por Paris Artreides

 

 

Cap 17: O todo o nada.

“La vida es como una partida de poker; unas veces se gana y otras se pierde” (Cowboy Bebop)

 

Lanzar un desafío es como desenvainar una espada, es dejar que salga de la garganta palabras de fuego que se graban de forma indeleble en los corazones de quienes los escuchan, el sonido de un desafío tiene la virtud de encender la sangre y hacer olvidar la prudencia.

Kyo siempre lo había sabido y, sin embargo, no pudo permanecer sentado y observar como le arrebataban todo a Iori sin que éste siquiera pudiera defenderse. Después de Ryu impusiera sus propias condiciones, solo entonces Kyo fue consciente de todas las repercusiones que podrían tener a partir de ese momento sus actos. Acababa de comprometer el liderazgo de Iori y su persona en una apuesta arriesgada, en un todo o nada.

Salió de la enorme sala seguido por Kamui y Seneka, y si dirigieron sin premeditación a la habitación de Iori, aquella alcoba se había convertido en el lugar de reunión, el refugio en medio de la tormenta de poder que azotaba al clan Yagami. Seneka se adelantó y le abrió la puerta a Kyo con una servicial inclinación de su canosa cabeza. Kyo estuvo a punto de amonestarlo por aquel comportamiento que lo incomodaba pero se tragó sus palabras, sabía que el anciano no lo entendería y tampoco quería ofenderle, respondió a su gesto con otro similar.

Akira estaba apoyado en la pared, cerca de la cabecera de Iori, se irguió alerta al ver como los tres traspasaban rápidamente el umbral. Sonrió con evidente alivio.

- ¿Qué tal ha ido?- frunció el seño ante el silencio que siguió a su ansiosa pregunta. Escrutó los tensos rostros intentando hallar una respuesta.

Kyo suspiró con cansancio y tomó asiento en la cama del pelirrojo, sus dedos buscaron la mano exime de Iori y la acarició, aquel gesto le aportaba consuelo y confianza. Era extraño el hecho que buscara esperanza en la única persona que, en este mismo momento, nada podía hacer para ayudarle. Iori estaba inmerso en su propia batalla, a Kyo casi le parecía oír sus burlonas palabras: “¿No irás a perder con ese deshecho, verdad Kyo?”.

Seneka tosió educadamente y se pasó una mano temblorosa por la arrugada frente.- El señor Kyo ha desafiado a Ryu.

- ¡¿Qué?!- Akira se sobresaltó y su verde pelo chispeó en el aire casi impertinentemente.

- Si gana; Iori seguirá conservando el liderazgo del clan, si pierde; Ruy se convertirá en el nuevo líder y el señor Kyo le pertenecerá.- llegado este punto Seneka se atragantó como si tuviera un nudo en la garganta.

- Pero, pero, pero….- Akira estaba pálido, por primera vez en su vida no encontraba las palabras.

- No has dicho ni una sola palabra desde que salimos del comedor.- la voz de Kyo sonó ronca y oscura, se giró para mirar de frente el rostro impenetrable de Kamui.

Seneka y Akira miraron a ambos. Kamui levantó la barbilla.- ¿Podéis dejarnos solos?

Seneka asintió con la cabeza y agarró el antebrazo de Akira que se mostraba renuente a abandonar la habitación, por fin el anciano sirviente con un empujón, muy poco digno, sacó al escandaloso ninja.

Se hizo un espeso silencio, Kamui y Kyo se contemplaban, los ojos de ambos brillaban con emociones distintas. Kyo frunció el ceño con impaciencia.- Si tienes algo que decir ninja, dilo.

Kamui se acercó a Kyo, éste se levantó para estar a la misma altura y se sorprendió al constatar que era un poco más alto que el otro muchacho de ojos violetas.

- ¿Lo quieres claro, Kusanagi?- Kamui embozó una sonrisa carente de alegría.- Me preguntaba: ¿cómo diablos vas a vencer a Ryu?

- ¿Qué?- Kyo sintió como su cuerpo se quedaba helado, dejándolo anclado al suelo sin posibilidad de moverse.

