SOL Y CHOCOLATE
por Calliope
Traducido por Van Krausser
Bien, bien. Lo confieso.
No podía dejar pasar este delicioso relato. También es de Calliope (si, la misma chica americana). Sólo que esta historia se me antojó... exquisita. De hecho, es el único fic que ha escrito en donde permite que Zechs y Treize logren un poco más de esa grata intimidad de una pareja. ¿Y qué mejor que una narración dulce, aromática y con un fino sentido del humor?. (Por favor, perdónenos. Tanto ella como yo somos hedonistas incorregibles).
De hecho, este fic lo escribió como regalo de cumpleaños para una de sus amigas, también escritora de fics. Y bueno, gracias a Dios por Ruth, porque de no ser por ella, no lo tendríamos. =)
O.k. Creo que me he extendido más de la cuenta en la explicación. Ah, por cierto. También fue traducido con su completo conocimiento y consentimiento. Todo el derecho de autor del fic ( ^. ^ ) le corresponde a ella. Yo sólo lo traduje.
Disfrútenlo
Van Krausser.
Fan fic basado en la serie Gundam Wing.
Todos los personajes que se mencionan, son propiedad de Bandai, y su creador.
Para fans, y hedonistas, sin fines de lucro.
-- = anotaciones, ideas y extras contextuales
" " = diálogos
/ = pensamientos
' ' = notas entre diálogos y párrafos
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199 A.C. En algún lugar perdido de la Tierra...
El apartamento del pueblo no era grande, pero era inmaculadamente proporcionado en un estilo algo anacrónico, y era perfecto para dos personas que, en todo caso, preferían vivir tan cerca el uno del otro como fuera posible. El dinero, gracias a Dios, no había sido obstáculo al comprar su primer hogar juntos, y Treize había sido muy cuidadoso en su previsión para tener todo lo necesario, y así complacer a la persona con quien estaría viviendo después de su 'muerte'. ¿Y qué más podría desear? Un elegante piso en una elegante zona de un elegante pueblo, y la mejor compañía del mundo.
Treize ocasionalmente se preguntaba que había hecho en su vida pasada para merecer todos esos privilegios.
La pequeñez del apartamento le permitió atrapar el exquisito aroma al momento en que abría la puerta, y una anticipada sonrisa se formó en sus labios.
Una cabeza rubia, bastante desaliñada, apareció por detrás la puerta de entrada a la cocina.
"Regresas temprano a casa," dijo Zechs, más como un reclamo, aunque el efecto fue estropeado por su apariencia despeinada y su expresión de complacencia.
"Así que aquí estabas," señaló Treize en forma lógica, mientras cerraba la puerta principal detrás de él. "Ciertamente tuve razón en creer que cuando me dijiste que Anne te tenía bajo una montaña de papeles, era para librarte de mi unas horas."
Zechs tuvo la gracia de mostrarse un poco avergonzado. "Bueno, sólo me tomé unas pocas… libertades con algo de verdad. Pero supongo que es tu culpa si estropeas la sorpresa."
Treize arqueó una ceja, desconcertado. "¿La sorpresa?"
"Bien, no se cumplen veintisiete años todos los días," dijo Zechs, regresando a la cocina cuando el sonido de una especie de alarma se escuchó en algún lugar adentro.
"¿Y pensaste en hacer algo especial para darme una sorpresa?" Treize preguntó, ensanchando su sonrisa por una fracción de tiempo, mientras se quitaba el abrigo y caminaba hacia la cocina. "¿Qué haces? Huele delicioso."
Zechs reapareció, parándose en la puerta con el ceño medio fruncido. Treize se divirtió al ver que llevaba puesto un delantal con un sugerente 'besa al cocinero' escrito en el frente del mismo.
"No, no voy a decirte todavía," Le dijo firmemente. "No hasta que haya terminado."
Treize hizo una graciosa expresión de súplica, pero Zechs lo vio fijamente, sin que su gesto cambiara, hasta que Treize suspiró y levantó las manos en señal de rendición.
"Está bien, está bien, ya entendí, seré bueno" murmuró, haciendo antes una mueca de subordinación, y poniendo sus brazos alrededor del cuello del príncipe. "Tanto como obtenga un beso de cumpleaños de tu parte."
