por Haima Yagami

Capítulo III


- deja de hacer eso!!
- ……
- es molesto, deja!!!
- …….
- Uuuuu!!
- Jajajaja….
Una pequeña bolita de papel cayó con impresionante exactitud justo en medio de la nuca de un ya furioso rubio…
-jajajaja
Quatre simplemente se volteó molesto, iba a darle el mejor de sus rosarios, cuando optó por hacer lo más inteligente cuando ese primito suyo está en su etapa infantil… ignorarlo… volteó nuevamente, tomó su pluma y siguió traspasando su ultima obra… no sólo estudió música, también componía, tanto en violín como en piano…
Estaba sentado en la cómoda silla giratoria de su escritorio, en su cuarto, un cuarto no muy grande, pero donde podía tener todo lo que necesitaba, su closet, y su cama de dos plazas donde dormiría con su esposa… sonrió, ignorando un comentario sobre lo pequeño del lugar, de parte de su primo, y continuó con su trabajo… miró las notas escritas en el papel y suspiró… no podía simplemente echarlo a patadas de su apartamento, al fin y al cabo, que él estuviera ahí pasando en limpio su última obra era en parte gracias a ese lunático, bueno gran parte, puesto que él fue quien le financió y le apoyó cuando quiso dedicarse a la música y toda su familia le dio la espalda, era por eso que aguantaba sus pesadeces, sus estados anímicos que al parecer cambiaban con la luna y… otro papelito le dio de lleno en la nuca… y bueno soportaba los papeles voladores…
Trowa, recostado sobre la cama de su querido primo, acababa con la cuarta hoja… tenía el semblante serio y un regadero de papelitos hechos bolitas sobre el piso…
Si alguien lo observara mientras atacaba a su primito, podría ver su mirada seria, su rostro impasible, mientras tiraba y tiraba papelitos… pero ya que no había logrado hacer que Qu-chan le prestara atención y tampoco que le echara del apartamento, optó por darle la espalda y dormir un rato… miró hacia la ventana de aquel cuarto… estaban en un décimo piso…suspiró… habían tantas cosas que no pudo compartir con él… había tanto que no le dijo, tanto que deseaba sentir junto a él… pero… Heero en parte tenía razón, le había dicho que si Quatre era tan importante en su vida por qué no le dejaba en paz, por qué no se alejaba de él… por qué no entendía que había llegado tarde a su lado, que era un tercero que debía dar un paso fuera de su vida, y dejar a esa pareja casarse, formar una familia, seguir juntos… Trowa pestañeó, confuso, mientras se volteaba nuevamente hacia donde estaba Qu-chan sentado y le miraba curioso… no, él no había llegado tarde, la que llegó como tercera había sido esa mujer, Heero y sus palabras más que para él iban hacia si mismo… no hacia él… porque a Qu-chan lo conocía desde que este tenía 3 añitos y aun no caminaba bien, le tiraba el pelo a sus hermanas y arrojaba la comida que le daba la nana lejos…. Si… él no había llegado tarde…
- Quatre
El aludido suspiró fastidiado, pero al escuchar su nombre sin toque de burla, volteó:
- que pasa ahora
- Trowa lo observó y por primera vez desde que escuchara la noticia que creyó en un comienzo era una cruel broma se atrevió a decir, lo que le azotaba las sienes y le hacía doler el pecho muchos más cruel que cuando su abuelo lo separó de él, su Qu-chan
- No te cases….
Quatre le miró con los ojos bien abiertos intentando adivinar si era una broma o Trowa hablaba en serio….
- no lo hagas, por favor…
****
Hace exactamente dos semanas que la había visto por primera y sabía ultima vez… después que ellos dejaran la mansión, se había subido a su auto y se marchó sin dirigirle ni palabra ni mirada a su abuelo… porque la sonrisita que le dio, cuando los despidieron le dejó más que claro que era lo que ese hombre pensaba…
Ahora sentado en su oficina, revisaba una serie de papeles, tenía mucho trabajo… suspiró, mientras sentía el teléfono replicar…
- señor Yui, el señor Dunant le busca
Heero bufó, lo que le faltaba… tener a su abuelo en la oficina… suspiró, y simplemente optó por dejarle entrar…
- nieto querido
El alto hombre de azules ojos se sentó frente su hijo en una silla cómoda y elegante como todo en aquella oficina…
- es un gusto visitarte en tu trabajo Heero, pero esta oficina no es ni la cuarta parte de la oficina de tu primo Solo
Heero no quiso referirse al respecto, simplemente movió la cabeza a modo de asentimiento… el hombre frente a él simplemente bufó: no vengo a insistir que trabajes con nosotros, sólo a ofrecerte un poco de ayuda como mi nieto preferido
Heero le observó, recordaba que después de aquella discusión en el despacho del abuelo, este le había gritado que era su deshonra, que le desheredaba al igual que hizo con Quatre… y ahora resultaba que seguía siendo su nieto preferido… bufó, típico de ese hombre…
- y en qué puedo necesitar ayuda, abuelo
- El señor Dunant simplemente sonrió: toma… y le entregó un papelito con una dirección y un horario: 9:00 hrs > 18:00 hrs colación a las 15:30 hrs hasta las 16.15 hrs.
Heero lo tomó sin entender el significado de aquello, pero por solo unos segundos, para luego mirar molesto a su abuelo… arrugar el papelito y arrojarlo en el basurero junto a su escritorio… el señor Dunant apagó su sonrisa
- vas a perder a la mujer de tu vida simplemente por llevarme la contra
- en primer lugar- habló Heero molesto y con ese nudo en la garganta que le perseguía y que se había apoderado de él desde el momento en que asumió que no tenía ninguna posibilidad… no, porque era la novia de su primo, y este la había sacado de la calle y ella lo amaba y… respiró hondo al notar que tardaba demasiado en responderle a su abuelo que ante su turbación nuevamente sonreía
- en primer lugar, es la novia de Solo, tu nieto mayor, en segundo lugar: no tienes forma de saber si es o no la mujer de mi vida, y nadie te ha dicho que estoy interesado en ella
- no soy ciego Heero vi tu peculiar comportamiento durante toda la cena
- solamente fui amable no
- soy tu abuelo y desde tus doce años me he encargado de tu crianza
- y sabes que te lo agradezco, pero eso no te da derecho a que te involucres en este tipo de cosas y más sobre desmedro de uno de tus nietos
- tu sabes como es tu primo, sabes perfectamente que pronto se va a aburrir de ella, ya hablé con él y me dijo que no tenía ni tendría planes de matrimonio con ella, sabes perfectamente que pronto se cansará y la echará de su lado incluso si tiene un hijo de él eso será solamente un detalle para tu primo
- pero
- que quieres, recoger los pedacito de Dana cuando Solo se aburra y la aparte de él, quieres hacerte cargo de un hijo que no será tuyo de un corazón roto?
- Eso
- Eso es lo que quieres!!, bueno allá tu, yo simplemente quería ayudarte, pero al parecer prefieres seguir con tus ideas enfermas, claro es mejor meterse con un hombre para no tener responsabilidades!!
- No he dicho nunca eso, no mal interpretes las cosas yo
- Como quieras- lo interrumpió el señor Dunant- pero déjame decirte una última cosa: Solo sale con una de las hijas de Daniel…
- No te creo
- Cuantas veces lo ha hecho?
- ……. Heero simplemente guardó silencio
- por lo que sé Dana no tiene familia, quedará en la calle y a la deriva cuando tu primo se canse de ella. La chica me agrada, pero bueno allá tu… yo no haré nada más…
El señor Dunant se le levantó brusco de su asiento y salió de la oficina dando un portazo, mientras Heero simplemente volvía a sus papeles…