- Mírate.- una nota de desprecio en cada sílaba. Kamui comenzó a caminar a su alrededor con lentitud mientras sus ojos despellejaban el cuerpo vivo de Kyo.- Casi estás anoréxico, tus músculos están consumidos y flojos, no has entrenado en un año, tus heridas todavía no han cicatrizado, y..- Kamui se puso otra vez delante de Kyo, su rostro a unos centímetros del castaño.- tu llama apenas es una pequeña flama, nada comparado al poder de Ryu.- Kamui tembló de rabia.- y tú, tú,…¡LO ARRIESGAS TODO!.

Aquellas verdades como puños golpearon a Kyo, que sintió como toda una ola de aplastante realidad lo engullía. Inclinó la cabeza y dejo que sus sedosos cabellos cubrieran parte de su rostro.

- ¿Y qué debería haber hecho, Kamui?- la voz de Kyo estaba quebrada- ¿dejar que hiciera lo que quisiera?- Kyo retrocedió un paso- ¿crees que no soy conciente de la situación?

Kamui observó el cuerpo encogido de Kyo, como éste se abrazaba a sí mismo. El ninja no hizo nada parta suavizar el golpe.- No puedes ganar ese combate.- sentenció.

Kyo se tambaleó como si hubiera recibido un mazazo, la piel de su rostro se puso totalmente blanca dándole el aspecto de máscara mortuoria pero sus ojos comenzaron a brillar de un forma febril.- Entonces moriré.

- ¿Qué?- Kamui sintió como un dolor sordo rechinaba contra las paredes de su cráneo.

- Si pierdo ese combate, prefiero morir a dejar que Ryu me posea.- Kyo embozó una sonrisa draconiana, aquella sonrisa que usaba para provocar a sus oponentes antes de una pelea, esa sonrisa temible era el escudo de armas de Kyo Kusanagi.- Moriré combatiendo si hace falta.

Kamui jadeó, aquel muchacho delgado y bello que se erguía ante él estaba dispuesto a todo para estar con la persona amada. Un cuchillazo de sufrimiento  atravesó el corazón del ninja, esta vez fue él quien se tambaleó, su visión se volvió borrosa.- Ojala, ojala él me hubiera amado como tu amas a Iori.

Kyo alzó el rostro, confuso por aquel inesperado comentario.- ¿Él?

Kamui hizo un gesto para desechar su anterior comentario.- No importa.- Kamui se apoyó en la pared.- Hagas lo que hagas Kyo, por favor no mueras.- las últimas palabras sonaron como una súplica sangrante.

Kyo caminó despacio hasta Kamui, sus brazos se apoyaron a ambos lados de la cabeza del ninja, se inclinó y su frente se apoyó en la de Kamui.-  Estás preocupado por mí.

- Sí. Tengo miedo.

- Yo también, pero no abandonaré a Iori para salvarme.- Kyo cerró los ojos.- Necesito que me ayudes, Kamui. Sé que nos conocemos de hace muy poco pero yo confío en ti.- Kyo dejó que sus párpados se levantaran de nuevo y sus pupilas se sumergieron en unos orbes violetas.- Eres mi amigo.

Kamui cerró los ojos, aquello había sido de los más inesperado, unas emociones que se habían agitado desde le momento que conoció a Kyo provocaron que las lágrimas que había intentado contener se desbordaran y rodaran mansamente por sus mejillas.- No hay esperanza de ganar.

- Lo sé- Kyo cogió con u  índice las cristalinas lágrimas de Kamui, agitó el dedo y éstas saltaron al aire como estrellas fugaces.- Aún así, lucharé hasta le final.

Kamui levantó la cabeza y entre el dolor que sentía sonrió.- Hasta el final.

 

 

Ryu se quedó quieto en mitad del jardín Oeste, inspiró con fuerza y dejó que el frío aire nocturno entrara por su garganta, saboreó el laurel, el jazmín y las violetas africanas que crecían de forma salvaje en aquel lugar apartado de la mansión. Elevó los ojos y admiró el cielo tachonado de estrellas, pasó una mano por su frente para apartar los rojos cabellos que se mecían a merced del viento, por un momento se sintió completamente en paz, por un momento no sintió aquel opresivo peso que le estaba aplastando el corazón, por un momento… Ryu Yagami se sintió libre, solo por un momento. Después inclinó la cabeza y se llevó la mano al pecho para intentar aliviar la angustia que anidaba en su interior.

