por Mari

 

Aquí va las malvadas notas de esta chica….

Los personajes como siempre son prestados por que Kurumada es muy bueno y debemos agradecerle de crear a estos lindos muchachitos.

Además decirles que es algo cruel…snifff

Y que se lo dedico a Fliss con mucho cariño y a las lindas niñas que me animaron a escribirlo, besos Mari!!!!

 

EL ANGEL Y EL CONDENADO.

 

En el cielo todo parece monótono y contaste desde que la pelea seso, abajo la tierra parece un lugar gélido y muerto donde se ven a los maldecidos escabullirse entre las sombras…los maldecidos, lo malditos, los condenados…así les llaman y Shun con todas sus fuerzas desearía ser uno de ellos con tal de estar junto a su hermano. Se arrima a una de las ventanas del castillo sobre las nubes y languidece lentamente rodeado de luz, es terrible la espada que se clava en su pequeño desgarrándole poco a poco y gota a gota se desangra lentamente.

Es un prisionero de los Ángeles, así se siente, no pudo elegir. Camina hacia el mueble de mullido algodón que se dispone en el centro de su habitación, las paredes blancas representan su supuesta pureza mientras el sueña en ser pecador…Ikki donde estarás es la pregunta que se hace eco en su cerebro y toma una fruta que se encuentra en una mesita celeste a su lado.

-  Shun- Sally entra con sus pequeñas alitas y sonríe al arcángel – que te parece…las conseguí!!!-

-  Que bien, pero no las debes llevar a cada momento, la guerra acabo- le lanza una fruta y ella la toma para sentarse a sus pies.

-  Señor por que la guerra tuvo lugar?-

-  Por que algunos decidieron que deseaban parecerse a Kami- le explica acariciando a su alumna detrás de la oreja, ella parece gustarle - por eso nos separamos-

-  Por eso nosotros somos los elegidos y ellos los condenados – sus ojos cafés se pierden tras la ventana.

-  Si- los elegidos, ángeles de Dios, eso se suponen que son, Shun no pudo elegir y no sabe por que fue la elección. El, no importaba como, hubiese deseado quedarse con Ikki, su hermano y su único amor.

-  Señor, le temo a los condenados- se arrima a sus piernas y gime con terror – ellos no volverán a atacar?-

-  No Sally, nunca mas los veremos- eso se decía, por fin los habían vencido, y tras las terribles guerras fueron expulsados a la tierra, un lugar lleno de sufrimiento donde pagarían su condena por toda la eternidad…que hermosa libertad.

Shun debía quedarse a tomar el lugar de su hermano, ser maestro de Sally y prepararla para la siguiente guerra que seguro se avecinaría cuando Lucifer retomara sus fuerzas, entonces volvería a ver a su querido hermano.

 

-  todos trabajen con mas fuerzas!!- gritaba Ikki a los esbirros que practicaban con las lanzas, Hyoga seguía los pasos a una de las 7 bestias que dominaban las hordas infernales, Ikki el arcángel pecador. – recuerden que allá arriba solo son ustedes y ellos, deben ganar!!- su pasión se veía en sus ojos, debía entrenarlos para poder regresar, debían ser fuertes para tumbar las puertas del reino celestial y mientras Lucifer tomaba el trono Ikki iría por lo único que le interesaba en todo el universo: Shun.

-  Señor…cuando estaremos listos?- preguntaba el rubio diablillo con sus ojos inyectados de odio.

-  Pronto- aseguraba Ikki – muy pronto – podría tenerlo en sus brazos y después de destruir las normas del cielo podrían amarse para siempre, Ikki esperaba el momento en que Shun fuera suyo sin tener que responder por su comportamiento y protegerlo hasta el fin de los tiempos.

Pero el muy pronto es distinto en el cielo, para Ikki lo que son años para Shun son décadas de sufrir en la perfección del cielo, sin libertad…de que sirve volar, Shun sabe que el infierno no es su sitio, pero el cielo con todo aquel resplandor esta lejos de su ideal, lejos de Ikki, Lejos de su verdadera felicidad. Despacio en su cabeza libre de toda maldad a planeado la huida, sabe como todo ángel, arcángel y querubín que debajo del castillo las puertas que unen al averno están.

Shun es hábil, pero debe ser rápido y teme por su seguridad al llegar a la tierra. Ya nada le queda en el cielo, sin nada que adorara a decidido buscar la salvación de Ikki por sus propios medios. Por eso se escabulle entre los pilares de mármol, se agazapa en las paredes y bajo el peso de dejar a sus aprendices se dirige a los patios custodiados donde Seiya, Saori y Sally practican para cuando les toque la hora de pelear.

Shun les ha entrenado, por eso ellos son tan entrañables y les tiene en alta estima. Despacio, sin ser visto se confunde con las hojas de los grandes helechos que cuelgan de las altas torres, las plantas que llegan hasta el piso son una verdadera cortina oscura que le permite burlar la guardia de Ángeles y bajar por las grandes escaleras que le llevan a su final. Shun no lo sabe pero es observado por unos ojos azules que jamas le dejaran escapar.

 

LA HUIDA.

