tienes que pensar que lo que digo es mentira –Hyoga sonreía mientras que retiró a Shun suavemente de su regazo y lo colocó en el pasto húmedo

Shun lo miraba con algo de temor.. sabía lo que Hyoga iba a hacer pero gracias a su inexperiencia sentía miedo y.. ansiedad

Hyoga se levantó y se colocó encima de Shun dándole un tierno y dulce beso.. el corazón de Shun latía y él pensó que de seguro podría escucharse hasta los campos Eliseo.

Hyoga introdujo sus manos por la amplia camiseta y acarició la espalda de Shun justo en la columna desde arriba hacia abajo conforme el beso se hacía mas fuerte. Hyoga jugaba con el labio inferior del joven muchacho mientras que la respiración agitada de éste excitaba a Hyoga a niveles insospechados por él mismo.

De pronto Hyoga se detuvo y miró a Shun con toda la ansiedad que pudo y susurrándole cálidamente al oído pronunció una palabra que lo hizo estremecer

-Hagámoslo.. –Sin esperar respuesta “bajo la ley del que calla otorga” Hyoga abrazó mas fuerte a Shun mientras intentaba sacarle la camisa

-Hyoga yo.. –Shun intentó hablar pero Hyoga introdujo su lengua en la boca de Shun incitando a la suya.

Después Hyoga se quitó la camisa y la echó donde ya se encontraba la de Shun.

Shun se sentía bien pero muy nervioso.. esa nueva incomodidad en la parte baja del vientre no le ayudaba en nada en su veloz azoramiento ante las caricias poco inocentes de Hyoga. Hyoga notó el nerviosismo de Shun y posó su lengua en el oído de éste estremeciéndole

-Relájate.. –Que fácil que era decir eso para Hyoga pensó Shun entre gemidos y nuevas emociones, entonces Hyoga bajó el calentador de Shun hasta sus rodillas pasando unos dedos de fuego “accidentalmente” por su pieza..

-Ahh –Shun no pudo reprimir un sonido apasionado

Hyoga terminó de retirar el calentador de Shun violentamente mientras que se tendía totalmente encima suyo, dejándole tan solo en sus bóxer

-Te amo Hyoga..

-Te amo dulce Shun... –respondió Hyoga besándole con ternura y amor primero y luego con cierto furor.

Shun cerró sus ojos con fuerza al sentir la mano de Hyoga acariciando su entrepierna, estimulándola suave y lentamente con sus manos.

Shun se apretó a la espalda de Hyoga arqueándose levemente mientras enredaba sus dedos por los brillantes cabellos rubios del joven Ruso

-Oh Dios.. ahh, ahh, sigue.. no pares –Shun no podía creer que esa fuese su voz y fuese él quien estuva pidiendo semejante cosa

Hyoga por su parte se sentía vibrar al escuchar a Shun gozar de ese modo.

-Tócame Shun.. –Hyoga abrió el sierre de su pantalón y Shun introdujo su blanca mano al oculto tesoro de Hyoga intentando hacer lo que éste le pedía.

-Oh, cuanto he deseado esto .. ohh, ahh, ahh.. sigue .. continua..así.. no te pasará nada –murmuró Hyoga entre gemidos tratando de tranquilizarlo pero se notaba que lo estaba disfrutando, estaba realmente excitado.

-Ahora es tu turno de disfrutar –Hyoga se sacó los pantalones junto con los bóxers para luego retirar con cuidado los de Shun.

Hyoga pasó su lengua por el cuerpo del virginal muchacho hasta introducir el pene de Shun en su boca

-Ahh, Dios... – Shun gemía fuertemente.. por suerte el jardín se encontraba lejos de las habitaciones. Hyoga desplazaba su lengua de arriba hacia a bajo mientras que Shun sostenía la cabeza de Hyoga obligándole a continuar enredando sus dedos por los rubios cabellos del joven

-Ya.. no puedo..creo..que.. –Shun no podía más.. de un momento a otro se vendría en la boca de Hyoga pero éste paró justo en el momento preciso

Shun trataba de regularizar su respiración pero entonces notó que Hyoga lo colocaba boca abajo.. él sintió el césped húmedo en su pecho

-Hyoga.. que vas .. –Shun estaba atemorizado y expectante

-Shun..quiero que seas mío –Dicho esto Hyoga introdujo un dedo dentro de Shun para dilatarlo.. eso causó cierto dolor en Shun.. y éste pensó que si Hyoga hacía lo que tenía pensado seguro que sería sumamente doloroso para él.. pero no le importó

Hyoga se introdujo con dificultad en el cuerpo de Shun mientras éste gemía de dolor y placer.. el dolor era tal que Shun tuvo que hundir el rostro en el pasto mojado. Hyoga gemía de placer.. sentirse dentro de Shun era la sensación mas excitante que pudiese existir. Hyoga subía y bajaba mientras besaba el cuello, espalda y hombros de Shun.