***********
- no lo hagas Qu-chan
Quatre simplemente bajó la mirada, los cristalinos ojos de Trowa lo perturbaban, sentía esa marea, ese algo en su interior surgir, como sabía no era correcto… se controló y le miró serio:
- faltan dos semanas para la boda Trowa, no me digas estupideces
- eres joven Quatre, te estarás arruinando la vida! Trowa se alteró pero logró mantener la calma … se había sentado en la orilla de la cama…
Quatre simplemente volteó nuevamente en la silla, dándole la espalda a su primo
- la decisión la tomé hace mucho tiempo Trowa, y no porque tú no gustes de compromisos yo voy a seguir tu ejemplo
Trowa no dijo nada… no, no podía seguir hablando, si lo hacía, sabía podría provocar el odio de su amado rubio… no, pero…
- ya no me quieres
Quatre soltó la pluma con la cual escribía, era una de tinta negra, la cual dejó una profunda marca sobre la hoja…
El rubio ignoró la marca y volteó, para encontrar a su primo, a su casi hermano sentado en la cama, su mirada baja y su cabellos rebelde cubriendo ahora la mitad de su rostro…
- sabes que no es así…
- mentira
- Trowa, aunque me case, aunque tenga hijos, lo que siento por ti nunca va a cambiar… Trowa se estremeció… se oía así mismo Quatre?, sabía lo que estaba diciendo?, o lo hacía a propósito, para jugar con él?.. no, su amor sería incapaz de hacer algo así.
- Te quiero, no sólo te quiero, te amo como si fuéramos hermanos y
Trowa no pudo evitar soltar una amarga carcajada… claro, lo amaba, lo quería, pero claro por la sangre que compartían, solamente por eso…
Se levantó de la cama y salió de aquel cuarto…a los minutos Quatre sintió como la puerta de entrada de su apartamento se cerraba con un fuerte golpe… suspiró… no entendía… y no haría esfuerzos por entender, aunque el deseara cancelar la boda (lo cual no deseaba) no podría hacerle algo así a Doroty, que lo amaba, que no le importaba no pudiese llevar el apellido Dunant por ordenes de su abuelo, porque él desde que decidió consagrarse a la música había perdido su apellido y la herencia que le correspondía tanto del lado de su madre como de su padre… Doroty lo amaba, vivirían juntos en aquel apartamento, serían padres y… <no Trowa, no puedo dejarla… no deseo hacerlo… y no lo haré… te amo, primo mío como amo a toda mi familia, pero…no la dejaré >

*****
Era una jornada más de trabajo… Duo acababa de servir los dos últimos pedidos, cuando su jefe se acercó para indicarle que tenía una llamada… le entregó el teléfono inalámbrico que recibió luego de retirar de una de sus manos el guante que la cubría… eran muy exigentes en lo que respecta a higiene en aquel lugar, a pesar de ser solamente un modesto restaurante….
- sí, diga
- Duo, soy yo, tu querida cuñada
- ha Hilde, amiga, que pasa?
- Mmm tenemos un grave problema… Heero me llamó
- Heero?, el primo de Solo
- Sí, me preguntó si te molestaría que fuera a tu trabajo, creo tiene una invitación del abuelo
- Que!!!!
- Yo estaba tan nerviosa que no le puse atención, pero
- Hilde que voy a hacer?
- Voy en camino, llevo una muda de ropa
- Pero
- Nada de peros
- Dios mío!
Duo no escuchó más, Hilde ya había cortado la llamada…. Y el reloj marcaba las 17:00 hrs, aun no podía salir del trabajo… tenía que llamar a Solo!!!