 

A medida que avanza las voces de sus niños desaparecen y un calor horroroso se apodera de el, debe ir con cuidado, no sabe quien protege la puerta ni como pasara por ella pero seguro lo hará. En silencio de muerte a llegado a la estancia donde descansan las puertas del holocausto. Un lugar lúgubre alumbrado solo por una llamarada que lame las paredes que indican el tortuoso camino que todo condenado debe seguir…no hay protección, cualquier ángel puede bajar pero quien estaría tan loco para bajar?

La tortura de cien muertes esperan a cualquiera que se atreva a atravesar las puertas de metal fundido, el calor en la tierra es abrasador y las alimañas comen tu cuerpo con saña. Ningún ángel jamás ha ido por su cuenta, nadie desea eso, nadie si quiera lo a intentado. Por que sufrir si puedes ser feliz en el cielo?

-  por amor…- susurra Shun al posar su mano suave sobre la puerta y sentir como quema al más leve roce – por amor- respira hondo y apoya su cuerpo abriendo las puertas de par en par. El calor sube como una ola y le golpea de lleno, sus ojos lagrimean y esboza una triste sonrisa mientras espía fuera. Todo es rojo, amarrillo y negro allá abajo, hasta las nubes que es lo único que ve. Se dispone a partir y acerca sus pies al filo de la puerta pensando en lanzarse al vació.

El castillo del cielo flota en la nada, surca los cielos en completo silencio, por eso la única manera de salir de allí es saltando, un salto sin regreso, un salto que Shun dará. Deja que su cuerpo lo venza y empieza a caer.

Pero antes que su cuerpo gane, unos potentes brazos lo sostiene de la cintura y le obligan a retroceder – a donde crees que vas pajarito?- le susurra.

-  Milo- Shun le a reconocido, un arcángel como el y alguien que repugna – que quieres- pregunta intentando safarse.

-  Eso te iba a preguntar yo- no lo suelta, mas bien pega su cuerpo mas a el – que haces?-

-  Suéltame!!- pide a gritos y desesperado gime ante el poder de ese hombre que sonríe arrastrándolo al otro lado de la habitación.

-  Mi pequeño pajarito…- susurra – has cometido el gran error-

-  No!!! Déjame ir!!!-

Por los gritos de Shun los ángeles mas cercanos han bajado corriendo por el pasadizo y un arcángel va con ellos. Los pequeños miran a los dos arcángeles extrañados. Milo sobre Shun le sostiene las muñecas recargando su peso en el.

-  Milo que pasa?- pregunta Shaka molesto.

-  A intentado saltar- explica – nuestro amigo quiere ir allá- mira la puerta abierta y Shaka se percata de el rostro dolorido de Shun, el arcángel es muy frágil y el peso de Milo lo esta lastimando.

-  Es eso verdad Shun-sama?- pregunta Saori – usted quería ir donde los condenados?-

Shun vira el rostro, no quiere que sus alumnos le vean, para que? Debería estar avergonzado por esa acción pero no lo esta.

-  milo lleva a Shun a su habitación, haré que se forme un concilio- ordena Shaka.

-  Si- acepta Milo – yo siempre les dije que deberíamos sujetarlo con grilletes- lo levanta del brazo con facilidad, Shun es mucho mas bajo que el y el chico lanza un grito de dolor- vamos pajarito- aparta a los alumnos y se lo lleva.

Shun a luchado, pateado y gritado, muchos ángeles le han visto y susurran sobre lo sucedido. Milo le ha obligado a volver a su habitación, una de las mas altas del castillo y hay lo a lanzado en la cama con furia – yo ya decía pajarito que tu no eras de fiar-

-  por que me dices pajarito?- pregunta acariciándose las dolidas muñecas.

-  Eso eres no? Un pobre ave encerrado en esta jaula de cristal-

-  No es verdad- Millo lo sabia, que el amaba a su hermano y que deseaba estar a su lado.

-  Sabes?- se sienta a su lado – ahora que tu hermano no esta deberías buscar a otro que te proteja…- acaricia su mejilla – yo tal vez…-

-  Déjame- retrocede – jamás dejaría que alguien como tu me tocara!!-

-  Soy un arcángel muy fuerte- ríe sacudiendo su melena azul con vanidad.

-  Tu no eres un arcángel…tu no eres nada!!!- grita desesperado.

-  Ellos jamás te dejaran ir, no al que representa la luz del cielo, eres bello entre los mas bellos, puro entre nosotros- busca algo en su bolsillo y saca un par de cadenas – siempre las llevo conmigo, esperando este DIA- hala los pies de Shun que intenta huir sin mayor éxito – el DIA en que seas un condenado- acaricia los suaves tobillos y los sujeta con el pesado metal.

-  También lo espero- dice el peliverde mientras Milo se aleja – yo también lo espero…-

Sally se a escabullido entre los guardias de primer nivel y ha ido al corredor de los arcángeles, casi nadie tiene permiso pero ayuda mucho que seas una de las mejores alumnas de los 7 arcángeles. La chica se desliza con suavidad hasta llegar a la habitación de Shun que no esta custodiada y entra para ver a su señor.

Es un cuadro espantoso, Shun atado al poste de la cama con la cadena que atrapan sus descalzos pies mientras descansa sobre la cama blanca lejos de la ventana y con una bandeja de agua y frutas a su lado.