"Supongo que eso sería razonable," susurró Zechs, inclinándose un poco para acortar la distancia entre ellos. Treize aprovechó esa oportunidad para explorar completamente la boca de su amante, acariciando con su lengua la del otro hombre, mientras sus manos se envolvían entre el cabello de Zechs para abrazarlo. Cuando finalmente se separaron, jadeaban levemente, los ojos de Zechs parecían brillar aun más.
"Bien," dijo Treize después de un momento, "Ahora sé que cualquiera que sea la sorpresa, es sabor chocolate."
Zechs lo golpeó juguetonamente en el brazo. "Tramposo…"
"Sólo estoy haciendo lo que tu delantal me dice," protestó Treize con completa sinceridad. "A propósito, ¿Dónde en la Tierra encontraste eso que traes puesto?"
Zechs suspiró ruidosamente. "Lo encontré al final de un cajón, y tú deberías saberlo." le dijo en actitud defensiva. "Creo que los últimos dueños lo dejaron como un presente de inauguración. Y puedo asegurarte que no fue elección mía…"
"Claro, qué conveniente," dijo Treize, sonriendo. "Ahora, si puedo lograr el hallazgo de que de alguna manera lleves el delantal sin ropa debajo, eso sería aún mejor…"
Zechs abrió los ojos como platos por el sorpresivo comentario, y empujó a Treize lejos de sí. "Deja de distraerme. Nunca voy a terminar si sigues haciendo sugerencias como esas…"
"Te aseguro que estás de acuerdo en que esa sugerencia sería una sorpresa agradable también…" Treize murmuró aun más sugestivamente.
"Ya no sería sorpresa, considerando que no soy capaz de negarte nada," Replicó Zechs, soltándose de Treize, quien aun tenía los brazos alrededor de su cuello. "Ahora ve y ocúpate en algo hasta que yo haya terminado."
La vista del General Treize Khushrenada reflejó algo así como un puchero, y si alguno de los soldados de OZ lo hubiese visto de este modo tres años antes, seguramente habría muerto de la impresión. Zechs sólo pudo aguantar eso por cinco segundos, antes de suspirar con resignación.
"Está bien, te permitiré que pruebes un poco del glaseado de chocolate. Así me dirás si crees que necesita algo más."
Treize sonrió feliz cuando Zechs volvió a la cocina, saliendo un poco después con una cuchara de madera revestida con un oscuro glaseado de chocolate. La puso frente a Treize, esperando que probara el glaseado.
"¿Crees que necesite un poco más de azúcar, o es lo suficientemente dulce?" preguntó.
Treize tomó la cuchara - entonces se inclinó para lamer un poco de glaseado de la boca de Zechs. Este parpadeó, y se sonrojó levemente. Treize sonrió triunfante cuando vio la expresión en los ojos de Zechs, y por los dos años de experiencia que ya tenía junto a él, entendió que el chico hacía un endemoniado esfuerzo para no abalanzársele en ese lugar.
"Mmm…quizás un toque más de azúcar," consideró, antes de lamer la cuchara con la delicadeza de un felino.
"Bueno," dijo Zechs, apartando sus ojos de los movimientos de Treize con bastante dificultad. "Aunque creo que no todos tenemos como tú ese incurable gusto dulce."
"Bueno, y no todos somos tan dulces como tú." Respondió Treize.
Zechs sonrió, volteando con él y mostrando un perfecto buen humor. "¿No podías evitar un cumplido como ese, verdad?"
"Cuando uno es un político por casi diez años, por supuesto que aprendes a no evitarlo, Miliardo."
"Bien, en este caso puedes aprender cómo ser todo un personaje por tu ausencia," dijo Zechs, quitándole la cuchara a Treize de la mano, y girándolo por los hombros, lo dirigió firmemente al recibidor, obligándolo a sentarse en el sofá. "Ahora quédate aquí" le ordenó, blandiendo la cuchara en tono amenazador.
"Sí señor," murmuró Treize con una sonrisa maliciosa. "Sabes que eres irresistible cuando ordenas algo…"
"Pues trata de resistir esta vez." dijo Zechs, desapareciendo por la puerta de la cocina.
Treize suspiró, y se acomodó con un libro que no tenía intención de leer, y comenzó a planear que hacer cuando Miliardo reapareciera.
***
"Te pediría que cerraras los ojos, pero creo que eso ya es totalmente innecesario."
Treize miró por arriba de la página que había estado sólo observando mientras varias interesantes escenas que implicaban un glaseado de chocolate y delantales con letreros exóticos revoloteaban por su cabeza.
