SANGRE...

Por Shaina

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Una tarde común como cualquier otra un chico caminaba por las tranquilas calles de una pequeña ciudad, de sus labios pendía un cigarrillo y las bocanadas de humo salían pausadamente de su boca, caminaba lentamente sin rumbo, sin sonreír a quienes le rodeaban, sin mostrar cortesía o amabilidad, hundido en sus pensamientos cruzaba las avenidas y su semblante reflejaba solo tristeza... tristeza infinita

-"La historia se repite de nuevo"... ¡¡¿Por qué no puedo matarle?!!, no lo entiendo, toda una vida deseándolo, cada noche soñando con la sangre de ese estúpido Kusanagi... su sangre.

Una leve sonrisa se dibujó en los labios del pelirrojo y de repente sus ojos se encontraron de súbito con aquella figura, frente a él Kyo Kusanagi salía de un centro comercial con sus amigos. Yagami se quedó petrificado al contemplarle, sus pupilas grises reflejaron un gran desprecio al verlo sonreír como si nada. No podía soportar la idea de que ambos compartían tantas cosas, casi la misma edad, el mismo suplicio que sus familias les habían impuesto, el dolor del fuego... pero a Kyo no parecía pesarle todo aquello tanto como a él.

Con paso acompasado Iori comenzó a acercarse al Kusanagi, hasta que los ojos avellana de Kyo se fijaron en él, todo ocurrió tan rápido, la amplia sonrisa de Kyo cambió y su faz reflejó una actitud tensa y de enfado, Kyo se separó de sus amigos, sabía lo que vendría al igual que Iori, Yagami sonrió complacido al notar como el joven Kusanagi hacía aun lado fríamente a la chica que le tomaba del brazo, esta comenzó a llorar...

-Jm,"Pobre chica cree que sus lagrimas lo van a detener... eso es prácticamente imposible, Kyo lleva en la sangre de sus venas el deseo de la lucha tanto como yo"

Yagami comenzó a reír desconcertando a todos menos a Kusanagi, Yuki se prendió con fuerza de su amado novio y Kyo reaccionó violentamente tirándola al suelo, los ojos avellanas se fijaron en Iori y este sólo señaló el parque que se encontraba metros a su derecha, Kusanagi asintió y en un par de segundos ambos corrían hacia aquel sitio que en esta ocasión había sido elegido para la pelea, dejando a un chica en el piso llorando desconsoladamente mientras sus amigos intentaban calmarla

- "Siempre te ha gustado la privacidad en nuestras peleas, sólo tú, yo y nuestra sangre derramada... suele ser divertido, pero... no entiendo por qué siempre volvemos a lo mismo, maldito Kusanagi tu sangre me atrae inexplicablemente".

La voz decidida de Kyo sacó a Yagami de sus cavilaciones, ambos se colocaron en una posición de pelea, las llamas púrpura y escarlatas estaban listas para enfrentarse, para envolverse y repelerse unas a otras.

-"Sangre... necesito ver tu sangre correr Kyo"

El primero en atacar fue Iori, como siempre un Yamibarai y un golpe fuerte y conciso al estómago hicieron que Kusanagi cayera y de sus labios se desprendiera un hilo de sangre, al ver el fluido carmesí correr por el cuello de su rival los ojos de Iori resplandecieron y una sonrisa de satisfacción se desprendió de su cara, Kyo se quedó mudo al verle.

-"Una sonrisa... está sonriendo sin esa arrogancia... Iori sonríe sinceramente"

Kyo entonces sonrió también, hace tanto que no veía a Yagami, desde aquella vez que lo rescató en N.E.S.T.S. inexplicablemente y ahora regresaba a pesar de la circunstancia, a pesar de que lo buscara sólo para pelear a Kyo le alegraba verle de nuevo y una inmensa felicidad le invadió al verle sonreír de esa forma, sabía que a Iori le encantaba pelear y esta dispuesto a darle una gran pelea como agradecimiento y festejo de su regreso.

