MANOS ENSANGRENTADAS

Por Kamui

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Un pensamiento fugaz,

tan rápido como la luz

y un deseo superior de que

el último suspiro llegue al fin.

Como un bote a la deriva

me pierdo en la inmensidad.

-Lekabel-

“Al fin duermes”, el chico de ojos violetas suspiró aliviado, por fin el sueño le había consumido y con él había llegado la paz, el rostro hermoso de su querido amigo se había relajado. “Hoy debe ser el peor día de su vida” pensó Kamui. Como podría recuperarse el alma y el corazón de alguien que lo había perdido todo, de alguien que no pudo ni siquiera cumplir su deseo, porque el pequeño dragón de cielo, sabía que el único deseo de Subaru era el de morir a manos de Seishirou, el asesino de su hermana y también su único amor, pero el destino otra vez le había jugado una mala pasada, no sólo no murió en los brazos de su amor, si no que él le quitó la vida.

Kamui recordó como le encontró, en aquel puente destruido, como quiso acercarse a él que lloraba sobre el cadáver del sakurazukamori, pero supo que en ese momento nadie, ni nada podría consolar a Subaru... Kamui odio todo en ese momento... su dolor... su soledad... la traición... eran tan parecidos, los dos seres que debían perderlo todo, los dos sin consuelo...

Subaru, dormía ¿le vería en sueños? Se preguntó.

Kamui sufría, no sólo por la perdida de los que amaba, también por no poder evitar el dolor de Subaru, de su Subaru, ¿qué sería de él ahora que Seishirou estaba muerto? ¿podría recuperarse? ¿sería verdad lo de no hay dolor que dure cien años?, él quería consolarle, haría cualquier cosa por restituirle su corazón a Subaru, incluso entregarle el propio... aunque este también estuviera roto.

Subaru dormía, en sus sueños veía sus manos ensangrentadas, sus manos vacías, ya no le quedaba nada que perder... nada que entregar, su hermana se había llevado su alegría, Seishirou su amor y su inocencia y el sakurazukamori su vida.

Quería morir, perderse en el infierno, no quería más dolor, si, moriría...

Pero unos ojos se lo impidieron... unos ojos violetas que le miraban con amor y con lágrimas, lágrimas por no poder consolarlo, por no ser los que él amara y Subaru lloró por esos ojos... tanto dolor y agonía... esos ojos le cuidarían y él daría la vida por ellos.

Kamui lloraba, amaba a ese chico de ojos esmeralda, pero sabía que él nunca le amaría... ¿cómo se puede amar si estás hecho pedazos? Y lloró más por su destino, el destino que le había puesto en medio de toda esta destrucción...

Si tan sólo todo fuera una pesadilla, si pudiera pensar que pronto despertaría y que todo el dolor, la muerte y la sangre no estarían cubriendo sus manos... que podría tener un futuro en el cual ser feliz... y Kamui se retorció de dolor e impotencia por no poder darle a los que amaba la esperanza de un futuro mejor...

Él sólo deseaba paz, paz para los que amaba... paz para su amor de grandes y tristes ojos verdes.

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