El reloj marcó las 17:25 Hrs, cuando Hilde entró a los baños de aquel pequeño restaurante, aquellos que usaban los empleados, traía agarrado desde el brazo al jefe de Duo, un hombre de 30 años, que amaba la cocina y los negocios por eso optó por ese restaurante…
- que pasa!! Habló el jefe de Duo
Duo entró tras ellos al baño.. había llamado a Solo y este simplemente dijo que le siguiera la corriente a Heero, que acepará la invitación esa que le harían y luego simplemente no acudía y punto, el abuelo Dunant se sentiría ofendido y no querría verla más… pero, pero…
Hilde le explicó en pocas palabras el problema, que la familia de Solo no sabía de la relación de Duo con él, que le creían chica y ya una vez lo habían visto vestido como tal y presentado como Dana, de que por favor le dejara sacarlo por atrás y …
-jajajajajaja
Duo miró dolido a su jefe, mientras este se apretaba el estómago riendo… y el joven trenzado optó por meterse al baño junto con las ropas que Hilde le había traído..

Eran las 18:00 hrs en punto cuando Heero entró al pequeño restaurante que indicaba la dirección anotada en un arrugado papelito... una mesera se acercó a atenderle, pero antes que la muchacha pudiese tomar su pedido había un hombre tras ella diciéndole que él lo atendería…
Hilde desde la puerta que conducía a la cocina observaba, le había dicho al jefe de Duo que ese era su primo y que por favor le atendiera…
- sí
Heero miró un tanto confundido la sonrisa enorme que ese hombre le ofrecía…
- Quiero un café y si es posible ver a la señorita Dana Maxwell
El jefe de Duo soltó una risilla para asentir con un movimiento rápido de cabeza y salir casi corriendo a la cocina… es que era todo tan cómico!!!
- basta Peter me avergüenzas más y me pones más nervioso
- no Dana… la interrumpió Hilde: nerviosa
Duo la miró dolido, pero optó por mantener la calma… no podía salir vestido así, por suerte convenció a Hilde de no pintarle, al fin y al cabo no había tanta diferencia, mientras que su jefe intentaba detener un nuevo ataque de risa…
Finalmente se acercó a la mesita donde tenía la cafetera, sirvió un café y se lo pasó a Duo, bueno a Dana…quien vestía un traje blanco largo, pero que ahora cubría con un delantal que le llegaba hasta casi los tobillos y ocultaba por lo menos al ser mirada desde frente, el vestido… no podía permitir que sus compañeros, que a esa hora hacían cambio de turno, descubrieran sus atuendos… salió de la cocina pegada a la pared, fijándose bien que no hubiese ninguna mesera que pudiera verla y se acercó a Heero… Hilde iba tras ella, lo cual desconcertó un poco al joven empresario…
- Ho-hola Heero yo
- Hola, siento molestarte
- no, no pasa nada
- pero
- yo ya me iba…
- te acompaño?
- no es que
- por favor…
- claro, podemos ir a tomar algo a algún lado- acotó Hilde colocándose junto a Heero
- hola Hilde- saludó este
- hola primo.. bueno vamos
Heero dejó su pago por el café, que no probó, en la mesa y salió tras Dana y Hilde que ya se encontraban fuera del restaurante…
Hilde los llevó a un restaurante cercano a aquel lugar, por suerte cuando entraron Duo no reconoció a ningún conocido, bueno el no era de muchas amistades desde que vivía con Solo, y, por suerte, al estar sentado no se distinguía el vestido que llevaba… pero…
Ya se había sacado el delantal que le cubrió al salir del restaurante, lo guardo en su mochila, que fue mirada de forma crítica por los azules ojos de Heero, de seguro este esperaba una cartera o algo así, no esa enorme mochila que cargaba con él… bueno ella… diablos!!!
- espero no haberte molestado- habló sencillamente Heero intentando esos ojos se fijaran en él… llevaban ya casi diez minutos sentados y la única que hablaba era Hilde y para colmo Dana ni siquiera le miraba…y la aludida solamente meneó la cabeza en negación…
- tres cafés y dos porciones de esos pastelitos que tienen en la vitrina, que sean de chocolate… Hilde hizo la orden por los tres, mientras Duo pensaba en una manera de deshacerse del primo de su novio… era verdad que le tenía aprecio, puesto que fue quien mejor se comportó con él aquella noche, sin contar las dos veces que le dejó con las manos extendidas, pero… suspiró, tenía que hacer algo
- Heero
Heero le miró con una leve sonrisita… que desconcertó a Hilde, eran pocas las veces que había visto la faceta amable de su estoico primo…
- Dime
- No quiero que vuelvas a visitarme en mi trabajo, por favor
El nieto favorito del señor Dunant simplemente bajó la mirada…
- no quise ofenderte… se apresuró a agregar Dana
- es verdad, no debería visitarte
- aa Dana, no seas así- acotó Hilde con una sonrisa- que malo hay… calló ante la mirada asesina de Duo y simplemente llamó nuevamente a la chica que les atendió para agregar una malteada al pedido
- no te preocupes, no volverá a pasar… y bueno vamos al grano, estoy acá por encargo del abuelo
- si?
- Si, es para hacerte una invitación, este fin de semana… al centro de deportes al cual pertenece nuestra familia
- A mí, por qué no se lo dijeron a Solo?
Heero respiró hondo, lo que iba a decir le hacía sentir patético, pero…
- la invitación es solamente para ti
- Hilde pestañeó confundida, para luego sonreír: el abuelo quiere conocerla mejor he?
- Eso parece… habló Heero recibiendo su café, Duo recibió su trozo de pastel y su café… Hilde volvió a sonreír…
- Dana estará encantada de aceptar, cierto cuñadita?
- Si… acotó esta mientras observaba el pastel sin ningún deseo de probarlo…
- Entonces puedo marcharme, pasaremos por ti en la mañana del sábado a las 9 te parece?
- No, es decir, mejor le digo a Solo que me lleve a la mansión
- Como quieras
Heero probó un poco su café, para luego llamar a la mesera y pedir la cuenta
- Heero yo invité no te preocupes
- No Hilde, yo pago
- Como quieras
- He, disculpa- habló tímida Dana- quien más estará a parte del abuelo?
- Trowa, pero no ha confirmado, la abuela y yo… si Hilde gusta ir simplemente tiene que decírselo al abuelo…
- Hablaré con él, primito
- Bueno yo me retiro…
- Adiós Heero… le sonrió Dana haciendo que este volteara veloz para salir de aquel lugar… a parte de nervioso, la sonrisa de Dana dirigida a él, le hizo sentir las mejillas arder… lo que le faltaba, que se comportara como un bobo!!!
- Hilde que voy a hacer?... Duo habló serio, mientras observaba el pastelillo de chocolate frente a él…
- Fácil… no te presentas y punto, al abuelo le va parecer una falta de respeto horrible y te va a dejar tranquila…
- Tranquilo Hilde
- Da igual…
Duo solamente resopló ya cansado… alejó el plato con el pastel de su vista y se levantó… lo mismo había dicho Solo, entonces tenía que estar tranquila… diablos! Tranquilo!!!
***
Cuando llegó a su apartamento simplemente se dejó caer pesado sobre su amplia cama… y a penas lo hizo, el teléfono junto a él comenzó a replicar…