-  mi señor- llama dudosa acercándose a el.

-  No deberías estar aquí- le dice sin mirarla con su rostro cubierto por los rebeldes mechones de un esmeralda intenso.

-  Mi señor por que?- pregunta la niña y se sienta a sus pies.

-  No lo entenderías?-

-  Por que?- dice insistente y busca la mirada azul tan pura como el mismísimo cielo.

-  Tengo a alguien muy querido allá- explica.

-  Con los condenados?-

-  Si…se llama Ikki-

-  Por eso quiere ir?-

-  Así es- sonríe triste – pero no me dejaran-

-  Pero si a cometido un crimen lo arrojaran a la tierra- le explica ella.

-  No Sally- levanta su mano y acaricia la cabecita como muchas veces antes – eso nunca pasara, Millo a preparado otro tormento para mi-

-  Señor…

-  Sally!!- Shyru a entrado a la habitación de Shun – Shun-sama – saluda bajando la cabeza – permiso- se acerca a la muchacha – esta prohibido ver al señor- le hala del brazo.

-  No – la chica intenta defenderse pero Shyru la arrastra fuera de la habitación – espera- observa a Shun y desea correr a sus brazos como siempre lo hacia cuando tenia miedo de que los condenados subieran rectando por los muros del castillo.

-  Adiós para siempre pequeña Sally- sonríe triste.

-  Mi señor!!!- pero Shyru ya la a sacado de la habitación y la lleva por el corredor.

-  Sally nunca mas vuelvas a intentar eso-

-  Pero Shyru por que mi señor…-

-  Sally- le interrumpe el ángel con amargura en su voz – Se ha hecho un juicio y Shun a sido encontrado culpable. Se a preparado su sentencia, hoy se la dará-

-  Mi señor será parte de uno de los condenados?-

-  No- negó con la cabeza – el será entregado a la custodia de Milo-sama- dice con verdadero dolor.

 

EL JUICIO.

 

Shun compadece ante los otros 6 arcángeles dispuestos en tronos que se alzan en el salón ovalado, centro de todo su poder, y el se siente pequeño con grilletes en sus manos y la ropa arrugada de estar encogido sobre su cama recordando a su amor; Shura lee un papel con el veredictos – Shun por tus pecados se te a condenado a quedar desterrado del cielo- Shun se alegra por esas palabras pero ve los ojos divertidos de milo, este se sienta en el alto trono que debería ocupar Ikki – pero en vista que es a la tierra que tu has querido ir sin ningún permiso y ya que no podemos dejar que los demonios tengan a su merced a la criatura mas pura de la creación serás puesto bajo las ordenes de Milo-

-  pero…- pregunta atónito.

-  Este a sido el veredicto luego que Milo a abogado por ti…seguro has querido ir a ese cruel lugar para salvar las pobres almas pero e aquí tu error: jamás serán salvados…llévenselo-

-  Pero…no pueden…no deben…- Shun no puede responder y es llevado a las habitaciones de Milo sin otra cosa que decir.

Como todo tesoro Shun sebe ser guardado y resguardado de todo mal, Dios lo entrego a sus hijos como muestra de la verdadera pureza y desde entonces su sonrisa ilumino el cielo, se decía que era el mas bello, que era el mas inocente…tal vez esa es la razón de que siempre lo controlasen y usaran de estandarte en el cielo, o simplemente por que el error de amar a su hermano era demasiado grande como para dejar que se sepa?

 

CLASES DE VUELO.

-  Y es por eso que el señor quería ir- les explica Sally a sus amigos escondidos en la clase de vuelo.

-  Por su hermano?- dice incrédula Saori.

-  Si Seika estuviera allá yo ya hubiese ido- asegura Seiya.

-  Ya…pero es peligroso- le dice la pelilila.

-  Por eso es que iré sola- Sally esta firme en su aventura – iré por el señor Ikki-

-  No puedes- Saori quiere hacerla recapacitar.

-  Iré!!-

-  Niños- les llama Afrodita, el profesor de vuelo – vengan de inmediato!!!-

-  Si- contestan al unísono y los tres se ponen en las filas de los aprendices.

-  Bien, como les explique, la línea que separa el cielo de la tierra es muy fina y no pueden bajar hay, por eso sus alas…sáquenlas- los angelitos se concentran, son muchos angelitos; todos pequeños pero muy valientes- despacio…- les indica cuando Jabu a extendido sus dos alas con rapidez y le a dado sin querer a Saori en la cara.- recuerden si se lanzan sin sus alas caerán a la tierra a merced de todos esos demonios y alimañas-

-  Si!!!- gritan los niños.

-  Sally saca tus alas…- están en un terraplén que da al cielo abierto, hay las practicas son mas fáciles – te estamos esperando-

La niña mira al profesor, ella esta al filo del terraplén, suspira y se dispone a sacar sus alas pero en vez de eso se lanza sin previo aviso.

-  Sally!!!- Grita el profesor e intenta ir tras ella extendiendo las propias, pero Saori y Seiya se le tiran encima rezando en silencio por su amiga. Ese era su fabuloso plan. Sobrevira a el?