Kusanagi preparó pues su Orochinagi, concentraría toda su fuerza en aquel ataque, sus ojos avellana estaban fijos en Iori, pero no reflejaban, odio o desprecio, ni siquiera enfado.

-"Kyo... esa mirada, no puedo soportar tus ojos tan penetrantes, si me golpeas te responderé, de tus insultos también puedo defenderme... pero este silencio y tus ojos"... ¡¡háblame, estúpido Kusanagi!!

Iori se abalanzó enfurecido contra Kyo, no le odiaba eso lo sabía bien, solo le molestaba la idea de que ese idiota de Kyo era una parte muy importante de su vida, la más valiosa y no podía hacerla aun lado ya que perdería la vida.

Un río de flamas escarlata y púrpura se levantaron y comenzaron a mezclarse con tonos rojizos de sangre... Iori y Kyo se encontraban en el piso luego de aquella brutal embestida y un lago de sangre rodeaba sus cuerpos, Yagami podía sentir aquel cálido líquido vital recorrer su cuerpo y sentía el aroma de la sangre, sus ojos grises lentamente se abrieron para contemplar a varios metros de él a un Kyo bañado en su propia sangre.

-"Puedo sentirlo de nuevo al verte así inerte... e indefenso... tu sangre me llama, tu calor me provoca, tu vida me incita a desear vivir.

Lenta y pesadamente Iori se incorporó limpiando con uno de sus brazos la sangre que escurría de su boca y fue acercándose a Kyo

-"No sabes como lamento tener que lastimarte, no sabes como deseo que fuera diferente... pero esta es mi única forma de trasmitirte lo que siento"

Cuando estuvo frente a Kyo se inclinó y lo tomó entre sus brazos.

-Kyo...

Acarició su mejilla y al hacerlo la pintó con su propia sangre, lentamente Kyo abrió los ojos y de sus labios se desprendió una frase, con voz débil y quebrada.

-Iori... gracias.

Los ojos grises reflejaron confusión y Iori pudo sentir la mano llena de sangre de Kyo acariciando su rostro.

-Tenía que decirte... aunque me costara la vida- la debilidad no permitía a Kyo continuar así que respiró profundamente y trató de reunir fuerzas.

-Kusanagi...- el tono de Yagami evidenciaba honda preocupación.

-Gracias... por dar sentido a mi vida... por estar ahí siempre, aunque sea solo para pelear, pero tú eres lo único fijo de mi existencia y eso me llena de alegría.

Las palabras de Kyo hicieron eco en la mente de Iori, ¿él era parte de la felicidad de Kusanagi?, ¿desde cuándo?, ¿por qué?, si él sólo le lastimaba, estas y otras reflexiones giraban en la cabeza de Yagami

-Nunca he estado solo, gracias Yagami por salvar mi vida, por preocuparte por mí- los ojos de Kyo comenzaron a llenarse de lagrimas, al notarlo Iori se quedó petrificado.

-"Llora... ¿por mí?"

De repente comenzó a llover fuertemente y las lágrimas de Kyo se mezclaron con la lluvia que mojaba su rostro, Yagami miraba a Kyo fijamente y contemplaba en silencio sin saber cómo actuar, sus ojos notaron como la sangre era diluida por la lluvia y entonces atinó sólo a hacer una cosa... abrazó a Kusanagi

-"¡¡Iori!!... ahora me consuelas"- Kyo no paraba de llorar y escondía su rostro en el pecho de Yagami, su corazón se aceleró al sentir la calidez del pelirrojo, su alma deseaba decirle tantas cosas, que le comprendía, que le amaba pero... el temor al propio Iori no le permitía hablar, hasta que Kyo dijo levemente como un susurro:

-Sé que no somos amigos... pero, desde hace tiempo soy consciente de que no podría matarte, yo no te odio por que a pesar de todo estoy unido a ti- la voz ronca de Yagami le respondió con tono sereno:

-La lucha nos ha unido, por ella seguimos con vida...- Yagami inclinó su rostro y pudo percibir el aroma del suave cabello de Kyo, Kusanagi lentamente levantó su rostro buscando que sus ojos se encontraran con los de Yagami y cuando eso sucedió, cuando las pupilas grises se encontraron con las avellana, un rayo surcó los cielos, no hubo palabras, aquella mirada expresaba todo lo que ambos chicos deseaban ocultar, todos aquellos sentimientos que sin querer despertaron en ambos y que sin saber compartían, que ironía, pero era la verdad.