No se movió de su posición, simplemente extendió el brazo para presionar el botón que contestaba el molesto teléfono sin necesidad de tomar el auricular…
- hola Heero!... la voz de su molesto abuelo se dejó oír
- hola
- bueno dime aceptó?
- Si
- Que bien, no estás contento
- No lo sé… Heero resopló molesto unos mechones de pelo que le cubrieron parte de los ojos…
- Entonces pasaremos por ella el sábado
- No, dijo que Solo la llevaría
- Y tú se lo permitiste?
- Si- ya le estaba mareando la conversación, pero….
- Si no llega iremos a buscarla
- Como quieras
- Heero lo hago por tu felicidad
- Como sea

El abuelo resopló y simplemente colgó la llamada…. Heero hizo lo mismo…
**********

Era una noche helada… caminaba sin rumbos por las frías calles… los pies le dolían, aquellas zapatillas que le dieran en el hogar siempre habían sido muy duras… suspiró, mientras se frotaba las manos intentando entrar en calor…. Hubiese traído más ropa, pero esta solo habría sido un estorbo al trepar la pared… encontró un callejón oscuro y silencioso, por lo que optó por escogerlo como refugio… las pocas monedas que llevó con él, las perdió mientras corría….quizás, no debió escapar… tal vez lo mejor hubiese sido quedarse en aquel lugar, soportar tres años más…pero… pasaba frío, pasaba hambre… no soportaba oír los gritos de sus compañeros cuando los castigos recaían sobre ellos, por desobedecer… y tampoco soportaba sus propios gritos cuando esto simplemente le ocurría a él… pero… por lo menos estaría descansado en un cama, fría e incómoda, pero mucho mejor que los cartones que ahora acomodaba en el piso para poder sentarse… las piernas le dolían y la derecha aun sangraba por aquel vidrió que le rasguñó la rodilla cuando saltaba la gran pared… así le decían… la gran pared… muchos otros chicos habían hecho lo mismo, saltarla, decían que por el lado que daba a la calle era más fácil bajar, y como ninguno de esos chicos había vuelto y tampoco se les había reportado lesionados, se animó a seguir su ejemplo… saltar la gran pared de aquel hogar de menores, pared que lo separaba de la libertad… no que había nacido libre?… sí, siempre optó por ver las cosas de ese modo… con optimismo… él no era un muchacho sin padres, claro que no!, él era un muchacho con libertad… no era quien carecía de una madre amorosa…sin no, no poseía lazos que le ataran a un mujer destinada a dejarle tarde o temprano… no era quien no contaba con un padre responsable, sino que tenía la independencia necesaria para afrontar la vida sin necesitar ninguna mano masculina, ningún ejemplo a seguir… se acurrucó mejor entre los cartones… mientras abrazaba sus piernas cubiertas por un viejo pantalón de buzo… él, no contaba con los lazos y las responsabilidades que conllevan el tener una familia… claro, él era un muchacho libre… de 15 años… sin lazos ni responsabilidades… eso era, no necesitaba de nadie… como también no tenía a nadie…. Limpió rudo las lágrimas que se asomaban a sus ojos, mientras se repetía en un susurro… que no necesitaba a una madre que tarde o temprano lo dejaría, que no necesitaba a un padre, para que le golpeara por no ser lo que ellos esperaban de él… él era libre, nadie, nunca esperó ni esperaba algo de él… sonrió triste, mientras se encogía con más fuerza en su lugar, mientras pensaba que no debía dejarse dormir o se congelaría, el frío de esa noche le estaba ya congelando el aliento….
No se durmió y pudo ver con los ojos dilatados y todo el cuerpo cansado, como la luna le daba paso a un tímido sol que se dejaba cubrir por molestas nubes… al parecer el clima no iba a mejorar aquella mañana…. Y así fue, el clima no mejoró, tampoco lo hizo las semanas posteriores, donde tuvo que dormir en plazas, paraderos de buses y otros lugares, asearse en baños públicos y robar para poder comer… no era la primera vez que lo hacía, el robo era algo normal en él, desde niño que había aprendido a tomar lo que necesitara, en un comienzo se sintió orgulloso de ser capaz de darse para si todo lo que otros le echaban en cara cuando se lo entregaban… robó comida, robó ropas, robó juguetes… en un comienzo estuvo orgulloso de sí, pero con el tiempo notó que aquello era vergonzoso…
Hambre. Frío.. Vergüenza… los días pasaban y él no encontraba nada de que sujetarse… estaba a la deriva... durmiendo a la intemperie, la herida en su rodilla infectada… su cuerpo debilitado…y así fue como una noche a dos semanas de abandonar el hogar de menores… se encontró afiebrado, casi delirante, en una calle fría y solitaria… y sintió aquello… ese miedo que te corta la respiración, cuando miras a tu alrededor y vislumbras con una claridad avasalladora lo pequeño e insignificante que eres… ahí, tirado en el suelo… sin nadie, sin nada, más que tu patética vida olvidada, esa vida del niño que no debió ser, del hijo negado, del humano abandonado… supo con cruel certeza que podía morir, podía dejar de respirar y a nadie ni siquiera a nada le importaría… y embargado de este temor… con la fiebre dueña ya de su maltratado y hambriento cuerpo, simplemente se abandonó a la inconciencia… que más podía hacer?… y aunque hiciera algo, a quien le importaría?.... la brisa de esa noche se llevó su orgullo, no era un adolescente independiente, un humano que tenía la gracia de no contar con lazos… era un muchacho abandonado… era un huérfano con hambre y frío, dejado a su suerte… abandonado ahí en medio de la nada….