 

Volar es la sensación mas agradable del mundo, extender tus alas que te llevan muy lejos y dejar tus problemas atrás, eso decía Shun, pero jamás le había dicho lo emocionante que era caer, solo caer sin nada que te sostenga. No se lo había dicho por que era algo que Shun solo había probado en los brazos de Ikki, caer en la pasión era algo muy parecido a caer en el vació, con la sangre fluyendo enloquecida y el corazón dando saltos queriendo huir del pecho…

Sally sintió después de minutos de su caída libre que todo cambiaba, el aire se hacia mas pesado y que algo apestaba a azufre y mercurio, desplegó sus pequeñas alas al ver las nubes naranjas y las pobres se rasgaron un poco pero la sostuvieron lo suficiente para no impactarse contra el suelo rojo que se extendían bajo sus pies. La tierra era tal como la habían descrito: cruel. No había plantas y el calor parecía sofocarla, sus pulmones no estaban listos para eso. La arena parecía meterse en sus poros y calcinarla viva mientras sus ojos intentaban distinguir algo en la oscuridad. Un árbol viejo y torcido frente a ella parecía tener algo en su copa, algo vivo y con enormes alas, era un demonio que se acerco a ella…Sally quiso gritar, correr o volar pero fue tarde, los potentes brazos se cerraron como garras sobre ella.

-  Tranquila- le dijo Radamanthis – estas bien?- Sally se desmayo.

 

TORTURA…CULPA…

 

-  No sabes la buena nueva- pregunto Milo al entrar en su habitación, Shun estaba sentado en el piso, junto a una ventana con barrotes que no le permitían ni siquiera ver por debajo del castillo.

-  Que buena nueva?- pregunto Shun encogiéndose.

-  Pobrecillo…no lo sabes…- Milo se acerco a Shun arrodillándose frente a el – de verdad lo siento…- tomo su rostro y le obligo a verlo – tenemos una pequeña revoltosa menos-

-  A que te refieres- pregunto intentando virar la cara.

-  Que Sally…tu Sally- dijo saboreando las palabras – se lanzo al mas allá-

Shun negó con la cabeza, algo un poco difícil si tomamos en cuenta que las manos de Milo le sostenían de la barbilla – mentira-

-  se lanzo Shun- vio las lagrimas caer de los ojos de Shun – se lanzo…ella esta con los condenados…y sabes que le harán?-

-  cállate- Shun se tapo los oídos pero Milo le aparto las manos.

-  Lo mismo que yo a ti – lamió la mejilla derecha mientras se recargaba sobre el y abría las piernas del arcángel peliverde – lo mismo – le susurro al oído antes de besarlo rudamente.

-  Estas bien?- pregunto alguien cuando Sally se recuperaba del susto, su cuerpo parecía haberse acondicionado al clima.

-  Donde estoy- se sentó y pudo ver a una mujer de cabello negro ofrecerle un baso con agua.

-  En el castillo de Ikki…pobre niña…como te pudieron lanzar así-

-  No me lanzaron- sorbió un poco de agua y la escupió – esta hirviendo-

-  Es lo mas que se obtendrá aquí- sonrió la mujer – soy Pandora y tu?-

-  Sally- miro por la ventana, estaba en un lugar oscuro iluminado por antorchas, varios sacos estaban a su alrededor y parecía todo una bodega con platos y vasos- es el castillo de el señor Ikki?-

-  Ya nadie le llama señor- rió Pandora retirándose un poco por que estaba sentada junto a Sally – es ahora una de las 9 bestias-

-  Debo hablar con el-

-  Nadie habla con el al menos que el lo quiera- le explicó.

-  No entiendes!! El quiere oír lo que tengo para decirle!!-

-  Shhhhh- negó la chica – mañana el te vera!!-

-  No!! Debe ser ahora- se puso de pie Sally mareada – es sobre el señor Shun…-

-  Shun??? Quien es el??-

-  El hermano del señor Ikki-

-  lo lamento pero no se puede, esta con Hyoga y…

Sally no quiso saber nada, se puso de pie y abrió sus alas que estaban volviéndose negras en las puntas – pero que…-

-  es por las nubes de polvo- le contó – todos tenemos alas negras-

-  no me importa- negó asustada y salio por la puerta – debo por sobre todas las cosas encontrar al señor Ikki- y se lanzo a correr por los corredores con lagrimas en sus ojos, le había costado mucho conseguir sus blancas alas.

 

Se sentía bien estar sobre el pequeño arcángel, la fragilidad del menor era casi un estimulo que le hacia perderse en sus propios instintos tan bajos como un animal. Con fuerza le tendió en el piso frió, no tenia tiempo de sacarle la ropa. La desgarro poco a poco, con su mano libre deshizo la camisa de hilo y se encontró con el pecho de leche, vio los sonrosados pezones y como Shun parecía aterrado solo con la acción, no lo pensó mucho y bajo su boca hasta aquellos remansos de placer.

Shun hizo una mueca de asco, Milo no lo tocaba, abría su boca dejando escapar saliva sobre pezón, algo realmente asqueroso, luego atrapo esa parte erógena de su cuerpo y la lamió tranquilamente, Shun intento liberarse pero su cuerpo por la falta de alimento no quería responder.