El pastel que dejaba Zechs en la mesa, junto con él mismo, podrían representar el sueño perfecto de todo hedonista; un poema de sombras diferentes de delicioso chocolate marrón , seguido por chocolate oscuro delicadamente formado en hojas, y glaseado de un café claro, trazando remolinos pálidamente dibujados con una maestría compleja que enseñaba un perfecto enrejado sobre la superficie.
"Mili, esto es… oh, Dios. No sé qué decir." dijo Treize, por una vez en su vida asombrado hasta el punto del silencio. "¿Dónde en la Tierra aprendiste a hacer eso?"
"No en la Tierra," corrigió Zechs, absolutamente complacido por el cumplido y con un rubor leve en sus mejillas. "Cuándo estaba en las colonias con Noin después que el golpe... ¿de qué te ríes?"
Treize hizo su máximo esfuerzo para dejar de reír. "Es que estaba pensando cómo te verías en una clase de repostería." dijo, casi impasible.
"Pues muchas gracias," dijo el príncipe gravemente, mientras se encaramaba en el brazo del sofá.
"Hermoso, cortés, encantador, inteligente y completamente domesticado," reflexionó Treize. "¿Ahora tienes idea de por qué insistí tanto en que no te separaras de mí hace años?"
"Porque éramos ambos unos completos idiotas en ese tiempo," dijo Zechs, en forma irónica.
"Ah, sabía que había algo más."
"Bueno, ¿Acaso no piensas partir el pastel?" preguntó Zechs más como sugerencia.
"Siento vergüenza, voy a estropear tu obra de arte…" dijo Treize al tomar el cuchillo.
"Si no quieres llorar por eso, entonces lo haré YO."
Treize cortó con cuidado una rebanada del delicioso pastel, la recogió delicadamente, y la probó.
"¿Bien?" preguntó Zechs con algo de ansiedad suprimida.
Treize pasó el bocado, y lo observó. "Me pregunto si no erraste la profesión, serías todo un repostero profesional."
Zechs sonrió de forma resplandeciente. Y enseguida se rió; Treize le lanzó una mirada interrogativa sobre la rebanada.
"Te embarraste la nariz," explicó, y evitó que Treize se quitara el manchón de glaseado con la mano. Y sin dejar de sonreír, se inclinó y besó la punta de la nariz de Treize, limpiándola de esa forma.
"Eso parece una manera mucho más eficiente de hacerlo," dijo Treize en un tono de satisfacción, antes de mirar especulativamente el pastel. Y con el dedo índice, tomó algo del glaseado de chocolate, y embadurnó su mejilla, como si se aplicase pintura de guerra. Zechs miró en sus ojos por un segundo, inclinándose para lamer cada mancha de un golpe, liso y tibio. Treize se estremeció un poco, entonces tomó otro toque suave de glaseado en el dedo y lo puso en sus labios.
Zechs le sujetó la mano y puso el dedo Treize en su boca, limpiando el glaseado completamente con movimientos húmedamente sugestivos de su lengua en él. Treize cerró los ojos por un momento, y Zechs se inclinó hacia él.
Delicadamente lamió el chocolate dulce y oscuro de los labios de Treize, antes de juntarlos con los suyos. El beso fue tibio, y profundo, y levemente pegajoso, y con un marcado sabor a chocolate.
"Supongo que no tienes por ahí algo más de ese glaseado" Treize preguntó jadeante, tratando de recuperarse, al momento en que se separaron.
"Si, creo que hice un poco más de lo que necesitaba para el pastel," admitió Zechs un tanto más tranquilo. "Y me preguntaba si tú podrías pensar en qué lo usaríamos…"
"Bien, quizás tenga unas cuantas ideas," ronroneó Treize, con un muy sugestivo tono de voz.
Zechs suspiró, y sujetó a Treize por ambas manos, haciendo que lo siguiera.
"¿Estas ideas implicarían delantales, por casualidad?" preguntó mientras entraba rápidamente en la cocina y agarraba el tazón de glaseado sobrante, regresando con él.
Treize sonrió, y empujó a Zechs hacia el dormitorio.
FIN
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** N.T. y por no dejar, les paso las dos direcciones de correos (con gusto comparto tomatazos y abucheos con Calli, eh, digo, para que le toquen menos) para los reviews.