Lo que pasó las horas posteriores a su inconciencia no lo recordaba… aunque se suponía que había estado semi despierto y contestó a todas las preguntas que se le hicieron… solamente recordaba desde que abrió los ojos y una tenue luz rojiza le nubló por un momento la vista… mientras sentía unos ruidos comenzar a martillar su cabeza… se encontró en una pequeña cama que olía a cigarro y colonia… frente a él, pudo distinguir un enorme cuadro de un auto Ferrari…se quedó quieto… la rodilla ya no le dolía, la fiebre que sintió antes de caer inconsciente ya se había apaciguado… cuando pudo coordinar mejor sus movimientos notó que llevaba ropas ajenas, un confortable pijama de algodón, de dos piezas, camisa y pantalón que le quedaban solamente un poco grandes… cerró los ojos, pero los ruidos que provenían del exterior le obligaron a volver a abrirlos…. Cuanto tiempo pasó?... dos horas? Tres?... pero sabía que fue bastante tiempo antes de que la puerta de ese cómodo y rojizo cuarto se abriera… para ver a un muchacho solamente unos años mayor que él entrar sonriente….le saludó, mientras Duo lo miraba sin entender que pasaba… el chico se sentó a su lado, para decirle que ahora no podía darle de comer, porque estaba trabajando como todos en aquel lugar pero que al medio día, cuando se levantara, le traería algo de comida… le acomodó las almohadas y le tomó la temperatura tocando su frente… Duo solamente parpadeaba sin animarse a hablar…
Cuando el muchacho salió del cuarto, Duo cerró los ojos, quizás era un sueño extraño, pensó, y cuando abriera los ojos seguiría tirado en el suelo de un frío y sucio callejón…

Pero cuando abrió sus violetas ojos seguía en el cuarto rojizo con aquel cuadro de un Ferrari frente a él… cabe mencionar que él no sabía que era un Ferrari, como tampoco sabía donde se encontraba… pero el muchacho misterioso, le explicó todo aquello al día siguiente… al medio día le llevó unas tostadas con margarina, más un poco de te… no fue un banquete, pero era mucho más de lo que había probado todos esos días… tan solo con mirar su cuerpo, podía estar seguro que si no hubiese probado esas tostadas se hubiese muerto de hambre…. Él, el muchacho misterioso… resultó ser quien le sacara de la calle, le recogió como quien recoge a un perrito abandonado, el cielo aquella noche como casi todas las que pasó a la intemperie, estaba nublado y el muchacho decidió llevarlo con él al ver su lamentable estado…. Se encontraba en su cuarto, de un localucho cercano al callejón donde perdió la conciencia… bueno, era un local que abría de noche…había convivido con todo tipo de muchachos huérfanos como él, por lo que sabía de este tipo de lugares… y el chico que lo sacó de la calle era un trabajador de aquel local…el muchacho tenía 18 años, se llamada Uziel, peculiar nombre, pero que a él le encantó… trabajaba y vivía en ese local, nadie sabía que le tenía de allegado, por eso no pudo llevarle más comida… Uziel le dijo que lo mejor era que se ofreciera como trabajador, para que le dejaran quedarse, o si se dirigía a algún lugar, el podría facilitarle un poco de dinero… Uziel era un chico agradable de ojos tan azules como los de su querido Solo… de piel tostada, de un cuerpo delgado como el propio y de una cabecita llena de planes y un enorme corazón que lo acogió como si fuera su pequeño hermanito… es verdad que el trabajar en aquel lugar no fue una brillante idea, pero cuando se había estado hace solo unas horas hambriento, con frío y sin techo en una calle que no conocía siquiera su nombre… era la mejor y única opción que tuvo… pero Uziel estuvo con él… al principio cuando le presentó ante su jefe, este casi le echa a patadas… pero Uziel pidió una segunda oportunidad, le prestó mejores ropas, le trenzó el cabello y habló por casi dos horas a solas con su jefe antes de que este aceptara evaluarle nuevamente… fue aceptado, Uziel llevaba más de dos años trabajando en aquel lugar, por lo que no era tan grave problema sus jóvenes 15 años….
El trabajo en un principió consistió en solamente hacerse cargo del aseo del lugar, barría, botaba la basura, arrastraba las cajas de licor y otras cosas…