Milo agarro el cuello de cisne con su mano, casi estrangulándolo mientras chupaba sus pezones, con la otra mano se dirigió a el pantalón que bajo con facilidad, sonrió disfrutando de la piel de seda, con sus dientes rozaba el cuerpo que temblaba esporádicamente, ni un gemido, nada, alzo la vista y vio el rostro de Shun. Los ojos cerrados al borde del llanto totalmente sumiso a su captor.

Se sentía tan culpable pensando que su niña también sufría lo mismo que no podía defenderse, Milo alzo una de sus piernas y la lamió como lo había hecho antes con su tórax, de manera brusca dirigió su mano a su entrepierna y rozó su sexo que no mostraba indicios de responder a las insistentes caricias del arcángel por mas que lo manoseara o lo apretara, esto desespero a Milo – así que no quieres cooperar?- solo obtuvo una mirada vacía de Shun, no había odio, no había temor, ni siquiera un poco de obstinación…nada, esto hirió su amor propio – bien, recuerda que desde ahora serán todos tus días así mi pajarito-

Vio a Milo llevarse la mano a la boca y lamer dos de sus dedos sin dejar de mirarle a la cara, algo así como un reto que le presentaban. Shun no iba a gritar, no iba a gemir, no lo iba a vencer, estaba seguro que Sally seria tan fuerte como el.

Pero su fuerza se deshizo al sentir los gruesos dedos excavar dentro de su intimidad, un pequeño gemido de dolor escapo de su garganta y las lagrimas rodaron por su rostro, miro la ventana de barrotes y callo – si te duelo dilo- metió aun mas sus dedos sintiendo la estrecha cavidad, era muy pequeño, seguro era muy apretado hay dentro – di algo mi pequeño pajarito- con movimientos bruscos intento estimular al arcángel pero este se mantuvo inmutable, solo con las lagrimas recorriendo sus mejillas.

Milo se saco su propia excitación exageradamente grande, el lo sabia, estaba en la cúspide de su juventud y seria algo refrescante un bocado del peliverde. Saco sus dedos y se posesiono del chico, poniéndose encima de el lo obligo a mirarlo, para disfrutar del dolor que Shun no podía ocultar reflejado en sus ojos, las pupilas azules parecieron dilatarse cuando la cabeza del miembro de Milo comenzó a entrar duro como roca, rompiendo todo a su paso, rasgando – y aun no a es todo – de una embestida lo metió entero y Shun abrió la boca para gritar pero fue atrapada por los labios de Milo.

Su boca era tan deliciosa como su otro interior, recorrió ambas cavidades a placer, chocando su cuerpo contra el de Shun, disfrutando de cada centímetro de piel a su alcance, intentando ser lo mas rudo posible para causar mas dolor y ver los brillantes cristales que brotaban del remanso que eran los ojos de Shun. Se sacudió como alma perdida dentro del chico, conoció su dolor ante los gemidos que eran acallados por su boca y después de largo rato se vino dentro de el con una explosión de deliciosa superioridad.

-  Sabia ya que no eras virgen- le menciono Milo antes de salir de su interior, Shun solo lloraba, no había dicho nada, ni un sonido desde que su tortura comenzó – tu y tu hermanito siempre se llevaron bien verdad?- el chico solo bajo la mirada – contéstame- le halo del cabello – acaso no me vas a hablar???-

Shun temblaba como hoja, nunca se imagino algo tan macabro como que le obligaran a hacer eso. Milo lo llevo a la cama y lo acostó, tomo una esponja y comenzó a limpiarlo. Shun no quería saber nada, por su amor Ikki se había condenado, por su amor Sally sufriría mil humillaciones y por su amor le perecía ahora a Millo…por amar a su hermano.

 

QUE EL CIELO ARDA!

 

-  señor Ikki!!!- llamaba Sally mientras Radamantys y Pandora corrían tras ella – señor Ikki!!- se desplazaba por los oscuros corredores.

-  Detente!!- gritaba Pandora pero Sally no obedecía.

-  Señor Ikki!!!- dio con una puerta en el final de un corredor y la empujo, hay estaban dos hombres acostados en una cama durmiendo – señor Ikki?-

Un joven moreno se levanto dejando dormido a un rubio a su lado – quien eres?- pregunto enojado.

-  yo pregunte primero- especto mas enojada que el pero ante la mirada de fuego del extraño callo, lo medito y dijo – soy Sally y el señor Shun esta en problemas-

-  Shun!!!- Ikki camino hacia la niña – como en problemas?-

-  Esta en manos del señor Milo y si no se hace algo lo lastimara- lloro ella – por favor señor Ikki el se condeno por buscarlo a usted- se aferro a la cintura del demonio que solo llevaba sus pantalones – por favor señor!!! Haga que el cielo arda pero salve al señor Shun…-

Ikki la miro asustado, Shun estaba en peligro…su Shun estaba en manos de Milo? Que había pasado y por que un ángel pediría que el cielo arda?

Hyoga se despertó y escucho como Sally le contaba lo ocurrido a Ikki. Sabia que el demonio iría por su hermano así las huestedes no estuviesen preparadas, Ikki amaba a Shun profundamente como Hyoga al demonio. Por eso lucharía a su lado, por que Ikki fuese feliz junto a Shun…y que esa seria tal vez su ultima vez con el demonio, y en lo mas profundo de su corazón se alegro por los hermanos, ahora estarían juntos.

