por Haima Yagami

Capítulo VI

Abrió los ojos, y se quedó fijamente observando la profunda oscuridad que se cernía sobre si… y sentía envolvía todo su cuerpo…podía volver a cerrarlos y abandonarse a ese dulce sueño, que le había devuelto el viejo, pero siempre presente sentimiento de pérdida, que el recuerdo de su primer injusto amor provocaba en su pecho…

“Uziel…”

Solo, estaba despierto, no había dormido más de 20 minutos aquella noche…y sintió con la misma certeza que le aseguraba que sus propios ojos se abrían, como su amante despertaba…

No se movió… centró todos sus sentidos en captar cada uno de los movimientos de Duo, era su manera de saber, silenciosamente, cómo se encontraba… era el momento del amanecer en que la culpa le carcomía el alma, impidiéndole simples actos como moverse, hablarle, mirarle…

Lo amaba, dios mismo podía ser testigo del amor violento y apasionado que le proclamaba, que le profesaba… pero…. Sería la esposa perfecta, no importaba su pasado, no importaban las malditas manos que había osado ensuciarle… él la amaría, haría que su familia, su querido y admirado abuelo, sus primos, la respetaran…amaran a Dana… la dulce y frágil mujer que con tan solo una mirada le robó el aliento y su, muchas veces pensó, frío corazón….

Pero Duo, su bello y sucio Duo, le arrebató a Dana, le arrebató sus sueños… le hizo pedazos sus deseos de un futuro junto a la mujer que amaba, la mujer que deseaba fuese la madre de sus hijos… Duo les quitó la madre a sus hijos.. Duo le arrancó lo dulce de su amor del pecho…. Y aunque lo odió por eso… no fue capaz de dejar de amarle… a él… a un hombre… amarlo tanto como su cuerpo y su alma eran capaz de hacerlo…

Y se odiaba por cada marca que sus manos dejaban en aquel frágil cuerpo… y lo odiaba por cada sucia caricia que ese frágil cuerpo vendió…y lo amaba por sus tristes ojos… y lo amaba por su dulce y retorcida entrega… pero lo odiaba por su sexo…por ser un sucio y abandonado muchacho.. no la frágil y bella mujer qué él en un principio amó…

Solo, abrió finalmente sus ojos, y se movió despacio en la cama, atrayendo en un posesivo abrazo la frágil y lastimada figura… y repitió “te amos” sobre esos delicados labios… y acarició suave aquellos largos cabellos…

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Era ya medio día cuando el abuelo Dunant arribó al departamento de su nieto mayor… no le sorprendió para nada encontrar a Heero, apoyado sobre la puerta del copiloto de su flamante auto, estacionado frente al edificio donde vivía su, en esos momentos, desconocido nieto. Nunca esperó Solo fuese capaz de comportase de la manera en que lo hizo… y aunque intentaba justificarle, la decepción en su pecho le era simplemente palpable.

Heero no se inmutó ni siquiera un poco cuando tuvo la dura y reprobatoria mirada de su abuelo sobre él…

- engañaste a tu abuela, Heero

- ….

El abuelo Dunant acarició sus sienes con sus manos, ante el sepulcral silencio de su nieto. Y le observó detenidamente, a solo unos pasos de él…Heero lucía evidentemente cansado… pero su mirada era tan decidida, que simplemente le hizo desistir de cualquier tipo de argumento para convencerle de marcharse de aquel lugar… así que el abuelo, tomó su celular y marcó el número de Solo….

Fue una corta charla, durante la cual, la mirada de Heero no se apartó de él ni siquiera por unos segundos…

El nieto mayor del abuelo Dunant, se disculpó ante tan impropio comportamiento enfrente de sus abuelos… y aseguró que Dana estaba muy bien, solamente triste por lo acontecido… El abuelo lo reprendió duramente, y le exigió se presentara esa misma tarde, con Dana, en la mansión… Y Solo, simplemente accedió…

Cuando terminó la conversación, Heero miró molesto al abuelo, y este le ordenó se marcharan a la mansión… no era probable de que Solo volviera, y lo mejor era creer en sus palabras y esperarle en la mansión…

Y Heero Yui, a pesar de la orden de su abuelo, del inmenso respeto que le tenía, no se movió de su posición… se cruzó de brazos y volvió su vista al frente…

El abuelo Dunant suspiró resignado… era idéntico a su madre… ¿cómo no querían que fuera su nieto preferido?… sonrió y se paró junto a él, apoyándose en la puerta del vehículo…