Uziel bailaba cada noche en tres ocasiones en la pista destinada para los show, el local estaba en crecimiento y su jefe ya planeaba ampliarlo… había todo tipo de personas en el local, que con el tiempo fue ganando su reputación… los trabajadores como los clientes del lugar eran de vareado índole… habían chicos que simplemente bailaban con poca ropa y otros que a aparte de bailar, también hacían otro tipo de servicios… Uziel era uno de esos trabajadores… y con él tiempo, él también se hizo uno de ellos…

Cuando su cuerpo se recuperó, cuando sus ojos volvieron a brillar y su jefe notó su mejora… comenzó a trabajar al igual que Uziel, pero él nunca bailó, seguía ayudando con las cajas de tragos y servía mesas, junto con brindar sus servicios a algún cliente…

Se estremeció mientras se volteaba en su cama, dándole la espalda a la persona que dormía junto a él…. Ya habían pasado años desde aquella noche… su primera vez… y ahora acostado junto a su pareja, con el cuerpo cansado y adolorido… volvía a caer presa del recuerdo de aquella noche….

Su cuerpo tenso, sus ojos cristalinos… mientras sentía a un desconocido hacerse de su cuerpo, arrebatándole aquello que esa mujer, esa bella mujer de celestes ojos le pidió cuidara… pero él que podía hacer?… solamente vender su inocencia… con ella pagaba el techo y la comida que eran tan necesarios….
No recuerda el rostro de aquel, su primer cliente, que fue una pequeña fortuna para su jefe y bastos dividendos para él… no lo recuerda… recuerda solamente los azules ojos de Uziel, sus manos aferradas a las propias y sus labios llevándose su primer beso…

Uziel nunca le hizo el amor, pero para él cada caricia y cada beso siempre le demostraron lo que era su relación, el lazo que tenían… pero Uziel nunca llegó más lejos en sus caricias… con los años, cuando Uziel le abandonó, entendió por qué nunca quiso tocarlo….

Trabajó en aquel local hasta sus 17 años… hasta que una mañana Uziel, con quien compartía cuarto, habían comprado una cama doble, eran dos camas en una, la segunda salía de la parte baja de la primera, así de día solamente quedaba una cama y en la noche sacaban la otra… aquella mañana Uziel le despertó a las 10 AM, tenía las maletas hechas y una enorme sonrisa en su rostro…
- nos vamos Duo
Él no le replicó, simplemente se levantó de su cama y luego de vestirse le siguió a la calle… se marcharon sin despedirse de nadie, a pesar de tener bastantes amigos y sentir cierto aprecio por su jefe… pero Uziel decía que era más fácil marcharse sin palabras… así quizás algún día, cuando volvieses a encontrar a las personas que dejaste a tras, sería como si nunca hubieses dejado de verles…
Vivieron en un pequeño apartamento al extremo de la ciudad, en las periferias, el arriendo era económico y con sus ahorros pudieron dotar el pequeño lugar con todo lo necesario para ellos dos… tenía cada uno su cuarto con su cama, un pequeño refrigerador, unos sillones de segunda mano, pero muy cómodos…juntos hicieron su pequeño hogar….
Es verdad que en ocasiones discutían, él le arrojaba los cojines por la cabeza a Uziel y salía dando portazos… casi siempre era por la renuencia de Uziel a tocarlo… pero este le amaba demasiado como para hacerlo… suspiró, ahora a años de aquellas discusiones… a años, de ver por ultima vez esos azules y tristes ojos….
Pero la vida continuó y por desgracia no encontraron trabajos que pagaran adecuadamente… no eran fuertes como para desempeñarse en construcción y el tipo de trabajo para jóvenes sin estudios ni experiencia, siempre fue y aun era escaso… Uziel fue el primero en comenzar a trabajar como lo hicieran en un pasado, pero ahora en la calle… no le dijo nada, una noche dejó el pequeño apartamento y volvió al amanecer con dinero y unas enormes ojeras… las discusiones aumentaron, y quizás más que por necesitar el dinero (el cual ya necesitaban con urgencia) sino por despecho, él siguió los pasos de Uziel….
Pero un día por la mañana, Uziel entró a su cuarto con el diario en la mano, le había conseguido trabajo, estaba seguro se lo darían… fueron muchas las entrevistas a las que asistió, muchos los lugares que visitó, pero o recibía propuestas no muy agradables o bien un simple no!, al fin y al cabo aun no era mayor de edad… pero cuando cumplió los 18 pudo conseguir un empleo en un restaurante, como mesero, tenía experiencia en aquello… y así, él abandonó las calles… pero a pesar de su sueldo, Uziel siguió trabajando…. Es verdad que ya nunca nada les faltó, con su sueldo y el dinero que ganaba Uziel lograron vivir cómodamente por un largo, maravilloso, frío, dulce, odiado y amado año… porque su amor por su querido amigo se acrecentó, junto con sus celos y la impotencia de saberle cada noche en otros brazos sin lograr ser nunca él, quien pudiese amarlo…
Hasta que su dulce Uziel se marchitó… hasta que sus ojeras nunca abandonaron su bello y triste rostro… hasta que una tos horrible le quitaba el aliento…. Hasta que su cuerpo demacrado ya no podía seguir trabajando cada noche….
Uziel enfermó, eso pensó él en un comienzo, tal vez era cáncer y él ya había visto cuando era pequeño lo que aquella horrible enfermedad podía hacer… o tal vez sufría del corazón o…. Uziel no se dejaba tocar, Uziel rehuía de él, y cuando por alguna caída o algún golpe accidental se hacía una herida, aunque fuese pequeña, le impedía, casi con desesperación que se le acercara… Uziel nunca se lo explicó… el doctor que le atendiera cuando lo llevó de emergencia al hospital lo hizo….
Uziel tenía VIH, hace años que convivía con aquel mortal virus, que Duo en su ignorancia no sabía que existía ni que tan mortal podía ser….