 

-  entiendes que debes hacer?- Sally fue depositada por Radamantis en las puertas del infierno, del otro lado el cielo amenazante le esperaba.

-  Por que no viene conmigo?- pregunto la chica asustada mientras atravesaba las puertas, el demonio la había llevado con esfuerzo hasta ellas.

-  Por que mis alas son completamente negras…si lo hago moriré- le explico – no puedo atravesarlas-

-  Entiendo- Sally sonrió – yo buscare al señor Shun- se despidió con la mano y subió corriendo las escaleras que daban a los patios donde sus amigos entrenaban. Era de noche y el lugar estaba vacío a no ser por dos pequeñas figuras que sentados uno junto al otro lloraban amargamente.

-  No debió hacerlo- repetía Saori – un ángel no puede salvar a un arcángel-

-  Lo se- decía Seiya – ahora los perdimos a los dos-

-  A quien?- Sally se acerco con una radiante sonrisa.

-  Sa…sa…sa…- tartamudeo Seiya.

-  Pero como?- se alegro Saori levantándose de un salto y abrazándola.

-  Un ángel tal vez no puede salvar a un arcángel pero un demonio…tal vez puede- afirmo la niña.

 

-  Prepárense todos…atacaremos de inmediato- ordenaba Ikki y a su lado Hyoga repartía lanzas y espadas, los demonios bajo las ordenes de la bestia estaban en fila recibiendo las ultimas instrucciones – pelearemos solos esta vez, haremos que el mismo cielo tiemble- increpo en los corazones de sus servidores – lo haremos ya!!!-

-  Si!!!- gritaban los soldados.

 

-  Por aquí…- Saori y Seiya seguían a Sally por los pasadizos mayores, nunca antes habían estado allí pero Sally los conocía muy bien, lambona!!

Nadie estaba de guardia, era fácil por que en el cielo nunca jamás se rompían las reglas y no se pensaba si quiera que 3 angelitos pudieran hacerlo. Los chicos fueron directo a las habitaciones del señor milo y entraron sin hacer ruido. La habitación era muy amplia con cortinas largas que flotaban amenazantes y muebles que prolongaban largas sombras.

-  vamos- susurro Sally dirigiéndose a una gran cama donde Shun yacía dormido cansado de tanto llorar, estaba completamente desnudo envuelto en sabanas blancas con los ojitos hinchados y el frió de la soledad que le habían vencido colándose por los huesos.

-  Señor Shun…- Saori se acerco y lo movió un poco – señor…-

-  Esta muerto?- pregunto Seiya.

-  No, un arcángel no puede matar a otro…esta prohibido- le recordó la pelilila – señor Shun?-

Shun abrió lentamente los ojos y enfoco a Saori que sonreía tímidamente frente a el – señor Shun – llamo Sally y este la miro. Su primera reacción fue atraerla hacia el y abrazarla – señor Shun me asfixia- dijo avergonzada.

-  Sally…- sonrió Shun mirándola a los ojos – Milo dijo que estabas en la …olvídalo- beso su frente – mi pequeña Sally…-

-  Señor debemos irnos- le dijo Sally halándole de la mano.

-  Por que?- pregunto el arcángel – que hacen aquí? Se meterán en problemas, los arrojaran a la tierra-

-  Ya estuve hay y regrese- dijo orgullosa la niña.

-  Que interesante!!- Milo se acerco con su espada en la mano, completamente vestido, estuvo escondido tras una cortina – así que eres una hija prodiga…que vino de los demonios-

-  No soy hija de nadie, y los demonios son muy buenos- grito ella.

-  Entonces volverás a acompañarlos…- lanzo una estocada hacia ella pero Seiya se puso en medio, la espada atravesó su abdomen limpiamente.

-  SEIYA!!!- grito Saori de manera aterrada. Shun y Sally abrieron desmesuradamente los ojos.

-  Es una pena…yo quería matarla a ella…- miro a Sally – su cuerpo también será fácil de arrogar por la puerta-

-  No- Shun se puso de pie – no te atrevas a dar ni un paso mas-

-  Y que me harás!!!- rió – matarme con tu hermosa mirada-

-  Señor Milo!!- Shyru entro en la habitación dando un portazo – los demonios atacan!!- observo a Seiya sangrando en el suelo.

-  Señor Shyru…- susurro el angelito en el piso perdiendo el brillo de los enormes ojos castaños.

-  Shyru- grito Milo – quédate aquí…que no se muevan…- patio a Seiya en el lugar donde le había herido– están con los demonios, son espías-

-  Señor…-

-  No escuchaste Shyru-

-  No somos…-

-  Cállate!!!- grito Milo y alzo a Sally del cabello lanzándola contra la pared.

-  Como te atreves!!!- Shun fue hacia la niña –estas bien?- la cargo.

-  Señor Milo…- Saori estaba congelada.

-  Ya vengo- Milo salio y Shyru se quedo de pie frente a los cuatro insurrectos.

-  El señor Ikki esta atacando el castillo para salvarlo- dijo Sally abrasándolo.