Lentamente Iori acercó su rostro al de Kyo hasta que cada uno podía sentir la respiración del otro y esta hacía que los dos se estremecieran, Yagami tomó entonces la iniciativa, como siempre, y besó a Kyo, fue un beso lleno de pasión, y Kusanagi respondió a este anhelante, saboreando lentamente las caricias de la lengua de Iori y jugueteando con ella, tal acercamiento incitó y complació al arrogante Kusanagi, el amo del fuego escarlata cedió entonces del todo a la atrevida caricia y sus brazos rodearon a Yagami y este a su vez acercó a Kyo más a él, necesitaba sentir que lo dominaba, que le pertenecía.

La lluvia arreció más, tal parecía que la naturaleza trataba de apagar la pasión que entre esos muchachos había surgido, pero, eso sería imposible, el fuego ardía en ambos y este era diferente a las llamas púrpura o a las escarlatas.

Cuando ambos se separaron no había más que decir, Yagami comenzó a besar el cuello de Kyo, y este gimió al sentir aquella osada pero grandiosa acción, y hundió su rostro en la cabellera pelirroja extasiándose con su exótico aroma.

Las manos de Kyo recorrieron la amplia espalda de Iori y de súbito Yagami dejó de besar a Kyo, le miró fijamente y sonrió, Kusanagi pudo sentir entonces como sus ropas eran rasgadas de manera muy violenta por Iori hasta que las destrozó.

-"Jm, a fin de cuentas, así es Iori, brutal y salvaje..."

Lentamente Yagami depositó a Kyo sobre la hierba mojada y cuando la espalda de este hizo contacto con el frío pasto Kyo se estremeció, era tan excitante, Yagami entonces comenzó a besar a Kyo de nuevo y su lengua comenzó a trazar un camino por el cuello que descendió hasta el bien formado pecho del amo de fuego escarlata, lentamente Iori comenzó a torturar las tetillas de Kyo arrancándole a este un gemido de placer, Iori las besaba y mordisqueaba pausadamente disfrutando los gemidos que Kusanagi emitía.

Entonces cuando el "frío" descendiente de los Yagami mordió el pecho de Kyo este gimió con fuerza, no por el dolor sino por que Iori había acariciado su entre pierna haciendo que por su cuerpo una oleada de placer inesperado le acometiese.

Al volver a sentir aquella caricia Kusanagi volvió su rostro aún lado y sus mejillas evidenciaron la vergüenza que sentía, Yagami entonces le contempló sin emitir sonido alguno.

-" Se ve tan... tan indefenso... tan hermoso"-

Eso pensaba cuando Kusanagi le tomó por sorpresa y le besó con desesperación, como si con aquel beso tratara de reafirmar lo que vivía, Yagami lo abrazó por la cintura para confortarle y con su cercanía trataba de trasmitirle seguridad, que se convenciera de que era real, que estaba sucediendo, ahora fue Kyo el que comenzó a besar a Iori y lentamente desabotonaba su camisa y se la desprendía del cuerpo.

-"Es... perfecto"-

Ante la nonación de Kyo Yagami volvió a empujarle al pasto, lucharía por la supremacía de las caricias, Kusanagi sonrió, Yagami nunca cambiaría se dijo a sí mismo y se estremeció al sentir como Iori acariciaba su mejilla y después su cabello, entonces sintió como el calor se le subía a la cabeza cuando notó como Yagami desabotonaba su Jean azul y se lo desprendía con fiereza.