Cuando Uziel dejó el hospital, ya apenas podía caminar… y Duo llevaba consigo como una afilada daga, las palabras de aquel doctor... dos meses… tres meses, dos semanas, tal vez solamente días?.... pero su amigo se estaba muriendo y no estaría más de tres meses junto a él….escucharon juntos la noticia del doctor, junto a todas las medidas que debían tomar, más los medicamentos que aminorarían el dolor en el desgastado cuerpo de Uziel….el hospital donó parte de los medicamentos, pero estos prontos escasearon, y Duo se vio en la ironía de hacer todo lo posible para darle las medicinas adecuadas y tan necesarias a su amigo…. Pero Uziel nunca lo supo, sabía no le hubiese dejado hacer todo lo que hizo para poder darle sus medicamentos… Duo le pidió al doctor que le dijera que el hospital corría con los medicamentos…
- ha Duo, si no fuera por el hospital, no podríamos conseguir toda esta medicina, hemos tenido mucha suerte…
- sí…
- Duo, quédate conmigo
- Claro Uziel, claro…
cuando las medicinas hacían efecto y Uziel caía presa del sueño… él abandonaba aquel hogar, su hogar….

4 meses, 4 meses vivió Uziel junto a él, ayudado de las medicinas y de sus cuidados… 4 meses tuvo para amarlo y para darlo todo por él… conciente que quizás, si seguía así, terminaría al igual que su amado amigo….

Uziel murió una mañana de primavera, recostado en su cama que le pidió la acercara más a la ventana de su cuarto, que daba al parque verde y florido que tenían justo en frente del pequeño edificio donde vivían….tenía sus manos entre las suyas…su voz era ya un murmullo, su rostro el reflejo de ella… esa dama oscura y misteriosa que lo reclamó para si y lo arrebató de su lado…. Murió observando el verde de los árboles de aquel parque… apretando sus manos entre las suyas… diciéndole que lo amaba….
Días antes le había echo prometer que nunca más entregaría su cuerpo sin amor, y solamente por dinero, que nunca más Duo Maxwell se dejaría tocar y abusar por ese maldito y necesario dinero… y Duo, con un nudo en la garganta, recordando que ya no quedaba más medicina, le había dicho que nunca más lo haría… pero dos horas más tarde cuando Uziel dormía, había dejado el apartamento en busca del dinero necesario para las medicinas… medicinas que apenas pudo tomar Uziel, y aquella mañana le miraban casi irónicas… mientras él cerraba con su palma los ojos entreabiertos de su dulce Uziel….
Al funeral asistieron las personas que conocieron en el local aquel, donde trabajaran ambos por primera vez… el ataúd era blanco, las rosas que adornaron su tumba de un perfecto color rojo… y su tumba… un nicho que aun pagaba y donde pensaba descansar él también cuando llegara su momento de seguir a Uziel….

A los amigos del pequeño local aquel, nunca más les volvió a ver, al parecer creían que él también había enfermado, por lo que simplemente le dieron la espalda…. Nuevamente se encontró solo, sin nadie… pero ahora tenía techo… un lugar al cual volver, pero que sabía que sin Uziel en él, ya no podía llamar hogar…
Y fue en esos años, en ese momento, cuando se vio solo, sin él… sin su primer amor… que decidió crearla a ella… Dana…

Dana no había conocido a Uziel, no lo había amado, tampoco le había echo una promesa que a las horas rompió sin ningún tipo de remordimiento…. Dana, era simplemente ella… de faldas cortas, de vestidos luminosos, que sonreía, que trabajaba, dándole el dinero necesario para subsistir….
Cuerpos ajenos… caricias frías, obscenas… sucias… dinero… Dana era aquello… tal vez surgió como su vía de escape, su manera de negarse que nuevamente no tenía a nadie… su forma de entender que era diferente, que había amado y aun amaba a un hombre, un hombre que había muerto, sin regalarle una de esas noches que les había regalado a tantos, no, vendido a tantos….si su Uziel hubiese sido un poco generoso, si lo hubiese llevado con él… valía su vida el poder compartir una noche a su lado… lo valía….
Aun sentía amargura en su boca, en su garganta cuando recordaba… aun sentía el deseo y el dolor de no haberlo tenido, de no haberse entregado a él….aun, en su corazón, una parte se encontraba muerta y enterrada en aquel nicho… el nicho del eterno descanso de Uziel…

Tenía 19 años cuando le conoció…. Vestía formal y creyó, era uno de esos clientes peculiares, pero no tan escasos que simplemente buscaban compañía…. Su nombre le hizo reír… sus sonrojos, le hicieron suspirar… y así como Duo se enamoró de Uziel… Dana lo hizo de él…
Se enamoró de Solo….