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Recordaba perfectamente los hechos de la pasada noche… si cerraba los ojos y se concentraba, se sentía hasta capaz de decir con enorme exactitud, cuantas lágrimas habían derramado aquellos amados ojos…

Y era su culpa… lo sabía… pero no se arrepentía… no, nada de lo que pudiese hacer para recuperarlo, era incorrecto… nada… incluso comportarse como un ruin bastardo…

Porque lo amaba, porque se amaban, porque lo deseaba, porque se sentía capaz de hacer que su dulce amor, también le deseara…

Su vida siempre se había regido ante las ordenes de su abuelo, la palabra del hombre mayor, valía para todos en su familia, más que incluso la palabra de sus padres.. y él, al ser hijo de una de las dos hijas del abuelo Dunant, era simplemente consentido… uno de los dos nietos favoritos del abuelo… y mentiría si decía que odiaba aquello, le gustaba y disfrutaba de aquella preferencia… pero cuando esas ordenes interfirieron en sus sentimientos… nunca más sintió gracia de ser el obediente y consentido nieto Dunant….

¿Desde cuándo que lo amaba?... quizás desde la primera vez que sus ojos conocieron el aqua de su mirada… no lo sabía… solo podía decir con exactitud que creció amándolo… y que en sus planes de futuro, siempre estuvo él a su lado… una vida juntos… no habían hijos, no había descendencia.. eso¿a quién podía impórtale, cuando lo amaba, cuando se amaban.. ¿a quién?…

Ahora sabía con certeza que sí importaba, aquella descendencia, una familia orgullo de los Dunant, sí importaba.. a su preciado amor le importaba…

Pero él no podía permitirlo… fue el dueño de sus primeros besos… fue el dueño de sus primeros gemidos de placer… y sería el dueño de su futuro… aunque se le escapara la vida en ello, su rubio amado sería suyo… aunque le dijeran que no era correcto, aunque el dios moralista le condenara al infierno… aunque su abuelo lo despreciara… y el diablo de las religiones se burlara en su cara… él sería suyo… su amado, su dulce pecado sería suyo…

Secó rudo unas nuevas lágrimas que cubrían su rostro… y respiró profundo… estaba sentado sobre la fría loza del baño de su apartamento… dos botellas vacías delicor en el piso, junto a sus pies… y una tercera en una de sus manos… sinceramente no podía decir con precisión en cual de sus manos la sostenía.. ni en que lugar se encontraba… ni siquiera recordaba su nombre… pero sabía con exactitud, que por nada del mundo renunciaría a amarle…nunca lo haría…

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Dejó que la tibia agua de la ducha, se llevara todo rastro de la noche anterior… aunque las marcas, como siempre ocurría, seguirían ahí… recordándole, ese odio-amor del cual se sentía preso… Duo cerró los ojos… y solamente emitió un leve gemido cuando su amante ingresó a la ducha junto a él… y se dejó hacer, sin pensar, sin emitir queja alguna… deseando fueran más los momentos en que los ojos de Solo brillaran tranquilos, y sus manos fueran cuidadosas y delicadas con su lastimado cuerpo… pero, era solamente un simple y quizás patético deseo…

¿Lo Amo?

La pregunta le inquietó, mientras seguía el delicado vaivén que su pareja impuso bajo el agua de la ducha…

¿Lo Amo?

Su corazón se contrajo….

Y como respuesta su lastimado cuerpo fue quien sintió, quien gritó:

“Lo Necesito… para sentir… para sentirme vivo….”

“Sí, creo que lo amo”….

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La figura de su amante descansaba sobre las nuevas y limpias sábanas de aquella enorme y lujosa cama de aquel exclusivo cuarto de hotel… Encendió su cuarto cigarrillo, parado cerca de una de las ventanas que tenían como vista el centro de la ciudad, vistiendo solo un pantalón negro…

Duo dormía placidamente, completamente desnudo, sobre las blancas sábanas… su cabello aun húmedo, descansaba sobre las almohadas… y su cuerpo, su frágil y lastimado cuerpo se mostraba sin ningún tipo de pudor ante la mirada azul de su amante…

Solo, podía decir con total franqueza, que conocía cada rincón de aquel cuerpo.. conocía cada punto de placer, como cada punto de dolor… sabía como y donde acariciar, como también sabía como y donde lastimar…