- Eres la última persona que esperaba ver aquí.

Ryu retiró rápidamente la mano y se sintió oscuramente molesto por la interrupción, ni siquiera lo había oído llegar, pero tampoco le extrañaba después de todo era un ninja.

- Buenas noches, Kamui.- se giró para estar frente a frente con el joven.

Ambos se escrutaron con lentitud, había pasado más de siete años desde la última vez que vez que tuvieron ocasión de intercambiar palabras. Ryu había sido enviado a Europa para completar su educación y Kamui se había sumergido en las enseñanzas ninja del clan Yagami, ninguno de los dos tenía ya ese aire de inocencia que suele otorgar la niñez entrando en la adolescencia, la vida ya les había marcado.

- En cuanto a lo que hago aquí, solo estoy dando una vuelta por mis futuros dominios.- Ryu se obligó a  embozar una sonrisa presuntuosa, colmada de una seguridad que no sentía.

Kamui entrecerró sus extraños ojos,  las líneas de su rostro se acentuaron mientras iba adoptando una expresión helada.- Para llevar solo tres semanas en Japón te has vuelto muy ambicioso.

Ryu se encogió de hombros.- Lo hago por el bien del clan.

- Por el bien del clan.- repitió Kamui con ironía.- Ya no solo te has vuelto un traidor sino también un hipócrita.

- ¿Traidor?- Ryu frunció el ceño, se acercó dos pasos.- ¿a quién?, ¿al clan?

- A Iori.- Kamui lanzó su nombre como si fuera una estocada pero Ryu pareció hacer caso omiso de ella, el ninja apretó las manos hasta formar un puño y susurró.- A mí.

Ryu palideció ligeramente, apretó los labios para impedir que saliera un grito.- Eso fue hace mucho tiempo. Yo…

Kamui levantó una mano para detenerle.- Es verdad, fue hace mucho tiempo, entiendo que entre tú y yo las cosas nunca volverán a ser igual, pero no puedo aceptar que te hayas vuelto contra Iori.

- Deja a Kyo.- Ryu le dio la vuelta a la conversación bruscamente.- Sabes que no puede hacer nada contra mi.

Kamui sonrió.- Nunca.

Ryu acortó la distancia, a sus fosas nasales llegó el aroma fresco que despedía Kamui, sin poder evitarlo se inclinó ligeramente sobre el cuello del ninja, sus labios rozaron la suave y blanca epidermis, Ryu pudo sentir como el cuerpo de Kamui temblaba.- ¿ Y si te lo pido por favor?- su aliento tibio penetró en la blusa del ninja.

- No.- la voz de Kamui era casi un gemido, alzó las manos para posarla sobre le firme pecho de Ryu.- Aléjate.

- No.- Ryu lamió el lóbulo de la oreja muy despacio.

- ¡ALEJÁTE!- Kamui lo empujó con fuerza cogiendo desprevenido a Ryu, éste se agarró por un acto reflejo de la blusa del ninja y tiró de ella, antes de caer al suelo pudo escuchar el sonido de tela desgarrada. Ryu levantó coléricamente la mirada y se quedó helado, ante el veía el pecho desnudo de Kamui, su piel estaba sembrada de horribles cicatrices.

- ¿Cuándo te hiciste eso?- Ryu se levantó, sus ojos no podían separarse del cuerpo profanado de Kamui.

El ninja no contestó, se limitó a agacharse y a recoger la camiseta desgarrada de su uniforme, como pudo intentó esconder las viejas heridas. Inclinó la cabeza.- ¿Acaso te importa?- Kamui agarró convulsivamente la tela.- Creía que para ti ya no significaba nada.

- Yo…..- Ryu no podía articular las palabras, un nudo en su garganta de lo impedía.

- Buenas noches.- Kamui se giró y rápidamente se interno entre los árboles.

- Kamui.- Ryu se arrodilló en la hierba helada y se abrazó.- Kamui.