Solo era 6 años mayor que Dana, tenías los ojos tan azules como Uziel, era alto y fuerte, de rasgos masculinos, castaños cabellos y siempre vestía formal y olía exquisito…
En dos semanas fue exclusivamente de él… no tuvo a ningún otro cliente, el dinero que Solo le daba por simplemente acompañarle a cenar, o estar con él en su auto, en algún lugar tranquilo, era más que suficiente…
Al mes de estar prácticamente saliendo juntos… Solo le propuso ayudarle, darle un mejor apartamento que el que tenía, sacarla de la calle….
Y dejó aquel apartamento… aquel lugar que aun olía a Uziel… no se llevó nada que le recordara a él… abandonó en aquel lugar incluso el cuadro del Ferrari que Uziel siempre añoró…dejó su recuerdo…dejó su invisible presencia que le reprochaba cada mañana cuando volvía del trabajo… cuando se miraba al espejo y veía a Dana….

Pero fue tan ingenua… pero… olvidó que su cuerpo era de un muchacho… olvidó que Solo nunca le había tocado y que quizás como tantos hombres que se le acercaron, le creía una muchacha….

Cuando llevaba dos semanas viviendo en el lujoso apartamento que Solo le arrendó…. Entendió lo que pasaba….
Solo se había ausentado por días, para al volver traer con él un anillo de oro, y un saco invisible lleno de ilusiones…. Se casarían, formarían una familia… estarían siempre juntos…
Fue tan patético… sus ropas de mujer cubriendo su cuerpo… sus ojos abiertos entre sorpresa y pánico mientras escuchaba los planes, lo sueños de Solo…

- nos casaremos Dana, eres la mujer de mi vida, por favor dime que aceptas….
Sus palabras….
Y su propio rostro lleno de lágrimas, mientras caía al piso abrazándose a si mismo….
Solo no lo sabía?... no, no lo sabía…. Como ella quiso que así fuera por todo ese tiempo que habían estado juntos….
- no Solo, no amor, yo no puedo ser tu esposa, yo no puedo serlo….

Cuando abrió los ojos aquella noche, estaba aun en el piso… las palabras habían abandonado su boca, no podía seguir ocultado algo que con el tiempo se haría tan obvio… las palabras de Solo aun resonaban en su cabeza… mientras se levantaba con dificultad del piso….
Nunca nadie lo había golpeado de esa manera… a pesar de la vida que llevaba…
Pero… como culparle?... le había engañado… había roto en pedacitos cada sueño de su amado Solo….
- mentira!!! Enfermo!!! Maldito mentiroso!!! Te odio, marica.. te odio!!!!

Los tristes ojos de Solo… sus puños estrellándose contra su rostro, contra su cuerpo semi desnudo… ante sus palabras, Solo le había arrancado la blusa que llevaba… confirmado la veracidad de su confesión…
- soy hombre, lo siento, soy un hombre!

Cuando el dolor de su cuerpo se hubo apaciguado… ignorando el moretón en su ojo derecho… casi idéntico al que en estos momentos, a ya dos años y medio de aquel día, adornada su rostro….si, con su cuerpo herido, tomó sus pocas cosas, y dejó aquel apartamento….
Dos semanas después… el auto de Solo se detuvo justo enfrente de la calle donde trabajaba… y cuando intentó irse con un cliente… Solo le detuvo, bajando rápido de aquel auto, aprisionándolo entre sus brazos… y dándole el beso más amargo y dulce que jamás nadie le hubiese dado… porque le dijo con ese beso que lo amaba, pero le odiaba por hacerlo amarlo así…. Como también supo… era hora ya de abandonar el recuerdo de Uziel… y volver a amar…
Aquella noche no solamente Dana amaba a Solo… Duo también le amó…

Volvió al apartamento, pero a los meses… Solo le llevó a su propio apartamento… y de aquello, de la primera vez que conociera aquel apartamento ya habían pasado casi dos años…
Dos años de besos, dos años de caricias… dos años de golpes y sangre… dos años de amor y dolor… dolor al ver en los ojos amados, confusión y repudio… amor al saberse el único hombre en la vida de Solo… dolor al ver cuanto le afectaba aquello a su amor…
Sangre… como la que ahora cubría sus manos… cuando se tocó íntimamente…. Aquella noche Solo no había sido especialmente tierno….

Cerró los ojos, mientras hacía uso de toda su fuerza, la poca que le quedaba, para dirigirse al baño… tal vez una tibia ducha…. Le ayudaría a sanar su cansado y maltratado cuerpo….

- Uziel…. Mi dulce y lejano Uziel….

Aquella noche… la luna estaba tan nítida y enorme como cuando le vio por primera vez… aunque quizás era invención de su mente… pero recordaba unos azules ojos, mientras unas amables y cálidas manos le ayudaban a pararse del frío suelo, de aquella sucia calle…. Últimamente tenía mucho aquella visión… que había llegado a él, a través de un sueño… porque la fiebre aquella noche le había bloqueado los recuerdos… quizás… ahora aquellos recuerdos volverían a él… quizás, la luna enorme, los azules ojos, su dulce abrazo, eran esos recuerdos….
…………………
Continuará…