Pronto sería ya hora de marchar a la mansión Dunant, no tenía ninguna intención de desobedecer a su abuelo.. su futuro, en gran medida dependía de ese hombre… sí quería estar al mando de sus negocios, debía ser obediente… pero… cuando todo se descubriera, cuando su abuelo supiera de la inexistencia de Dana y de la existencia de Duo… ese futuro ya no sería tan cierto… era por eso, era por Duo, por su relación, que debía contraer matrimonio con aquella mujer, elegante, adinerada, que le daría seguridad a su enferma relación… que le aseguraría aquel futuro, de intachable imagen ante su sociedad…y de un condescendiente y suave amante sobre las sábanas de su cama…

Miró el reloj, dejaría que Duo durmiera por otros 20 minutos… mientras él se alistaba para enfrentar a de seguro, un molesto abuelo.

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Heero bufó, era casi ridículo que siguiera ahí parado, esperando por un cobarde que no le haría frente, obvio… solamente un cobarde sería capaz de usar el amor de una pobre jovencita de esa ruin manera, marcar su rostro… apretó con fuerza sus manos, cerrándolas en puños… y miró molesto a su abuelo, que volvía de un restauran cercano, tomando una bebida Light

- no debes tomar esas cosas

- es tu culpa, me has tenido parado aquí por horas

- no te he pedido me acompañes… le habló molesto Heero, girando el rostro y consultando su reloj

- las 04:00 PM nieto querido… habló el abuelo Dunant

Heero no le respondió y el abuelo, suspiró…

- le ama

- …. Heero volteó lentamente su rostro hacia su abuelo

- O quizás, es la única persona que tiene para aferrarse

- No me interesa que es lo que opinas

- Si las cosas son como ambos pensamos.. querido nieto, qué te hace pensar que Dana va a confiar en ti, en un familiar cercano del hombre que dice amarla, pero- el abuelo cerró dolido los ojos- no duda en marcar su rostro.

Heero se quedó sin palabras

- Ella no confiará fácilmente en ti Heero, se aferrará a lo que tiene, eso suele suceder en ese tipo de relaciones… el abuelo suspiró cansado.. he presenciado a parejas que dicen amarse, se manchan las manos con la sangre de su “amado”, y a pesar de los años, siguen juntos…

- No permitiré que Solo vuelva a tocarla y

- Ella es la única que puede detener todo esto, Heero, y nosotros le daremos la opción de alejarse de él

- Abuelo pero

- Pero nada, ten tacto hombre, no seas tan impaciente!... El abuelo sonrió… a pesar de lo que puedas creer de tu primo, no deja de ser mi nieto, y sé, podré razonar con él, hacerlo tomar las decisiones correctas.

El abuelo palmeó la espalda de Heero amistosamente

- volvamos a casa

Y Heero asintió… la única persona que tenía derecho y que podía acabar con aquella, a sus ojos, enferma relación, era Dana… y él, estaría a su lado para apoyarla…

El abuelo suspiró, mientras subía al auto de Heero, hace un par de horas había mandado a su chofer en su auto de regreso a la mansión.

Heero se sentó recto y con la mirada decidida emprendió el viaje de regreso. El abuelo le observó.. había dejado las horas pasar, para que su nieto se tranquilizara, por algo le había criado y conocía su genio y reacciones…suspiró, esperaba su nieto Solo cumpliera su palabra y se presentara en la mansión…

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Observó su figura en el espejo de medio cuerpo del lujoso baño, y suspiró… ni toda la pintura que había usado eran capaz de cubrir la marca bajo su ojo derecho, y su labio roto e hinchado se le hacía simplemente imposible de disimular.. pero al parecer, aquello a su amante no le importaba…Solo, le había mandado a tomar un baño de agua caliente y burbujas, y cuando salió le mostró un traje recién comprado, un par de zapatos y un nuevo bolso.. todo de color blanco…

Duo no pudo evitar preguntarse como serían las cosas si Dana realmente existiera…

Respiro hondo y salió del baño…

Solo, vestido elegante, un traje negro, una camisa azul, le esperaba, fumando un cigarrillo y apoyado en la ventana mas amplia de aquella habitación..

Le observó detenidamente con una leve sonrisa, y luego le extendió la mano: vamos Dana…

Duo se estremeció, pero acepto la mano y se dejó guiar fuera de aquel enorme cuarto…

Continuará…

Na: lo que viene es un tanto complicado, por eso lo he dejado hasta acá… muchas gracias por leer.