Hyoga notó que Shun tenía algunas pecas en la espalda y le pareció un aditivo sensual, el Santo del Cisne empujaba con fuerza mientras que sus gemidos se escuchaban roncos y salvajes.. Shun amó esa tonalidad.. el dolor estaba desapareciendo dando paso a la excitación.. su miembro duro como roca sentía la suave caricia del pasto húmedo mientras que Hyoga besaba y lamía su fuerte espalda retirando con insistencia la larga cabellera del muchacho... A Hyoga le encantó sentirse cubierto por el cabello de Shun y se entretuvo besando sus hombros mientras el cabello le acariciaba el pecho y la espalda al volar bajo el fuerte viento.

Todo éste conjunto de sensaciones estallaron en Hyoga haciéndolo rugir de placer

Shun sintió el semen de Hyoga correr por sus muslos y luego sus manos girándole para colocarse a su lado regularizando su propia respiración.

-Quieres hacerlo..? –Hyoga tomó a Shun y lo colocó en cima suyo.. Shun se sentó sobre sus caderas y fue la cosa mas hermosa que el cisne pudo haber visto

-Si .. si quiero –Hyoga se volteó y Shun introdujo su hombría en la entrada caliente del joven ruso con algo de dificultad

-Soy casi tan estrecho como tú –gimió Hyoga con un leve gesto de dolor

-Te duele mucho..? –Shun se detuvo pero Hyoga le suplicó que continuara y así lo hizo

En el momento culminante Shun gritó de placer soltando a Hyoga entre fuertes espasmos. Hyoga se giró y lo abrazó con ternura mientras Shun temblaba de placer en sus brazos.. Hyoga se sintió feliz de que Shun alcanzase un orgasmo tan fuerte, definitivamente el inocente Shun no estaba acostumbrado a ésta clase de tratamiento.

Al soltarlo Shun estaba pálido y mojado.. por el sudor y el rocío

-Respira.. pequeño Shun. Respira –Hyoga miraba divertida y tiernamente el semblante acalorado de Shun

-Eso trato –dijo poniendo verdadero empeño en lograrlo

El cuerpo fuerte y moreno de Hyoga contrastaba de manera maravillosa con el pálido y estilizado de Shun.. ambos estaban desnudos pero Shun de pronto sintió frío por lo que se paró dejando caer su hermoso cabello a lo largo de su espalda, a Hyoga le pareció ver un ángel de perfección... un Dios de amor, Shun sonrió como si hubiese escuchado los amorosos comentarios internos de Hyoga y se colocó sus vestimentas, Hyoga hizo lo mismo.

Cuando ambos se encontraron vestidos uno frente al otro Hyoga abrazó a Shun fuertemente rozando su mejilla con la propia

-Te amo.. Shun.- Shun suspiró y le respondió rozando sus labios con los de él

Desde ese día Shun jamás estuvo solo.. tenía a Saori que lo instruía y apoyaba, a Shiryu quien lo comprendía y aconsejaba, a su hermano que era una de las cosas mas importantes para él.. su pilar de apoyo y su amigo..

Claro que después de enterarse de su amor por Hyoga las peleas entre ellos se volvieron mas frecuentes, poniéndolo a decidir entre dar la razón a uno o al otro, Shun optaba por ser neutral.. él no pudo creer que algún día una de esas peleas llegó a animarlo.. eran realmente exasperantes

Shun amaba realmente a Hyoga, aquel ser que le devolvió la esperanza convirtiéndose en el centro de su vida... lo que mas recuerda fueron las palabras pensadas con absoluta sinceridad ... Shun tú eres un Dios de amor, aquellas palabras que Shun sintió salieron del corazón de Hyoga directo al suyo propio aliviando y eliminando cualquier culpa o duda que pudiese tener.

El amor era algo grandioso!

FIN