-Ya... Yagami - las caricias de Iori hacía que Kusanagi recibiera espasmos de placer que nunca antes había sentido, en tanto Iori se sentía tan pleno y complacido al ver la expresión y escuchar los gemidos del amo de fuego escarlata

Entonces Yagami susurró una frase al oído de Kyo al tiempo que introducía su húmeda lengua y mordía el lóbulo de su amante.

-Te deseo...

Kyo asintió débilmente y al tiempo que desabrochaba el pantalón de Iori y acariciaba su miembro le respondió anhelante, para luego escuchar el primer gemido que una caricia suya le arrancaba a Iori

-Yo también- Suave y delicadamente Kyo continuaba provocando a un apasionado Yagami, al mismo tiempo que le despojaba de sus pantalones y se acercaba a él frotándose provocativamente.

Ahora era Iori quien experimentaba esas gratas e indescriptibles sensaciones.
Ambos chicos se olvidaron del mundo y se entregaron mutuamente al otro, no les importo la lluvia, sus familias... ¡¡¡nada!!!, sus cuerpos ya estaba cubiertos de una capa de sudor, sus respiraciones eran agitadas y Kyo rasguñaba con fuerza la espalda de Yagami, mientras se movía al ritmo de las embestidas que este le infringía, cada movimiento lo llenaba de dolor y de placer, hasta que este último dominó del todo y Kusanagi sintió la fuerte necesidad de decir algo.

-Iori...yo- Yagami gimió con fuerza, y se aferró a Kyo incrustando su rostro en la coyuntura que une su cuello y su hombro.

-Yo...mhhh, aahh... te.. amo - las palabras de Kusanagi hicieron que Iori se detuviera sorprendido y emocionado, aunque no lo manifestaba mucho claro, pero, su corazón era un mar de emociones y todas fueron provocadas por ese bello joven que yacía entre sus brazos sometido a sus encantos, un gemido de disgusto por parte de Kyo hizo que Iori continuara, aunque deseaba decirle algo, el pelirrojo también le amaba pero por alguna extraña razón no podía expresárselo, las palabras no salían de su boca, entonces Yagami le hizo saber lo que sentía muy a su manera.

Kyo sintió como las arremetidas de su amante se volvían más fuertes, incrementando su placer, y entre aquellos espasmos de gozo Kyo sintió como Iori mordía su hombro, el dolor lo recorrió como una descarga eléctrica, entonces cuando hubo disminuido sintió como Yagami lamía la herida y bebía de su sangre, como si fuese un vampiro.

- "Ahora en verdad seremos uno, tu sangre y la mía son la misma"- Kyo abrazó con fuerza a Yagami y como si hubiese recibido el mensaje hizo lo mismo

La lluvia lentamente disminuyó y con ella se marcó el fin de aquella entrega, Kyo y Iori eran uno en cuerpo y alma, ambos alcanzaron el clímax al mismo tiempo y ahora yacían abrazados en la hierba sin decir nada, contemplando la noche, la luz de luna comenzó a colarse entre las nubes de lluvia que se disipaban, Kyo sonrió, en verdad se sentía feliz y Yagami le contemplaba en silencio sin poder creer lo que había pasado.

Entonces Yagami tomo sus ropas mojadas y se vistió con ellas, Kyo le imitó y cuando intento ponerse su camisa y chaqueta se dio cuenta de que sería imposible, Iori las había destrozado totalmente, al ver aquella escena Yagami rió divertido, Kyo le miro con reproche y Iori solo le lanzó su camisa "blanca" (toda sucia y llena de sangre), Kusanagi se la puso y cuando alzó la visto vio como Yagami se alejaba de él

-"Supongo que esa fueron las paces"- Kyo sonrió y se dispuso a volver a casa cuando escucho como la voz de Iori, este le había llamado por su nombre y cuando se volvió notó como un anillo de plata surcaba los aires, lo tomó entre sus manos y notó que estaba manchado de sangre, lamió la sangre y se puso el anillo.

-Ahora estamos unidos por lo más indestructible... nuestra sangre...


FIN