-  Seiya- Shyru se acerco al angelito que estaba semiinconceinte en el piso –como has podido…-

-  Señor Shyru…- susurro Saori.

-  Si?- acaricio la cabeza del niño.

-  Lo siento…-

-  Por que- alzo la mirada y vio como una bandeja impactaba en su cara dejándolo inconsciente.

-  Saori???- le miro incrédulo Shun.

-  Vamonos- pidió Saori y este asintió. Se envolvió bien en las sabanas y cargo a Seiya.

 

LA PELEA.

 

-  Ataquen de frente a los muros- les ordenaba Ikki a sus hombres mientras el ascendía hacia la puerta que lo separaba de su hermano, jamás un demonio podría entrar por ellas por que su alma manchada seria destruida. Ikki lo sabia bien, por eso solo podían atacar al castillo desde el exterior y ver como demonios y ángeles caían, cientos de plumas manchadas de sangre, blancas y negras.

-  Crees que puedas hacerlo?- le pregunto Hyoga tomándolo del hombro – morirás…-

-  Sabes por que nuestra alma se destruye cuando atravesamos esta puerta?- Hyoga negó con la cabeza – por que nuestra alma se a ensuciado con los pecados cometidos allá abajo…pero mi alma es tan sucia como lo era antes de irme en contra del cielo, por amar a mi hermano-

-  Entiendo, te esperare aquí…-

-  Hyoga si Shun viene conmigo yo…-

-  Serás muy feliz al igual como lo fui yo…- sonrió.

-  Hyoga…-

-  Ve…-

Ikki asintió y atravesó las puertas entrando a la estancia con rapidez, Milo estaba hay, esperándolo.

-  el único demonio de alma pura – se burlo el arcángel – hola Ikki-

-  milo…maldito- observo al arcángel con su espada manchada de sangre

-  no te preocupes- acerco la espada a su rostro y lamió su sangre – no es de tu hermano, es de otro pajarito…es mi otra espada la que a tocado al dulce Shun-

-  que??!!- Ikki saco su espada.

-  Atácame como si de verdad me fueras a ganar- le dijo – por que tu hermanito ya fue mió-

-  Maldito!!- Ikki se lanzo en contra de Milo lanzando un golpe que el arcángel detuvo con su hoja de acero.

 

Shun bajo por las escaleras rápidamente, ningún ángel, querubín o arcángel se intereso en el fugitivo. Afuera la batalla encarnizada se levantaba en mareas de gritos y destrucción, a dentro, el cielo era un completo caos con ángeles muy jóvenes intentando salir a pelear. Algunos heridos se arrastraban por el piso pidiendo ayuda y otros ángeles les socorrían de inmediato. A Shun se le encogió el corazón, acaso su hermano estaría en las mismas circunstancias?

Juntos bajaron hacia el patio vació, único camino a las puertas y Shun apretaba a Seiya temiendo por su joven vida. Sally a su lado arrastraba a Saori de la mano para no perder el ritmo, no iba a dejar a sus amigos morir.

 

-  creí que eras mejor en esto- se burlaba Milo que veía como Ikki se movía cada vez mas lento y respiraba con dificultad – creíste que podías regresar por las puertas y vivir-

-  que?-

-  morirás…has estado mucho tiempo fuera- le explico dándole una patada en el estomago y haciendo que cayera – lento pero morirás-

-  tu…-

-  prevei esto, y que Sally fuera por ti…esta guerra solo hará que Shun sea mió para siempre y ponderara mi cargo como arcángel…-

-  eres un…- un pequeño hilo de sangre se escapo de los labios de Ikki mientras levantaba su espada.

-  Un demonio…si…peor…un monstruo-

-  Ikki!!- Hyoga veía a Ikki desde el otro lado de la puerta, el no podía atravesarla, el si era malo, el no podría. Lo vio caer al piso agotado.

-  Ahora- Milo alzo su espada – morirás…-

-  No!!!- Hyoga entro por la puerta y se lanzo contra Milo tirándolo lejos – Ikki…- se acerco a su señor- Ikki?-

-  No debiste hacerlo- acaricio su mejilla – tu también morirás…-

-  No me importa…-

-  Ikki!!!- Shun bajo el ultimo escalón y corrió hacia su hermano y aquel rubio que empezaba a sucumbir a su lado – Ikki!!!- se lanzo a sus brazos después de dejar a Seiya quien ya había muerto en el camino – por que Ikki, por que no esperaste?-

-  Shun…mi Shun..- lo abrazo- estas bien?-

-  Estoy bien Ikki- gimió el chiquillo y se aferro con fuerza a su único amor.

-  Que tierno- Milo rió y se acerco a ambos- que par de hermanitos- vio a Hyoga, el rubio parecía dormido tranquilamente, las puertas habían hecho su trabajo de manera rápida y eficaz – creo que ya esta muerto-

-  Maldito- Ikki intento ponerse de pie pero no pudo.

-  Ikki no!!!- Shun se levanto con la espada de su hermano en las manos.

-  Que piensas hacer?- pregunto incrédulo Milo – vencerme pajarito?-

-  Si es necesario…-

-  Frente a tus estudiantes?- señalo a Saori y a Sally que estaban al pie de la escalera, el piso tembló y Shun callo al piso. – que diablos!!!-

-  Ganamos- rió Ikki escupiendo sangre – el castillo del cielo callo-

-  Imposible- negó Milo cuando el piso se inclinaba a un lado, Shun se acerco a Ikki y lo ayudo aponerse de pie.

-  Estas bien?- pregunto con dulzura viendo a los ojos a su hermano.

-  Si….- susurro Ikki juntando su frente con la de Shun – estaré bien si tu estas conmigo-

 

UN NUEVO ARCANGEL.

 

Era difícil mantenerse de pie, Milo alzo su espada y decidió acabar con los dos cuyo amor era superior incluso que todo el poder del cielo. Sally lo noto y pidió con toda su fuerza tener el poder de un arcángel para salvar a sus amigos, de repente sus alas con puntas negras comenzaron a crecer y brillar de una manera esplendorosa, la niña las contemplo al igual que Saori y Shun; se dirigió con rapidez hacia Milo al sentirse lo suficientemente fuerte y se lo llevo consigo. Ella sabia que había conseguido subir en la escala, se convirtió en un arcángel y debía usar ese poder para la única cosa que servia: salvar.

Empujo a milo hacia las paredes de llamaradas y juntos cayeron quemándose lentamente, Sally no sufrió pero Milo que intento huir rompió su alas que marcándose para siempre.

-  Sally!!!- grito Shun y sintió todo el peso de su hermano sobre el, despacito lo bajo para ver su cara llena de alegría y sus ojos cerrados. Acaricio la piel castigada de su rostro sintiendo que ya no respiraba, beso sus labios y le abrazo, despacio el castillo iba cayendo y todos junto a el. A Shun ya no le importaba nada, solo estar junto a Ikki, por su amor todos habían muerto.

-  Señor Shun…- susurro Saori que seguía de pie junto a las escaleras y alzo la mirada para distinguir una luz segadora que se alzaba frente a ella. Todo se volvió blanco y todo sufrimiento ceso. el fin del mundo había llegado y la niña se resignó, sus amigos habían muerto, sus maestros habían sucumbido y el ultimo recuerdo que se llevaría seria el rostro del hermoso arcángel abrazando a su hermano por un pecado que daría paso a …

 

LA HUMANIDAD.

 

-  Donde estoy?- pregunto Saori a la nada, un lugar sin oscuridad, solo luz.

-  Saori que deseas?- pregunto una voz desde el fondo de su corazón.

-  Proteger a los que amo- respondió esta.

-  Estas segura?-

-  Si- dijo sin dudar y en la luz se abrió un agujero que le mostró un planeta azul muy hermoso, con nubes y plantas – que es eso-

-  La tierra, una fusión del cielo y el infierno-

-  Que paso con todos los demás?-

-  Están hay Saori, todos, cumpliendo sus castigos y viviendo sus deseos, esta Tierra fue forjada por los que murieron en la ultima pelea, donde los que estuvieron lejos se pueden amar…-

-  El señor Shun y el señor Ikki?-

-  Si, y todos los demás.

-  Yo quiero protegerlos …-

-  Segura?-

-  Si…-

-  Entonces serás Atena…y protegerás junto a ellos la tierra de libertad…-

-  la tierra…proteger la tierra…- repitió la niña y supo que el amor de los hermanos había dado paso a un lugar maravilloso donde sus amigos la esperaban para ser verdaderamente felices.

 

EPILOGO…

 

Saori despertó esa mañana, había tenido un sueño muy raro, algo así como un recuerdo muy lejano. Se vistió media atontada y bajo a despedir a Shun y a Ikki que se mudaban juntos por primera vez independientes. Se había puesto algo molesta cuando supo que estos dos tenían algo que superaba el amor de hermanos pero ya no era así.

-  Hola!!- saludo al llegar a la sala donde sus caballeros esperaban pero algo había diferente, todo era diferente – y ya arreglaron todo?-

-  Si- Shun estaba triste por no tener la bendición de su diosa.

-  Bien- camino hacia la salida – y que esperan…-

-  Adiós- Ikki tomo a su hermano de la mano, ya se habían despedido de todos pero Atenea seguía renuente de esa unión.

-  Adiós…- los vio pasar a su lado, creyó verles alas pero negó con la cabeza, si ese sueña fuese verdad quien seria Sally? Estaban todos menos ella.

-  Chicos!!!- una joven de largos cabellos cafés estaba en el auto que los llevaría a su nuevo departamento – vamonos!!-

-  Quien es ella?- pregunto la diosa a Seiya.

-  Sally? Es amiga de Shun, quiere poseer la armadura de Andrómeda- sonrió feliz como todos por que sus amigos consigan estar juntos al fin.

-  Sally…- susurro la diosa y corrió hacia los hermanos bajando por la corta escalinata de la mansión hacia el carro esperen…los detuvo poniéndose frente a ellos – no tiene por que irse, puedo darles una habitación mas grandes para los dos-

-  Saori?- Shun se sorprendió.

-  O una casa …cerca de la mansión, es muy grande…ya saben este enorme patio, puede ser de las dimensiones que quieran-

-  De verdad?- se extraño Ikki.

-  Claro, solo hagan los planos-

-  Gracias- dijo Ikki de corazón y abrazo a Shun con fuerza.